‘ICE está en todas partes’: el uso de las ciencias de la información para mapear la crisis de las familias separadas

 

Torn Apart/Separados visualiza el vasto aparato represivo de las políticas migratorias en los Estados Unidos y mapea los refugios donde los niños pueden estar alojados.
SERGIO FLORES/BLOOMBERG/GETTY IMAGES

EL DÍA DEL PADRE, Alex Gil estaba intercambiando mensajes de texto con su colega Manan Ahmed, cuando decidieron que tenían que hacer algo sobre la separación de las familias de la frontera entre México y Estados Unidos.

Desde mayo el gobierno de los Estados Unidos ha separado a más de 2.300 niños de sus familias como resultado de las nuevas políticas migratorias de “tolerancia cero” propuestas por el Fiscal General Jeff Session, las cuales promueven la acción penal contra toda persona que entre al país de manera ilegal. El reporte de las situaciones fronterizas derivadas de tales acciones empezaron a ser frecuentes; un caso particularmente terrible fue el de una madre a quien le arrancaron a su hijo mientras lo amamantaba. A medida que la indignación pública crecía, la pregunta se repetía ¿dónde están los niños? Los abogados de inmigración, los periodistas, e incluso los políticos no podían dar respuestas certeras a estos cuestionamientos debido a la implementación ad-hoc de las políticas de “tolerancia cero” y a la burocracia del sistema de inmigración que, en general, carecen de transparencia. Gil, quien tiene dos hijos, sabía que podía ayudar. Él trabaja como bibliotecario de investigación digital en Columbia University, y su tarea cotidiana consiste en ayudar a la gente a encontrar información usando tecnología—habilidades que ya había empleado antes en tiempos de crisis.

Torn Apart/Separados busca mapear el paisaje carcelario de los inmigrantes indocumentados detenidos. Los puntos naranjas indican todas las instalaciones de ICE; los puntos azules son centros de detención juvenil privados.
TORN APART/CC BY 4.0

Gil y Ahmed, historiador de la Universidad de Columbia, juntaron un equipo que Gil denomina “ninjas digitales” para trabajar en una maratónica jornada de investigación. Los voluntarios eran profesores, estudiantes de posgrado, investigadores y académicos de todo el país con perspectivas de estudio muy variadas, pero con dos cosas en común: un interés en la historia del colonialismo, el imperio, y las fronteras; y la convicción de que los métodos de investigación clásicos pueden ser usados no sólo para entender el pasado sino también para iluminar el presente.

Instalaron un chat en Telegram y una hoja de cálculo en Google y empezaron a buscar datos disponibles de forma pública— registros de inmigración del gobierno, formularios de impuestos, listados de empleos, páginas de Facebook—en fin, cualquier cosa que les ayudara a ubicar e identificar los centros de detención en los que podrían estar alojando a los niños.

El resultado de su frenética semana de investigación es el sitio web interactivo, Torn Apart/Separados en el que se visualiza el gran aparato de ejecución migratoria en Estados Unidos y mapea a grandes rasgos los refugios donde pueden estar alojados los niños.  El nombre evoca no sólo las familias que han sido separadas sino también la manera en la que esto desgarra el tejido social del país.

“Esto muestra que ICE está en cualquier parte”, refiere Gil.  “Incluso nosotros que estudiamos esto, estamos sorprendidos. Muchos estadounidenses piensan que el fenómeno sucede en un espacio geográfico limitado, en la frontera. Este mapa nos muestra una historia diferente: La frontera está en todos lados.”

Humanidades Digitales y respuesta a la crisis

El grupo detrás de Torn Apart/Separados es parte de la creciente vanguardia conocida como Humanidades Digitales (HD), un grupo interdisciplinario de investigadores que combinan las habilidades tecnológicas del siglo XXI con la práctica de investigación clásica, para formular un nuevo tipo de interpretación cultural-y en ocasiones hacer activismo. Los proyectos de HD incluyen investigación histórica, cultural, preservación de archivo, mapeo de colaboración distribuida (crowdsourcing), activismo social o alguna combinación de éstas.

