Como decía Walter Benjamin…

Con lo banal, al abrazarlo, abrazábamos lo bueno, que se halla (¡abre los ojos!) justo enfrente de ti.
Walter Benjamin. Onirokitsch

Nosotros podemos hoy acercarnos un poco más a evaluar las relaciones que pueden presentarse entre el pensamiento de un filósofo y los espacios públicos que no son los académicos o de expertos. Si bien la relación filosofía/periódico ya ha sido elaborada -en sentido negativo para la primera por parte de Friedrich Nietzsche, Karl Klaus y otros pensadores, en sentido ambiguo por Karl Marx, o en sentido positivo por Walter Benjamin-, la relación filosofía/medios digitales aún ha sido poco trabajada. Pero valdría pensar esa relación no en el sentido de cómo los medios digitales difunden o no los proyectos, la hondura, rigor o las finalidades del ejercicio de pensamiento filosófico. Tampoco en ese sentido ilustrado kantiano en el que esperaba que cierta forma de publicar tuviera un efecto de contagio de civilización en la masa bárbara. Si no en un sentido un tanto político de la manera en como un pensamiento filosófico, las afirmaciones que tratan de expresarlo son usadas y reproducidas en un espacio donde el público es mayor del que tendría una publicación académica o un libro de una institución editorial. Dicho en forma de interrogación: ¿una afirmación hecha por un filósofo y tomada y reproducido en una entrada de un blog o de un artículo sobre la cuestión de la inmigración en el mundo que aparece en un periódico digital mantiene su poder filosófico? ¿La reproducción digital de una cita de un pensador en una red social o en una pequeña columna digital sirve para generar espacios de debate público? ¿Las frases de un pensador citadas y reproducidas digitalmente señalan la penetración que la filosofía ha tenido en un espacio público, como la filosofía hace mundo, como la filosofía aparece en espacios no académicos? Al menos hoy a nosotros nos es posible acercarnos a justipreciar la manera en que las frases entran y son usadas en espacios no especializados. Podemos contar y documentar las veces que aparecen usadas las frases del filósofo en espacios digitales.

Así, hoy al menos sabemos que los escritos de Walter Benjamin se nos ha convertido en lugares comunes. No hay día en que no aparezcan citados en los medios digitales. Sus textos son algo con lo que nos gusta dar noticia de nuestras vivencias, de nosotros mismos. Nos gusta pensarnos con ellos. Estamos llenos de ángeles impotentes, caídas auras y cuadros de Paul Klee. Las citas se mueve en un espacio de referencia. Esa referencia casi siempre se emplea crítica o descriptivamente. Lo cierto es que usamos la obra de Walter Benjamin.

Si diariamente recogiéramos las referencias al autor de las publicaciones digitales -casi dos al día- obtendríamos algo así, de 2012 a la fecha y al momento que escribo estas líneas, como 505 referencias –al 18 de junio de 2017. Se trata de artículos en periódicos -de opinión, de sociales, de invitaciones a exposiciones, entre otros- textos cortos sobre moda, sobre el amor, sobre como escribir, sobre espectáculos, entrevistas, entre otros. Siempre se cita su nombre, su muerte o se le usa como una referencia para aclarar, describir o explicar de lo que trata el texto: la crisis política, el estado de la tecnología o del arte, la singularidad de su pensamiento y su carácter premonitorio, entre otros temas. Se usan las frases de su obra como verdaderas muletillas o cantinelas:  “Dice Walter Benjamin…”, “Escribe Walter Benjamin…”, “Hay un cuadro de Paul Klee…”.

¿Qué relación es posible hacer entre esos usos de referencia en los medios digitales y la aparición editorial de su obra en español? La aparición editorial en español de la obra de Walter Benjamin se da en los años sesenta.¹ Si rastreamos un poco usando la herramienta digital de Google Ngram Viewer, y buscamos el término “Walter Benjamin”  en la base de libros digitalizados en español de 1960 a 2009 (ver Gráfica 1), encontramos un ascenso en la aparición de su nombre en publicaciones.

Gráfica 1. Aparición del nombre “Walter Benjamin” de 1960 a 2009 en la base de libros de N-gram viewer

Como se ve, existe desde los años sesenta, y posterior a su aparición editorial, un aumento constante de referencias o libros tratados de su obra. De nuevo, al menos en esta herramienta digital que busca y gráfica las referencias a su nombre en libros digitalizados por la acompaña Google, se puede ver una tendencia que se dispara y continua así desde la mitad de los años ochenta. Por otra parte, usando la herramienta de Google llamada Trends -que muestra en gráficas las tendencias en las búsquedas de términos en su buscador- se puede verificar un pequeño descenso de las búsquedas del nombre “Walter Benjamin” desde 2004 -primera fecha que la herramienta muestra- hasta 2016 (ver Gráfica 2).

Gráfica 2. Visualización de las búsquedas de 2004-2016 del nombre “Walter Benjamin” en Trends

Si es que se pudiera concluir algo rápidamente y de una manera fácil de estos rastreos digitales es que parece que han aumentado entre nosotros las referencias a su nombre y obra.

Y ahora, para mostrar un pequeño indicio del uso de Walter Benjamin y de sus escritos en espacios no académicos, copiemos varios fragmentos de textos digitales. Aquí importa menos la exactitud de la lectura propuesta que el hecho de que se le cite y use, de que se reproduzca el nombre y el trabajo de un filósofo en espacios digitales. Es decir, dejemos para otro momento la interpretación de sus usos y sólo verifiquemos y quizás justipreciemos que se le usa. He aquí los fragmentos:

Una mirada una vez más a Walter Benjamin.

Dice este autor: hay dos muertes en el genocidio, una muerte física de la víctima y una segunda muerte, la hermenéutica, que no es otra cosa que la banalización de lo que pasó, o sea, quitarle importancia. A poco que uno empieza a comprender la profundidad del análisis encuentra quizá la clave de bóveda de lo que se traen entre manos. Cuestionar la cifra es el primer paso para medir y pesar la magnitud del crimen. Para decirlo en buen romance: “después de todo no fueron tantos”. Aquí, una lectura funcional al objetivo. Aunque la cantidad es una discusión que carece absolutamente de importancia frente al horror del terrorismo de estado, no deja de ser utilizada. Vale aclarar, de todos modos, que tampoco es posible mensurar el número de víctimas, precisamente por la característica del plan de exterminio. (“La cifra”)

Fue Walter Benjamin quien, en El narrador, llamó la atención sobre el hecho de que al término de la Gran Guerra había comenzado un proceso que cuando él escribía (1936) aún no se había detenido: que la gente volvía enmudecida del campo de batalla; que en lugar de retornar más ricos en experiencias comunicables, volvían empobrecidos. (Santos Juliá, “El lado oscuro del pasado”)

Walter Benjamin, un gran pensador del idealismo alemán, escribió “Ser feliz significa percibirse a sí mismo sin temor”. (Ofir Aboy García, “La conquista de la felicidad, ¿utopía?”)

O como lo identifica Walter Benjamin en su obra Kitsch onírico, glosa sobre el surrealismo: es el camino directo hacia la banalidad. (Marcos Roitman Rosenmann, “Adiós a la izquierda, bienvenido el kitsch político sí se puede”)

Esta ocasión fue el turno de los símbolos y los mensajes. “La historia la escriben los vencedores”, dice Walter Benjamin, George Orwell o Winston Churchill, dependiendo a quién se la atribuyamos. (Jon Sopel, “La estrategia detrás del último discurso de Barack Obama para defender su legado”)

La figura de Benjamin es central en el libro como reverberación con tesis de la historia que tienen que ver con cada capítulo. He escrito también un ensayo más político en lo que aporta Benjamin en la historia para la política, la memoria y lo social. Y aquí quería hacer un comentario afectivo a esas tesis de la historia. (Elisa Reche, “Miguel Ángel Hernández: ‘La vanguardia no llora’”)

Entre sus obras se cuentan una biografía del poeta Irako Seihaku, un libro de viajes que rastrea los pasos de Kafka, Celan y Walter Benjamin en Berlín, una compilación de cartas inclasificable y el libro de poemas ‘Kurumi no sen’i no tameni’ (‘Para el espíritu luchador de las nueces’). (“Contar historias, pensar el mundo”)

Walter Benjamin acuñó un concepto determinante para entender el siglo XX, el de la estetización de la política: los montajes visuales, auditivos, disciplinarios, luminosos, diseñados para provocar en las masas un estado de paroxismo histérico, una disposición para seguir el llamado de los líderes, aquellos que ahora sí conducirían a la nación a la grandeza y a la gloria que el destino les había deparado. (Eduardo Rabasa, “¡Las celebridades al poder!”)

