redhd_dhlibWord cloud generated using Voyant from the paper abstracts presented at Segundo Encuentro de Humanistas Digitales in May 2014.

Esta entrada de Isabel Galina (UNAM), Élika Ortega (Universidad de Kansas), Ernesto Priani (UNAM),  Paola Ricaurte (ITESM) aparece simultáneamente en inglés en DH+Lib.  Agradecemos a los editores Zach Coble, Sarah Potvin y Roxanne Shirazi por facilitarnos un espacio para publicar este artículo que consideramos debe alcanzar también a una audiencia angloparlante.

Pocos campos del conocimiento han tenido un debate tan intenso como el que se ha dado en las Humanidades Digitales (HD) en los años recientes. Las HD se han convertido en el eje de discusión sobre el lugar de las humanidades en las instituciones universitarias públicas y privadas, y en otras instituciones públicas, además de estar presentes en otras reflexiones relacionadas con el futuro del libro en el nuevo entorno digital, la crisis editorial mundial o el giro científico en la investigación humanística. Hasta el momento, muchos de estos debates se han mantenido dentro del contexto académico anglo-americano que ha sido el lugar donde mayor crecimiento ha experimentado en las últimas décadas. Un giro global, las discusiones iniciadas entre “el norte” y “el sur” y el crecimiento mismo del campo de las HD, han impactado estos debates de forma positiva y han abierto el escenario a una discusión mayor. La RedHD (Red de Humanidades Digitales) y otras organizaciones del sur han sido participantes clave. Humanistas digitales de habla portuguesa y española se han reunido como una emergente comunidad “periférica” con proyectos, iniciativas y organizaciones importantes. Algunos ejemplos son la Asociación Argentina de Humanidades Digitales, Associação das Humanidades Digitais (AHDig), Humanidades Digitais, GrinUGR, Humanidades Digitales Hispánicas. Sociedad Internacional, Día HD/Dia das Humanidades Digitais 2013 y 2014, MapaHD, por nombrar algunos. A través de fructíferos debates hemos reconocido diferencias institucionales, económicas, sociales, tecnológicas, culturales y otras diferencias contextuales.

El más reciente número de Culture Machine (CM) titulado Viva Culture Machine! Latin American Mediations publicado a finales del 2014 incluye el artículo de Gabriela Méndez Cota “Digital Humanities: Whose changes to you want to save?” que aborda el trabajo realizado en el campo en Latinoamérica. La visibilidad e inclusión de trabajo académico en las HD producida en muchos de los países de habla hispana es productiva y conduce a diálogos de mayor alcance, especialmente en revistas de prestigio como CM. Por esta razón celebramos el hecho de que exista un número dedicado al trabajo académico latinoamericano y, en particular, a los académicos mexicanos.  El artículo, sin embargo, ignora mucho del trabajo realizado por muchos investigadores en las HD en Latinoamérica y en particular, dentro de la RedHD, lo que da lugar a lo que se podría considerar una imagen limitada, si no es que distorsionada de la situación actual.  Apreciamos la oportunidad de entablar una discusión abierta y diversa y aprovechamos este espacio para fomentarla.

El artículo de Méndez Cota afirma que ofrece “una revisión crítica de la Red de Humanidades Digitales Latinoamericana” (p. 2) [1] aunque no exista una red en América Latina bajo ese nombre. A pesar de que sea un nombre que jamás hemos utilizado y una atribución que nunca hemos reclamado, asumimos que la autora se está refiriendo a la RedHD. Empezando con este error, sentimos que la representación de la RedHD, a través de la selección de fuentes y de las diferentes prácticas de HD mencionadas en el artículo de Méndez Cota es parcial y carente de contexto. Por lo tanto, su crítica, en nuestra opinión, requiere ser rebatida y por ello nos gustaría hacer notar algunas imprecisiones que consideramos sesgan el artículo y ofrecen una representación parcial del trabajo de HD en México y otros países latinoamericanos. Además, tomamos esta oportunidad para ampliar las referencias utilizadas por Méndez Cota para así contribuir a la descripción de las HD en México y Latinoamérica y ofrecer, desde nuestra práctica de los últimos años, un contexto más amplio para su crítica.

