‘ICE está en todas partes’: el uso de las ciencias de la información para mapear la crisis de las familias separadas

EMILY DREYFUSS
Publicado en Wired Magazine el 25 junio 2018

Traducido por Paola Ricaurte, Adam A. Vázquez, Alberto Ramírez Martinell, Laura Martínez Ainsworth, Roberto Pareja, Jo Ana Morfin, Marat Ocampo, Claudia Rocío Sánchez García, Andrea Medina Téllez Girón, Juliette Levy, Isabel Galina y algunos otros más que por razones de seguridad prefieren no poner su nombre.

Torn Apart/Separados visualiza el vasto aparato represivo de las políticas migratorias en los Estados Unidos y mapea los refugios donde los niños pueden estar alojados.
SERGIO FLORES/BLOOMBERG/GETTY IMAGES

EL DÍA DEL PADRE, Alex Gil estaba intercambiando mensajes de texto con su colega Manan Ahmed, cuando decidieron que tenían que hacer algo sobre la separación de las familias de la frontera entre México y Estados Unidos.

Desde mayo el gobierno de los Estados Unidos ha separado a más de 2.300 niños de sus familias como resultado de las nuevas políticas migratorias de “tolerancia cero” propuestas por el Fiscal General Jeff Session, las cuales promueven la acción penal contra toda persona que entre al país de manera ilegal. El reporte de las situaciones fronterizas derivadas de tales acciones empezaron a ser frecuentes; un caso particularmente terrible fue el de una madre a quien le arrancaron a su hijo mientras lo amamantaba. A medida que la indignación pública crecía, la pregunta se repetía ¿dónde están los niños? Los abogados de inmigración, los periodistas, e incluso los políticos no podían dar respuestas certeras a estos cuestionamientos debido a la implementación ad-hoc de las políticas de “tolerancia cero” y a la burocracia del sistema de inmigración que, en general, carecen de transparencia. Gil, quien tiene dos hijos, sabía que podía ayudar. Él trabaja como bibliotecario de investigación digital en Columbia University, y su tarea cotidiana consiste en ayudar a la gente a encontrar información usando tecnología—habilidades que ya había empleado antes en tiempos de crisis.

Torn Apart/Separados busca mapear el paisaje carcelario de los inmigrantes indocumentados detenidos. Los puntos naranjas indican todas las instalaciones de ICE; los puntos azules son centros de detención juvenil privados.
TORN APART/CC BY 4.0

Gil y Ahmed, historiador de la Universidad de Columbia, juntaron un equipo que Gil denomina “ninjas digitales” para trabajar en una maratónica jornada de investigación. Los voluntarios eran profesores, estudiantes de posgrado, investigadores y académicos de todo el país con perspectivas de estudio muy variadas, pero con dos cosas en común: un interés en la historia del colonialismo, el imperio, y las fronteras; y la convicción de que los métodos de investigación clásicos pueden ser usados no sólo para entender el pasado sino también para iluminar el presente.

Instalaron un chat en Telegram y una hoja de cálculo en Google y empezaron a buscar datos disponibles de forma pública— registros de inmigración del gobierno, formularios de impuestos, listados de empleos, páginas de Facebook—en fin, cualquier cosa que les ayudara a ubicar e identificar los centros de detención en los que podrían estar alojando a los niños.

El resultado de su frenética semana de investigación es el sitio web interactivo, Torn Apart/Separados en el que se visualiza el gran aparato de ejecución migratoria en Estados Unidos y mapea a grandes rasgos los refugios donde pueden estar alojados los niños.  El nombre evoca no sólo las familias que han sido separadas sino también la manera en la que esto desgarra el tejido social del país.

“Esto muestra que ICE está en cualquier parte”, refiere Gil.  “Incluso nosotros que estudiamos esto, estamos sorprendidos. Muchos estadounidenses piensan que el fenómeno sucede en un espacio geográfico limitado, en la frontera. Este mapa nos muestra una historia diferente: La frontera está en todos lados.”

Humanidades Digitales y respuesta a la crisis

El grupo detrás de Torn Apart/Separados es parte de la creciente vanguardia conocida como Humanidades Digitales (HD), un grupo interdisciplinario de investigadores que combinan las habilidades tecnológicas del siglo XXI con la práctica de investigación clásica, para formular un nuevo tipo de interpretación cultural-y en ocasiones hacer activismo. Los proyectos de HD incluyen investigación histórica, cultural, preservación de archivo, mapeo de colaboración distribuida (crowdsourcing), activismo social o alguna combinación de éstas.

“Nuestro logro como equipo es el ejemplo perfecto de lo que pueden ser las Humanidades Digitales: un trabajo que verdaderamente traspasa las barreras artificiales entre universidades, bibliotecas, facultades y puestos, tanto administrativos como profesionales, para juntos pensar e implementar herramientas que nos ayuden a entender mejor la cultura” dice Roopika Risam, profesora de Inglés, becaria en Salem State University y autora de New Digital Worlds en el que promueve la equidad y justicia en el registro cultural digital.

El equipo de Torn Apart/Separados: Risam, Gil, Ahmed y Moacir de Sá Pereira, quien imparte clases en el departamento de inglés de NYU, son miembros del Grupo de Métodos Experimentales en las Humanidades (Group for Experimental Methods in the Humanities) o XPMethod de la Universidad de Columbia, el cual está “dedicado a la construcción rápida de prototipos de ideas especulativas.” La semana pasada se unieron al grupo:  Linda Rodriguez, Merisa Martinez, Sylvia Fernández y Maira Alvarez, las dos últimas estudiantes de posgrado en la Universidad de Houston, especialistas en literatura fronteriza y cofundadoras de Borderlands Archives Cartography.

Ésta no es la primera vez que XPMethod ha respondido a una crisis humanitaria con un mapa. El año pasado después de que el Huracán María golpeara Puerto Rico, los grupos de ayuda tuvieron dificultades para transportar comida y suministros a toda la isla. Este problema se agudizó debido a que los mapas disponibles eran inadecuados y no estaban actualizados. El equipo de XPMethod y otros 60 voluntarios de 25 instituciones llevaron a cabo un mapathon de emergencia para crear mapas que fueran útiles para las personas que los necesitaban. Después de esa experiencia, Gil armó un kit de herramientas para que otras personas pudieran armar lo que él llama un “botiquín de campaña veloz” – un grupo emergente de investigadores digitales colaborando en un proyecto específico para responder a una crisis.

Su trabajo de “nimble tent” está guiado por la necesidad de ser parte de la solución. Es el mismo impulso que en semanas recientes ha conducido a mucha gente a realizar publicaciones en redes sociales y recaudar dinero para los grupos de defensa que ayudan a las familias de inmigrantes. El Internet, con sus amplios y efímeros rincones y archivos, es un recurso llamativo en momentos de inquietud social. Para cualquier persona con conocimientos técnicos suficientes y la capacidad de actuar rápidamente, el modelo “nimble tent” ofrece una manera de hacer algo, cualquier cosa que sirva como respuesta a una crisis, incluso cuando se encuentre en el otro lado del mundo.

Construyendo Torn Apart/Separados

Después de un domingo haciendo llamadas, Gil y Ahmed habían armado su equipo, aunque su propósito todavía no era muy claro. Desde su punto de vista, el problema más urgente era que los padres no podían localizar a sus hijos; y aunque el Presidente Trump firmó el miércoles una orden ejecutiva para finalizar la separación de familias, permitiendo en cambio la detención indefinida de familias juntas, muy poco se ha hecho para resolver el problema de las separaciones.  

 Bajo la implementación inicial de la ley de “tolerancia cero”, cuando el gobierno detenía a una familia por cruzar la frontera de manera ilegal, todos quedaban bajo la responsabilidad de la Patrulla Fronteriza, una rama del Departamento de Seguridad Nacional. Sin embargo, una vez que los padres eran acusados, se les enviaba a un centro de detención a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), mientras que sus hijos eran entregados al Departamento de Salud y Servicios Humanos y/o a la Oficina de Reasentamiento para Refugiados. Como WIRED y otros medios han reportado, estas agencias no están preparadas para dar seguimiento que las familias continúen unidas, así que los padres no han tenido mucha suerte en la búsqueda de sus hijos. Muchos niños y sus padres no han podido comunicarse por teléfono desde que fueron separados.

El equipo de Torn Apart/Separados sabía que existía información disponible acerca de la ubicación de los centros de detención y de aquellos en los que se podrían albergar  niños. Esa información no se encontraba reunida en un solo lugar, problema que se propusieron solucionar.

En un primer momento, el equipo analizó la colección de datos oficiales liberados por la agencia ICE para el análisis periodístico, gracias a una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information Act en inglés). Este ejercicio les proporcionó una idea general de donde se encontraban localizados los centros de detención en Estados Unidos, pero aún era necesario comprender dónde estaban deteniendo a niños. Risam comenzó a rastrear las instalaciones sin fines de lucro que tienen contratos con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés) y la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR por sus siglas en inglés) para dar cuidado a niños. Los datos de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas hacían referencia a 113 albergues juveniles y sus ubicaciones geográficas generales, pero los nombres de los refugios no estaban disponibles. Posteriormente, Risam encontró datos compilados por la Universidad de Syracuse en 2015 que registraba los nombres de los refugios a donde habían sido transferidos niños inmigrantes y a partir de ahí ella logró identificar las organizaciones sin fines de lucro asociadas con ellos.

Risam buscó los documentos fiscales de las organizaciones sin fines de lucro identificadas para localizar sus ubicaciones y hacer una referencia cruzada con los datos del ICE para mapear dónde se hallaban los niños. Lo que encontró “se parecía mucho a un mosaico de refugios”, dice. Sa Pereira visualizó el trabajo de Risam marcando 113 refugios de ORR como puntos negros en el mapa que representan las instalaciones de las instituciones sin fines de lucro, las religiosas y las administradas por el gobierno. Al intentar hacer clic en alguno de los puntos, éste se moverá, para sugerir cómo el gobierno se resiste a identificar estos sitios.

Albergar a niños migrantes ha sido un gran negocio desde que una enorme cantidad de menores no acompañados comenzó a ingresar a los Estados Unidos desde 2014. Cerca de once mil niños se encuentran detenidos en estas instalaciones, de acuerdo con la Oficina de Salud y Servicios Humanos. Risam no pudo identificar definitivamente cuáles tenían a los niños recientemente separados de sus padres bajo la política de Trump, pero el hecho de mapear los lugares donde generalmente se permite mantener detenidos niños da al menos una idea de dónde se podrían encontrar.

El equipo también usó datos no oficiales. Gil encontró páginas de Facebook y listas de centros de detención en Google donde los padres, desesperadamente, preguntaban sobre el paradero de sus hijos. Revisaron reportes confirmados de noticias relativas a los lugares a los que se habían llevado a los niños y la localización de los centros de detención (Todas las fuentes se encuentran en el sitio web).

Durmieron poco. Gil pidió pizza para sus hijos en lugar de preparar la cena la mayoría de las noches. Con el apoyo de sus instituciones, liberaron todo el tiempo que pudieron para enfocarse en el proyecto. “Ha costado mucha energía emocional y mental”, dice Álvarez, quien junto con Fernández ubicó en mapas los puntos legales de entrada a lo largo de la frontera para una sección del proyecto Torn Apart/Separados llamada “La Trampa.” Para ambas mujeres, la semana fue intensamente personal. Crecieron en zonas fronterizas y utilizaron su experiencia para buscar los datos correctos –como los cruces peatonales en lugar de las entradas comerciales, por ejemplo.