La degradación del relato de boca en boca que Walter Benjamin anunciaba en “El narrador” parece haberse cumplido. Así, por rara paradoja, la actual tragedia es la ausencia de tragedia, provocada por la ilusión de que nada es imposible. (Sergio Zabalza, “Hoy sobran las acciones, pero faltan las palabras”)

Nuestro Benjamin no se parece a sus homólogos. Su estilo de escribir dista mucho de los estilos lógicos, compactos, eruditos que dicta la academia tradicional. En lugar de eso es metafórico, contundente, intempestivo, sarcástico. (Salvador Sánchez Pérez, “Que las cosas pueden ser diferentes”)

Lugares comunes para pensarnos y pensar nuestros problemas. Así parece usarse los escritos de un filósofo.

 

  1. Las primeras traducciones se deben a Héctor A. Murena a quien la Editorial SUR en 1967 le publicó Ensayos escogidos. Ya en los años setenta la editorial Taurus publicó las traducciones más leídas de Benjamin hasta el día de hoy, a cargo de Jesús Aguirre.

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Diálogo del desasosiego en las HD IV

Episodio final

 

Leer primera parte

Leer segunda parte

Leer tercera parte

 

EP. Yo me he estado preguntando hacia dónde va nuestro diálogo, porque, al menos como primera reacción a la cita que pones y al artículo, pensaba poner otro ejemplo concreto de cómo una tendencia dominante -la digitalización- puede servir para la reapropiación de la herencia cultural que está resguardada en países distintos. Pensaba concretamente en el patrimonio bibliográfico mexicanos que está en bibliotecas de Estados Unidos, pero que gracias a la digitalización se vuelve, al menos parcialmente, disponible para su reapropiación. Decidí, sin embargo, no seguir por ese camino porque lo sentí circular en el siguiente sentido: este diálogo nació de un postulado general sobre las humanidades digitales como política y mi desasosiego por ello. Luego se ha convertido en una discusión sobre el lugar temporal y las diferencias locales, en el que algunos matices se han abierto. De modo que antes de continuar con un nuevo ejemplo de lo mismo, me detuve a pensar en una imagen más general de lo que significa lo que la alternativa esté siempre, necesariamente comprometida por el dominante.

Nuestro punto de partida (como en el cosmos platónico) es que no hay un afuera de la dominación. Es decir, que toda alternativa sólo puede plantearse en el ámbito de la dominación. De hecho, la fuerza dominante es aquella en relación con la cual se puede definir lo alternativo. Sin esa fuerza dominante, lo alternativo simplemente no podría definirse. Ahora, el paso siguiente es el que me interesa aquí: frente al hecho de esta relación, ¿cómo construir una alternativa? Mi pregunta es por el programa que, entiendo, pasa por hacer crítica, pero no puede detenerse ahí.  ¿Cómo combatir los efectos de esa dominación sobre las HD? Aquí veo dos planos: uno es el plano de la construcción de una comunidad, que no se organice en función a partir de los principios dominantes. El otro, tiene que ver con la acción local. ¿Cómo operar proyectos específicos de HD que combatan los efectos de la dominación?

DF. Eso fue, creo, el tema principal de nuestra reunión en Roma: ¿Qué hacer y cómo hacerlo? Antes de la praxis es necesario tomar consciencia de nuestra situación. Yo creo que el objetivo vital es preservar nuestras culturas, nuestras, lenguas, nuestros territorios: es decir, la diversidad biocultural. Las tecnologías, como decía antes, pueden ayudar mas o menos. A veces una tecnología o aplicación dominante puede ayudar en defender la diversidad. Entonces es vital ser consciente que nosotros no las controlamos, pero ellas nos controlan a nosotros. Inventar y construir tecnologías autónomas y autóctonas debería ser el segundo paso. Al mismo tiempo tenemos que realizar que Occidente se apropió de la ciencia y de las tecnologías de los países y tierras que invadía. Como dice Claude Alvares (en su Decolonizing History. Technology and Culture in India, China and the West. 1492 to the Present Day), citando a Robert Jungk: “The idea that there may be alternative technologies in itself implies the idea of technological pluralism in place of the until now almost universally accepted technological monism. In this case each social system and each political ideology, indeed each culture would be free to develop its own particular line.” Pluralismo tecnológico es exactamente lo que nos hace falta – tanto en la ciencia en general cuanto en las Humanidades Digitales.

Pero el problema de la apropiación no eso no es sólo un problema del Sur del mundo. ¿Por qué y cómo desapareció la industria informática en Italia? Porqué Olivetti, la empresa italiana que realizó el primer ordenador personal en 1965, desapareció completamente? Luciano Gallino nos contó la historia en su La scomparsa dell’Italia industriale. Todas estas cuestiones abren el campo a una reflexión geopolítica. Esa desaparición fue el resultado de razones económicas (debilidad del producto, dificultades financieras, etc.) o también una decisión política? Necesitamos construir comunidades y redes que recuperen, valoren y difundan imágenes menos convencionales de nuestras memorias, identidades, historias, etc. Hace poco leí en el diario italiano Il Manifesto una reseña del libro incendiario que citaba antes  sobre el saqueo de los británicos en la India. ¿Cuántos de nosotros sabían que al principio del siglo XVIII la India tenía el mismo PIB de Europa (23% del PIB mundial) y cuándo los ingleses se fueron del continente había precipitado al 3%? Sin embargo, en los libros de historia leemos de los ferrocarriles, de las leyes liberales, y de otras magníficas herencias del Imperio Inglés.

Realmente, el proceso de apropiación material por parte de los imperios coloniales del planeta siempre va en paralelo con el proceso de expoliación cultural y cognitiva, y como notaba Alvares “the Southern nations found themselves, and were taught to find themselves, backward, traditional, underdeveloped, undeveloped, or developing societies.” Al fin y al cabo el problema de la digitalización del conocimiento, en términos gramscianos, es un problema de hegemonía cultural — es decir, un problema geopolítico global. Entonces me parece que el genio de las HD ya está fuera de la botella, y no habrá manera de volverlo atrás…

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

————————————————————————————

p.s. algunas reflexiones para alimentar el debate:

http://infolet.it/2009/06/24/ledizione-uomo/

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El festejo de las humanidades digitales – DH2018 en México

En junio del próximo año se llevará a cabo en la ciudad de México uno de los eventos más relevantes en el mundo de las humanidades digitales (HD), el congreso anual de Digital Humanities de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO).

Las humanidades digitales (HD) son el área de actividad académica que se encuentra en la intersección entre las tecnologías informáticas o digitales y las disciplinas humanísticas, ésta incluye el uso sistemático de los recursos digitales dentro de las humanidades y las ciencias sociales, así como la reflexión sobre su uso. Han sido definidas como nuevas formas de investigación, enseñanza y publicación, de origen colaborativo y transdisciplinar.

Al producir y utilizar nuevas aplicaciones y técnicas, las HD hacen posible la renovación de los modelos de enseñanza e investigación, al tiempo que se estudia y reflexiona sobre los cambios en el patrimonio y la cultura digital. Las HD son el puente que une lo humanístico con lo tecnológico, mediante el pensamiento crítico y ético del influjo de la tecnología en la producción de conocimiento

La Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO) es una organización que se creó en 2005 para coordinar las actividades de varias organizaciones constituyentes regionales de humanidades digitales: La Asociación Europea para las Humanidades Digitales (EADH) ; La Asociación para las Computadoras y las Humanidades (ACH); La Sociedad Canadiense de Humanidades Digitales (CSDH / SCHN); La Asociación Australasia de Humanidades Digitales (aaDH); La Asociación Japonesa de Humanidades Digitales (JADH) y Humanistica, la Asociación francófona de Humanidades Digitales.

El congreso Digital Humanities se ha llevado a cabo anualmente desde hace más de veinticinco años. Tradicionalmente la sede del congreso se turnaba entre algún país europeo y Estados Unidos o Canadá. En el 2015 se llevó a cabo por primera vez en otra región del mundo, en Australia. Fue durante ese congreso que el Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Red de Humanidades Digitales (RedHD) presentamos una petición para que el congreso se llevará a cabo en la Ciudad de México, y lo logramos!. Es la primera vez que el congreso tendrá lugar en un país latinoamericano y de habla hispana. Queremos que DH2018 en la Ciudad de México sea un parteaguas para las humanidades digitales.

