Un relato incompleto de las Humanidades Digitales
17 septiembre 2026
17 septiembre 2026
Por Daniela Dulce Mostacero
Esta entrada es un escrito reflexivo que pretende ser un acompañante para todas y todos aquellos que recién empiezan en el campo de las Humanidades Digitales o, simplemente, desean conocer un poco más sobre su historia. Quien les escribe inició en esta disciplina en el 2020 y recibí una preparación formal a partir del 2022. Durante todo ese trayecto hasta hoy, continúo deteniéndome a escuchar ponencias y presentaciones, participar en cursos y leer textos que definan qué son las Humanidades Digitales, cuáles son sus principales características y, sobre todo, indago en aquello que me permita conocer más sobre su historia, sus inicios, sus primeros proyectos, así como también los desafíos que pudieron enfrentar y las soluciones que encontraron para superarlas.
Toda introducción a una disciplina empieza por su definición y genealogía. En el caso de las Humanidades Digitales, observamos que no existe una definición única; algo que, reiteradamente, escucharemos en los diferentes espacios en los que nos formemos. Sin embargo —así como también lo planteo en mis clases—, se suelen indicar algunas características en las que coinciden muchas de estas diversas conceptualizaciones, como el carácter interdisciplinario de las Humanidades Digitales, sus prácticas colaborativas, el uso de herramientas digitales para el análisis de problemáticas planteadas desde las humanidades y las ciencias sociales.
Otra de sus aproximaciones —aunque menos común— es considerarla también como un campo que analiza y reflexiona cómo el ecosistema digital moldea y transforma la epistemología de nuestras disciplinas y las formas de relación que construimos como sociedad. Recientemente, también hay un énfasis en hacer más explícitas las diferencias entre los contextos en los que se desarrollan las Humanidades Digitales. Esto último permite repensar desde diferentes ubicaciones geográficas la definición de esta disciplina y ha recibido un importante impulso a partir de los cuestionamientos realizados desde el Sur Global.[1] Otra coincidencia es la casi obligada referencia al jesuita Roberto Busa como el padre fundador de las Humanidades Digitales, resaltando así su esfuerzo individual y situándolo como figura central nuestro relato fundacional.
Sin embargo, lector ¿no te resulta curioso que una disciplina sobre la cual descansan aspectos como la inclusión, colaboración y transparencia posea un relato fundacional centrado en la figura del académico solitario? Una inquietud similar atravesó los trabajos de las investigadoras Melissa Terras y Julianne Nyhan, quienes, desde 2013[2], si no antes, han venido recuperando la presencia de otros sujetos históricos y formas de trabajos relegadas de las narrativas de la historia de las Humanidades Digitales. Especialmente destacan la participación de las operadoras en el proyecto del Index Thomisticus.
Sus aportes, escritos en inglés, llevan más de una década circulando. Aunque podemos acceder a sus avances a través de sus blogs personales y otras publicaciones, no fue sino hasta 2023 que Nyhan publicó su libro titulado Hidden and Devalued Feminized Labour in the Digital Humanities: On the Index Thomisticus Project 1954-67, donde desarrolla en detalle las historias de estas mujeres y su contribución al proyecto. Esto me conduce a preguntarme y a preguntarnos, de forma general, por qué, pese al tiempo transcurrido y la existencia de estas investigaciones, se continúa reproduciendo la misma narrativa y qué nos dice nuestro relato fundacional sobre nuestras prácticas como humanistas digitales.
Pero no nos apresuremos y vayamos por partes. Para cumplir el objetivo de este texto, que es ser un acompañante, primero repasaremos la historia que nos contaron para luego acercarnos a las historias que quedaron fuera de este relato.
«El origen» ¿qué se difunde?
La historia fundacional de las Humanidades Digitales que hemos aprendido y difundimos es la gesta del proyecto Index Thomisticus y, con él, la figura de su principal investigador e ideador: el padre Roberto Busa, filósofo y lingüista, estudioso de las obras de Santo Tomas de Aquino. En 1949, con una idea en mente, viajó a Nueva York para reunirse con Thomas J. Watson, presidente de la empresa de tecnología IBM, con la intención de encontrar una forma de procesar y organizar la enorme cantidad de información teológica contenida en las obras de Santo Tomas.
