Por las responsabilidades que actualmente tengo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, intervengo en las decisiones de adquisición, asignación y organización de la red de cómputo. Justo en estos días participo en la elaboración de la solicitud al Consejo Asesor de Tecnologías de la Información, para cubrir las necesidades de la Facultad. El momento es pues propicio para reflexionar sobre un tema donde se reclama mucho, pero se discute poco: el de la infraestructura de computo para las humanidades.

Antes de avanzar en cualquier dirección, conviene detenerse en dos cuestiones relevantes: por qué hablar de infraestructura, por un lado, y por qué hablar de una específicamente para las humanidades, por otro. La primera pregunta, me parece, buscar asignar una función y un lugar al cómputo, mientras la segunda, quiere definir su orientación, en relación con la cual se establecen necesidades y requerimientos específicos.

Geoffrey Rockwell escribe un interesante post sobre la diferencia entre suministro e infraestructura, para explicar por qué el cómputo debe ser considerado una infraestructura y no un suministro.  La idea en la cual me detengo es aquella que subraya el carácter no neutral del uso del término infraestructura, pues hablar de una infraestructura de cómputo implica considerarlo de manera equiparable al agua o la electricidad, como un bien público sobre el que deben existir compromisos de disponibilidad, sustentabilidad, financiamiento publico y uso público.

En términos generales, el planteamiento apunta a subrayar que el cómputo o la Cyberinfraestructura, como la denomina el American Council of Learned Societies, es más que software o hardware, más que consumibles y equipos, es un entorno que garantiza el acceso a materiales, sistemas y procesos necesarios en este caso para la investigación, la enseñanza y la difusión de la cultura.

Hablar pues, de infraestructura, es reconocer que lo que se está formando es un cierto habitat de trabajo, un tipo de ecosistema donde el cómputo dejo de ser un recurso para conformar una estructura.

Lo más común es pensar que, si hablamos de redes, computadoras y software, la infraestructura de cómputo debería ser semejante en todos lados, al fin y al cabo hablamos de lo mismo. Pero no es así. Darle apellido al cómputo, definir que es cómputo para las humanidades, no es neutral tampoco. Implica señalar un destino específico. En el fondo, los requerimientos de las ciencias y las humanidades, aunque tengan una gran base en común, e incluso puedan compartir elementos de infraestructura, tienen necesidades distintas. Es importante entender aquí que no hablamos solamente de equipos o conexiones. Sino que parte de la infraestructura de cómputo son los servicios que se construyen dentro de las redes, como, por ejemplo, las bibliotecas digitales, las bases de datos, los repositorios, y en general, los sistemas orientados hacia un lado y hacia el otro. Así, mientras la ciencia ocupa el cómputo para procesar cierto tipo de datos, los humanistas lo utilizamos para procesar otro. En la medida en que esos procesamientos se hacen más sofisticados, la diferencia en la naturaleza de la infraestructura es mayor.

Cabe aquí entonces la pregunta de si existe una infraestructura de cómputo para las humanidades en la UNAM. La respuesta tendrá que ser, necesariamente ambigua: hay elementos que formarían parte de una infraestructura, pero en estricto sentido, no existe una porque las necesidades de cómputo en las humanidades han sido atendidas de forma segmentada y no integral, y con una visión particular por áreas y dependencias, y no por una visión global e integradora, por lo que están algunos de los elementos, pero falta aun la concepción integral de que eso que se construye año con año, es propiamente una infraestructura de cómputo para las humanidades. Por eso ni pensar en hablar de una infraestructura nacional de cómputo para las humanidades, tema en el que sin embargo, hay que comenzar a pensar ya desde la Red.

¿Cuáles son nuestras necesidades comunes? ¿Qué es lo que necesitamos construir en conjunto y no como partes? Queden estas preguntas para una próxima entrega.