Se habla español (y náhuatl, maya, latín, otomí…)

Para nosotros como comité local organizador es de gran interés que este congreso sirva como espacio para dar a conocer el trabajo que se está realizando en México y en Latinoamérica, y para fortalecer y promover los vínculos y colaboraciones entre los humanistas digitales de la región. Nos gustaría lograr que el congreso sea un espacio para dar a conocer los proyectos digitales de nuestra región dentro del marco de nuestra realidad socio política, lingüística y cultural, a participantes de todo el mundo.

Queremos también ofrecer un espacio para las personas que no conocen las humanidades digitales y que están interesados en aprender más sobre la temática. Buscaremos ofrecer en los días preliminares del congreso talleres tanto para principiantes como para profesionales más experimentados. Consideramos que DH2018 puede ser una gran oportunidad para promover las HD o capacitarse en ellas. Queremos aprovechar también el tener la comunidad internacional de humanistas digitales en la ciudad para lograr un ambiente estimulante y abierto para la construcción del conocimiento. Consideramos que la situación geográfica de México lo hace un lugar ideal para que converjan humanistas digitales de culturas, contextos y realidades socio-políticas diversas para que se vinculen, reflexionen, colaboren, intercambien información e inicien proyectos innovadores.

¿Cómo puedo participar?

Existen muchas diferentes formas de participar en DH2018 dependiendo de los distintos intereses, disponibilidad de tiempo y trayectoria académica. A continuación enlistamos algunas:

Como ponente

Para ser ponente es necesario enviar una propuesta que debe pasar por un proceso de revisión de pares. Las ponencias aceptadas forman parte del programa académico.

La convocatoria para el envío de ponencias se publica en septiembre en la página del congreso https://dh2018.adho.org/ y la fecha límite es el 27 de noviembre 2017.  Existen diversas modalidades de ponencias que están descritas con mayor detalle en la convocatoria pero a continuación un resumen:

  • Posters (resumen máx.750 palabras);
  • Ponencias cortas short papers (resumen máx. 1000 palabras);
  • Ponencias largas (resumen máx. 1500 palabras);
  • Sesiones de ponencias múltiples, incluyendo panels (resúmenes por ponencia + resumen general de 500 palabras)
  • Talleres y tutoriales pre-conferencia (máx.1500 palabras)

Es importante mencionar que no es necesario enviar la ponencia en extenso ya que la convocatoria establece que debe enviarse solamente un resumen en extenso. Los resúmenes en extenso deberán ser lo más completos posibles, incluyendo introducción, desarrollo y conclusiones además de referencias bibliográficas.  Sugerimos revisar el libro de resúmenes del congreso anterior para familiarizarse con el formato https://dh2017.adho.org/program/abstracts/ .

El congreso es oficialmente bilingüe, inglés y español, por lo que se puede mandar la propuesta en cualquiera de estos dos idiomas. Sin embargo, también se pueden enviar propuestas en los otros idiomas oficiales de la ADHO: alemán, italiano, francés y portugués. Las propuestas son dictaminadas en el idioma de envío y no es necesario traducirlo posteriormente a ningún otro idioma. Las presentaciones en el congreso pueden ser dadas en el idioma elegido.

El Comité Organizador Local del DH2018 los invita a enviar sus propuestas en español, para fortalecer la presencia de esa lengua dentro del congreso.

La convocatoria estará disponible próximamente en cinco idiomas. Consulta en el sitio del congreso: http://dh2018.adho.org  

Como dictaminador

Con el objetivo de fomentar la participación en muchos idiomas el programa académico se requiere ampliar el número de revisores y en particular los que hablen otros idiomas, además del inglés. Por lo tanto, estamos buscando personas que estén interesados en dictaminar. Los dictámenes se realizan en línea y generalmente se solicitan en el mes de diciembre.

Los requisitos para postularse como dictaminador son los siguientes. Solo es necesario cumplir como mínimo con dos:

  • Haber participado, en los últimos tres años, en algún programa, proyecto o iniciativa de humanidades digitales.
  • Contar con una maestría o equivalente en alguna disciplina relevante (incluyendo pero no limitada a Humanidades, Ciencias, Bibliotecología, Bellas Artes).
  • Haber presentado en un congreso de la ADHO o alguna de sus organizaciones constituyentes o algún encuentro de la RedHD.
  • Contar con una publicación relacionada al tema de las HD en una revista académica o libro.

Si estás interesado en postularte como dictaminador envía un correo con el asunto “dictaminador”  indicando cómo cumples los requisitos mínimos y los idiomas en los que puedes dictaminar a dh2018@adho.org.

Como asistente

El congreso DH2018 se llevará a cabo del 26 al 30 de junio del 2018 en el hotel María Isabel Sheraton en la Ciudad de México. Para asistir es imprescindible pagar una cuota de inscripción. Estamos comprometidos a ofrecer un precio especial para asistentes latinoamericanos con el objetivo de reducir las barreras económicas que pueden limitar el acceso a este evento.

Las inscripciones en línea se abrirán en marzo/abril del 2018.

Como voluntario

Estaremos buscando a estudiantes para que participen como voluntarios durante el congreso, ayudando en las tareas de logística y apoyo. Consideramos que esta pueda ser una oportunidad importante para que puedan asistir al congreso y conozcan a la comunidad internacional de HD. Se otorgará también constancias por su participación. Si quieres recibir más información acerca de cómo puedes participar envíanos un mensaje con el asunto “Voluntario” e incluye tu nombre, carrera y semestre que cursas a dh2018@adho.org.

Pasa la voz

Ayúdanos a difundir el evento entre colegas y estudiantes que  podrían estar interesados.

El sitio del congreso es: http://dh2018.adho.org

Volante para imprimir: aquí

O comparte en redes sociales usando #dh2018

Suscríbete a la lista de distribución de la RedHD en donde se estará enviando información de forma periódica por correo.

 

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Diálogo del desasosiego en las HD III

Antes. Después

Leer primera entrada

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EP.- Muy bien, las humanidades digitales deben enfrentarse con la política, pero tomando en cuenta no sólo la amenaza global sino también la perspectiva política local. Leyendo a Sneha (Mapping Digital Humanities in India 2015) comprendí que hay una singularidad en la forma de asumir lo digital a partir de las condiciones específicas que la adopción de tecnología tiene en cada país. Por ejemplo, en el caso de México existe una Agenda Digital del gobierno federal en la que puede observarse que, para el discurso gubernamental, lo digital en general es una promesa de transformación, innovación, mejoramiento, incluso una forma de “insertar el país en la sociedad de la información”. Ahora descubro que entre los objetivos de la ONU para el Desarrollo Sostenible está una alianza que incluye entre sus metas la tecnología como forma de cooperación entre naciones. La promesa digital está puesta en el complimiento futuro de necesidades presentes. Una de esas necesidades presentes, cuyo cumplimiento será operado por la tecnología es la elevación de la calidad de las universidades (educación, investigación), e incluso la relación sur-sur. Hay por tanto, no solo una buena disposición de la administración, sino incluso un interés político en promover la adopción de las tecnologías al menos dentro del orden del discurso.

Por otro lado, a nivel del trabajo universitario, la tecnología digital aparece como una oportunidad para superar ciertas carencias: por ejemplo, el acceso a publicaciones más actualizadas en el ámbito académico en México ha cambiado gracias a los accesos digitales. Además, ante la inexistencia de una industria editorial académica (o de su práctica extinción), la publicación digital ofrece una alternativa especialmente a las humanidades. En particular, en el caso de la publicación de documentos antiguos. Pero estas alternativas o nuevos derroteros de la comunicación de las humanidades, son resistidos por una comunidad cuyos criterios de evaluación se centran en el libro en papel, al que por supuesto, sólo tienen acceso -en especial a las escasas editoriales de renombre- una pequeña élite académica.

Lo que esta imagen intenta pintar de manera muy simple son las contradicciones a las que la adopción de la tecnología se enfrenta de manera concreta en una escala mínima de poder: impuso administrativo, alternativas para los caminos tradicionales, resistencia al cambio. A nivel micro, la amenaza de los 5 parece distante, pues son una imposición, un aliado y enemigo.