Para sorpresa del equipo, los centros de detención para inmigrantes no se encontraban aislados en la frontera sur. Se trataba, en cambio, de una amplia red que atravesaba todos los estados de la nación. Incluso los centros que retienen niños se encuentran más alejados de la frontera de lo que se esperaban, en lugares como el noreste del país. El equipo se percató de que la historia que debían contar era la de cómo la aplicación de regulaciones migratorias se extiende a todas partes de Estados Unidos.

Durante la semana, muchas de las discusiones del equipo giraron en torno a cómo presentar la información para que resultara útil para las familias, periodistas y defensores. También fue necesario “encontrar el equilibrio,” como lo plantea Risam, entre crear conciencia, proteger la privacidad de los niños y prevenir el acoso. Gil sabía que quizá  algunas personas intentarían localizar los teléfonos o direcciones de algunos centros de detención para acosar al personal. “Esto puede convertirse en un desastre muy rápidamente, y hacer más daño que bien,” explica. Finalmente, decidieron mostrar la ciudad y el estado en el que se localizan los centros, pero no la dirección específica o el nombre del centro con la esperanza de disuadir malos comportamientos.

“El Ojo” muestra imágenes satelitales de centros de detenciones de ICE a través de Estados Unidos. Seleccione una imagen y haga zoom en la ubicación específica. El diseño pretende mostrar que ICE se encuentra en todas partes.
TORN APART/CC BY 4.0

 Las varias decisiones editoriales y de diseño del sitio web que programó Sa Pereira buscan no sólo distribuir conocimiento, sino provocar una reacción más visceral. En una visualización particularmente conmovedora llamada “El Ojo,” Sa Pereira colocó fotografías satelitales de centros de detención de ICE que se encuentran en el territorio estadounidense. La cuadrícula de vista de miniaturas en sí misma es discordante, pero al hacer clic en una, el usuario cruza a través de Estados Unidos al pueblo o ciudad donde se encuentra el centro. Es vertiginoso. Estos centros con frecuencia se encuentran en medio de lugares de la vida cotidiana urbana y suburbana – en una insignificante ciudad en Nueva York, por ejemplo o en un centro comercial junto a un salón de belleza.

 “Por un lado te da la experiencia escalofriante del voyeur al ver estas imágenes satelitales, al mismo tiempo que una sensación desagradable; porque te das cuentas de que los centros podrían estar en cualquier lado. Esto no está en el desierto rodeado por alambre de púas, está ahí en la calle,” dice Sa Pereira. “Que haya niños en jaulas es terrible y es sintomático de un problema mucho mayor. Con esto hemos logrado visibilizar ese sistema.”

Torn Apart/Separados consigue este resultado por medio de mapas, así como de testimonios, visualizaciones y lo que Gil denomina “texturas,” elementos efímeros personales y surreales tales como padres preguntando dónde están sus hijos en una reseña de Google de un negocio, o los materiales promocionales de Southwest Key, una corporación sin ánimo de lucro de centros de acogida para inmigrantes,  que presume de que “el 95 por ciento” de los individuos a los que sirven son personas de color.

DIGITALGLOBE/TEXAS ORTHOIMAGERY

 

Un recurso vivo

Esto es más que solo información. Se trata de un recurso vivo que el equipo espera que sea utilizado por migrantes para encontrar a sus familias y para que otros investigadores lo sigan alimentando. La mayor parte del poder del proyecto se encuentra en su potencial como archivo. “Nadie está documentando lo que está sucediendo en las vidas cotidianas de los migrantes,” dice Fernández. “Éste es un archivo digital histórico.”

Mientras el equipo estaba terminando Torn Apart/Separados el viernes, el periódico Washington Post publicó su propio mapa de colaboración abierta (crowdsourced, por su nombre en inglés) de los centros que alojan niños migrantes. Este mapa incluye algunos pero no todos los datos recogidos por Torn Apart/Separados. Gil está tratando de ponerse en contacto con el periódico con el objetivo de ofrecerles el resto de sus datos, y también para hacer referencias cruzadas entre sus datos y los del Post.  El trabajo de los investigadores se entrelaza con el periodismo de investigación: el objetivo de ambos es emplear la información de manera que sirva para esclarecer la confusión.

El sitio web fue liberado el lunes a las 12:30 pm hora del este de los  Estados Unidos. El equipo tiene la esperanza de recuperar en algún momento el sueño, aunque el proyecto no ha terminado aún. Investigadores ajenos al proyecto realizarán ahora una revisión por pares. La mitad del equipo de Torn Apart/Separados se encuentra en México con motivo de la conferencia anual de Humanidades Digitales, y allí tendrán un nuevo maratón de investigación, un researchathon.

“Es como jugar a la papa caliente,” dice Gil. “Ahora queremos trasladar la fuente de los datos a otros equipos para que la refinen y para que cuenten su propia historia.”

 

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Producir saber filosófico de manera colectiva. #editatonaFilos #editatónFilos

¿Que es un editatón?

Un editatón es “un evento de edición colectiva y simultánea en Wikipedia, gratuito y abierto al público, en el que personas con distintos niveles de experiencia se reúnen presencial o virtualmente —o combinando ambas opciones— para mejorar o crear artículos.” Desde el 2012 Wikimedia México ha promovido en diferentes espacios e instituciones estas jornadas colectivas de edición con temáticas variadas y muy específicas. La motivación de estos eventos ha sido dar a conocer el proyecto de la enciclopedia e involucrar a personas para editar o crear entradas en Wikipedia, para producir saber que pueda tener un uso colectivo. Y aunque cada editatón se basa en los principios y criterios que la comunidad de Wikimedia ha determinado de manera colectiva en sus “Cinco pilares”, la organización de cada editatón se enfoca en diferentes públicos, ya sea para reunir a wikipedistas experimentados o para convocar a profesionistas de alguna disciplina académica.

 

¿Qué es la #editatonaFilos, #editatónFilos?

El #editatónFilos y la #editatonaFilos buscan articular lo que es posible hacer con las herramientas y formas de trabajo digitales de Wikipedia con un proyecto de investigación mayor de genealogía del ejercicio de lo filosófico en México. Se empezó a fraguar desde diciembre de 2011 cuando entre la Secretaría Académica de la Facultad de Filosofía y Letras y Wikimedia México se organizó un Club Estudiantil FFyL UNAM para editar y crear entradas. Esto llevó a planear talleres para un editatón en julio de 2012. Desde agosto de 2013 hasta el presente los trabajos realizados en el #editatónFilos y la #editatonaFilos se vinculan al Programa de Educación de Wikipedia, organizado por Wikimedia-México. Así cada semestre desde entonces –2014-2, 2015-1, 2016-1, 2017-1 y 2017-2– las actividades de las clases se relacionan, en algún sentido u otro, con hacer uso de Wikipedia.

En el último año (semestre 2017-2 y 2018-1) se han llevado a cabo dos editatones de Filosofía en México y una editatona de Filósofas en México, cuyo proceso organizativo quedó registrado en Twitter y Facebook con los hashtag #editatónFilos y #editatonaFilos. Se pueden ver un Storify del primer editatón acá. Del segundo evento se puede ver el Storify por acá. El cometido de los editatones de filosofía en México es experimentar con otras formas de trabajo filosófico académico y que los estudiantes aprenden otra forma de la escritura diferente a la de la institución filosófica académica.

En el primer editatón, realizado el 21 de abril de 2017, se contó con la participación de los alumnos del curso de Temas contemporáneos de Filosofía en México (#Filomex) . El #editatónFilos y la #editatonaFilos se llevaron a cabo el 27 de octubre y el 3 de noviembre de 2017 respectivamente.  Y aunque se hizo invitación abierta a todo el público interesado, la mayor participación en el evento fue por parte de estudiantes de Filosofía de la UNAM, en especial los grupos de Introducción a la Investigación Filosófica (#infiba) y Enseñanza de la Filosofía (#edufilos). En ambas clases se pidió a los alumnos que propusieran a algún filósofo mexicano o a alguna filósofa mexicana de los que pudieran realizar o editar la entrada en Wikipedia. Asimismo se revisó dentro de Wikipedia los autores que ya contaban con su página y en algunas ocasiones se consideró que se podía agregar más información relevante acerca de su obra filosófica.

En cada evento se ha buscado involucrar a la comunidad académica del Colegio de Filosofía de la UNAM para explorar otras formas de producción de textos, apostar por otros medios de difusión filosófica, siempre teniendo como criterio el mostrar la importancia histórica de los filósofos mexicanos.

 

¿Cómo fue el proceso de preparación?

Para llevar a cabo el evento se entabló un diálogo con la coordinación del Colegio de Filosofía y con representantes de Wikimedia México para planear la realización de la segunda edición del “Editatón: Filosofía en México 2” y abrir el paso a la primera “Editatona: filósofas de México”. Dentro de la reunión se acordaron las fechas antes referidas y que los horarios serían de las 9:00 horas a las 20:00 horas. El lugar sería el Anexo “Adolfo Sánchez Vázquez” de la Facultad de Filosofía y Letras.

Las actividades planeadas sobre Wikipedia con los estudiantes se plantean siempre en relación con las labores didácticas y de investigación a realizar durante el semestre y en relación con la asignatura. Para el caso del #editatónFilos y la #editatonaFilos el único cambio fue que se planeó para que todo el trabajo se realizara el día del evento. Las actividades de preparación son las siguientes:

  • Encuadrar las actividades a realizar en Wikipedia en relación con lo que se revisará durante el semestre en las clases:
    • de acuerdo a la asignatura impartida (más práctica o más teórica),
    • de acuerdo a los autores y problemas abordados,
    • de acuerdo a las formas de evaluación seleccionadas (la edición de Wikipedia por parte de los estudiantes siempre se toma como una actividad obligatoria con porcentaje de calificación final),
  • Durante las primeras clases del semestre se llevó a cabo una sensibilización sobre la importancia de que los estudiantes aprendan a editar Wikipedia y de la necesidad de que las instituciones universitarias se involucren en la creación y edición de entradas.
  • Igualmente durante esas clases se revisan los problemas conceptuales y prácticos que conlleva el hecho que filósofos traten de ejercer su saber y habilidades sobre el medio digital que es Wikipedia,
  • Posteriormente se pide a los estudiantes que abran sus cuentas en Wikipedia y que revisen tutoriales de edición y creación de entradas. En ciertas ocasiones ya se tiene planeada la entrada que se realizará colectivamente, en otras ocasiones los estudiantes seleccionan qué entrada trabajarán individualmente o en equipo. Esto último se llevó a cabo en los editatones.
  • A mediados de semestre se solicita a los voluntarios de Wikimedia México que impartan talleres a los estudiantes. Para el #editatónFilos y la #editatonaFilos se realizaron dos talleres en las salas de cómputo de la Facultad de Filosofía y Letras.  Los talleres suelen ser de dos tipos:
    • Talleres de edición para principiantes.
    • Talleres de documentación, consignación referencias y citas sobre Wikipedia. Este segundo es importante porque normalmente en la licenciatura de filosofía la escritura que requiere documentación no es necesaria.