Busa tuvo la ambiciosa propuesta de desarrollar un índice que permitiera localizar de manera sistemática y rápida las palabras, conceptos y temas presentes en la obra de Aquino. Este proyecto implicaba convertir miles de páginas escritas en latín medieval a datos procesables (Nyhan & Flinn, 2016), para lo cual era necesario adaptar la información a las posibilidades técnicas de la tecnología de la época. Para ello, IBM puso a disposición de Busa máquinas de cómputos, tarjetas perforadas y personal especializado que, en parte, hicieron posible llevar adelante el procesamiento de los textos.
Hasta aquí, observamos la figura del humanista que utiliza la tecnología para resolver las problemáticas planteadas desde su disciplina. Pero la historia no es tan sencilla. Para empezar, está la asociación con IBM, que en la mayoría de los relatos apenas es mencionada, sin desarrollar el rol que asumió la empresa dentro de esta colaboración. Ernesto Priani (2026, 105), haciendo referencia a Pierre Mounier, llama la atención sobre esta omisión del origen colaborativo de las Humanidades Digitales. Asimismo, Julianne Nyhan (2023), a partir de fotografías publicadas en fuentes hemerográficas, cuestiona el papel que tuvo la Iglesia y su cercanía en el desarrollo del proyecto. Según las evidencias, existieron más actores que contribuyeron a la gestación del Index Thomisticus; sin embargo, prevalece una narrativa dominante que sitúa al investigador como principal productor de conocimiento, mientras que el trabajo de quienes hicieron posibles el procesamiento de la información queda invisibilizado (Nyhan, 2023).
«El origen» ¿qué se conoce hasta ahora?
Los trabajos de Melissa Terras y Julianne Nyhan retoman la genealogía de las Humanidades Digitales para ampliar y reconocer la participación de las perforadoras de tarjetas, mujeres que difícilmente son identificadas y nombradas cuando se habla de Busa y el Index Thomisticus. Su labor, reducida a lo técnico y cotidiano, contribuyó en la sistematización y procesamiento de los textos, articulándose con el trabajo que realizaban los de IBM. Un trabajo esencial para los objetivos del proyecto.
Pero ¿quiénes eran estas mujeres y cómo llegaron a trabajar con Busa? Según Marco Passarotti[3] (citado en Terras, 2013), Busa seleccionaba a mujeres jóvenes sin conocimiento en latín ni experiencia previa laboral, pues consideraba que eran más cuidadosas para realizar este tipo de trabajo. Ellas pasaban por un proceso de formación en la escuela que estableció Busa en Italia en 1954 (Nyhan & Terras, 2017, 313). Algunas de ellas han mencionado lo exhaustivo que podía ser este proceso y que, en ocasiones, sus ojos eran vendados como una forma de verificar la precisión de su trabajo (Terras & Nyhan, 2016, 63).
A partir de la historia oral, Nyhan (2014, 2023) realizó entrevistas semiestructuradas[4] con algunas de las operadoras del proyecto, lo que le permitió recuperar sus experiencias y aproximarse a las condiciones organizativas, culturales y sociales en las que trabajaban. Sus testimonios muestran que, si bien la capacitación que recibieron les permitió acceder a favorables oportunidades laborales (Nyhan & Terras, 2017), su participación en el Index Thomisticus plantea preguntas sobre el lugar que ocuparon dentro del proyecto. Las diferencias dentro del equipo que formó parte del Index estuvieron marcadas por las tareas que realizaban, la comprensión de su propia contribución y el reconocimiento mediático de la época, dirigido principalmente a Busa; diferencias atravesadas por el género y por una división jerárquica entre el trabajo considerado técnico y aquel reconocido como producción científica (Nyhan, 2023).