En este nivel, el control sobre el código y sobre el archivo tiene muchos frentes. Yo puedo utilizar Facebook para construir mi archivo y comunicar una experiencia de conocimiento, con el fin de desmontar el control sobre los medios tradicionales de publicación académico y no académico. !Pero el archivo se está construyendo en Facebook! Hay una razón detrás: es un servicio que un gran número de posibles usuarios comprende. Incluyendo quien lo propone. Porque parte de la condición de Sur es des-conocer el código, y por lo tanto sus políticas. Pero ese desconocimiento convierte ciertas herramientas en aliados temporales, quizás con objetivos muy concretos en el marco de una comunidad reducida. En fin, que a nivel estratégico, la complejidad del problema es muy grande.

DF.- Es curioso que escribas sobre las élites académicas (e intelectuales, no se nos olviden), porque justo esta mañana estaba reflexionando sobre la situación de las HD en Italia en los años Noventa, y como es normal hay muchos puntos de contacto entre lo que planteas en tu reflexión y lo que muchos de nosotros, yo incluido, planteamos en esa época. El tema de la “rebelión” contra las élites académicas fue abrazado por muchos de nosotros. Acabo justo de recuperar unas diapositivas donde lanzaba rayos contra algunos  grandes personajes de las humanidades en Italia, “mostri sacri” como Armando Petrucci (probablemente el más importante paleógrafo del siglo XX) y Alfredo Stussi (uno de los más poderosos exponentes de la crítica textual italiana, enemigo de la crítica genética francesa y de la informática humanística…). Petrucci temía la desaparición virtual de los documentos, algo que Derrida contó de manera más neutral (y de forma más ambigua y a la vez contundente) en su Archive Fever. Sea como sea, yo no podía soportar afirmaciones que sonaban como condenas definitivas e inapelables de la digitalización:

 

Oggi gli strumenti e le pratiche introdotti nella cultura scritta contemporanea dalla nuova rivoluzione industriale, quella informatica, sono intervenuti a cambiare dalle fondamenta statuto, regole e modalità dei processi attraverso cui un testo scritto… viene composto, registrato, trasmesso e conservato, nonché la natura del testo stesso, tendenzialmente ridotto a labile traccia visiva transitante su uno schermo. […] Nella cultura scritta informatica… i modi e i processi della composizione… sono automaticamente provocati e determinati dalla legge del profitto dell’industria multimediale. […] i processi di trasmissione dello scritto stanno passando in mano a mediatori naturalmente estranei ai prodotti di cui si occupano, di fronte ai quali essi sono tecnicamente analfabeti. […] Sembra davvero che si sia giunti molto vicini alla rottura di una catena di trasmissione testuale durata, sia pure con cadute e faticose riprese, alcuni millenni. (Armando Petrucci, Prima lezione di paleografia, Laterza, 2002, pp. 125-126.)

 

Todos los instrumentos y las prácticas introducidas en la cultura escrita contemporánea por la nueva revolución industrial, aquella digital, han intervenido cambiando del estatuto fundamental, las reglas y la modalidad de los procesos a través de los cuales el texto escrito… viene compuesto, registrado, transmitido y conservado, y también la naturaleza del texto mismo, tendencialmente reducido a una trazo visible en tránsito por una pantalla (…) en la cultura informática … los modos y los procesos de la composición… son automáticamente provocados e determinados por la ley del beneficio de la industria multimedial (…) los procesos de transmisión de lo escrito están pasando a mano de mediadores, por supuesto, extranjeros al producto del cual se ocupan, de frente al cual son tecnicamente analafabetas (…) Parece verdaderamente que se ha aproximado mucho a la ruptura de la cadena de la transmisión textual que ha durado, con sus caídas y sus y subidas, algunos milenios.   

 

En aquel entonces ese tipo de posiciones me parecían vergonzosamente conservadores y me causaban muchísima irritación y una actitud de juvenil arrogancia hacía todo lo que se veía como “viejo”. ¿Pero era así? Petrucci era un viejo humanista paleomarxista prisionero de su pasado y nosotros los pioneros de un brillante futuro?

Es cierto que yo y muchos de mi generación (los que que tenían 25-30 años en los 90) sufrimos el dominio conservador de la universidad, que estuvo cerrada para los jóvenes durante muchos años (y esa fue la razón principal por la cual me fui a EE.UU. y luego a Edimburgo). Por lo que me estás contando (excepto el “aliado” Facebook, que es un fenómeno global), parece que en México está pasando algo parecido, y entonces las HD podrían representar una oportunidad de modernización de la academia y sobre todo de las humanidades. Es decir, veo que queréis aprovechar del poder disruptivo de la tecnología para dejar entrar un poco de aire fresco. Me parece bien, pero tengan en cuenta: 1) la historia de otras experiencias, con sus fracasos y sus exitos; 2) no creo que se pueda democratizar y modernizar un sistema a través de la introducción de la tecnología, porque la tecnología supone inversión, la inversión supone dinero, y el dinero no se genera de la nada, sino de las estructuras de poder existentes. Entonces la pregunta al final siempre es la misma: ¿quien tiene o va a tener el poder? Estamos seguros que los que vendrán serán mejor de los detestados profesores polvorientos? Luego está la otra gran pregunta: Facebook como “aliado táctico”, tú dices… Bueno, puede ser. Sin embargo me recuerda una metáfora que utilizó hace varios años Giulietto Chiesa en una mesa redonda donde estuvimos juntos hablando de comunicación global. “Las herramientas de la Web” (cito de memoria), “son como un Kalashnikov que puede ser utilizado contra quien lo agarra, pero no hay que olvidarse de quién es el Kalashnikov.”    

El tema del acceso abierto me parece útil e importante. Sin embargo, como nota Chandrasekhar, “el acceso abierto es de hecho democratizador. Pero solo parcialmente. El acceso abierto solo ayuda a democratizar la distribución de la investigación revisada por partes. No democratiza la investigación en sí misma, ni transforma el sistema de revisión por pares, que por diferentes razones resulta orientarse a favor de la elite que se auto selecciona. El tema que debe ser atendido es cómo OA puede eliminar el sistema de revistas renombradas y de jerarquía de revistas”

En ese sentido habría que analizar los planes del gobierno para desarrollar las TIC. Yo los miraría con un poco de escepticismo, ya que pasó exactamente lo mismo aquí: y con la misma retórica (me temo que ya globalizada). ¿Pero quién son (y fueron antes) los “stakeholders” de este proceso? En las HD hay voces críticas que nos recuerdan cosas obvias: “The digital humanities actually borrows a lot of its infrastructure, data models, and visual rhetoric from other areas, and particularly from models developed for business applications.” (Miriam Posner)

Entonces seguro que los que se beneficiarán serán los ciudadanos? Cuántos casos existen en el mundo en donde la tecnología favoreció los procesos de democratización, la apertura y transparencia de las instituciones públicas y privadas, la creación de nuevos puestos de trabajo y de una sociedad más justa? Hay que releerse a un crítico de la informática como Joseph Weizenbaum, y reconocer que en muchas aspectos su pesimismo fue profético …

Creo que si miramos los datos (por ejemplo en Italia), es innegable, como dice Geert Lovink, que la revolución digital fue una revolución bajo muchos puntos de vista, pero no provocó (o está provocando) ningún progreso social impactante. Al contrario, la explotación, la inseguridad laboral, los cortes a la educación, etc, aumentaron incluso en los países emergentes (por ejemplo en la India), y tampoco el saber está siendo democratizado, al contrario, crecen los monopolios. Entonces no entiendo cómo uno se puede negar en analizar la digitalización dentro del propio marco histórico, y entonces asumir todas las consecuencias negativas que hubo hasta hoy. En otras palabras, las HD perdieron la apuesta del cambio epistemológico. El conocimiento ya ha cambiado, y nosotros nos hemos convertido en consumidores (aunque creativos) dentro de un proceso que amenaza la sobrevivencia de la educación y de los saberes públicos a nivel global.

No quiero verlo todo negro: hay casos en los cuales el proceso de digitalización implica una modernización positiva de las infraestructuras, etc. Pero cabe preguntarse si eso es el verdadero objetivo de quien gestiona todos estos procesos: ¿acaso es el gobierno de México lo que decide sobre el ancho de banda o los software que emplearán en la administración? O no somos todos simples consumidores procesados y controlados por las “terribles cinco”, The Frightful Five? O peor, como demuestra la llegada a México de la empresa de Big Data que según el Guardian manipuló la campaña para el Brexit?  Esto es como volver a los tiempos de Salvador Allende, pero sin bombardeos: la democracia se derriba con los algoritmos.