 

¿Qué pasó en los eventos? Pequeña crónica

La categoría “Filósofos de México”, la que se alimentaría en #editatónFilos, contaba con 120 entradas días antes del evento. Y la categoría “Filósofas de México”, la que se trabajaría en #editatonaFilos, contaba con 14 páginas.

Así, desde las 9 de la mañana de los días de los eventos se empezó a editar y crear las entradas de Wikipedia. La mayor parte de las ediciones se hicieron de manera presencial y hasta poco tiempo pasado el mediodía las primeras ediciones habían sido terminadas. Sin embargo, a los pocos minutos de haber sido publicadas las nuevas entradas, bibliotecarios wikipedistas comenzaron a colocar la plantilla “Artículo o sección sin relevancia enciclopédica aparente” o simplemente borrar las entradas. Y aunque la mayor parte de las entradas contaban con referencias bibliográficas externas a la UNAM y a la Facultad de Filosofía y Letras que respaldaban la importancia de las entradas dentro de la historia de la filosofía en México, y pese a que se discutió con los bibliotecarios en relación al trabajo académico del evento, esto no fue suficiente.

Al final del día del #editatónFilos se habían creado 21 artículos y editado 5. 9 entradas de las creadas fueron borradas con el argumento de la “relevancia enciclopédica” y a 16 entradas más se les puso la plantilla. Así que la categoría “Filósofos de México” cuenta en este momento con 127 entradas. Por su parte, en la #editatonaFilos se crearon, al final del día del evento, 12 entradas y se editaron 5. Fueron borradas 3 con el mismo argumento. Y es de notar que durante el evento se borraron otras entradas de filósofas mexicanas ya antes trabajadas y subidas en el primer editatón. De este modo la categoría “Filósofas de México” cuenta el día de hoy con 22 páginas.

Ciertamente el argumento de la “relevancia enciclopédica” entendido de manera rigorista de parte de ciertos bibliotecarios fue un impedimento grande para tener mejores resultados.

 

¿Qué aprendieron los alumnos?

Sería posible enumerar algunos puntos relevantes en relación con lo que pudieron aprender los estudiantes de filosofía en este ejercicio:

  • los estudiantes exploraron otras formas de producción de textos. La escritura en Wikipedia es diferente a los escritos que se les solicita comúnmente en la Licenciatura en Filosofía;
  • los alumnos se acercaron a otros medios de difusión filosófica, fuera de los académicos;
  • los estudiantes se enfrentaron a una institución de producción de saber diferente a los de la academia y la docencia filosófica mexicana; y
  • los alumnos se acercaron a prácticas y metodologías tecnológicas de producción de saber filosófico.

 

¿Qué podemos pensar del ejercicio?

Valdría la pena enunciar algunos puntos como nuestra evaluación de los eventos:

  • Existen muchas resistencias en la institución filosófica mexicana a aceptar la edición de una entrada de Wikipedia como ejercicio de la filosofía o como referencia bibliográfica. Ya sea como obra o evaluándola positivamente como actividad a tomar en cuenta en clases o en una carrera académica.
  • En términos de didáctica de la filosofía, las formas de la escritura y las maneras de trabajo que permite Wikipedia son adecuadas para estudiantes de filosofía que son preparados para ser investigadores. Con todo el bagaje técnico e institucional que eso implica: escritura de acuerdo a cánones académicos, espacios de expertos, etcétera.
  • Debería experimentarse más con las formas digitales del trabajo colectivo y del soporte tecnológico en relación con la escritura filosófica; buscando poder ejercer la filosofía de otras maneras. Experimentar con herramientas digitales.
  • Quizás la relación entre la academia filosófica y las formas de trabajo sobre Wikipedia podrían ayudar a discutir problemas que impiden una mejor desarrollo de ambos proyectos.

José Francisco Barrón Tovar

Jessica Citlalli Castañeda Cano

Diego Fernando López López

Publicado en Conocimiento abierto, Cultura participativa, Filosofía, Pedagogía, Producción de conocimiento, Wikipedia | 1 comentario

Coloquio Filología y Humanidades Digitales

Los pasados 6, 7 y 8 de febrero se llevó a cabo el Coloquio Filología y Humanidades Digitales, como parte de las actividades organizadas por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El ciclo de pláticas y talleres tomó lugar en el Aula Magna-Sala de videoconferencias del Instituto, y fue inaugurado por Mario Humberto Ruz Sosa y Alejandro Shuttera Pérez, quien destacó que, desde los inicios de la informática, las tecnologías digitales han jugado un papel indispensable en la investigación humanística, sobre todo en lo correspondiente al registro y preservación de la memoria histórica. “Los diferentes textos, léxicos y archivos necesitan de la tecnología para ser resguardados y analizados. Esto no significa que las tecnologías hagan el trabajo de los investigadores. Hay que abordar las herramientas sin perder la mirada crítica, ni la responsabilidad del humanista”, mencionó Alejandro Shuttera.  

 

Más adelante, se presentó la conferencia magistral Las lenguas modernas, las humanidades digitales y los discursos de disrupción, a cargo de Paul Spence, del King´s College of London, y presentada por Isabel Galina, presidenta de la Red HD. En esta charla, Paul Spence hizo una revisión breve de las humanidades digitales a través de la historia, desde el Index Thomisticus (1949) del Padre Roberto Busa hasta los actuales trabajos sobre digitalización y catalogación de acervos, web semántica, análisis de redes, analítica cultural y cartografías interactivas. Entre los ejemplos de proyectos referidos por Spence estuvieron, Old Bailey Online, Nineteenth-Century Scholarship Online (NINES), Pelagios Commons y Connected Histories: British History Sources, 1500-1900. Asimismo, el académico refirió que alrededor de cada una de estas iniciativas hay comunidades, metodologías, estrategias y aportes que no son precisamente digitales, sino resultado del esfuerzo intelectual y del trabajo colaborativo. En el cierre de su intervención, Spence reflexionó sobre cómo lo digital ha afectado nuestra comprensión del pasado o nuestro acceso al conocimiento: “La complejidad de las nuevas redes, la inteligencia artificial y la enorme capacidad de las plataformas informáticas de hoy nos hacen preguntarnos, ¿cuál será el impacto de todo esto en nuestras culturas? ¿Cómo se modificarán la educación y las experiencias de aprendizaje? ¿Podremos hablar de las humanidades digitales, en plural, como varias disciplinas, y no sólo como un único campo?”

 

A la conferencia de Spence siguió la primera mesa de participaciones, que contó con las ponencias, Raison d´être de los proyectos digitales en la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México, de Alberto Santiago Martinez; Debates globales, HD y geopolítica del conocimiento, de Paola Ricaurte; La Agenda Digital de Cultura y la creación del Repositorio Digital del Patrimonio Cultural de México, de Ernesto Miranda Trigueros; y Las transformaciones de las filologías en las humanidades digitales, de Carmen María Sánchez Morillas. Como parte de los argumentos intercambiados en esta mesa, Alberto Santiago mencionó que los humanistas deben comprender cuándo es pertinente hacer un proyecto digital y cuándo no, entendiendo que cada investigación, según su naturaleza, puede relacionarse con diferentes métodos, soportes y posibilidades. Paola Ricaurte, por su parte, destacó que las humanidades digitales no son ajenas a las desigualdades, exclusiones y brechas económicas o de género, por lo que se tiene que pensar en estrategias para aumentar la visibilidad e impacto de los proyectos del Sur Global. Finalmente, Ernesto Miranda presentó algunos ejes para la creación, investigación y difusión digital de iniciativas culturales desde la función pública, y Carmen Sánchez, sus aprendizajes como editora de la Revista Electrónica del Lenguaje en la Universidad de Granada.

En el segundo día de actividades del Coloquio participaron, Silvia Gutiérrez, con la ponencia Un punto de encuentro: humanidades digitales espaciales; Ernesto Priani con Ver para adelante. Pensar desde lo aprendido; y Alberto Ramírez Martinell con Letras digitales: análisis lingüístico automatizado. Entre los proyectos compartidos por estos académicos se encontraron, Rostros del Zapatismo de El Colegio de México, Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano y Escritos de Mujeres, Siglo XVI al XVIII de la UNAM, y la herramienta de análisis textual El Espía 2.0 de la Universidad Veracruzana. Así también, Michel Oudijk e Iván Miceli León presentaron Vocabulario en Lengua Zapoteca; Francisca Zalaquett, Martha Ilia Nájera y Julio Pérez, Universos Sonoros Mayas; y Rodolfo Mata, el Proyecto Digital José Juan Tablada, dedicado a la obra del escritor homónimo. Las jornadas del evento concluyeron con dos talleres: Innovación y sostenibilidad en la edición digital, de Paul Spence, donde se reflexionó sobre los géneros, industrias y retos de las editoriales digitales en los ámbitos educativo, académico y comercial; y Creación de exhibiciones digitales, de Brian Rosenblum, donde se enseñaron las bases para el uso de la plataforma  interactiva de investigación Omeka.

Autor: Eloy Caloca Lafont

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Seminario Culturas Digitales

La popularidad de Internet ha modificado la investigación de las sociedades contemporáneas. Muchos de los eventos y problemas de la actualidad están influidos por los ambientes en línea, e incluso hay hábitos y experiencias cotidianas que no pueden separarse de las tecnologías digitales ni de su funcionamiento. En esta vía, los estudios de cultura digital se han vuelto un área creciente, dentro y fuera de la academia, para explorar las formas en que han evolucionado los procesos socioculturales relacionados con Internet. Su preocupación es indagar cómo se crean y propagan ciertas tendencias colectivas en lo digital, o bien interpretar las relaciones entre las industrias, gobiernos y comunidades que colaboran o se oponen en los mundos digitales (Ferrari, Núñez, Sánchez-Tapia & Pal, 2010). Existen varias formas de aproximarse a la digitalidad, pero ante la emergencia de nuevas prácticas y usuarios que no son los convencionales, conviene preguntarse: ¿Es posible seguir hablando de cultura digital en un mundo donde cada plataforma en línea posee sus propias dinámicas, fines e infraestructuras? ¿Alcanza esta categoría para comprender y debatir todos los acontecimientos que intervienen en los entornos sociodigitales? ¿Cómo pueden estudiarse aquellos usos e intercambios digitales que no corresponden con los patrones verticales ni globales? ¿Cómo hacer investigaciones críticas e incluyentes, sin perder de vista la presencia de lo cultural-digital?

