Geografías del conocimiento

Es ya casi un lugar común asumir que nos encontramos en una nueva etapa histórica marcada por la producción de conocimiento que desplaza a una era post-industrial centrada en la producción energética. Este tránsito hacia la sociedad del conocimiento se ve reflejado no solamente en el volumen de información y producción de conocimiento sino en los procesos productivos centrados en el conocimiento:

En el nuevo modo de desarrollo informacional, la fuente de la productividad estriba en la tecnología de la generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos. Sin duda, el conocimiento y la información son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, ya que el proceso de producción siempre se basa sobre cierto grado de conocimiento y en el procesamiento de la información. Sin embargo, lo que es específico del modo de desarrollo informacional es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad. (Castells 2005: 43)

Si bien es cierto que nos encontramos en un momento de incomparables adelantos científicos y tecnológicos con respecto a otras épocas históricas, hay que reconocer también que el crecimiento exponencial de la información y los altos niveles en la producción de conocimiento acentúan las fracturas existentes entre las sociedades del orbe.

Un estudio realizado por el Oxford Internet Institute (Graham, Hale y Stephens 2011) muestra la abismal disparidad geográfica en varias áreas: producción académica, lengua dominante en las publicaciones científicas, imágenes, artículos en Wikipedia, contenidos en Google, entre otras. Con respecto a la producción académica (revistas científicas indexadas) Estados Unidos y Gran Bretaña publican juntos más que el todo el resto del mundo, existe una concentración de publicaciones en un puñado de empresas editoriales (originarias de Estados Unidos y Europa) y el inglés es la lengua científica dominante (86%). En Flickr, el 47% de las cinco mil millones de fotografías que alberga, proviene de Estados Unidos.

Wikipedia refleja también las asimetrías existentes en construcción de la memoria colectiva y la producción de conocimiento. El 84% de artículos publicados se origina en Europa y Norteamérica. Esta memoria, aparentemente inocua y útil, incorpora información mayormente producida en el mundo occidental industrializado. Gracias a la red, esta memoria universal, con sus respectivos imaginarios, se impone frente a otras por su alcance, su inmediatez, su naturaleza y su capacidad de actualización en tiempo real.

En Google, el principal motor de búsqueda del planeta, la generación de contenidos por parte de los usuarios se encuentra principalmente en Estados Unidos, que junto a Europa y Japón, suman el 90% del total. Google, Apple y Microsoft, las empresas más valiosas en los mercados financieros (C-Net, 2011), demuestran el estrecho vínculo entre capital y tecnología, pero además vuelve evidente que el desarrollo tecnológico se encuentra geográficamente localizado.

Si pensamos en la producción de conocimiento en nuestra región, tenemos la dramática realidad acerca de la incomprensión de las implicaciones que tiene para el desarrollo invertir poco en investigación. La mejor universidad latinoamericana, la Universidad de Sao Paulo, no figura entre las mejores cien del planeta en ninguno de los principales ranking mundiales. (Openheimer, 2011) Estamos excluidos de la sociedad de conocimiento.

Este escenario, global, regional y local, debe abrir el cuestionamiento ético acerca de los monopolios en la producción y circulación de los saberes,  la necesidad de políticas públicas que inviertan en desarrollo científico y tecnológico y que además promuevan el conocimiento abierto (open knowledge).

Una ética de la producción y difusión del conocimiento de manera abierta va en contra de la lógica del sistema financiero global, pero puede contribuir a contrarrestar las desigualdades en términos de concentración de información, conocimiento y capital. La adopción del conocimiento abierto como política universal para la promoción de saberes que contribuyan al desarrollo de la humanidad, la formación de memorias colectivas e imaginarios diversos debe ser parte de las prioridades de nuestro país y nuestra región.

Las exclusiones de nuestra era tienen nuevos rostros.

Internet & Information Geographies: Mark Graham at TEDxBradford

 

Referencias

Castells, M. (2005) La era de la información: economía sociedad y cultura. Vol. 1. La sociedad Red. 6ª. Ed. México: Siglo XXI.

C-Net News. (Septiembre 9, 2011). Google, Apple, Microsoft top global brand survey. Recuperado el 22 de septiembre de http://news.cnet.com/8301-1001_3-20104002-92/google-apple-microsoft-top-global-brand-survey

Graham, M., Hale, S. A. and Stephens, M. (2011) Geographies of the World’s Knowledge. London: Convoco Edition. Recuperado el 7 de octubre dewww.oii.ox.ac.uk/publications/convoco_geographies_en.pdf

Lazuly, P. (2006). El mundo según Google. En Castells, M. et al. La nueva comunicación. Santiago de Chile: Editorial Aún creemos en los sueños.

Openhemier, A. (2011). Las mejores universidades de la región. Recuperado el 12 de octubre de 2011 de http://www.lanacion.com.ar/1413513-las-mejores-universidades-de-la-region

Oxford Internet Institute. Information Geographies. http://geography.oii.ox.ac.uk/

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