Después de casi veinte años tengo que admitir que quizás el planteamiento de Petrucci no era tan equivocado.

Leo en un informe del Banco Mundial de 2016 que, para ayudar los médicos de los países en vía de desarrollo se están desarrollando sistemas  “software and hardware that can convert smartphones into microscopes and diagnostic machines… (…) The device includes an app that connects the smartphone to a server at UCLA and transmits raw images of DNA molecules to detect.” Estupendo. Pero eso quiere decir que el DNA de la gente del tercer mundo se conservará en bases de datos en EE.UU. No es esta otra forma, extremadamente peligrosa, de colonialismo bio-epistémico?

EP.- Déjame reaccionar un poco a tu afirmación de que esto ya pasó antes en Italia. Y que haga énfasis en “antes”. Porque ese “antes” no puede significar “lo mismo pero hace tiempo”, como si el tiempo fuera una línea recta donde Latinoamérica va “atrás” y otros adelante. Mi experiencia en estos meses en Italia me permiten entrever que ese antes tiene muchas variantes no asimilables a nuestro ahora. No porque piense que debemos conservar el optimismo en el poder transformador y democratizador de la tecnología, sino porque podemos estudiar algunos “desenlaces” de ese optimismo inicial, como el que tu expresas, y experimentar otros recorridos. Venir “después” puede significar también “aprender de lo que salió mal”.  Pensemos un poco en el caso del Open Access porque la crítica que hace Chandrasekhar está dirigida a la experiencia en el mundo del norte y no necesariamente la del sur, y en general al sistema conjunto del sistema de publicación académica, que el Acceso Abierto no es suficiente para transformar. Nuestro venir “después” consiste en Latinoamérica, como bien lo sabes, en su escasa participación en las publicaciones internacionales. Esto ha hecho que exista un esfuerzo regional por crear una red de publicaciones latinoamericanas y a adoptar el Open access como política general, con la finalidad de dar visibilidad a ese conocimiento que no tiene espacio en el sistema dominante del norte. Como explica Juan Pablo Alperin et al “ the motivations for OA in Latin America have been quite different than in the centre and have lead to a wide adoption of OA, even though OA as a movement has not been as clearly contemplated, formulated, or planned.” (la motivación por el OA en América Latina ha sido muy diferente que en el centro y ha llevado a una adopción amplia del OA, no obstante que el movimiento no ha sido claramente completado, formulado y planeado”). La cuestión es que como las publicaciones académicas en AL han sido tradicionalmente gratuitas o casi, la adopción del open access ha sido en realidad una extensión de una práctica ya existente, y no necesariamente la expresión de una posición política definida. Nuestro “venir después” ofrece un punto de partida completamente diferente, y que cambia por completo las preguntas.

No me parece que en latinoamérica el Open Access cambiará los monopolios de publicación académica, sino que cambiarlos requiere de un esfuerzo por completo diferente. Por ejemplo, uno se pregunta si  podrá defenderse de las presiones institucionales para que la investigación se integre a los patrones, los instrumentos y los métodos de utilizados en el centro, por ejemplo el contrato que firmó la UNAM con Elsevier. Porque la paradoja en todo esto es que la creación de todos los instrumentos de catalogación, indexación de las revistas académicas latinoamericanas tienen como finalidad llegar a ser como sus pares europeos o norteamericanos, aunque el camino sea hacerlo sobre bases muy distintas.

Pensada políticamente, en América Latina el Open Access responde a las debilidades institucionales del sistema académico latinoamericano, pero constituye también una solución propia en términos de una política del uso de la tecnología. Es decir, en un sentido intenta reproducir las reglas del sistema académico mediante la importación de un modelo, pero lo hace de forma paralela y distinta a como ocurre con los grandes conglomerados. Al costo, claro, de permanecer fuera del sistema y bajo la sospecha de no ser lo suficientemente serios, rigurosos, etcétera..

Traigo esto a colación no sólo porque en este ejemplo puede verse como “venir después” devela formas de organización diferentes que hay que discutir de forma diferente, y de resistir de otro modo. Reflexionando en estos días sobre la descolonización del conocimiento, después de terminar de leer el texto de Linda Tuhiwai Smith, Decolonizing Methodologies, que tan afortunadamente pusiste en mis manos, me preguntaba cómo introducir aquí la cuestión de la formulación de metodologías y problemas propios, que reflejen las culturas locales como un paso para la descolonización del conocimiento. Me parece que la discusión de lo que significa “estar antes” y “venir después”, es un primer paso que localiza claramente las diferencias.  

Respecto a esto hay dos cosas que me preocupan. Una local, otra general. En el plano local, el caso del OA ofrece un buen ejemplo de implicaciones política que han sido escasamente discutidas, de modo que la adopción de una política de acceso abierto vaya acompañada, al menos, de una visión de sus paradojas, posibilidades, limitaciones, etcétera.  Podemos decir que, hasta ahora, esta política no parece haber logrado el objetivo de una mayor difusión del conocimiento en y de AL, ni que responda a un modelo más democrático o inclusivo.

A otro nivel más general, me lleva a preguntarme si el sur puede ser global. ¿No tendríamos que pensar con más cuidado la idea del sur justamente como un espacio que está en tensión con lo global? Porque el sur podría definirse a partir de la diferencia, no de la estandarización.

DF.- Muy interesante pregunta… Otra vez, todo depende de nuestros objetivos. Para ahora te dejo con una cita: “the alternative, if it is to be effective, is necessarily compromised by the dominant…”. (Ver artículo completo). Estoy de acuerdo contigo, el antes de aquí (Italia) no se convierte automáticamente en el después de otros países. Sin embargo yo me refería a un cierto modelo de retórica del progreso que tanto en Italia como en México es una importación de los centros dominantes: donde se produce la cultura? En Harvard, Stanford, Berkeley, etc.? Y la innovación tecnológica? En Silicon Valley… etc. Y así volvemos al tema de las infraestructuras tanto materiales cuanto culturales (y virtuales) del conocimiento digital.

Pero volviendo al tema OA, creo que Chandrasekhar dice que el problema no es sólo acceso abierto o acceso cerrado al conocimiento académico. Por muchos aspectos es muy positivo que Latinoamérica adopte el sistema de acceso abierto, y sin embargo sin una verdadera democratización y descolonización del saber y de las estructuras del poder académico (y de sus dependencias de los modelos epistemológicos del Norte Global) el acceso abierto se puede convertir en una confirmación de los desequilibrios presentes. El tema es, por ejemplo, ¿cómo se construyen los clasificas de las mejores universidades del planeta? Si las universidades de Latinoamérica quieren desesperadamente de formar parte de los “happy few” y competir entre ellas, no hay esperanza ninguna que el OA en sí favorezca el conocimiento local y la creación de herramientas intelectuales independientes. Me temo que por mucho que lo esperamos, los problemas de la hegemonía cultural y científica no se resuelven con el OA. Y, sin embargo, hay que luchar por ello!

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Diálogo del desasosiego en las HD II

El soneto de Ariosto

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Domenico Fiormonte: Continuando nuestra conversación y añadiendo otro hilo al diálogo: leyendo los programas de las conferencias sobre “HD globales” que se celebran en el Norte, me pregunto, ¿Porque la mayoría de los proyectos que tienen visibilidad en estas ocasiones son sobre el Sur, y no desde y para el Sur?

Es exactamente reflexionando sobre estos temas que toma forma en mi cabeza una idea distinta de HD (a mi me gusta llamarlas HD del Sur, siguiendo a Boaventura Do Santos y otros): HD del Sur no sería utilizar las herramientas digitales para promover y “rescatar” recursos, culturas, idiomas, etc. de otras partes del mundo que no sean EE.UU. y Europa; eso es importante y útil, pero dentro de un marco geopolítico dominado por las Cinco Amenazantes (parece una película de superhéroes), sus aplicaciones y sus estándares (incluso el “abierto” HTML está prácticamente dominado por ellas), está claro que el impacto de estos proyectos es limitado (el famoso “nicho”). El papel del humanista ya no es sencillamente lo de transmitir la memoria (= digitalizar), sino de defenderla. La gran y quizás algo escalofriante pregunta es: ¿podemos defender y preservar nuestras culturas a través de la digitalización? Francamente no tengo una respuesta.

