Wplace o las contranarrativas en píxeles
28 agosto 2026
28 agosto 2026
Por Jaime Huesca
¿Qué sucede cuando el territorio deja de ser exclusivamente físico y miles de usuarios comienzan a disputarlo en un espacio digital? Hace no mucho, el término “soberanía” formó parte de la agenda mediática a raíz de la defensa territorial de México frente a declaraciones realizadas por E.E.U.U. Los discursos elaborados en ese momento para encumbrar a México como estado libre y soberano me hicieron recordar un fenómeno del que valdría la pena reflexionar, donde es posible evaluar el sentido que reproducimos sobre territorialidad, muchas veces sin tomar en cuenta el aspecto digital.
Desde mi punto de vista, hablamos de territorio cuando un entorno se mira intervenido por el ser humano y el conjunto de relaciones sociales que implica. ¿En qué pensamos al incluir la categoría “digital”? En general, se alude a disputas por los datos, ciberataques a infraestructura tanto física como virtual, espacios de desinformación y control, así como entornos virtuales con normas y dinámicas propias que amplían la manera en que podemos entender al concepto en cuestión.
Sumado a lo anterior, existe la “soberanía digital”, entendida como el control que posee una nación, empresa o persona sobre su tecnología, información y redes que emplea. Visto así, ¿como usuarios de alguna red o tecnología efectuamos un acto de soberanía digital en cada una de nuestras acciones? Algunas de estas preguntas surgieron cuando pensé en Wplace.
Wplace es una plataforma que apenas cumplió su primer año de vida este 21 de julio, y en ese breve lapso ha suscitado la polémica desde sus primeros días. Este entorno fue creado por el desarrollador brasileño Murilo Matsubara, tomando como antecedente el experimento de Reddit r/place, el cual se basaba en la construcción de imágenes colectivas mediante la participación de miles de usuarios en dicho foro.
En apariencia, la dinámica de Wplace es sencilla: utiliza un mapa real del mundo como un enorme lienzo sobre el cual intervenir partiendo de la estética del píxel o de los gráficos de 8 bits. Como usuario, cada treinta segundos puedes pintar en este mundo un píxel para crear la imagen que se desee bajo la estética mencionada. Aunque una práctica de este tipo parece insignificante, en su conjunto genera un contenido de gran interés para quien estudie sobre manifestaciones digitales. Al acumularse, como toda imagen, forma mensajes, símbolos, composiciones que no abordan al píxel como un mero punto sino como unidad mínima de información colectiva.
Esta cuestión fue la que despertó el interés de miles desde los inicios de la plataforma. Quien haya visto alguna nota sobre Wplace en redes sociales y diversos medios seguramente se enteró de la primera controversia de este espacio: numerosos usuarios comenzaron a dibujar embarcaciones con la bandera de México en las costas de España. ¿Cuál era su intención? Invadir y conquistar. Esta representación aludía, con cierto humor, al proceso histórico que culminó con la toma de Tenochtitlán en 1521 para establecer el Virreinato de la Nueva España. A más de quinientos años, la memoria del conflicto encontró un espacio más para prevalecer.

Nota. Imagen obtenida de Emprendedor.com (2025).
La intervención no se limitó a los navíos. Después del “desembarque” en tierras españolas, los usuarios comenzaron a dibujar elementos ampliamente reconocibles de la cultura comercial y cotidiana de México: logotipos de OXXO, Farmacias Similares, Coppel, Bodega Aurrerá, clubes de futbol, etcétera. Esta práctica, como tal, funcionó como un marcador de presencia y apropiación simbólica del espacio digital, que no involucró solamente a usuarios mexicanos, ya que también se unieron al conflicto cibernautas pertenecientes a diversos países del Cono Sur.