“Nuestro logro como equipo es el ejemplo perfecto de lo que pueden ser las Humanidades Digitales: un trabajo que verdaderamente traspasa las barreras artificiales entre universidades, bibliotecas, facultades y puestos, tanto administrativos como profesionales, para juntos pensar e implementar herramientas que nos ayuden a entender mejor la cultura” dice Roopika Risam, profesora de Inglés, becaria en Salem State University y autora de New Digital Worlds en el que promueve la equidad y justicia en el registro cultural digital.

El equipo de Torn Apart/Separados: Risam, Gil, Ahmed y Moacir de Sá Pereira, quien imparte clases en el departamento de inglés de NYU, son miembros del Grupo de Métodos Experimentales en las Humanidades (Group for Experimental Methods in the Humanities) o XPMethod de la Universidad de Columbia, el cual está “dedicado a la construcción rápida de prototipos de ideas especulativas.” La semana pasada se unieron al grupo:  Linda Rodriguez, Merisa Martinez, Sylvia Fernández y Maira Alvarez, las dos últimas estudiantes de posgrado en la Universidad de Houston, especialistas en literatura fronteriza y cofundadoras de Borderlands Archives Cartography.

Ésta no es la primera vez que XPMethod ha respondido a una crisis humanitaria con un mapa. El año pasado después de que el Huracán María golpeara Puerto Rico, los grupos de ayuda tuvieron dificultades para transportar comida y suministros a toda la isla. Este problema se agudizó debido a que los mapas disponibles eran inadecuados y no estaban actualizados. El equipo de XPMethod y otros 60 voluntarios de 25 instituciones llevaron a cabo un mapathon de emergencia para crear mapas que fueran útiles para las personas que los necesitaban. Después de esa experiencia, Gil armó un kit de herramientas para que otras personas pudieran armar lo que él llama un “botiquín de campaña veloz” – un grupo emergente de investigadores digitales colaborando en un proyecto específico para responder a una crisis.

Su trabajo de “nimble tent” está guiado por la necesidad de ser parte de la solución. Es el mismo impulso que en semanas recientes ha conducido a mucha gente a realizar publicaciones en redes sociales y recaudar dinero para los grupos de defensa que ayudan a las familias de inmigrantes. El Internet, con sus amplios y efímeros rincones y archivos, es un recurso llamativo en momentos de inquietud social. Para cualquier persona con conocimientos técnicos suficientes y la capacidad de actuar rápidamente, el modelo “nimble tent” ofrece una manera de hacer algo, cualquier cosa que sirva como respuesta a una crisis, incluso cuando se encuentre en el otro lado del mundo.

Construyendo Torn Apart/Separados

Después de un domingo haciendo llamadas, Gil y Ahmed habían armado su equipo, aunque su propósito todavía no era muy claro. Desde su punto de vista, el problema más urgente era que los padres no podían localizar a sus hijos; y aunque el Presidente Trump firmó el miércoles una orden ejecutiva para finalizar la separación de familias, permitiendo en cambio la detención indefinida de familias juntas, muy poco se ha hecho para resolver el problema de las separaciones.  

 Bajo la implementación inicial de la ley de “tolerancia cero”, cuando el gobierno detenía a una familia por cruzar la frontera de manera ilegal, todos quedaban bajo la responsabilidad de la Patrulla Fronteriza, una rama del Departamento de Seguridad Nacional. Sin embargo, una vez que los padres eran acusados, se les enviaba a un centro de detención a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), mientras que sus hijos eran entregados al Departamento de Salud y Servicios Humanos y/o a la Oficina de Reasentamiento para Refugiados. Como WIRED y otros medios han reportado, estas agencias no están preparadas para dar seguimiento que las familias continúen unidas, así que los padres no han tenido mucha suerte en la búsqueda de sus hijos. Muchos niños y sus padres no han podido comunicarse por teléfono desde que fueron separados.

El equipo de Torn Apart/Separados sabía que existía información disponible acerca de la ubicación de los centros de detención y de aquellos en los que se podrían albergar  niños. Esa información no se encontraba reunida en un solo lugar, problema que se propusieron solucionar.