A veces se encuentran excepciones que me me dejan impresionado, como el proyecto Colonial Frontier Massacres in Eastern Australia, , Pero exactamente porque excepciones como esta generan un enorme impacto emotivo,parece que la tendencia actual es hacia la eliminación y homogeneización de las diversidades. Y el papel del digital es, en el mejor de los casos, ambiguo… Al fin y al cabo, como recuerda Steve E. Jones en su trabajo sobre Busa, “the first humanities computing center received some funding directly from [a] Cold War project” .

Durante el Fascismo, el más famoso e influyente filósofo italiano, Benedetto Croce, es citado diciendo: “si può fare dell’antifascismo commentando un sonetto dell’Ariosto” (Se puede ser antifascista comentando un soneto de Ariosto). Esta frase es una especie de crux desperationis de todos los intelectuales (no sólamente italianos). Todos, en algún momento, frente a una injusticia, a un cambio político, a un revolución doméstica, tuvimos que pasar por las horcas caudinas de don Benedetto.

Básicamente, el filósofo idealista quería expresar la idea que cualquier trabajo intelectual, si es llevado a cabo con rigor y cuidado, es la única manera de resistir a la barbarie. No obstante la crítica feroz que hizo de Croce Antonio Gramsci, esta sigue siendo  una tentación muy fuerte para el intelectual, y toda la segunda mitad del siglo XX vio la representación de un conflicto entre los intelectuales “engagées” y los “integrados”. (Entre los Sartre y los Borges, pare escoger dos gigantes más distantes posibles…). Sin embargo hoy esta dialéctica desapareció y no tiene ya razón de existir . Y la razón es que todos los medios de la producción intelectual independientes desaparecieron. Lo que queda  son muchas pequeñas editoriales cuyo único objetivo es mantener en vida los sobrevivientes lectores y productores de textos escritos. Es decir, la digitalización ya no se puede considerar simplemente una profunda transformación del conocimiento, como pensábamos en la década de oro del Web, sino una desaparición completa del conocimiento como lo hemos considerado hasta hoy. Ya somos consumidores como otros, y a los intelectuales les queda solo añadir más clicks (=datos) al negocio de Facebook. La cantidad de datos disponibles está creando una especie de modelo material del Akasha. El Akasha para los hindúes es “el fundamento y la esencia de todas las cosas en el mundo material”, pero el concepto fue trabajado extendidamente por Rudolph Steiner y otros teósofos, que hablan de algo llamado “biblioteca akáshica” y “registros akáshicos”, es decir el lugar donde reside toda el conocimiento pasado, presente y futuro. Si bien rechazado por todas las religiones implicadas (cristianismo, hinduismo, etc.), parece que hoy las más atrevidas metáforas de la teosofía y de otras disciplinas esotéricas se están cumpliendo ante nuestros ojos. Los algoritmos de Facebook o de Google no solo crean nuestra realidad: ellos crean a nosotros mismos (ver el episodio de Black Mirror Be right back), y prediciendo nuestros comportamientos, construyen nuestro futuro antes que nosotros mismos lo concebimos.

Pero volviendo a lo nuestro, ¿cuál es la diferencia entre los tiempos de don Benedetto y hoy?

La diferencia es que la digitalización absorbió nuestras capacidades (activas y pasivas) de generar discursos. Todos los discursos: presentes, pasados, futuros. Croce podía comentar un soneto del Ariosto porque su trabajo intelectual estaba enmarcado en un sistema de valores que, a pesar del Fascismo, tarde o temprano habría podido generar sus frutos. Nosotros no solamente perdimos ese contexto (eso lo tuvimos claro desde los Noventa), pero gracias a la digitalización masiva nos hemos entregado a un sistema que alimenta a un monstruo. Ese monstruo somos tu y yo, y somos datos, no somos discursos. Nuestro comentario sobre los sonetos del Ariosto aparecerá dentro de un ebook, dentro de una página web, dentro un post Facebook, dentro de… la próxima plataforma digital. Y el destino de ese “discurso” lo decidirán los algoritmos y los advertisers. Son ellos los dueños de los contenidos.

Estos tipos de asuntos deberían discutirse más en los círculos globales de las HD. Si es que tenga todavía sentido hablar de humanidades en un contexto donde no solo la política depende del código, sino es el segundo a generar la primera. El código no está en la política, el código es política. Por qué las decisiones sobre el código tienen un efecto político. Es decir, el código no se limita a afectar el conocimiento, la sociedad, la cultura, la economía, etc. El código actúa en el presente. Es un movimiento, es una dinámica, un proceso, una relación que incide y se refleja de forma inmediata en las conciencias de los individuos. Desde Platón sabemos que hay una estrecha relación entre el poder, la formación de la opinión pública y los medios de comunicación. Fue Marshall McLuhan que reflexionó sobre el papel político y ideológico de los medios de comunicación globales (especialmente la televisión). Antes de McLuhan, otro canadiense, Harold Innis, analizó los medios desde el punto de vista del espacio y del tiempo: hay medios que se expanden en el tiempo y otros que dominan el espacio. El código digital domina ambas dimensiones. Y como me preguntaba en mi artículo “todavía hace sentido investigar los instrumentos de producción y preservación de la memoria y el conocimiento cuando nosotros ya no tenemos ningún control sobre ellos?” Entonces, si las humanidades digitales no se enfrentarán con la política, se convertirán en meras consumidoras de tecnologías. La resistencia a controlar la sociedad es una actividad política y probablemente necesita ser dirigida a través de un nuevo paradigma.

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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Contrato UNAM-Elsevier: Resolución del Comité de Transparencia de la UNAM

[Leer primero esta entrada]

Por medio de correspondencia personal con la doctora Erin McKiernan me entero que el Comité de Transparencia de la UNAM sí emitió una respuesta a mi solicitud de acceso a la información folio F6440000038816 en relación al monto del contrato UNAM-Elsevier DGAJ-DPI-39-081114-241 para producir 44 revistas académicas de la UNAM.

A pesar de que este documento llega a mí casi un año después, estoy muy agradecido de que al menos haya habido una respuesta.

Mi agradecimiento sincero al Comité de Transparencia de la UNAM, y por supuesto a Erin que buscó y localizó el documento de la resolución a partir de leer mi post anterior.

Como señalé en mi post anterior yo hice dicha solicitud el 28 de julio de 2016 a través del sitio que en ese entonces era la Plataforma Nacional de Transparencia.

El documento que Erin localizó y amablemente me compartió está hospedado en http://www.plataformatransparencia.unam.mx/, y se trata de hecho de la resolución que hizo el Comité de Transparencia de la UNAM sobre mi solicitud de información, fechada el 29 de agosto de 2016 y firmada por el Dr. José María Serna de la Garza.

El documento es un PDF y el vínculo completo para accederlo directa y públicamente es http://www.plataformatransparencia.unam.mx/archivos/repositorio/CT/2017/zip02ct/ctr-49-2016.pdf. [Accesado el 9 de agosto de 2017].

En caso que por alguna razón en el futuro el URL de arriba no ligue al documento mencionado, yo poseo una copia obtenida de esa misma dirección pública y se puede poner a disposición de los interesados si el vínculo falla o el documento es removido.

¿Qué dice  la resolución?

En las páginas 11-12 del documento el Comité de Transparencia de la UNAM concluye que

“Con fundamento en lo dispuesto en los artículos 101 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública; 6°, fracción VII, 22, 23, fracción III y 37, fracción I del RTAIPPDP, este Comité de Transparencia procede a MODIFICAR la clasificación de CONFIDENCIAL  asignada por la Unidad Universitaria, por RESERVADA respecto del  contrato registro DGALDPI 39-081114-241 firmada el 1° de febrero de 2015 por la Dirección General de Proveeduría, la Dirección General de Evaluación Institucional y Elsevier, BV y pagable de la partida presupuestal 51.02.716.02.243.05, indicando monto exacto de moneda nacional y condiciones de pago a Elsevier, BV. por servicios contratados mediante dicho contrato, por un periodo de 5 años que se computará a partir de la fecha de esta resolución o hasta en tanto dejen de estar vigentes las causas que originan su reserva y, por tanto, negarse el acceso a la misma, en términos de las consideraciones segunda y tercera de la presente resolución.”