 

Ulf Wuggenig (2017), profesor de la Universidad de Leuphana (Lüneburg, Alemania), ha señalado: “el término cultura digital es tan abarcador como vago. Nos ha costado trabajo entender que no hay una cultura única, ni la gran civilización en sentido antropológico, sino espacios, grupos y fenómenos culturales con posibilidades y peligros propios.” Es cierto que lo digital ha normalizado conductas y estéticas de alcance global, pero es riesgoso dar por hecho que estas tendencias han surgido espontáneamente sin la presencia de actores e intereses que les han dado forma (Buchholz & Wuggenig, 2010). Las plataformas digitales, según Alexander Galloway (2012), no son únicamente campos abiertos para que los usuarios se encuentren y se comuniquen, sino interfaces que responden a protocolos y lógicas de programación. Algunas de estas interfaces son más transparentes que otras, y no todas ellas responden a propósitos similares. Por eso no puede hablarse de una forma única de relacionarse con lo digital, pues hay manifestaciones culturales y digitales muy heterogéneas, tanto hegemónicas como periféricas, que se encuentran y enlazan con dimensiones económicas, políticas, técnicas y sociales. Por otro lado, cada plataforma, al estar enmarcada por una gran variedad de circunstancias y condiciones sociohistóricas de desarrollo, difusión y uso, da lugar a un enorme número de producciones y expresiones culturales, dentro y fuera de sus interfaces. Las interacciones en y con las plataformas están influidas, en parte, por la materialidad y disposiciones técnicas de las maquinarias digitales, pero también son el resultado de las mediaciones e interpretaciones de una vasta pluralidad de grupos que, conforme pasa el tiempo, hacen surgir o transforman actividades, comportamientos y discursos (Colina, 2003; Miller & Horst, 2012). Esto refuerza el argumento de que es imposible reducir la inmensa diversidad y complejidad de todas las culturas digitales que existen o podrían existir en una acepción tan estrecha como “la cultura digital” (Doueihi, 2011).

El seminario de investigación Culturas Digitales surge como una iniciativa del laboratorio ciudadano Openlabs, del Tecnológico de Monterrey y del Centro de Estudios Sociológicos (CES) de El Colegio de México para abordar críticamente la digitalidad. Se trata de un espacio abierto de diálogo y aprendizaje donde un grupo multidisciplinario de estudiantes, profesores e integrantes de la comunidad conversan y reflexionan sobre los ecosistemas, sujetos, prácticas, métodos y eventos que conlleva investigar lo digital. A través de este seminario, además de compartir problemas, objetos y estrategias de los estudios sociodigitales, se intercambian paradigmas, teorías, categorías y experiencias, en el marco de distintos enfoques de las humanidades y las ciencias sociales.

Considerando los aportes del construccionismo social de la tecnología (CST) que propone que cada aparato, electrónico o informático es un sistema de herencias y tensiones entre comunidades científicas y de consumidores (Bijker, Hughes & Pinch, 1990; Cutcliffe, 2011), Culturas Digitales concibe lo digital como un entramado donde convergen, tanto la materialidad y funcionalidad de múltiples dispositivos, como los imaginarios, valores y expectativas de los sujetos implicados en estas maquinarias, según sus contextos sociales situados (Deuze, 2006; Ricaurte, 2016). Asimismo, el seminario toma en cuenta los postulados de las teorías críticas de la digitalidad (Berry, 2014; Lovink, 2016) y de la economía política de la era digital (Terranova, 2003; Gillespie, 2010; Fuchs & Mosco, 2015) para motivar discusiones sobre el papel e influencia de los algoritmos, y de los corporativos multinacionales que los desarrollan, en el uso cotidiano de las plataformas. De este modo, analizar los dispositivos digitales no solamente consiste en aprender sus formas de producir, almacenar y procesar datos, ni en asumir exclusivamente sus herramientas o funciones, sino en estudiar su potencial para legitimar o transformar los esquemas cognitivos, laborales y afectivos de nuestras culturas. Cuestionarse sobre lo que ocurre dentro de la Internet es también pensar sobre todo lo que se encuentra alrededor de ella. El panorama político, las industrias creativas, la educación, la vida cotidiana o el entretenimiento son esferas sociales que no pueden aislarse de los ámbitos digitales (Morozov, 2013; Raunig, Ray & Wuggenig, 2016), y es de suma dificultad analizar los conflictos, representaciones y micropolíticas de la actualidad sin la injerencia de algún aspecto o dispositivo digital.

Culturas Digitales aspira a articular la reflexión y la praxis en torno a los ensambles sociotecnológicos como lugares en disputa de género y de poder (Guattari & Rolnik, 2006). Busca situar la discusión a partir de la necesidad de defender la soberanía tecnológica, la Internet como bien común, y la ocupación y reescritura de la tecnología desde un locus feminista, subalterno y decolonial (Ragnedda & Muschert, 2017). Algunos de sus ejes temáticos son:

  • Las oportunidades y competencias de los investigadores ante las nuevas realidades sociodigitales.
  • Los debates metodológicos actuales: las continuidades y disrupciones entre métodos tradicionales y digitales (Rogers, 2013; Marres, 2017), la discusión sobre miradas cercanas y distantes (Moretti, 2012) y la propuesta de diseños de investigación mixtos y multi-plataforma.
  • Los alcances y limitaciones de las técnicas y herramientas digitales de recolección, análisis y visualización de datos.
  • Los retos de los estudios de la cultura digital desde perspectivas críticas: cómo subvertir la automatización (Manovich, 2013) y el datocentrismo (Van Dijck, 2016), en pos de perspectivas que consideren, tanto los procesos socioculturales, como los económicos y algorítmicos.

Por otra parte, el seminario tiene como principales actividades:

  • La exposición de ponencias, teorías, y proyectos de investigación o acción sobre lo digital.
  • El diálogo académico y extraacadémico en torno a las culturas digitales
  • La vinculación y trabajo colaborativo con diversas redes, organizaciones y públicos (instituciones, asociaciones, colectivos, grupos de investigación) sobre culturas digitales.
  • La organización y difusión de encuentros formativos (foros, congresos, talleres, laboratorios de prototipado de iniciativas ciudadanas)
  • La generación de publicaciones y recursos educativos, disponibles en formatos abiertos

Culturas Digitales invita cordialmente a cualquier persona a participar en sus labores y conversaciones. Las sesiones del seminario se llevan a cabo quincenalmente en las instalaciones de El Colegio de México, los días jueves, de 10:00 a 13:00 horas. Para consultar el programa de temas y expositores para este semestre puede seguirse este enlace, o bien revisar el blog de Culturas Digitales. Así también, ante cualquier duda es posible escribir un email a pricaurt@itesm.mx

Autor: Eloy Caloca Lafont

Referencias:

Berry, D. (2014). Critical theory and the digital. New York: Wiley.

Bijker, W., Hughes, T.P. & Pinch, T. (eds.). (1990). The social construction of technological systems. New directions in the Sociology and History of technology. MA: MIT Press.

Buchholz, L. & Wuggenig, U. (2010). Cultural globalization between myth and reality: The case of contemporary visual arts. Art(e)fact. Strategies of resistance, 1(2), 1-15.

Colina, C. (2003). Mediaciones digitales y globalización: reflexiones, lecturas y aportes. Caracas: Universidad de Caracas.

Cutcliffe, S. (2011). Ideas, máquinas y valores. Los estudios de ciencia, tecnología y sociedad. México: Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana.

Deuze, M. (2006). Participation, remediation, bricolage: Considering principal components of a digital culture. The Information Society, 22(2), 63-75.

Doueihi, M. (2011). Digital cultures. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Ferrari, L., Núñez, E., Sánchez-Tapia, I. & Pal, J. (2010). Cultura digital. Un estudio de la apropiación técnica en Colombia. Michigan: School of Information, University of Michigan.

Fuchs, C. & Mosco, V. (2015). Marx and the political economy of the media. New York: Haymarket Books.

Galloway, A. (2012). The Interface Effect. New York: Verso.

Gillespie, T. (2010). The politics of platforms. New Media & Society. 12(3), 1-19.

Guattari, F., Rolnik, S. (2006). Micropolítica. Cartografías del deseo. Madrid: Traficantes de sueños.

Lovink, G. (2016). Social media abyss: Critical Internet cultures and the force of negotiation. New York: Wiley.

Marres, N. (2017). Do we need new methods? Digital Sociology. Amsterdam: University of Amsterdam.

Manovich, L. (2013). Software takes command. New York: Harper.

Miller, D. & Horst, H. (2012). Digital anthropology. London: Bloomsbury.

Moretti, F. (2012). Lectura distante. México: Fondo de Cultura Económica.

Morozov, E. (2013). Internet, la política y la política de debate sobre Internet. Cambio: 19 ensayos fundamentales sobre cómo Internet está cambiando nuestras vidas. Madrid: BBVA-OpenMind, 154-165.

Ragnedda, M. & Muschert, G.W. (eds.). (2016). Theorizing digital divides. London: Routledge.

Raunig, G., Ray, R. & Wuggenig, U. (eds.). (2016). Critique of creativity. Precarity, subjectivity and resistance on the “creative industries”. London: MPG Books.

Ricaurte, P. (2016). Cultura digital. Blog de la Red de Humanidades Digitales. Recuperado de http://humanidadesdigitales.net/blog/2016/08/13/cultura-digital/ el 11 de octubre de 2017.

Rogers, R. (2013). Digital methods. Cambridge, MA: MIT Press.

Terranova, T. (2003). Free labor: Producing culture for the digital economy. Recuperado de http://www.electronicbookreview.com/thread/technocapitalism/voluntary el 22 de enero de 2018.

Van Dijck, J. (2016). La cultura de la conectividad. Una historia crítica de las redes sociales digitales. Buenos Aires: Siglo XXI.

Wuggenig, U. (2017). What is digital culture? Recuperado de https://vimeo.com/174210088 el 22 de enero de 2018.

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Como decía Walter Benjamin…

Con lo banal, al abrazarlo, abrazábamos lo bueno, que se halla (¡abre los ojos!) justo enfrente de ti.
Walter Benjamin. Onirokitsch

Nosotros podemos hoy acercarnos un poco más a evaluar las relaciones que pueden presentarse entre el pensamiento de un filósofo y los espacios públicos que no son los académicos o de expertos. Si bien la relación filosofía/periódico ya ha sido elaborada -en sentido negativo para la primera por parte de Friedrich Nietzsche, Karl Klaus y otros pensadores, en sentido ambiguo por Karl Marx, o en sentido positivo por Walter Benjamin-, la relación filosofía/medios digitales aún ha sido poco trabajada. Pero valdría pensar esa relación no en el sentido de cómo los medios digitales difunden o no los proyectos, la hondura, rigor o las finalidades del ejercicio de pensamiento filosófico. Tampoco en ese sentido ilustrado kantiano en el que esperaba que cierta forma de publicar tuviera un efecto de contagio de civilización en la masa bárbara. Si no en un sentido un tanto político de la manera en como un pensamiento filosófico, las afirmaciones que tratan de expresarlo son usadas y reproducidas en un espacio donde el público es mayor del que tendría una publicación académica o un libro de una institución editorial. Dicho en forma de interrogación: ¿una afirmación hecha por un filósofo y tomada y reproducido en una entrada de un blog o de un artículo sobre la cuestión de la inmigración en el mundo que aparece en un periódico digital mantiene su poder filosófico? ¿La reproducción digital de una cita de un pensador en una red social o en una pequeña columna digital sirve para generar espacios de debate público? ¿Las frases de un pensador citadas y reproducidas digitalmente señalan la penetración que la filosofía ha tenido en un espacio público, como la filosofía hace mundo, como la filosofía aparece en espacios no académicos? Al menos hoy a nosotros nos es posible acercarnos a justipreciar la manera en que las frases entran y son usadas en espacios no especializados. Podemos contar y documentar las veces que aparecen usadas las frases del filósofo en espacios digitales.

