¿La IA es el mensaje?
10 marzo 2026
10 marzo 2026
Por Jaime Ricardo Huesca
A mediados de los años sesenta Marshal McLuhann, pilar de la sociología de la comunicación, ideó en Understanding Media: The Extensions of Man que la sociedad representa su mundo, así como su forma de pensar, a través de los medios tecnológicos y de comunicación dominantes. De manera profética, señaló que los medios no solamente construyen un sentido de verdad para los individuos, sino que estos determinan la realidad y la manera de practicar nuestro cotidiano. Este conjunto de entendidos los sintetizó en una frase: “el medio es el mensaje”, en el momento histórico donde nos posicionemos existe un medio de comunicación o tecnológico que impera y este se encarga de establecer cómo es la realidad.
Por ejemplo, en los años 2000, fuimos testigos del giro que implicó que internet comenzara a democratizarse, al menos en México y Latinoamérica, y cómo después nuestra manera de razonar diversos temas, tareas o prácticas cotidianas se vio modificada. También podríamos hacer una comparación en la forma en que visualizábamos la televisión como medio hegemónico que definía, hasta cierto punto, al público a partir de su pasividad en la recepción de contenido, a la manera en que hoy elegimos qué programación consumir por medio del streaming, así como la radio con el podcast. Basándonos en lo anterior, vale la pena cuestionarse de qué manera pensamos y vivimos nuestra realidad con la inserción de estas tecnologías y cómo inciden en nuestro día a día. Dichos cambios, y con ello sus comodidades, modifican el imaginario colectivo.
De ser así, ¿qué tanto de nuestra vida cambió con la incursión de la inteligencia artificial como otro medio, no solamente tecnológico, sino también de comunicación? Ya que ahora, por mencionar un ejemplo, es muy común encontrar en redes sociales y demás entornos contenidos generado por inteligencia artificial. Esta postura no es nueva, desde la academia han surgido diversas indagaciones sobre cuáles son las posibles implicaciones de la inteligencia artificial en nuestra vida, razón que podría analizarse con el lente de McLuhan.
Si partimos desde la lógica que propone el autor, donde insisto, el medio define cómo vivimos, ¿somos conscientes de la manera en que la inteligencia artificial está modificando toda la esfera social, nuestras formas de convivencia, consumo y gestión de productos digitales, adquisición de saberes, o hasta el modo en que nosotros desempeñamos una tarea, un trabajo? Por ejemplo, ¿qué tan común resulta ahora escuchar un video complementado con audio generado por IA, o toparse con imágenes, narrativas o tendencias definidas por esta? Dicho conjunto de situaciones son atisbos de lo que McLuhan expuso hace más de medio siglo, pareciera que no hemos cambiado tanto.
Entre los diversos postulados del autor, señala que la tecnología, en esencia, se manifiesta como una extensión del cuerpo para resolver problemas que afectan nuestra realidad (es un fin), idea que tiene un elevado grado de aplicación. Por ejemplo, el teléfono es una extensión para comunicarse a larga distancia. La ropa que usamos nos protege de las amenazas del entorno natural, o bien una cámara fotográfica cristaliza un hecho. En ese aspecto, considero que la inteligencia artificial, una extensión más, proyecta no solo nuestra cognición, sino la manera de almacenar conocimiento y habilidades abstractas. Aparte, dicha tecnología llama la atención por su misma naturaleza, hasta cierto punto es autónoma, al menos desde su software.
Entonces, la tecnología surge como una extensión orientada al progreso y a la resolución de necesidades. En un inicio, su emergencia responde a intenciones positivas ya que amplía nuestras capacidades, facilita procesos o, en general, nuestra vida cotidiana, brinda un sentido de comodidad. Sin embargo, advierte el autor, el medio dominante tiende a manifestar problemáticas cuando su empleo es contrario al bien común; como tal es neutro, pero existe un impacto negativo debido al contexto social y los horizontes éticos de sus usuarios. Visto así, la IA no está exenta de ello.