[Mi énfasis en las últimas líneas].

En primera es celebrable que mi solicitud de información movió al Comité de Transparencia a modificar la clasificación de “confidencial”  asignada por la Unidad Universitaria en el contrato con Elsevier, por “reservada”. Como detallo abajo, esto es importante pues quiere decir que esta información es factible de hacerse pública después de un periodo de tiempo.

En resumen lo más importante del párrafo de arriba es que el Comité de Transparencia de la UNAM consideró que la información que solicité, es decir el monto que la UNAM pagó/pagaría/está pagando/pagará a Elsevier no se hará pública. Además, esta información no se podrá hacer pública mientras el contrato esté vigente, o, si este periodo es menor a 5 años, hasta 5 años después de la fecha de esta resolución.

El Comité explica que

“de proceder a la apertura del documento en cuestión, se estaría en un supuesto de vulneración de un documento cuyas partes contratantes convinieron en la reserva de su contenido hasta en tanto las causas que lo originaron sigan vigentes. En este supuesto de apertura, al hacerse pública la información, la regla no solamente opera para el ciudadano solicitante que ejerció su derecho de acceso a la información; también será público para cualquier interesado pues estará disponible en las plataformas y registros de acceso general. Con ello, se generaría un perjuicio a las partes que intervienen y se podría obstaculizar el buen cumplimiento del contrato.”

[Mi énfasis]. Aunque el documento hace referencia al “riesgo de perjuicio al interés general”, queda claro que se considera que hacer pública la información del monto afectaría a Elsevier y [supuestamente] a la UNAM, pues obstaculizaría el cumplimiento del contrato.

Ya que Elsevier impuso como condición del contrato que la información fuera “confidencial”, cosa que se sabe hace de rigor (Lawson et al, 2014), informar al público del monto rompería los términos del contrato. Win win. (But who wins? That is the question, colegas. Se asume que el contrato en cuestión es de interés general, y que cualquier cosa que lo pusiera en riesgo debe evitarse. ¿Quién determinó y cómo se determina que el contrato es algo que la comunidad universitaria consideró como deseable?).

Es importante que el documento aclara que “la Información requerida a la Oficina de la Abogada General es por su naturaleza pública”, pero que el “Comité tiene a bien considerarla como reservada en virtud de la existencia de supuestos normativos que al momento de la solicitud de la información le otorgan dicha clasificación de manera temporal. ” [Mi énfasis].

Lo fundamental aquí también es que el Comité de Transparencia de la UNAM, según yo entiendo (no soy experto en leyes) considera que la información que el contrato entre Elsevier y la UNAM denota como “confidencial” debe ser llamada más bien “reservada”, y que esta clasificación es de caracter “temporal”.

El Comité por lo tanto aclara que la información que solicité, y que resuelven no hacer pública pues podría romper los términos del contrato entre la UNAM y Elsevier, tiene el “límite menos restrictivo al derecho de acceso a la información, en virtud de que la información solicitada será considerada como pública en cuanto las causas que originan su reserva dejen de estar vigentes.” [Mi énfasis].

Considero un triunfo que se haya localizado este documento (¡gracias, Erin!) en primera instancia, y que el Comité de Transparencia de la UNAM señale indirectamente que los contratos de Elsevier no pueden estar por arriba de las leyes de Derecho al Acceso a la Información, por lo tanto indicando que lo que se llama “confidencial” en el contrato debe considerarse información “reservada”.

Esto no cambia el hecho que la información seguirá siendo desconocida por el contribuyente (que proporciona el financiamiento a la UNAM) y por la comunidad universitaria, que produce y consume directamente los bienes bajo contrato con Elsevier.

Como señalo arriba, ya que el monto se considera información reservada, la información no se podrá hacer pública “por un periodo de 5 años que se computará a partir de la fecha de esta resolución o hasta en tanto dejen de estar vigentes las causas que originan su reserva”. Resulta que el periodo del contrato también es información reservada, y por lo tanto desconocida para nosotros. Esto quiere decir que es posible que nunca lo conozcamos. La transparencia hoy, es más bien, la conciencia de la opacidad.

¿Y ahora?

La resolución indica en su página 12, punto tercero, que se resuelve que

“Con fundamento en los artículos 45, fracción V y 137 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Publica, notifíquese la presente resolución a la Unidad de Transparencia de esta Universidad para que por su conducto sea notificado el peticionario y por oficio la Oficina de la Abogada General, para los efectos procedentes” [,]

pero debo dejar claro que yo nunca recibí ninguna notificación, ni por correo electrónico ni por correo ordinario, ni por ningún otro medio, de esta resolución.

Esto es importante porque en el punto segundo en la misma página doce, la resolución deja claro que

“El solicitante podrá interponer el recurso de revisión previsto en las artículos 142 y 193 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y  Protección de Datos Personales o ante la Unidad de Transparencia de la UNAM, dentro de los quince días siguientes a la fecha de la notificación de la respuesta o del vencimiento del plazo para su notificación.”

Por supuesto ha pasado ya casi un año desde la firma y publicación de esta resolución, de la cual yo como solicitante nunca fui informado. Ya que yo hice la solicitud directamente ante el Sistema de Transparencia  del Gobierno de la República, y no a la Comisión de Transparencia de la UNAM, no pensé en buscar en los archivos de dicha comisión un documento que esperaba yo recibir directamente.

Esto no quiere decir que el caso esté ‘cerrado’. Hay mucha más investigación por hacer al respecto, e información flotando entre colegas y en redes. Yo escribo esto desde el extranjero. Cualquier acción coordinada, mínimamente como expresión pública de descontento, si lo existe, debe ser lidereada desde México por universitarios en México, idealmente por académicos conocidos y respetados, cuyo apoyo pueda proteger a colegas más jóvenes y más vulnerables, que hasta ahora es posible hayan tenido miedo de hacer escuchar su voz al respecto. El apoyo internacional le seguirá.

Addendum

El estudio del costo de la publicación académica, y por lo tanto de la proporción del presupuesto público o privado que se adjudica a diferentes proveedores, no es nuevo y es un campo con mucha vitalidad. En el Reino Unido, el trabajo de Stuart Lawson y colaboradores (Birkbeck College, University of London) es notable en este caso.

Uno de los objetivos iniciales de mi investigación fue buscar revelar, a través de una solicitud de acceso a la información el costo del contrato de una universidad pública con un proveedor privado extranjero para la migración y producción y otros procesos de revistas académicas de acceso abierto publicadas por la UNAM.

Un antecedente a este tipo de investigación es el trabajo de Lawson et al (2014, 2015), quienes se concentraron primero en revelar el costo de las subscripciones a revistas académicas pagadas por las bibliotecas de varias universidades del Reino Unido a través de solicitudes de acceso a la información (‘Freedom of Information requests’).

Lawson et al también han realizado investigación sobre el pago de Article Processing Charges, es decir cargos por proceso de publicación de contenido académico en acceso abierto, que normalmente se cobran al autor mediante el financiamiento que se supone tendrían a través de su institución o organización patrocinadora (por ejemplo consejos de ciencia homólogos al CONACYT).  Lo que Lawson et al fueron descubriendo, y esto es en 2014, fue que

“One publisher which stands out as missing from the above list is Elsevier. It is the largest academic journal publisher and for many libraries it is the one they spend the most money with. Those with an interest in the cost of subscription publishing often focus on Elsevier for these reasons. Unfortunately it is slightly more complicated to obtain data regarding expenditure with Elsevier because as mentioned above they insist on having a non-disclosure clause in their subscription contracts. The wording of the clause does not prevent institutions from disclosing their total spend on Elsevier journals (as evidenced by the University of Edinburgh’s previous response to a request) and appears to be largely a bluff to discourage institutions from releasing the data which they are entitled to do when subject to an FOI request.”

Se enfatiza la excepcionalidad de Elsevier como un proveedor que impone la confidencialidad como término contractual. Aunque la terminología en las cláusulas de los contratos de subscripciones y el contrato específico que nos atañe aquí puede que sea ligeramente diferente, y a pesar de que las leyes del acceso a la información pública puedan variar de país a país, es importante considerar como contexto para nuestro caso que Lawson et al indican que

“la forma en que están escritas las cláusulas [de confidencialidad en los contratos de Elsevier conlas universidades] no prohíben a las universidades hacer público el pago total a revistas de Elsevier; la respuesta previa de la Universidad de Edinburgo es evidencia de ello. [Las cláusulas de confidencialidad de Elsevier] parecen ser en gran medida un ‘bluff’ para desanimar a las instituciones de publicar los datos que tienen el derecho de publicar cuando reciben una solicitud de acceso a la información.”