Así, hoy al menos sabemos que los escritos de Walter Benjamin se nos ha convertido en lugares comunes. No hay día en que no aparezcan citados en los medios digitales. Sus textos son algo con lo que nos gusta dar noticia de nuestras vivencias, de nosotros mismos. Nos gusta pensarnos con ellos. Estamos llenos de ángeles impotentes, caídas auras y cuadros de Paul Klee. Las citas se mueve en un espacio de referencia. Esa referencia casi siempre se emplea crítica o descriptivamente. Lo cierto es que usamos la obra de Walter Benjamin.

Si diariamente recogiéramos las referencias al autor de las publicaciones digitales -casi dos al día- obtendríamos algo así, de 2012 a la fecha y al momento que escribo estas líneas, como 505 referencias –al 18 de junio de 2017. Se trata de artículos en periódicos -de opinión, de sociales, de invitaciones a exposiciones, entre otros- textos cortos sobre moda, sobre el amor, sobre como escribir, sobre espectáculos, entrevistas, entre otros. Siempre se cita su nombre, su muerte o se le usa como una referencia para aclarar, describir o explicar de lo que trata el texto: la crisis política, el estado de la tecnología o del arte, la singularidad de su pensamiento y su carácter premonitorio, entre otros temas. Se usan las frases de su obra como verdaderas muletillas o cantinelas:  “Dice Walter Benjamin…”, “Escribe Walter Benjamin…”, “Hay un cuadro de Paul Klee…”.

¿Qué relación es posible hacer entre esos usos de referencia en los medios digitales y la aparición editorial de su obra en español? La aparición editorial en español de la obra de Walter Benjamin se da en los años sesenta.¹ Si rastreamos un poco usando la herramienta digital de Google Ngram Viewer, y buscamos el término “Walter Benjamin”  en la base de libros digitalizados en español de 1960 a 2009 (ver Gráfica 1), encontramos un ascenso en la aparición de su nombre en publicaciones.

Gráfica 1. Aparición del nombre “Walter Benjamin” de 1960 a 2009 en la base de libros de N-gram viewer

Como se ve, existe desde los años sesenta, y posterior a su aparición editorial, un aumento constante de referencias o libros tratados de su obra. De nuevo, al menos en esta herramienta digital que busca y gráfica las referencias a su nombre en libros digitalizados por la acompaña Google, se puede ver una tendencia que se dispara y continua así desde la mitad de los años ochenta. Por otra parte, usando la herramienta de Google llamada Trends -que muestra en gráficas las tendencias en las búsquedas de términos en su buscador- se puede verificar un pequeño descenso de las búsquedas del nombre “Walter Benjamin” desde 2004 -primera fecha que la herramienta muestra- hasta 2016 (ver Gráfica 2).

Gráfica 2. Visualización de las búsquedas de 2004-2016 del nombre “Walter Benjamin” en Trends

Si es que se pudiera concluir algo rápidamente y de una manera fácil de estos rastreos digitales es que parece que han aumentado entre nosotros las referencias a su nombre y obra.

Y ahora, para mostrar un pequeño indicio del uso de Walter Benjamin y de sus escritos en espacios no académicos, copiemos varios fragmentos de textos digitales. Aquí importa menos la exactitud de la lectura propuesta que el hecho de que se le cite y use, de que se reproduzca el nombre y el trabajo de un filósofo en espacios digitales. Es decir, dejemos para otro momento la interpretación de sus usos y sólo verifiquemos y quizás justipreciemos que se le usa. He aquí los fragmentos:

Una mirada una vez más a Walter Benjamin.

Dice este autor: hay dos muertes en el genocidio, una muerte física de la víctima y una segunda muerte, la hermenéutica, que no es otra cosa que la banalización de lo que pasó, o sea, quitarle importancia. A poco que uno empieza a comprender la profundidad del análisis encuentra quizá la clave de bóveda de lo que se traen entre manos. Cuestionar la cifra es el primer paso para medir y pesar la magnitud del crimen. Para decirlo en buen romance: “después de todo no fueron tantos”. Aquí, una lectura funcional al objetivo. Aunque la cantidad es una discusión que carece absolutamente de importancia frente al horror del terrorismo de estado, no deja de ser utilizada. Vale aclarar, de todos modos, que tampoco es posible mensurar el número de víctimas, precisamente por la característica del plan de exterminio. (“La cifra”)

Fue Walter Benjamin quien, en El narrador, llamó la atención sobre el hecho de que al término de la Gran Guerra había comenzado un proceso que cuando él escribía (1936) aún no se había detenido: que la gente volvía enmudecida del campo de batalla; que en lugar de retornar más ricos en experiencias comunicables, volvían empobrecidos. (Santos Juliá, “El lado oscuro del pasado”)

Walter Benjamin, un gran pensador del idealismo alemán, escribió “Ser feliz significa percibirse a sí mismo sin temor”. (Ofir Aboy García, “La conquista de la felicidad, ¿utopía?”)

O como lo identifica Walter Benjamin en su obra Kitsch onírico, glosa sobre el surrealismo: es el camino directo hacia la banalidad. (Marcos Roitman Rosenmann, “Adiós a la izquierda, bienvenido el kitsch político sí se puede”)

Esta ocasión fue el turno de los símbolos y los mensajes. “La historia la escriben los vencedores”, dice Walter Benjamin, George Orwell o Winston Churchill, dependiendo a quién se la atribuyamos. (Jon Sopel, “La estrategia detrás del último discurso de Barack Obama para defender su legado”)

La figura de Benjamin es central en el libro como reverberación con tesis de la historia que tienen que ver con cada capítulo. He escrito también un ensayo más político en lo que aporta Benjamin en la historia para la política, la memoria y lo social. Y aquí quería hacer un comentario afectivo a esas tesis de la historia. (Elisa Reche, “Miguel Ángel Hernández: ‘La vanguardia no llora’”)

Entre sus obras se cuentan una biografía del poeta Irako Seihaku, un libro de viajes que rastrea los pasos de Kafka, Celan y Walter Benjamin en Berlín, una compilación de cartas inclasificable y el libro de poemas ‘Kurumi no sen’i no tameni’ (‘Para el espíritu luchador de las nueces’). (“Contar historias, pensar el mundo”)

Walter Benjamin acuñó un concepto determinante para entender el siglo XX, el de la estetización de la política: los montajes visuales, auditivos, disciplinarios, luminosos, diseñados para provocar en las masas un estado de paroxismo histérico, una disposición para seguir el llamado de los líderes, aquellos que ahora sí conducirían a la nación a la grandeza y a la gloria que el destino les había deparado. (Eduardo Rabasa, “¡Las celebridades al poder!”)

La degradación del relato de boca en boca que Walter Benjamin anunciaba en “El narrador” parece haberse cumplido. Así, por rara paradoja, la actual tragedia es la ausencia de tragedia, provocada por la ilusión de que nada es imposible. (Sergio Zabalza, “Hoy sobran las acciones, pero faltan las palabras”)

Nuestro Benjamin no se parece a sus homólogos. Su estilo de escribir dista mucho de los estilos lógicos, compactos, eruditos que dicta la academia tradicional. En lugar de eso es metafórico, contundente, intempestivo, sarcástico. (Salvador Sánchez Pérez, “Que las cosas pueden ser diferentes”)

Lugares comunes para pensarnos y pensar nuestros problemas. Así parece usarse los escritos de un filósofo.

 

  1. Las primeras traducciones se deben a Héctor A. Murena a quien la Editorial SUR en 1967 le publicó Ensayos escogidos. Ya en los años setenta la editorial Taurus publicó las traducciones más leídas de Benjamin hasta el día de hoy, a cargo de Jesús Aguirre.

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Diálogo del desasosiego en las HD IV

Episodio final

 

Leer primera parte

Leer segunda parte

Leer tercera parte

 

EP. Yo me he estado preguntando hacia dónde va nuestro diálogo, porque, al menos como primera reacción a la cita que pones y al artículo, pensaba poner otro ejemplo concreto de cómo una tendencia dominante -la digitalización- puede servir para la reapropiación de la herencia cultural que está resguardada en países distintos. Pensaba concretamente en el patrimonio bibliográfico mexicanos que está en bibliotecas de Estados Unidos, pero que gracias a la digitalización se vuelve, al menos parcialmente, disponible para su reapropiación. Decidí, sin embargo, no seguir por ese camino porque lo sentí circular en el siguiente sentido: este diálogo nació de un postulado general sobre las humanidades digitales como política y mi desasosiego por ello. Luego se ha convertido en una discusión sobre el lugar temporal y las diferencias locales, en el que algunos matices se han abierto. De modo que antes de continuar con un nuevo ejemplo de lo mismo, me detuve a pensar en una imagen más general de lo que significa lo que la alternativa esté siempre, necesariamente comprometida por el dominante.

Nuestro punto de partida (como en el cosmos platónico) es que no hay un afuera de la dominación. Es decir, que toda alternativa sólo puede plantearse en el ámbito de la dominación. De hecho, la fuerza dominante es aquella en relación con la cual se puede definir lo alternativo. Sin esa fuerza dominante, lo alternativo simplemente no podría definirse. Ahora, el paso siguiente es el que me interesa aquí: frente al hecho de esta relación, ¿cómo construir una alternativa? Mi pregunta es por el programa que, entiendo, pasa por hacer crítica, pero no puede detenerse ahí.  ¿Cómo combatir los efectos de esa dominación sobre las HD? Aquí veo dos planos: uno es el plano de la construcción de una comunidad, que no se organice en función a partir de los principios dominantes. El otro, tiene que ver con la acción local. ¿Cómo operar proyectos específicos de HD que combatan los efectos de la dominación?

DF. Eso fue, creo, el tema principal de nuestra reunión en Roma: ¿Qué hacer y cómo hacerlo? Antes de la praxis es necesario tomar consciencia de nuestra situación. Yo creo que el objetivo vital es preservar nuestras culturas, nuestras, lenguas, nuestros territorios: es decir, la diversidad biocultural. Las tecnologías, como decía antes, pueden ayudar mas o menos. A veces una tecnología o aplicación dominante puede ayudar en defender la diversidad. Entonces es vital ser consciente que nosotros no las controlamos, pero ellas nos controlan a nosotros. Inventar y construir tecnologías autónomas y autóctonas debería ser el segundo paso. Al mismo tiempo tenemos que realizar que Occidente se apropió de la ciencia y de las tecnologías de los países y tierras que invadía. Como dice Claude Alvares (en su Decolonizing History. Technology and Culture in India, China and the West. 1492 to the Present Day), citando a Robert Jungk: “The idea that there may be alternative technologies in itself implies the idea of technological pluralism in place of the until now almost universally accepted technological monism. In this case each social system and each political ideology, indeed each culture would be free to develop its own particular line.” Pluralismo tecnológico es exactamente lo que nos hace falta – tanto en la ciencia en general cuanto en las Humanidades Digitales.