En ese aspecto, hemos presenciado el empleo de esta herramienta para atentar contra nosotros, como la extorsión, la suplantación de identidad o la constante especialización en tácticas de hackeo. En el entorno académico hemos notado que los conflictos recaen más en un sentido ético sobre los alcances y límites de la autoría y la autenticidad de la producción académica, lo cual despierta un debate sin aparente final. Resulta impresionante el grado de proyección de la IA en tanto la resolución de tareas, pero como todo giro tecnológico, están implicados diversos cuestionamientos sobre sus consecuencias en nuestro proceso civilizatorio.
Retomando el hilo principal, si un medio o tecnología se vuelven dominantes, no sólo se modifican nuestras actividades, también se reconfiguran estrategias de control por parte de quien posee al medio; en este caso, serían quienes comprenden y diseñan el funcionamiento de la IA, estableciendo mecanismos que pueden influir en el colectivo. Si la IA es una extensión de nuestra mente desde una visión cognitiva, vale la pena preguntarse hasta qué punto se inserta en nuestra adquisición y desarrollo del pensamiento crítico. La dependencia es notoria y lo anterior no solo implica una aplicación per se, sino que abre la discusión con respecto a la manera en que estamos reformulando nuestras actividades en función de ella.
En el ámbito académico, por ejemplo, recurrimos con mayor naturalidad a la resolución de dudas, la redacción de textos o la estructuración de proyectos con apoyo de la IA. ¿Dónde queda la autonomía como docentes o, desde el rol del estudiantado, qué ocurre con el desarrollo de procesos intelectuales, prácticas como la investigación, la lectura o la reflexión crítica e independiente al delegarlas de esta manera? Tal vez por un sentido de novedad nos mantenemos encantados por la IA; al respecto, McLuhan advirtió que somos propensos a la “narcosis” frente al medio dominante; esto quiere decir que vivimos bajo un efecto de entumecimiento o enajenación debido a la dependencia latente por el medio; somos, como tal, entidades dominadas por la IA. Cuando esta define nuestra percepción del mundo y las narrativas, saberes y verdades que genera, existe un marcado riesgo por aceptar dichos criterios sin antes cuestionarlos.
De ser una herramienta, la inteligencia artificial comienza a manifestarse como un falso ídolo: una figura a la que acudimos para solucionar problemas o dudas sin detenernos a cuestionar los efectos de la constante delegación de actividades hacia esta. La recomendación de McLuhan podría parecer sencilla pero es complicada en desproporción: tomar consciencia para evitar la narcosis y el letargo cognitivo. De no aplicar acciones al respecto, dicha subordinación podrá resultar en crisis identitarias, profesionales y cognitivas al omitir el desempeño de acciones que anteriormente constituían parte fundamental de nuestra esencia humana.
Semblanza: Maestro en Estudios de la Cultura y la Comunicación, así como Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, ambos grados por la Universidad Veracruzana. Entusiasta por las Humanidades Digitales, se ha enfocado en el estudio de fenómenos poético-discursivos utilizando Voyant Tools, además de promover el uso de esta plataforma en diversos entornos universitarios. Fue miembro de la Sociedad Internacional de Humanidades Hispánicas, actualmente colaborador de la Red de Humanidades Digitales, y parte del comité organizador del Global Digital Humanities Symposium (MSU, 2024).
Recientes
commons (5) Comunicación (3) Congresos (5) cultura digital (11) Derechos de autor (4) Digital Humanities (11) digitalización (10) edición (4) educación (11) educación a distancia (3) educación en línea (12) educación permanente (4) ENEO (3) entorno digital (2) Estudios literarios (4) Eventos (3) Filosofía (8) genealogía (5) Global DH (5) Heidegger (2) Historia (3) Humanidades Digitales (54) Kathleen Fitzpatrick (2) Knowledge society (2) lectura (8) lenguaje (2) literatura (3) medios digitales (3) Modificación de prácticas (15) Multidisciplinariedad (2) México (3) open knowledge (3) políticas públicas (2) preservación digital (5) Procomún (3) redes sociales (4) RedHD (20) sociedad de la información (5) sociedad del conocimiento (6) Tecnología (8) tecnología educativa (14) traducción (3) Twitter (2) UNAM (3) Wikipedia (4)