Nota. Imagen obtenida de Emprendedor.com (2025).
El asedio se desarrolló por días. Continuó hasta que una porción considerable del territorio fue renombrada bajo el título Nueva Tenochtitlan, estableciendo un contrapunto frente a esa narrativa oficial que hemos aprendido desde la educación básica. El usuario de tiktok Minerick07, quien fue miembro activo del asedio y documentó en video parte de este proceso, mencionó:
Mis hermanos soldados, de verdad que logramos lo impensable. ¿Quién lo diría? España ya no se levanta con nada […] desde hace muchos días cayó. Ya es nuestro este territorio. Quiero agradecerles a todos por tan buena labor. […] por demostrar que unidos dominamos lo que sea. […] Siempre que alguien esté en nuestra contra o quiera humillarnos como país, jamás hay que dejarnos. Eso nunca. Los mexicanos estamos unidos en todo. Siempre recuérdenlo.
Más allá del humor, tales acciones revelan una apropiación simbólica del espacio digital que busca, de alguna manera, reinterpretar el pasado. Desde una perspectiva lingüística, estas acciones y mensajes se ligan también con un discurso castrense, lo cual hace más complejo este fenómeno. Entonces, ¿esta acción puede considerarse como un acto de soberanía digital?

Nota. Imagen obtenida de Emprendedor.com (2025).
Como sucede en la vida offline, si hoy acudimos al sitio de conflicto en Wplace, hay pocos vestigios de la guerra. Sólo quedan como evidencia las imágenes y testimonios de sus participantes. Este caso permite vislumbrar el modo en que pensamos el territorio, aunque sea virtual, una de las primeras tendencias fue la ocupación. Si bien la mecánica básica de la plataforma consiste en el dibujo con píxeles, la lógica que parece sobresalir es la de conquistar, delimitar y poseer el mapa a partir de la construcción del colectivo.
Cada dibujo representa, en cierto punto, una reclamación territorial, la cual también debe defenderse de otras manifestaciones de control. Esto favorece la formación de grupos organizados que coordinan la administración de píxeles para completar un dibujo, ya sea de pequeña o gran escala y, al mismo tiempo, protegerlo de las agresiones de quienes buscan alterar o cancelar el producto final. Visto así, el territorio digital es un espacio de constante negociación, conflicto y resistencia.

Lo anterior muestra la existencia de una amplia red de organización. Miles de personas, ya sea motivadas por una emoción conjunta, por una suerte de revancha histórica, para ser parte de la tendencia o del “meme”, dialogaron para intervenir un mapa y con ello sostener una narración alternativa que modifica un proceso histórico, identidades nacionales y memoria colectiva.
Desde este punto de vista, Wplace constituye un objeto de estudio sugerente para las Humanidades Digitales. Más que un entorno digital, es preciso analizarlo como un fenómeno que permite identificar patrones de organización y cooperación entre comunidades virtuales. El hecho de que algunos de sus participantes provengan de Reddit nos habla de agrupaciones previamente articuladas, capaces de movilizarse con eficiencia para la expresión de ideas, sentires, posicionamientos políticos, identidades culturales o formas específicas de accionar.

Este espacio tiene otros matices y formas de uso. Basta con ingresar directamente al mapa para advertir que la mayoría de las expresiones plasmadas corresponden a prácticas contemporáneas de consumo. Lo que predomina son representaciones que aluden al anime, comics, videojuegos, caricaturas, clubes de futbol, series, grupos musicales, marcas, etcétera. En ese sentido, Wplace no escapa de la lógica del capital y las industrias culturales, donde se reproducen y resignifican rasgos identitarios. Tal vez, desde el cuestionamiento de la territorialidad, estos rasgos puedan corresponder a una política de imperialismo aplicado.