Como puede verse a través de los archivos de este blog, la RedHD es una organización que ha trabajado desde hace casi cuatro años para “promover y fortalecer la investigación humanística y el cómputo, con especial énfasis en la investigación y educación […] la comunicación entre los humanistas digitales de la región, […y] proyectos e iniciativas regionales a nivel internacional” (RedHD “Acerca de”). Aunque basados principalmente en universidades y otras instituciones académicas, a lo largo de este tiempo, la Red ha crecido y diversificado sus intereses y áreas de experticia y se ha expandido geográficamente. También hemos establecido colaboraciones con otros grupo de HD en Latinoamérica tales como AAHD, AHDigitais mencionados anteriormente, e iniciativas enfocadas en el sur global como GO::DH. La RedHD ha tenido muchos logros en los últimos años, pero también estamos conscientes de que todavía existe mucho trabajo y reflexión en torno al lugar/relevancia/papel de las HD en México y en otros países de Latinoamérica, empezando con la pregunta acerca de nuestro lugar en las HD latinoamericanas. Esto es una preocupación que continuamos trabajando en la RedHD desde México y en diálogos con otras redes en el exterior.

Una de las problemáticas resaltadas por Méndez Cota acerca de las HD latinoamericanas es la falta de reflexión crítica del concepto de humanismo ya que este “no ha sido filosóficamente ‘deconstruido’, y mucho menos ha sido políticamente desacreditado. Esto es lo que emerge de las contribuciones de un número de humanistas digitales al blog de la Red Latinoamericana de HD” (p. 2). Las discusiones acerca de nuestro posicionamiento en el campo y nuestros fundamentos ontológicos, epistemológicos, teóricos y metodológicos para definir la práctica de las HD desde nuestro locus enunciativo heterogéneo y plural son parte de un trabajo colectivo en proceso. Así, consideramos que las aseveraciones que realiza Méndez Cota acerca de la RedHD requieren de una investigación de campo que los fundamente. Por otra parte, las fuentes utilizadas por la autora para hacer su crítica, además de limitadas, no pertenecen al blog de la RedHD como indica, sino que son entradas del blog RedHD en Traducción en el cual trabajamos durante el Día de las Humanidades Digitales en el 2014 como un proyecto internacional independiente. Debido a que emprendimos de forma colectiva RedHD en Traducción como una forma de dar visibilidad internacional a algunos de los artículos fundacionales producidos por humanistas digitales hispanohablantes, consideramos que la genealogía de las fuentes de Méndez Cota debería ser parte del argumento, así como su diversificación para integrar el trabajo disponible en el blog de la RedHD y otros artículos individuales que han sido publicados en otros lugares.  RedHD en Traducción fue un ejercicio de intercambio entre humanistas digitales principalmente en México y en otras partes del mundo y contó con gran apoyo de nuestros colegas ‘en el Norte’. Adicionalmente, estas entradas, con la excepción de una, son traducciones de artículos publicados previamente en otros lugares.

Méndez Cota sistemáticamente señala que sus fuentes de RedHD en Traducción fueron publicados en 2014, mucho más tarde de lo que lo fueron. Por ejemplo, “¿Humandiades digitales en español?” de Juan Luis Suárez fue publicado inicialmente en 2010 en Insula 762, mientras que “Bibliotheca mexicana: virtud, condena, posibilidad, de Ernesto Priani se publicó en 2012 en la Gaceta del Fondo de Cultura Económico. Solamente “Geopolítica del conocimiento y humanidades digitales” de Paola Ricaurte fue publicado en el blog de RedHD en 2014. Aunque el año de publicación puede parecer un detalle sin importancia, en el dinámico campo de las HD incluso un par de años hacen una diferencia sobre cómo los proyectos son articulados conceptualmente o en la práctica. El contexto en el que cada artículo fue publicado es especialmente importante porque muchos de los temas mencionados en ellos han sido el foco de nuestro trabajo en los últimos años. Esta trayectoria no es reconocida o mencionada en la crítica de Méndez Cota y, por lo tanto, parecería que nuestro trabajo es estático y anacrónico. Esto es aún más significativo ya que la revista CM tiene principalmente una audiencia en inglés. Para la RedHD, el ejercicio de traducir nuestro trabajo al inglés (y otros idiomas) durante RedHD en Traducción fue una estrategia de auto representación que buscó abrir el debate de las genealogías de las HD desde nuestras experiencias particulares como académicos y como organización–las cuales pueden o no ser representativas de una perspectiva latinoamericana. Podemos ver una fuerte conexión entre el ejercicio de la RedHD y la editorial colectiva de la revista CM que dice:

We can therefore perhaps see these thinkers from Mexico and other locations in Latin America as offering the gift of their work, understanding, language and translation to English-speaking readers of Culture Machine all over the world. For this particular issue, the Spanish-speaking writers have all made their texts available in English, in recognition of the present readership of the journal – but also in recognition of the fact that a number of scholars based in the Spanish-speaking world are already part of the mainstream discourses and debates in the global west and north, precisely because so many of them are able to navigate comfortably between different languages and different academic conventions. (The willingness and ability to do so is unfortunately not always reciprocated, we are ashamed to admit.)

Sin embargo, esta misma práctica de nuestro lado no es tomada en cuenta por Méndez Cota quien es no solo la autora del artículo sino también la editora del volumen 15 de CM.

Las HD, como toda práctica cultural, están claramente caracterizadas por el contexto en el que se encuentran enraizadas. Las posibilidades y limitaciones de los recursos, infraestructura e instituciones en donde trabajamos son un constante recordatorio de esta condición. La autora hace referencia a la importancia de los argumentos de Mignolo, a través del texto de Ricaurte, en relación a la necesidad de abandonar el concepto universalista del conocimiento y como debe de ser “aplicado primero al entendimiento ‘local’ de las HD” y sugiere que “estos cuestionamientos probablemente ocurrirán en la región latinoamericana en los próximos años” (p.7). No podríamos estar más de acuerdo. La insistencia de Méndez Cota en la importancia de que los humanistas digitales y, de hecho, todos los humanistas en general, cuestionen los conceptos de producción de conocimiento por parte del ‘experto’ del hemisferio norte ha sido un foco de interés desde que la RedHD fue fundada en 2010-2011–– algunas de las particularidades de las HD en México son parte del artículo de Isabel Galina “¿Qué son las Humanidades Digitales?” (2011) traducido al inglés y publicado en el blog la RedHD en traducción en el 2014 también. Ricaurte misma menciona los mecanismos para legitimar la producción del conocimiento en las HD. Sin embargo, la autora sugiere que estos cuestionamientos surgirán fuera del sistema tradicional universitario. Méndez Cota tiene razón, pero solo parcialmente. Considerando la relativa superficialidad del artículo, es injusto sugerir que las HD basadas en la academia universitaria no podrán contribuir al debate.

Parte de la crítica de Méndez Cota yace en el hecho de que proyectos pioneros de HD como el Corpus del Español y Bracero History Archive “han involucrado la participación de universidades en Estados Unidos que tienen lazos con empresas privadas y el estado” (p. 3) sin ponerlos junto con los recursos que han estado completamente basados en México como la Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano, del propio Priani, la Bilioteca Digital de Humanidades de la Universidad Veracruzana, Libros del Baubo o el Seminario de Tecnologías Filosóficas. Además, lejos de ser una desventaja, una suerte de sumisión al Norte, como Méndez Cota parece implicar, vemos nuestras colaboraciones (con el Norte) como una de las fortalezas del trabajo hecho en la RedHD. Fuertes lazos con comunidades de HD en Estados Unidos, Alemania, Canadá, el Reino Unido y otros países, lejos de disminuir nuestra relevancia como humanistas digitales mexicanos, la ha resaltado y nos ha dado espacio para hacer fuertes cuestionamientos, provocar y proponer. De forma similar, también hemos cuestionado la escalabilidad de nuestras prácticas basadas en México frente a las HD alrededor del mundo. Un aspecto clave que se escapa de la crítica de Méndez Cota es el ethos de colaboración que los humanistas digitales hemos adoptado en todo el mundo. No somos la excepción y, lejos de tratarse de una retórica de prácticas, las colaboraciones -locales e internacionales- han sido los ladrillos del trabajo de la RedHD.