Pero el problema de la apropiación no eso no es sólo un problema del Sur del mundo. ¿Por qué y cómo desapareció la industria informática en Italia? Porqué Olivetti, la empresa italiana que realizó el primer ordenador personal en 1965, desapareció completamente? Luciano Gallino nos contó la historia en su La scomparsa dell’Italia industriale. Todas estas cuestiones abren el campo a una reflexión geopolítica. Esa desaparición fue el resultado de razones económicas (debilidad del producto, dificultades financieras, etc.) o también una decisión política? Necesitamos construir comunidades y redes que recuperen, valoren y difundan imágenes menos convencionales de nuestras memorias, identidades, historias, etc. Hace poco leí en el diario italiano Il Manifesto una reseña del libro incendiario que citaba antes  sobre el saqueo de los británicos en la India. ¿Cuántos de nosotros sabían que al principio del siglo XVIII la India tenía el mismo PIB de Europa (23% del PIB mundial) y cuándo los ingleses se fueron del continente había precipitado al 3%? Sin embargo, en los libros de historia leemos de los ferrocarriles, de las leyes liberales, y de otras magníficas herencias del Imperio Inglés.

Realmente, el proceso de apropiación material por parte de los imperios coloniales del planeta siempre va en paralelo con el proceso de expoliación cultural y cognitiva, y como notaba Alvares “the Southern nations found themselves, and were taught to find themselves, backward, traditional, underdeveloped, undeveloped, or developing societies.” Al fin y al cabo el problema de la digitalización del conocimiento, en términos gramscianos, es un problema de hegemonía cultural — es decir, un problema geopolítico global. Entonces me parece que el genio de las HD ya está fuera de la botella, y no habrá manera de volverlo atrás…

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

————————————————————————————

p.s. algunas reflexiones para alimentar el debate:

http://infolet.it/2009/06/24/ledizione-uomo/

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El festejo de las humanidades digitales – DH2018 en México

En junio del próximo año se llevará a cabo en la ciudad de México uno de los eventos más relevantes en el mundo de las humanidades digitales (HD), el congreso anual de Digital Humanities de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO).

Las humanidades digitales (HD) son el área de actividad académica que se encuentra en la intersección entre las tecnologías informáticas o digitales y las disciplinas humanísticas, ésta incluye el uso sistemático de los recursos digitales dentro de las humanidades y las ciencias sociales, así como la reflexión sobre su uso. Han sido definidas como nuevas formas de investigación, enseñanza y publicación, de origen colaborativo y transdisciplinar.

Al producir y utilizar nuevas aplicaciones y técnicas, las HD hacen posible la renovación de los modelos de enseñanza e investigación, al tiempo que se estudia y reflexiona sobre los cambios en el patrimonio y la cultura digital. Las HD son el puente que une lo humanístico con lo tecnológico, mediante el pensamiento crítico y ético del influjo de la tecnología en la producción de conocimiento

La Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO) es una organización que se creó en 2005 para coordinar las actividades de varias organizaciones constituyentes regionales de humanidades digitales: La Asociación Europea para las Humanidades Digitales (EADH) ; La Asociación para las Computadoras y las Humanidades (ACH); La Sociedad Canadiense de Humanidades Digitales (CSDH / SCHN); La Asociación Australasia de Humanidades Digitales (aaDH); La Asociación Japonesa de Humanidades Digitales (JADH) y Humanistica, la Asociación francófona de Humanidades Digitales.

El congreso Digital Humanities se ha llevado a cabo anualmente desde hace más de veinticinco años. Tradicionalmente la sede del congreso se turnaba entre algún país europeo y Estados Unidos o Canadá. En el 2015 se llevó a cabo por primera vez en otra región del mundo, en Australia. Fue durante ese congreso que el Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Red de Humanidades Digitales (RedHD) presentamos una petición para que el congreso se llevará a cabo en la Ciudad de México, y lo logramos!. Es la primera vez que el congreso tendrá lugar en un país latinoamericano y de habla hispana. Queremos que DH2018 en la Ciudad de México sea un parteaguas para las humanidades digitales.

Se habla español (y náhuatl, maya, latín, otomí…)

Para nosotros como comité local organizador es de gran interés que este congreso sirva como espacio para dar a conocer el trabajo que se está realizando en México y en Latinoamérica, y para fortalecer y promover los vínculos y colaboraciones entre los humanistas digitales de la región. Nos gustaría lograr que el congreso sea un espacio para dar a conocer los proyectos digitales de nuestra región dentro del marco de nuestra realidad socio política, lingüística y cultural, a participantes de todo el mundo.

Queremos también ofrecer un espacio para las personas que no conocen las humanidades digitales y que están interesados en aprender más sobre la temática. Buscaremos ofrecer en los días preliminares del congreso talleres tanto para principiantes como para profesionales más experimentados. Consideramos que DH2018 puede ser una gran oportunidad para promover las HD o capacitarse en ellas. Queremos aprovechar también el tener la comunidad internacional de humanistas digitales en la ciudad para lograr un ambiente estimulante y abierto para la construcción del conocimiento. Consideramos que la situación geográfica de México lo hace un lugar ideal para que converjan humanistas digitales de culturas, contextos y realidades socio-políticas diversas para que se vinculen, reflexionen, colaboren, intercambien información e inicien proyectos innovadores.

¿Cómo puedo participar?

Existen muchas diferentes formas de participar en DH2018 dependiendo de los distintos intereses, disponibilidad de tiempo y trayectoria académica. A continuación enlistamos algunas:

Como ponente

Para ser ponente es necesario enviar una propuesta que debe pasar por un proceso de revisión de pares. Las ponencias aceptadas forman parte del programa académico.

La convocatoria para el envío de ponencias se publica en septiembre en la página del congreso https://dh2018.adho.org/ y la fecha límite es el 27 de noviembre 2017.  Existen diversas modalidades de ponencias que están descritas con mayor detalle en la convocatoria pero a continuación un resumen:

  • Posters (resumen máx.750 palabras);
  • Ponencias cortas short papers (resumen máx. 1000 palabras);
  • Ponencias largas (resumen máx. 1500 palabras);
  • Sesiones de ponencias múltiples, incluyendo panels (resúmenes por ponencia + resumen general de 500 palabras)
  • Talleres y tutoriales pre-conferencia (máx.1500 palabras)

Es importante mencionar que no es necesario enviar la ponencia en extenso ya que la convocatoria establece que debe enviarse solamente un resumen en extenso. Los resúmenes en extenso deberán ser lo más completos posibles, incluyendo introducción, desarrollo y conclusiones además de referencias bibliográficas.  Sugerimos revisar el libro de resúmenes del congreso anterior para familiarizarse con el formato https://dh2017.adho.org/program/abstracts/ .

El congreso es oficialmente bilingüe, inglés y español, por lo que se puede mandar la propuesta en cualquiera de estos dos idiomas. Sin embargo, también se pueden enviar propuestas en los otros idiomas oficiales de la ADHO: alemán, italiano, francés y portugués. Las propuestas son dictaminadas en el idioma de envío y no es necesario traducirlo posteriormente a ningún otro idioma. Las presentaciones en el congreso pueden ser dadas en el idioma elegido.

El Comité Organizador Local del DH2018 los invita a enviar sus propuestas en español, para fortalecer la presencia de esa lengua dentro del congreso.

La convocatoria estará disponible próximamente en cinco idiomas. Consulta en el sitio del congreso: http://dh2018.adho.org  

Como dictaminador

Con el objetivo de fomentar la participación en muchos idiomas el programa académico se requiere ampliar el número de revisores y en particular los que hablen otros idiomas, además del inglés. Por lo tanto, estamos buscando personas que estén interesados en dictaminar. Los dictámenes se realizan en línea y generalmente se solicitan en el mes de diciembre.

Los requisitos para postularse como dictaminador son los siguientes. Solo es necesario cumplir como mínimo con dos:

  • Haber participado, en los últimos tres años, en algún programa, proyecto o iniciativa de humanidades digitales.
  • Contar con una maestría o equivalente en alguna disciplina relevante (incluyendo pero no limitada a Humanidades, Ciencias, Bibliotecología, Bellas Artes).
  • Haber presentado en un congreso de la ADHO o alguna de sus organizaciones constituyentes o algún encuentro de la RedHD.
  • Contar con una publicación relacionada al tema de las HD en una revista académica o libro.

Si estás interesado en postularte como dictaminador envía un correo con el asunto “dictaminador”  indicando cómo cumples los requisitos mínimos y los idiomas en los que puedes dictaminar a dh2018@adho.org.

Como asistente

El congreso DH2018 se llevará a cabo del 26 al 30 de junio del 2018 en el hotel María Isabel Sheraton en la Ciudad de México. Para asistir es imprescindible pagar una cuota de inscripción. Estamos comprometidos a ofrecer un precio especial para asistentes latinoamericanos con el objetivo de reducir las barreras económicas que pueden limitar el acceso a este evento.

Las inscripciones en línea se abrirán en marzo/abril del 2018.

Como voluntario

Estaremos buscando a estudiantes para que participen como voluntarios durante el congreso, ayudando en las tareas de logística y apoyo. Consideramos que esta pueda ser una oportunidad importante para que puedan asistir al congreso y conozcan a la comunidad internacional de HD. Se otorgará también constancias por su participación. Si quieres recibir más información acerca de cómo puedes participar envíanos un mensaje con el asunto “Voluntario” e incluye tu nombre, carrera y semestre que cursas a dh2018@adho.org.

Pasa la voz

Ayúdanos a difundir el evento entre colegas y estudiantes que  podrían estar interesados.

El sitio del congreso es: http://dh2018.adho.org

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Publicado en humanidades digitales | Comentarios desactivados en El festejo de las humanidades digitales – DH2018 en México

Diálogo del desasosiego en las HD III

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EP.- Muy bien, las humanidades digitales deben enfrentarse con la política, pero tomando en cuenta no sólo la amenaza global sino también la perspectiva política local. Leyendo a Sneha (Mapping Digital Humanities in India 2015) comprendí que hay una singularidad en la forma de asumir lo digital a partir de las condiciones específicas que la adopción de tecnología tiene en cada país. Por ejemplo, en el caso de México existe una Agenda Digital del gobierno federal en la que puede observarse que, para el discurso gubernamental, lo digital en general es una promesa de transformación, innovación, mejoramiento, incluso una forma de “insertar el país en la sociedad de la información”. Ahora descubro que entre los objetivos de la ONU para el Desarrollo Sostenible está una alianza que incluye entre sus metas la tecnología como forma de cooperación entre naciones. La promesa digital está puesta en el complimiento futuro de necesidades presentes. Una de esas necesidades presentes, cuyo cumplimiento será operado por la tecnología es la elevación de la calidad de las universidades (educación, investigación), e incluso la relación sur-sur. Hay por tanto, no solo una buena disposición de la administración, sino incluso un interés político en promover la adopción de las tecnologías al menos dentro del orden del discurso.

Por otro lado, a nivel del trabajo universitario, la tecnología digital aparece como una oportunidad para superar ciertas carencias: por ejemplo, el acceso a publicaciones más actualizadas en el ámbito académico en México ha cambiado gracias a los accesos digitales. Además, ante la inexistencia de una industria editorial académica (o de su práctica extinción), la publicación digital ofrece una alternativa especialmente a las humanidades. En particular, en el caso de la publicación de documentos antiguos. Pero estas alternativas o nuevos derroteros de la comunicación de las humanidades, son resistidos por una comunidad cuyos criterios de evaluación se centran en el libro en papel, al que por supuesto, sólo tienen acceso -en especial a las escasas editoriales de renombre- una pequeña élite académica.