¿Qué mensaje podemos interpretar en una imagen donde conviven Snoopy, Sailor Moon, el logo de UAM Xochimilco, una portada de Pink Floyd y el escudo del club Cruz Azul? Bajo un entendido de collage o estética kitsch, este conjunto comunica rasgos, gustos, afinidades, entre otros criterios. Contemplar estas aglomeraciones puede resultar abrumador por su heterogeneidad, pero dichos elementos no escapan de la realidad que nos define desde una perspectiva histórica, identitaria, cultural y económica. Son emblemas que representan diversas experiencias que, al identificarlas, nos llevan a la interacción con el mismo mapa.
Por otra parte, dentro de este ecosistema también subsisten manifestaciones de carácter alternativo. Como he planteado en algunas entradas de este blog, los entornos digitales son importantes porque abren las puertas para difundir contranarraciones: Wplace permite el activismo. La disputa por el territorio también plantea un lugar para la memoria, aunque esta sea minoritaria y conviva también con las representaciones de consumo señaladas.

En el mapa encontramos memoriales dedicados a víctimas de conflictos contemporáneos, sitios de denuncia contra regímenes y representaciones que buscan preservar acontecimientos que no forman parte de la agenda pública. Ejemplo de ello son la ola de corazones dibujados en la zona de conflicto entre Israel y Palestina, altares que conmemoran a las víctimas de ICE en Estados Unidos, o en el entorno “nacional”, una pequeña imagen que resiste con los nombres y fotos de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, un memorial para los niños que fallecieron en el incendio de la guardería ABC, o también mensajes alusivos a la trágica deflagración de gas en Iztapalapa ocurrida el 10 de septiembre de 2025.

Todo ello demuestra que, así como en nuestro entorno físico existen diversas formas de expresión a través de la imagen, Wplace es una proyección de estas bajo un soporte digital de la memoria, las protestas y la construcción de identidades. Sus elementos no son meros píxeles, sino marcas territoriales que evidencian un sentido de colectividad, resistencia o reivindicación. Ejemplos como esta plataforma ponen en duda el concepto de territorio, analizado tradicionalmente bajo el margen de las fronteras y formas de soberanía. Si estudiamos más a fondo lugares como Wplace, es necesario replantear cómo se significa la territorialidad, cómo la entienden los miles de usuarios que interactúan en ella y qué estrategias implementan dentro de sus prácticas de ocupación. Tal vez, lo anterior nos pueda llevar a comprender mejor el sentido que circunda a la soberanía digital.

Referencias
- Emprendedor.com. (2025, 20 de agosto). México invade España en Wplace: la guerra de pixeles que conquista Internet. https://emprendedor.com/mexico-invade-espana-en-wplace-la-guerra-de-pixeles-que-conquista-internet/
- (2025, 8 de agosto). WPLACE México vs España Los mexicanos siempre nos unimos en todo. Siempre sigamos así [Video]. Tiktok. https://www.tiktok.com/@minerick07/video/7544603783607651602?embed_source=121374463%2C121468991%2C121439635%2C121749182%2C121433650%2C121404359%2C121497414%2C122349556%2C122221973%2C122122240%2C121351166%2C121811500%2C121960941%2C122122244%2C122122243%2C122122242%2C121487028%2C122258714%2C121331973%2C120811592%2C120810756%2C121885509%3Bnull%3Bembed_masking&refer=embed&referer_url=emprendedor.com%2Fmexico-invade-espana-en-wplace-la-guerra-de-pixeles-que-conquista-internet%2F&referer_video_id=7540298139819920658
- (s.f.). [Perfil de tiktok]. Tiktok. https://www.tiktok.com/@minerick07?referer_url
- Página web de Wplace: https://wplace.live/
Semblanza: Maestro en Estudios de la Cultura y la Comunicación, así como Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, ambos grados por la Universidad Veracruzana. Entusiasta por las Humanidades Digitales, se ha enfocado en el estudio de fenómenos poético-discursivos utilizando Voyant Tools, además de promover el uso de esta plataforma en diversos entornos universitarios. Fue miembro de la Sociedad Internacional de Humanidades Hispánicas, actualmente colaborador de la Red de Humanidades Digitales, y parte del comité organizador del Global Digital Humanities Symposium (MSU, 2024).
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