A pesar de que las operadoras habían recibido una formación rigurosa, desconocían la dimensión de su aporte y de aquello que estaban ayudando a crear. Esta ausencia de reconocimiento se mantuvo a lo largo del tiempo y sus efectos han llegado hasta el presente. Por ello, es necesario que volvamos detenernos en la(s) genealogía(s) de las Humanidades Digitales y reivindiquemos el papel que desempeñaron los diferentes actores que estuvieron detrás de la construcción de estos proyectos. Revisar estas historias también nos permite interpelarnos como humanistas digitales y preguntarnos qué trabajos o saberes reconocemos como parte de las Humanidades Digitales y qué estamos dejando fuera.
Notas al pie
[1] Como el objetivo de este texto no es definir las Humanidades Digitales ni entrar en los debates en torno a ellas, les recomiendo e invito a consultar esta biblioteca abierta, donde pueden acceder a diferentes textos sobre los campos de las Humanidades Digitales, la Historia Digital e Historia Pública (Digital), especialmente en español: https://www.zotero.org/groups/5616454/hd2_y_hdp
[2] En una entrada de su blog, publicada el 15 de octubre del 2013, Melissa Terras aprovechó la celebración del Día de Ada Lovelace para reflexionar sobre las operadoras de tarjetas que trabajaron con Roberto Busa. Esta es la primera mención extensa sobre ellas que he podido encontrar en línea: https://melissaterras.blogspot.com/2013/10/for-ada-lovelace-day-father-busas.html
[3] Actualmente se encarga de la dirección del Index Thomisticus Treebank, una continuación del Index Thomisticus original: https://itreebank.marginalia.it/view/projet.php
[4] Muchas de estas entrevistas han sido transcritas y traducidas y pueden ser consultadas en: https://idohl.org/medorah/Oral_History_Interviews
Referencias
Nyhan, J. (2023). Hidden and devalued feminized labor in the Digital Humanities. On the Index Thomisticus project 1954-67. Routledge.
Nyhan, J. (2014, junio 20). Gender, knowledge and hierarchy: On Busa’s female punch card operators [Billet]. Arche Logos. https://doi.org/10.58079/bbxo
Nyhan, J., & Flinn, A. (2016). Introduction. En J. Nyhan & A. Flinn (Eds.), Computation and the Humanities: Towards an Oral History of Digital Humanities (pp. 1-19). Springer International Publishing. https://doi.org/10.1007/978-3-319-20170-2_1
Nyhan, J., & Terras, M. (2017). Uncovering ‘hidden’ contributions to the history of Digital Humanities: The Index Thomisticus’ female keypunch operators. 313-315. https://discovery.ucl.ac.uk/id/eprint/10052279/
Priani Saisó, E. (2026). De los métodos comunes a la heterogeneidad de las humanidades digitales. Lógoi. Revista de Filosofía, (49), 101-123. https://doi.org/10.62876/lr.vi49.7960
Terras, M. (2013, octubre 15). Melissa Terras’ Blog: For Ada Lovelace Day – Father Busa’s Female Punch Card Operatives. Melissa Terras’ Blog. https://melissaterras.blogspot.com/2013/10/for-ada-lovelace-day-father-busas.html
Terras, M. & Nyhan, J. (2016). Chapter 6 Father Busa’s Female Punch Card Operatives. En M. Gold & L. Klein (Eds.), Debates in the Digital Humanities 2016 (pp. 60-65). University of Minnesota Press. https://doi.org/10.5749/j.ctt1cn6thb.9
Semblanza: Daniela Dulce Mostacero, bachiller en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), con máster en Historia y Humanidades Digitales por la Universidad Pablo de Olavide (España). Miembro de la Red de Humanidades Digitales y de la Asociación Peruana de Historia y Estudios Sociales de la Ciencia, la Tecnología y la Salud. Participó en el proyecto de recuperación del patrimonio bibliográfico documental del incendio de 1943 en la Biblioteca Nacional del Perú. Me he desempeñado como asistente de investigación para diferentes profesiones e instituciones académicas. He sido voluntaria en la identificación del archivo de María Jesús Alvarado (1878-1971). Actualmente, ocupo el cargo de coordinadora general y líder digital de Coordenadas de Mujeres, proyecto de historia pública digital que cartografía espacios con nombres de mujeres. Mis investigaciones versan sobre políticas de población, salud sexual y reproductiva, crímenes pasionales y humanidades digitales.
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