Lo que esta imagen intenta pintar de manera muy simple son las contradicciones a las que la adopción de la tecnología se enfrenta de manera concreta en una escala mínima de poder: impuso administrativo, alternativas para los caminos tradicionales, resistencia al cambio. A nivel micro, la amenaza de los 5 parece distante, pues son una imposición, un aliado y enemigo.

En este nivel, el control sobre el código y sobre el archivo tiene muchos frentes. Yo puedo utilizar Facebook para construir mi archivo y comunicar una experiencia de conocimiento, con el fin de desmontar el control sobre los medios tradicionales de publicación académico y no académico. !Pero el archivo se está construyendo en Facebook! Hay una razón detrás: es un servicio que un gran número de posibles usuarios comprende. Incluyendo quien lo propone. Porque parte de la condición de Sur es des-conocer el código, y por lo tanto sus políticas. Pero ese desconocimiento convierte ciertas herramientas en aliados temporales, quizás con objetivos muy concretos en el marco de una comunidad reducida. En fin, que a nivel estratégico, la complejidad del problema es muy grande.

DF.- Es curioso que escribas sobre las élites académicas (e intelectuales, no se nos olviden), porque justo esta mañana estaba reflexionando sobre la situación de las HD en Italia en los años Noventa, y como es normal hay muchos puntos de contacto entre lo que planteas en tu reflexión y lo que muchos de nosotros, yo incluido, planteamos en esa época. El tema de la “rebelión” contra las élites académicas fue abrazado por muchos de nosotros. Acabo justo de recuperar unas diapositivas donde lanzaba rayos contra algunos  grandes personajes de las humanidades en Italia, “mostri sacri” como Armando Petrucci (probablemente el más importante paleógrafo del siglo XX) y Alfredo Stussi (uno de los más poderosos exponentes de la crítica textual italiana, enemigo de la crítica genética francesa y de la informática humanística…). Petrucci temía la desaparición virtual de los documentos, algo que Derrida contó de manera más neutral (y de forma más ambigua y a la vez contundente) en su Archive Fever. Sea como sea, yo no podía soportar afirmaciones que sonaban como condenas definitivas e inapelables de la digitalización:

 

Oggi gli strumenti e le pratiche introdotti nella cultura scritta contemporanea dalla nuova rivoluzione industriale, quella informatica, sono intervenuti a cambiare dalle fondamenta statuto, regole e modalità dei processi attraverso cui un testo scritto… viene composto, registrato, trasmesso e conservato, nonché la natura del testo stesso, tendenzialmente ridotto a labile traccia visiva transitante su uno schermo. […] Nella cultura scritta informatica… i modi e i processi della composizione… sono automaticamente provocati e determinati dalla legge del profitto dell’industria multimediale. […] i processi di trasmissione dello scritto stanno passando in mano a mediatori naturalmente estranei ai prodotti di cui si occupano, di fronte ai quali essi sono tecnicamente analfabeti. […] Sembra davvero che si sia giunti molto vicini alla rottura di una catena di trasmissione testuale durata, sia pure con cadute e faticose riprese, alcuni millenni. (Armando Petrucci, Prima lezione di paleografia, Laterza, 2002, pp. 125-126.)

 

Todos los instrumentos y las prácticas introducidas en la cultura escrita contemporánea por la nueva revolución industrial, aquella digital, han intervenido cambiando del estatuto fundamental, las reglas y la modalidad de los procesos a través de los cuales el texto escrito… viene compuesto, registrado, transmitido y conservado, y también la naturaleza del texto mismo, tendencialmente reducido a una trazo visible en tránsito por una pantalla (…) en la cultura informática … los modos y los procesos de la composición… son automáticamente provocados e determinados por la ley del beneficio de la industria multimedial (…) los procesos de transmisión de lo escrito están pasando a mano de mediadores, por supuesto, extranjeros al producto del cual se ocupan, de frente al cual son tecnicamente analafabetas (…) Parece verdaderamente que se ha aproximado mucho a la ruptura de la cadena de la transmisión textual que ha durado, con sus caídas y sus y subidas, algunos milenios.   

 

En aquel entonces ese tipo de posiciones me parecían vergonzosamente conservadores y me causaban muchísima irritación y una actitud de juvenil arrogancia hacía todo lo que se veía como “viejo”. ¿Pero era así? Petrucci era un viejo humanista paleomarxista prisionero de su pasado y nosotros los pioneros de un brillante futuro?

Es cierto que yo y muchos de mi generación (los que que tenían 25-30 años en los 90) sufrimos el dominio conservador de la universidad, que estuvo cerrada para los jóvenes durante muchos años (y esa fue la razón principal por la cual me fui a EE.UU. y luego a Edimburgo). Por lo que me estás contando (excepto el “aliado” Facebook, que es un fenómeno global), parece que en México está pasando algo parecido, y entonces las HD podrían representar una oportunidad de modernización de la academia y sobre todo de las humanidades. Es decir, veo que queréis aprovechar del poder disruptivo de la tecnología para dejar entrar un poco de aire fresco. Me parece bien, pero tengan en cuenta: 1) la historia de otras experiencias, con sus fracasos y sus exitos; 2) no creo que se pueda democratizar y modernizar un sistema a través de la introducción de la tecnología, porque la tecnología supone inversión, la inversión supone dinero, y el dinero no se genera de la nada, sino de las estructuras de poder existentes. Entonces la pregunta al final siempre es la misma: ¿quien tiene o va a tener el poder? Estamos seguros que los que vendrán serán mejor de los detestados profesores polvorientos? Luego está la otra gran pregunta: Facebook como “aliado táctico”, tú dices… Bueno, puede ser. Sin embargo me recuerda una metáfora que utilizó hace varios años Giulietto Chiesa en una mesa redonda donde estuvimos juntos hablando de comunicación global. “Las herramientas de la Web” (cito de memoria), “son como un Kalashnikov que puede ser utilizado contra quien lo agarra, pero no hay que olvidarse de quién es el Kalashnikov.”    

El tema del acceso abierto me parece útil e importante. Sin embargo, como nota Chandrasekhar, “el acceso abierto es de hecho democratizador. Pero solo parcialmente. El acceso abierto solo ayuda a democratizar la distribución de la investigación revisada por partes. No democratiza la investigación en sí misma, ni transforma el sistema de revisión por pares, que por diferentes razones resulta orientarse a favor de la elite que se auto selecciona. El tema que debe ser atendido es cómo OA puede eliminar el sistema de revistas renombradas y de jerarquía de revistas”

En ese sentido habría que analizar los planes del gobierno para desarrollar las TIC. Yo los miraría con un poco de escepticismo, ya que pasó exactamente lo mismo aquí: y con la misma retórica (me temo que ya globalizada). ¿Pero quién son (y fueron antes) los “stakeholders” de este proceso? En las HD hay voces críticas que nos recuerdan cosas obvias: “The digital humanities actually borrows a lot of its infrastructure, data models, and visual rhetoric from other areas, and particularly from models developed for business applications.” (Miriam Posner)

Entonces seguro que los que se beneficiarán serán los ciudadanos? Cuántos casos existen en el mundo en donde la tecnología favoreció los procesos de democratización, la apertura y transparencia de las instituciones públicas y privadas, la creación de nuevos puestos de trabajo y de una sociedad más justa? Hay que releerse a un crítico de la informática como Joseph Weizenbaum, y reconocer que en muchas aspectos su pesimismo fue profético …

Creo que si miramos los datos (por ejemplo en Italia), es innegable, como dice Geert Lovink, que la revolución digital fue una revolución bajo muchos puntos de vista, pero no provocó (o está provocando) ningún progreso social impactante. Al contrario, la explotación, la inseguridad laboral, los cortes a la educación, etc, aumentaron incluso en los países emergentes (por ejemplo en la India), y tampoco el saber está siendo democratizado, al contrario, crecen los monopolios. Entonces no entiendo cómo uno se puede negar en analizar la digitalización dentro del propio marco histórico, y entonces asumir todas las consecuencias negativas que hubo hasta hoy. En otras palabras, las HD perdieron la apuesta del cambio epistemológico. El conocimiento ya ha cambiado, y nosotros nos hemos convertido en consumidores (aunque creativos) dentro de un proceso que amenaza la sobrevivencia de la educación y de los saberes públicos a nivel global.

No quiero verlo todo negro: hay casos en los cuales el proceso de digitalización implica una modernización positiva de las infraestructuras, etc. Pero cabe preguntarse si eso es el verdadero objetivo de quien gestiona todos estos procesos: ¿acaso es el gobierno de México lo que decide sobre el ancho de banda o los software que emplearán en la administración? O no somos todos simples consumidores procesados y controlados por las “terribles cinco”, The Frightful Five? O peor, como demuestra la llegada a México de la empresa de Big Data que según el Guardian manipuló la campaña para el Brexit?  Esto es como volver a los tiempos de Salvador Allende, pero sin bombardeos: la democracia se derriba con los algoritmos.

Después de casi veinte años tengo que admitir que quizás el planteamiento de Petrucci no era tan equivocado.

Leo en un informe del Banco Mundial de 2016 que, para ayudar los médicos de los países en vía de desarrollo se están desarrollando sistemas  “software and hardware that can convert smartphones into microscopes and diagnostic machines… (…) The device includes an app that connects the smartphone to a server at UCLA and transmits raw images of DNA molecules to detect.” Estupendo. Pero eso quiere decir que el DNA de la gente del tercer mundo se conservará en bases de datos en EE.UU. No es esta otra forma, extremadamente peligrosa, de colonialismo bio-epistémico?

EP.- Déjame reaccionar un poco a tu afirmación de que esto ya pasó antes en Italia. Y que haga énfasis en “antes”. Porque ese “antes” no puede significar “lo mismo pero hace tiempo”, como si el tiempo fuera una línea recta donde Latinoamérica va “atrás” y otros adelante. Mi experiencia en estos meses en Italia me permiten entrever que ese antes tiene muchas variantes no asimilables a nuestro ahora. No porque piense que debemos conservar el optimismo en el poder transformador y democratizador de la tecnología, sino porque podemos estudiar algunos “desenlaces” de ese optimismo inicial, como el que tu expresas, y experimentar otros recorridos. Venir “después” puede significar también “aprender de lo que salió mal”.  Pensemos un poco en el caso del Open Access porque la crítica que hace Chandrasekhar está dirigida a la experiencia en el mundo del norte y no necesariamente la del sur, y en general al sistema conjunto del sistema de publicación académica, que el Acceso Abierto no es suficiente para transformar. Nuestro venir “después” consiste en Latinoamérica, como bien lo sabes, en su escasa participación en las publicaciones internacionales. Esto ha hecho que exista un esfuerzo regional por crear una red de publicaciones latinoamericanas y a adoptar el Open access como política general, con la finalidad de dar visibilidad a ese conocimiento que no tiene espacio en el sistema dominante del norte. Como explica Juan Pablo Alperin et al “ the motivations for OA in Latin America have been quite different than in the centre and have lead to a wide adoption of OA, even though OA as a movement has not been as clearly contemplated, formulated, or planned.” (la motivación por el OA en América Latina ha sido muy diferente que en el centro y ha llevado a una adopción amplia del OA, no obstante que el movimiento no ha sido claramente completado, formulado y planeado”). La cuestión es que como las publicaciones académicas en AL han sido tradicionalmente gratuitas o casi, la adopción del open access ha sido en realidad una extensión de una práctica ya existente, y no necesariamente la expresión de una posición política definida. Nuestro “venir después” ofrece un punto de partida completamente diferente, y que cambia por completo las preguntas.