En un primer momento, el equipo analizó la colección de datos oficiales liberados por la agencia ICE para el análisis periodístico, gracias a una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act en inglés). Este ejercicio les proporcionó una idea general de donde se encontraban localizados los centros de detención en Estados Unidos, pero aún era necesario comprender dónde estaban deteniendo a niños. Risam comenzó a rastrear las instalaciones sin fines de lucro que tienen contratos con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) y la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR por sus siglas en inglés) para dar cuidado a niños. Los datos de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas hacían referencia a 113 albergues juveniles y sus ubicaciones geográficas generales, pero los nombres de los refugios no estaban disponibles. Posteriormente, Risam encontró datos compilados por la Universidad de Syracuse en 2015 que registraba los nombres de los refugios a donde habían sido transferidos niños inmigrantes y a partir de ahí ella logró identificar las organizaciones sin fines de lucro asociadas con ellos.

Risam buscó los documentos fiscales de las organizaciones sin fines de lucro identificadas para localizar sus ubicaciones y hacer una referencia cruzada con los datos del ICE para mapear dónde se hallaban los niños. Lo que encontró “se parecía mucho a un mosaico de refugios”, dice. Sa Pereira visualizó el trabajo de Risam marcando 113 refugios de ORR como puntos negros en el mapa que representan las instalaciones de las instituciones sin fines de lucro, las religiosas y las administradas por el gobierno. Al intentar hacer clic en alguno de los puntos, éste se moverá, para sugerir cómo el gobierno se resiste a identificar estos sitios.

Albergar a niños migrantes ha sido un gran negocio desde que una enorme cantidad de menores no acompañados comenzó a ingresar a los Estados Unidos desde 2014. Cerca de once mil niños se encuentran detenidos en estas instalaciones, de acuerdo con la Oficina de Salud y Servicios Humanos. Risam no pudo identificar definitivamente cuáles tenían a los niños recientemente separados de sus padres bajo la política de Trump, pero el hecho de mapear los lugares donde generalmente se permite mantener detenidos niños da al menos una idea de dónde se podrían encontrar.

El equipo también usó datos no oficiales. Gil encontró páginas de Facebook y listas de centros de detención en Google donde los padres, desesperadamente, preguntaban sobre el paradero de sus hijos. Revisaron reportes confirmados de noticias relativas a los lugares a los que se habían llevado a los niños y la localización de los centros de detención (Todas las fuentes se encuentran en el sitio web).

Durmieron poco. Gil pidió pizza para sus hijos en lugar de preparar la cena la mayoría de las noches. Con el apoyo de sus instituciones, liberaron todo el tiempo que pudieron para enfocarse en el proyecto. “Ha costado mucha energía emocional y mental”, dice Álvarez, quien junto con Fernández ubicó en mapas los puntos legales de entrada a lo largo de la frontera para una sección del proyecto Torn Apart/Separados llamada “La Trampa.” Para ambas mujeres, la semana fue intensamente personal. Crecieron en zonas fronterizas y utilizaron su experiencia para buscar los datos correctos –como los cruces peatonales en lugar de las entradas comerciales, por ejemplo.

Para sorpresa del equipo, los centros de detención para inmigrantes no se encontraban aislados en la frontera sur. Se trataba, en cambio, de una amplia red que atravesaba todos los estados de la nación. Incluso los centros que retienen niños se encuentran más alejados de la frontera de lo que se esperaban, en lugares como el noreste del país. El equipo se percató de que la historia que debían contar era la de cómo la aplicación de regulaciones migratorias se extiende a todas partes de Estados Unidos.

Durante la semana, muchas de las discusiones del equipo giraron en torno a cómo presentar la información para que resultara útil para las familias, periodistas y defensores. También fue necesario “encontrar el equilibrio,” como lo plantea Risam, entre crear conciencia, proteger la privacidad de los niños y prevenir el acoso. Gil sabía que quizá  algunas personas intentarían localizar los teléfonos o direcciones de algunos centros de detención para acosar al personal. “Esto puede convertirse en un desastre muy rápidamente, y hacer más daño que bien,” explica. Finalmente, decidieron mostrar la ciudad y el estado en el que se localizan los centros, pero no la dirección específica o el nombre del centro con la esperanza de disuadir malos comportamientos.

