¿Hay pensamiento tecnológico? Filosofía

2008848220_f03e95bc8f_mYa en dos entradas anteriores he mostrado reticencias a los enfoques habituales con que en la humanidades digitales se abordan problemas como la lectura o la conformación o las prácticas de las disciplinas, en este caso la filosofía. Esta reticencia se debe, entre otras, a una preocupación por la falta de reflexión sobre la cosa o el hecho tecnológico. Afirmaría que en los enfoques habituales hay una asusencia de pensamiento sobre lo tecnológico; es decir, en sus acercamientos a las alteraciones que la tecnología provoca en la producción y transmisión de los saberes se mantiene, aunque se acepte que se cambia algo, cierta concepción de herramienta de lo tecnológico.  Y ello va unido a una constante antropológica.
83E7BFDA-EB21-42FA-9D11-3BE7111301F8.jpg__209__400__CROPz0x209y400Sintomáticamente, una de las discusiones más importantes actualmente en la relación tecnología/producción del saber (educación, lectura, disciplinas, etcétera) se ha centrado en la cuestión de la modificación anatómico-fisiológica. Se pregunta: ¿en qué sentido las tecnologías de la información alteran nuestro cerebro? Así, mediante un rodeo por las neurociencias llegamos a una teoría de las capacidades, es decir, a una reformulación de la teoría del alma -que heradada de Aristóteles y los medievales llega de Descartes, Kant, los románticos y los psicoanalistas hasta nosotros. Pareciera que la emergencia de lo tecnológico en relación con la producción y transmisión del saber tuviera que replantearse en términos psicológico-biológicos y no genealógicos o de las prácticas. Y aunque se afirme que la herramienta modifica el cerebro, la cuestión es la forma de plantear el problema, dónde se coloca a la tecnología, las metáforas y sus imágenes.
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Tal vez convendría más plantear de otra manera la cuestión. Cambiar al probema que atacamos para realmente valorar la potencia tecnológica. Se podría ejemplificar esa modificación del problema con la filosofía. Así, en lugar de preguntar ¿en qué sentido las tecnologías de la información alteran nuestro cerebro? -o, incluso, ¿cómo se alteran las disciplinas y la transmisión del saber en los lugares privilegiados como la universidad con la tecnología?-, se podría plantear otra serie de preguntas: ¿qué se modifica en el pensamiento filosófico? ¿Es el mismo tipo de pensamiento? ¿Sólo se modifica la difusión, los soportes y las formas de trabajar los textos, pero no el pensamiento mismo? Normalmente las herramientas digitales que involucran al pensamiento filosófico se centran en la difusión y el trabajo con los textos, como Agora, o en explotar el saber ya elaborado, como en AskPhilosophers. No se pregunta si algo de lo digital ha alterado el pensamiento mismo, eso que al leer a los filósofos sabemos aún que es filosofía. Pero sólo así podríamos valorar la modificación tecnológica de la producción del saber: ¿el pensamiento filosófico tiene una marca digital? ¿Dónde encontrarla? ¿Un libro de filosofía escrito para la imprenta es diferente que uno escrito para soportes digitales? ¿Hay algo en la calidad del pensamiento, en su estilo, que señale lo tecnológico? ¿Son diferentes los pensamientos de los Diálogos de Platón y los de las Meditaciones metafísicas de Descrates? ¿Son señales los temas de los que tratan los filósofos o es el estilo, su escritura?
Esa sería una pregunta para comenzar: ¿hay pensamiento tecnológico?
Y quizás sería bueno para ello, para sopesar el alcance de la preocupación tecnológica y el campo problemático a donde nos lleva citar algunos autores. Las citas son de textos en internet, no son textos académicos en toda la extensión de la palabra. Primero Michel Serres haciendo señalamientos sobre la «revolución» tecnológica actual y que implica:
robotina_jetsons«Dos revoluciones […] La primera se sitúa cuando se pasó del estadio oral al escrito. La segunda, cuando pasamos del estadio escrito al estadio de impreso. Ahora, en la tercera revolución, cambia del estadio impreso al estadio numérico. En cada una de estas tres revoluciones corresponden las mismas inquietudes… En la primera, Sócrates estallaba contra lo escrito diciendo que ¡sólo lo oral estaba vivo! En el momento de la imprenta, hubo gente que decía que esta masa horrible de librosiba llevar a la barbarie. Afirmaban, por otra parte, que nadie podría jamás leer todos los libros. En esto tenían razón. Es natural encontrar angustias en el momento de una revolución que es más fuerte que las dos precedentes. […] retomemos la historia. En Grecia, con la escritura, llegaron la geometría, la democracia y las religiones del libro, monoteistas. Con la imprenta llegaron el humanismo, los bancos, el protestantismo, Galileo, la física matemática… Basta ver todo lo que cambió en el paso de la escritura a la imprenta. Son cambios colosales cada vez. Se vive un periodo histórico […] el verdadero terremoto, el de los años 80, con la llegada de las nuevas tecnologías […] Tarde o temprano, una nueva política se producirá.»
Acá otra cita de Serres sobre las mutaciones que acompañan la tecnología:
«Nuestras sociadades occidentale ya han vivido dos randes revoluciones: el paso de lo oral a lo escrito, después de lo escrito a lo impreso. La tercera es el paso de lo impreso a las nuevas tecnologías, ésta mayor. Cada una de estas tres revoluciones ha sido acompañada por mutaciones políticas y sociales. en el momento del paso de lo oral a lo escrito se inventó la pedagogía, por ejemplo.»
Ahora una de Neil Postman para sopesar otras modificaciones que la emergencia de la tecnología trae aparejadas, ahora la relación televisión/infancia:
«La imprenta ayudó a crear la idea de infancia, porque creó una nueva idea de adulto. El adulto debía saber leer. Para fines del siglo XVIII, comenzaron las escuelas y los niños fueron sacados de sus casas para ingresar en la escuela, donde el objetivo era enseñarles a leer, lo que quería decir enseñarles cómo convertirse en adultos. La televisión daña esa idea porque hace accesible a todas las personas todos los secretos de la cultura, secretos políticos, secretos de la medicina, secretos de la sexualidad, todo es accesible y uno no necesita saber leer para acceder a eso. Por eso, digo que la televisión socava la idea de infancia. Las computadoras también convierten en absolutamente accesibles la totalidad de los secretos del mundo adulto. Por extensión, no creo que Internet ayude a la idea de infancia, sino que continúa trabajando en la erosión de esa idea.»

«-La tecnología, Internet ¿pueden ayudar a aumentar el desarrollo de la educación emancipatoria y los procesos pedagógicos?-Pueden ayudar. En Internet y las redes sociales está todo, lo cual permite una circulación de información que posibilita el aprendizaje emancipatorio y la comunicación alternativa. Además, Internet también fue importante para las manifestaciones de los movimientos que recién nombré [15-M, Grecia, Portugal, plaza Tahrir, Occupy Wall Street]. Precisamente, ese modo de comunicación no puede ser controlado por el poder y, así, puede crear una sensación de comunidad, porque el problema es cómo es posible reunir a un número de personas más o menos relacionadas con la situación y con la misma reacción. Entonces, funcionan para dar una sensación de que no están solos.»

Las citas señalan alteraciones políticas, educativas, sociales, etcétera que vienen aparejadas con la tecnología. Lo ineteresante en el caso del pensamiento filosófico es que en su práctica se mantienen obstinadamente palabras vacías.
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