No me parece que en latinoamérica el Open Access cambiará los monopolios de publicación académica, sino que cambiarlos requiere de un esfuerzo por completo diferente. Por ejemplo, uno se pregunta si  podrá defenderse de las presiones institucionales para que la investigación se integre a los patrones, los instrumentos y los métodos de utilizados en el centro, por ejemplo el contrato que firmó la UNAM con Elsevier. Porque la paradoja en todo esto es que la creación de todos los instrumentos de catalogación, indexación de las revistas académicas latinoamericanas tienen como finalidad llegar a ser como sus pares europeos o norteamericanos, aunque el camino sea hacerlo sobre bases muy distintas.

Pensada políticamente, en América Latina el Open Access responde a las debilidades institucionales del sistema académico latinoamericano, pero constituye también una solución propia en términos de una política del uso de la tecnología. Es decir, en un sentido intenta reproducir las reglas del sistema académico mediante la importación de un modelo, pero lo hace de forma paralela y distinta a como ocurre con los grandes conglomerados. Al costo, claro, de permanecer fuera del sistema y bajo la sospecha de no ser lo suficientemente serios, rigurosos, etcétera..

Traigo esto a colación no sólo porque en este ejemplo puede verse como “venir después” devela formas de organización diferentes que hay que discutir de forma diferente, y de resistir de otro modo. Reflexionando en estos días sobre la descolonización del conocimiento, después de terminar de leer el texto de Linda Tuhiwai Smith, Decolonizing Methodologies, que tan afortunadamente pusiste en mis manos, me preguntaba cómo introducir aquí la cuestión de la formulación de metodologías y problemas propios, que reflejen las culturas locales como un paso para la descolonización del conocimiento. Me parece que la discusión de lo que significa “estar antes” y “venir después”, es un primer paso que localiza claramente las diferencias.  

Respecto a esto hay dos cosas que me preocupan. Una local, otra general. En el plano local, el caso del OA ofrece un buen ejemplo de implicaciones política que han sido escasamente discutidas, de modo que la adopción de una política de acceso abierto vaya acompañada, al menos, de una visión de sus paradojas, posibilidades, limitaciones, etcétera.  Podemos decir que, hasta ahora, esta política no parece haber logrado el objetivo de una mayor difusión del conocimiento en y de AL, ni que responda a un modelo más democrático o inclusivo.

A otro nivel más general, me lleva a preguntarme si el sur puede ser global. ¿No tendríamos que pensar con más cuidado la idea del sur justamente como un espacio que está en tensión con lo global? Porque el sur podría definirse a partir de la diferencia, no de la estandarización.

DF.- Muy interesante pregunta… Otra vez, todo depende de nuestros objetivos. Para ahora te dejo con una cita: “the alternative, if it is to be effective, is necessarily compromised by the dominant…”. (Ver artículo completo). Estoy de acuerdo contigo, el antes de aquí (Italia) no se convierte automáticamente en el después de otros países. Sin embargo yo me refería a un cierto modelo de retórica del progreso que tanto en Italia como en México es una importación de los centros dominantes: donde se produce la cultura? En Harvard, Stanford, Berkeley, etc.? Y la innovación tecnológica? En Silicon Valley… etc. Y así volvemos al tema de las infraestructuras tanto materiales cuanto culturales (y virtuales) del conocimiento digital.

Pero volviendo al tema OA, creo que Chandrasekhar dice que el problema no es sólo acceso abierto o acceso cerrado al conocimiento académico. Por muchos aspectos es muy positivo que Latinoamérica adopte el sistema de acceso abierto, y sin embargo sin una verdadera democratización y descolonización del saber y de las estructuras del poder académico (y de sus dependencias de los modelos epistemológicos del Norte Global) el acceso abierto se puede convertir en una confirmación de los desequilibrios presentes. El tema es, por ejemplo, ¿cómo se construyen los clasificas de las mejores universidades del planeta? Si las universidades de Latinoamérica quieren desesperadamente de formar parte de los “happy few” y competir entre ellas, no hay esperanza ninguna que el OA en sí favorezca el conocimiento local y la creación de herramientas intelectuales independientes. Me temo que por mucho que lo esperamos, los problemas de la hegemonía cultural y científica no se resuelven con el OA. Y, sin embargo, hay que luchar por ello!

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Diálogo del desasosiego en las HD II

El soneto de Ariosto

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Domenico Fiormonte: Continuando nuestra conversación y añadiendo otro hilo al diálogo: leyendo los programas de las conferencias sobre “HD globales” que se celebran en el Norte, me pregunto, ¿Porque la mayoría de los proyectos que tienen visibilidad en estas ocasiones son sobre el Sur, y no desde y para el Sur?

Es exactamente reflexionando sobre estos temas que toma forma en mi cabeza una idea distinta de HD (a mi me gusta llamarlas HD del Sur, siguiendo a Boaventura Do Santos y otros): HD del Sur no sería utilizar las herramientas digitales para promover y “rescatar” recursos, culturas, idiomas, etc. de otras partes del mundo que no sean EE.UU. y Europa; eso es importante y útil, pero dentro de un marco geopolítico dominado por las Cinco Amenazantes (parece una película de superhéroes), sus aplicaciones y sus estándares (incluso el “abierto” HTML está prácticamente dominado por ellas), está claro que el impacto de estos proyectos es limitado (el famoso “nicho”). El papel del humanista ya no es sencillamente lo de transmitir la memoria (= digitalizar), sino de defenderla. La gran y quizás algo escalofriante pregunta es: ¿podemos defender y preservar nuestras culturas a través de la digitalización? Francamente no tengo una respuesta.

A veces se encuentran excepciones que me me dejan impresionado, como el proyecto Colonial Frontier Massacres in Eastern Australia, , Pero exactamente porque excepciones como esta generan un enorme impacto emotivo,parece que la tendencia actual es hacia la eliminación y homogeneización de las diversidades. Y el papel del digital es, en el mejor de los casos, ambiguo… Al fin y al cabo, como recuerda Steve E. Jones en su trabajo sobre Busa, “the first humanities computing center received some funding directly from [a] Cold War project” .

Durante el Fascismo, el más famoso e influyente filósofo italiano, Benedetto Croce, es citado diciendo: “si può fare dell’antifascismo commentando un sonetto dell’Ariosto” (Se puede ser antifascista comentando un soneto de Ariosto). Esta frase es una especie de crux desperationis de todos los intelectuales (no sólamente italianos). Todos, en algún momento, frente a una injusticia, a un cambio político, a un revolución doméstica, tuvimos que pasar por las horcas caudinas de don Benedetto.

Básicamente, el filósofo idealista quería expresar la idea que cualquier trabajo intelectual, si es llevado a cabo con rigor y cuidado, es la única manera de resistir a la barbarie. No obstante la crítica feroz que hizo de Croce Antonio Gramsci, esta sigue siendo  una tentación muy fuerte para el intelectual, y toda la segunda mitad del siglo XX vio la representación de un conflicto entre los intelectuales “engagées” y los “integrados”. (Entre los Sartre y los Borges, pare escoger dos gigantes más distantes posibles…). Sin embargo hoy esta dialéctica desapareció y no tiene ya razón de existir . Y la razón es que todos los medios de la producción intelectual independientes desaparecieron. Lo que queda  son muchas pequeñas editoriales cuyo único objetivo es mantener en vida los sobrevivientes lectores y productores de textos escritos. Es decir, la digitalización ya no se puede considerar simplemente una profunda transformación del conocimiento, como pensábamos en la década de oro del Web, sino una desaparición completa del conocimiento como lo hemos considerado hasta hoy. Ya somos consumidores como otros, y a los intelectuales les queda solo añadir más clicks (=datos) al negocio de Facebook. La cantidad de datos disponibles está creando una especie de modelo material del Akasha. El Akasha para los hindúes es “el fundamento y la esencia de todas las cosas en el mundo material”, pero el concepto fue trabajado extendidamente por Rudolph Steiner y otros teósofos, que hablan de algo llamado “biblioteca akáshica” y “registros akáshicos”, es decir el lugar donde reside toda el conocimiento pasado, presente y futuro. Si bien rechazado por todas las religiones implicadas (cristianismo, hinduismo, etc.), parece que hoy las más atrevidas metáforas de la teosofía y de otras disciplinas esotéricas se están cumpliendo ante nuestros ojos. Los algoritmos de Facebook o de Google no solo crean nuestra realidad: ellos crean a nosotros mismos (ver el episodio de Black Mirror Be right back), y prediciendo nuestros comportamientos, construyen nuestro futuro antes que nosotros mismos lo concebimos.

Pero volviendo a lo nuestro, ¿cuál es la diferencia entre los tiempos de don Benedetto y hoy?

La diferencia es que la digitalización absorbió nuestras capacidades (activas y pasivas) de generar discursos. Todos los discursos: presentes, pasados, futuros. Croce podía comentar un soneto del Ariosto porque su trabajo intelectual estaba enmarcado en un sistema de valores que, a pesar del Fascismo, tarde o temprano habría podido generar sus frutos. Nosotros no solamente perdimos ese contexto (eso lo tuvimos claro desde los Noventa), pero gracias a la digitalización masiva nos hemos entregado a un sistema que alimenta a un monstruo. Ese monstruo somos tu y yo, y somos datos, no somos discursos. Nuestro comentario sobre los sonetos del Ariosto aparecerá dentro de un ebook, dentro de una página web, dentro un post Facebook, dentro de… la próxima plataforma digital. Y el destino de ese “discurso” lo decidirán los algoritmos y los advertisers. Son ellos los dueños de los contenidos.

Estos tipos de asuntos deberían discutirse más en los círculos globales de las HD. Si es que tenga todavía sentido hablar de humanidades en un contexto donde no solo la política depende del código, sino es el segundo a generar la primera. El código no está en la política, el código es política. Por qué las decisiones sobre el código tienen un efecto político. Es decir, el código no se limita a afectar el conocimiento, la sociedad, la cultura, la economía, etc. El código actúa en el presente. Es un movimiento, es una dinámica, un proceso, una relación que incide y se refleja de forma inmediata en las conciencias de los individuos. Desde Platón sabemos que hay una estrecha relación entre el poder, la formación de la opinión pública y los medios de comunicación. Fue Marshall McLuhan que reflexionó sobre el papel político y ideológico de los medios de comunicación globales (especialmente la televisión). Antes de McLuhan, otro canadiense, Harold Innis, analizó los medios desde el punto de vista del espacio y del tiempo: hay medios que se expanden en el tiempo y otros que dominan el espacio. El código digital domina ambas dimensiones. Y como me preguntaba en mi artículo “todavía hace sentido investigar los instrumentos de producción y preservación de la memoria y el conocimiento cuando nosotros ya no tenemos ningún control sobre ellos?” Entonces, si las humanidades digitales no se enfrentarán con la política, se convertirán en meras consumidoras de tecnologías. La resistencia a controlar la sociedad es una actividad política y probablemente necesita ser dirigida a través de un nuevo paradigma.

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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