“El Ojo” muestra imágenes satelitales de centros de detenciones de ICE a través de Estados Unidos. Seleccione una imagen y haga zoom en la ubicación específica. El diseño pretende mostrar que ICE se encuentra en todas partes.
TORN APART/CC BY 4.0

 Las varias decisiones editoriales y de diseño del sitio web que programó Sa Pereira buscan no sólo distribuir conocimiento, sino provocar una reacción más visceral. En una visualización particularmente conmovedora llamada “El Ojo,” Sa Pereira colocó fotografías satelitales de centros de detención de ICE que se encuentran en el territorio estadounidense. La cuadrícula de vista de miniaturas en sí misma es discordante, pero al hacer clic en una, el usuario cruza a través de Estados Unidos al pueblo o ciudad donde se encuentra el centro. Es vertiginoso. Estos centros con frecuencia se encuentran en medio de lugares de la vida cotidiana urbana y suburbana – en una insignificante ciudad en Nueva York, por ejemplo o en un centro comercial junto a un salón de belleza.

 “Por un lado te da la experiencia escalofriante del voyeur al ver estas imágenes satelitales, al mismo tiempo que una sensación desagradable; porque te das cuentas de que los centros podrían estar en cualquier lado. Esto no está en el desierto rodeado por alambre de púas, está ahí en la calle,” dice Sa Pereira. “Que haya niños en jaulas es terrible y es sintomático de un problema mucho mayor. Con esto hemos logrado visibilizar ese sistema.”

Torn Apart/Separados consigue este resultado por medio de mapas, así como de testimonios, visualizaciones y lo que Gil denomina “texturas,” elementos efímeros personales y surreales tales como padres preguntando dónde están sus hijos en una reseña de Google de un negocio, o los materiales promocionales de Southwest Key, una corporación sin ánimo de lucro de centros de acogida para inmigrantes,  que presume de que “el 95 por ciento” de los individuos a los que sirven son personas de color.

DIGITALGLOBE/TEXAS ORTHOIMAGERY

 

Un recurso vivo

Esto es más que solo información. Se trata de un recurso vivo que el equipo espera que sea utilizado por migrantes para encontrar a sus familias y para que otros investigadores lo sigan alimentando. La mayor parte del poder del proyecto se encuentra en su potencial como archivo. “Nadie está documentando lo que está sucediendo en las vidas cotidianas de los migrantes,” dice Fernández. “Éste es un archivo digital histórico.”

Mientras el equipo estaba terminando Torn Apart/Separados el viernes, el periódico Washington Post publicó su propio mapa de colaboración abierta (crowdsourced, por su nombre en inglés) de los centros que alojan niños migrantes. Este mapa incluye algunos pero no todos los datos recogidos por Torn Apart/Separados. Gil está tratando de ponerse en contacto con el periódico con el objetivo de ofrecerles el resto de sus datos, y también para hacer referencias cruzadas entre sus datos y los del Post.  El trabajo de los investigadores se entrelaza con el periodismo de investigación: el objetivo de ambos es emplear la información de manera que sirva para esclarecer la confusión.

El sitio web fue liberado el lunes a las 12:30 pm hora del este de los  Estados Unidos. El equipo tiene la esperanza de recuperar en algún momento el sueño, aunque el proyecto no ha terminado aún. Investigadores ajenos al proyecto realizarán ahora una revisión por pares. La mitad del equipo de Torn Apart/Separados se encuentra en México con motivo de la conferencia anual de Humanidades Digitales, y allí tendrán un nuevo maratón de investigación, un researchathon.

“Es como jugar a la papa caliente,” dice Gil. “Ahora queremos trasladar la fuente de los datos a otros equipos para que la refinen y para que cuenten su propia historia.”

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EMILY DREYFUSS
Publicado en Wired Magazine el 25 junio 2018

Traducido por Paola Ricaurte, Adam A. Vázquez, Alberto Ramírez Martinell, Laura Martínez Ainsworth, Roberto Pareja, Jo Ana Morfin, Marat Ocampo, Claudia Rocío Sánchez García, Andrea Medina Téllez Girón, Juliette Levy, Isabel Galina y algunos otros más que por razones de seguridad prefieren no poner su nombre.

Acerca de Isabel Galina

Humanidades digitales, recursos digitales, publicaciones digitales. Investigadora en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Digital humanities, digital resources, electronic publishing. Researcher at the Institute for Bibliographic Studies, Universidad Nacional Autónoma de México
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