Por otro lado, la impresión de Méndez Cota de que “los humanistas digitales basados en las universidades alinean su labor con proyectos de construcción de nación, desarrollos socioeconómicos, la creación de herramientas para la conservación del patrimonio y estándares académicos rigurosos […] que reafirman, sin problematizar, la narrativas rotas sobre nación, conocimiento y tecnología” (p. 7) es muy probablemente resultado de las fuentes limitadas que utiliza en el artículo. Aunque algunos proyectos paradigmáticos dirigidos por miembros de la RedHD, como el recientemente anunciado Códice Mendoza, sí tienen un objetivo patrimonial y están sustentados por instituciones gubernamentales, como se puede ver a partir de los ejemplos de arriba, la diversidad del trabajo publicado en este blog, los proyectos que componen nuestra base de datos, nuestra relación con organizaciones como Wikimedia México, el perfil de nuestro trabajo, nuestra posición en defensa del conocimiento abierto, la cultura libre y el procomún, las luchas institucionales para abrir espacios a las HD en todos los niveles, nuestra discusión sobre el papel de las humanidades en la geopolítica del conocimiento, difícilmente se puede considerar patrimonial, nacionalista o tecnocientífico. La extensión colectiva y la variedad del trabajo hecho de ninguna forma se puede caracterizar de manera unidimensional.

Es precisamente debido a la diversidad del trabajo hecho por los miembros de la RedHD y, aún más, por el trabajo hecho a lo largo y ancho de Latinoamérica[2], que no podemos estar de acuerdo con la crítica generalista de Méndez Cota. Su visión y las preguntas que propone, no obstante, son extremadamente interesantes. La idea que toma de Leonardo Rodríguez Medina de “desarrollar una estructura material y simbólica que permita la expresión del conocimiento local que, una vez canalizado, haga posible el diálogo con otras áreas” (p. 10) es, indirectamente, el espacio que hemos buscado construir aquí y en otros medios. Asimismo, Méndez Cota también tiene razón en señalar que “el diálogo no es una consecuencia natural de cualquier encuentro, sino un resultado contingente de los intercambios sociales, políticos y económicos” y, más adelante, en preguntar, “¿Podrían las Humanidades Digitales ser una de estas áreas?” (p. 10).

No creemos que haya una sola forma de hacer HD en México. Por lo tanto, tampoco hay una sola forma en las que las HD pueden responder a estas preguntas y/o contribuir a la apertura de espacios de debate, pero sí se trata de un espacio donde “la complejidad de establecer el diálogo entre tradiciones culturales, históricas e intelectuales inconmensurables” (p. 9) puede suceder y, de hecho, sucede. Las HD en México (y en cualquier otro lado) no nacieron ya formadas, y ya sea dentro o fuera de la academia, no deben ser confundidas con una solución generalista a los problemas de producción de conocimiento en el Sur/Norte. Nos ha tomado años llegar al punto en el que, como organización, podemos mirar al trabajo publicado hace tres o cinco años y reconocer los aspectos y conceptos que han cambiado desde entonces. Nos ha costado mucho trabajo sostener los debates entre los miembros de la RedHD y hacer intercambios con humanistas digitales en América Latina, el Sur global y, también el Norte, pero esto nos ha conducido a un entendimiento más amplio de lo que hacemos en relación con el trabajo de otros. Seguramente nos tomará tiempo elaborar estos diálogos de forma que sean fructíferos, pero esto solamente ocurrirá si todos nos atendemos con justicia y nos damos oportunidad de auto representarnos.

[1] A partir de aquí todas las traducciones al español del artículo de Méndez Cota son nuestras.

[2] Las primeras Jornadas de Humanidades Digitales, Culturas, Tecnologías y Saberes organizada por la Asociación Argentina de Humanidades Digitales que tuvo lugar en noviembre de 2014 en Buenos Aires, y en las que participó la RedHD, precisamente tuvieron como objetivo reflexionar críticamente acerca de la relación entre tecnología y humanidades desde diversas perspectivas y prácticas.

Isabel Galina, Élika Ortega, Ernesto Priani, Paola Ricaurte
(UNAM, University of Kansas, UNAM, ITESM)