[Mi traducción].

Como se ve lo que señalan Lawson et al es que las universidades en primera instancia asumieron que ya que sus contratos con Elsevier contenían una cláusula de confidencialidad entonces no podían hacer pública la información requerida mendiante solicitudes de acceso a la información. Sin embargo, como el caso de Edinburgo ilustra, las cláusulas de confidencialidad parecen estar diseñandas para “desanimar” a las universidades a publicar la información, pero Elsevier no puede en la práctica detenerlas de hacerlo.

El profesor en ciencias de la información, experto en ley de propiedad intelectual, Charles Oppenheim, confirma que “la libertad del acceso a la información tiene superioridad sobre los términos contractuales de Elsevier, pero las bibliotecas parecen no saberlo“. En nuestro caso, el Comité de Transparencia de la UNAM supo que los términos contractuales de Elsevier no podían ser “confidenciales”, pero decidió de todas formas respetarlos, haciéndolos “reservados” y publicables sólo al término del contrato (periodo que no conocemos pues no es público).

Ya que el contrato con Elsevier implica revistas de acceso abierto, uno se pregunta qué tipo de ‘Article Processing Charges’ (APCs) le habrá cobrado y cobrará a la UNAM entre otras cosas por migrar y re-producir el archivo histórico de las 44 revistas (hasta ahora en la práctica 42, a medias), y los artículos por venir.

Ya que el principal ingreso de Elsevier proviene de subscripciones a revistas pagadas por las universidades (68% de su ingreso total en 2014) es claro hasta ahora que las APCs de Elsevier siguen siendo de las más caras del mercado (un tesoro de datos en figshare), y una hipótesis es que el cálculo para estimar la cuota a pagar por la UNAM consideraría directamente que el contrato es por revistas de acceso abierto, sujetas todas a APCs bajo el modelo Elsevier.

Con este contrato, la UNAM ha de facto financiado a todos los autores publicados por revistas de la UNAM para ‘publicar’ en accesso abierto (nótense las comillas), retrospectiva (por el contenido ya publicado en plataformas de la UNAM) y prospectivamente (por el contenido futuro que se ha aceptado o se acepte deurante la vigencia del contrato) con ScienceDirect, marca de Elsevier, a pesar que las revistas siguen siendo publicadas por la UNAM y no por Elsevier.

Es claro que este es un bellísimo caso de estudio para explorar cómo el significado de “publicar” se ha transformado, y las implicaciones tanto financieras como epistemológicas, éticas y geopolíticas son serias. Es en este contexto que Elsevier se ha expandido a comprar repositorios institucionales (Priego 2017a), porque sabe que ‘publicar’ hoy implica tener control sobre los datos, los índices y las métricas, sin importar qué logos o qué afiliaciones tengan las publicaciones (ver también Leeper 2016).

Si interesa leer más sobre las razones de académicos en otras partes del mundo para mantener oposición a más contratos con Elsevier, el Impact blog de la London School of Economics tiene una buena colección de posts aquí.

Por mi parte, como parte del comité de investigación sobre Article Processing Charges del nuevo proyecto ‘Cupcake‘, que investiga nuevas métricas para la publicación académica, mantendré el dedo en el renglón investigando este tipo de contratos.

Referencias

Priego, Ernesto (2013) The transition towards fairer access to research requires a wider transformation of academic culture. 18 de octubre de 2013. London School of Economics Impact Blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2013/10/18/towards-fairer-access-to-research/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Lawson, Stuart (2014) ‘Total cost of ownership’ of scholarly communication: managing subscription and APC payments together. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.1276290.v1

Lawson, Stuart and Meghreblian, Ben (2014) Journal subscription expenditure of UK higher education institutions. F1000Research. DOI: http://dx.doi.org/10.12688/f1000research.5706.3

Lawson, Stuart, and Meghreblian, Ben (2014) Freedom of Information requests uncover the lack of transparency in journal subscription costs. 15 de octubre de 2014. London School of Economics Impact blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2014/10/15/foi-requests-uncover-lack-of-transparency/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Lawson, Stuart; Meghreblian, Ben; Brook, Michelle (2015): Journal subscription costs – FOIs to UK universities. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.1186832.v23

Leeper, Thomas (2016) Elsevier purchase SSRN: Social scientists face questions over whether centralised repository is in their interests. 18 de mayo de 2016. London School of Economics Impact blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2016/05/18/elsevier-purchase-ssrn-social-scientists-face-questions-over-whether-centralised-repository-is-in-their-interests/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Priego, Ernesto and Fiormonte, Domenico (2016) Knowledge Monopolies and Global Academic Publishing. The Winnower, 3,  doi: 10.15200/winn.147220.0040

Priego, Ernesto (2017a) Scholarly Communications On Fire. 2 de agosto de 2017. https://epriego.wordpress.com/2017/08/02/scholarly-communications-on-fire/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Priego, Ernesto (2017b): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v2

 

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Revistas académicas de la UNAM entregadas a Elsevier/ScienceDirect

Ya desde al menos enero del 2016 he comentado en varios foros la situación que se dio a conocer a través de un leak del contrato [redactado] UNAM-Elsevier DGAJ-DPI-39-081114-241.  Esta copia del contrato es un PDF escaneado como imagen sin reconocimiento óptico de texto, por lo que tuve que copiar a mano la lista de revistas y otros datos incluidos en el contrato.

Según este documento dicho contrato fue firmado el 1 de Febrero de 2015 (por cierto, día domingo) en la ciudad de México por

Firmantes Institución Cargo
Lic. Guadalupe León Villanueva UNAM Directora General de Proveeduría
Gino Ussi Elsevier Vicepresidente Ejecutivo, Ventas de Soluciones de Investigación
Dr Imanol Ordorika Sacristán UNAM Director General de Evaluación Institucional

El monto presupuestal afectado es el 51.02.716.02.243.5; el concepto fue “Producción y alojamiento, publicidad y apoyo” de 44 revistas de la UNAM (lista abajo). La adjudicación fue dictaminada por el H. Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la UNAM.

El monto del contrato fue redactado del documento que se hizo público en la red. El 28 de julio de 2016 yo hice una solicitud de información en lo que era entonces la Plataforma Nacional de Transparencia, con el  folio 6440000038816. Hasta la fecha no he recibido respuesta*. Creo ahora esa plataforma ha cambiado bastante, y forma parte de lo que ahora se llama “Sistema Nacional de Transparencia“.  *[Actualización 9 de agosto 2017: ver la segunda parte de este post, para leer sobre la resolución del Comité de Transparencia de la UNAM, que nunca recibí, y el cual descubro casi un año después…]

Las revistas bajo contrato que se enlistan en el documento son:

Cons.
1 Acta de Investigación Psicológica
2 Acta Poética
3 Acta Sociológica
4 Anales de Antropología
5 Anuario de Letras, Lingüística y Filología
6 Anuario Mexicano de Derecho Internacional
7 Atmósfera
8 Boletín Mexicano de Derecho Comparado
9 Contaduría y Administración
10 Cuestiones Constitucionales
11 Economía Informa
12 Economía UNAM
13 Educación Química
14 Enfermería Universitaria
15 Estudios de Cultura Maya
16 Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México
17 Estudios de Historia Novohispana
18 Estudios Políticos
19 Geofísica Internacional
20 Ingeniería, Investigación y Tecnología
21 Investigación Bibliotecológica: bibliometría, archivonomía e información
22 Investigación Económica
23 Investigación en Educación Médica
24 Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía
25 Journal of Applied Research and Technology, JART
26 Journal of Behavior, Health and Social Issues
27 Latinoamérica, Revista de Estudios Latinoamericanos
28 Literatura Mexicana
29 Mexican Law Review
30 Norteamérica, Revista Académica del CISAN-UNAM
31 Nova-Tellus
32 Península
33 Perfiles Educativos
34 Problemas del Desarrollo
35 Revista Iberoamericana de Educación Superior
36 Revista Latinoamericana de Derecho Social
37 Revista Mexicana de Biodiversidad
38 Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
39 Revista Mexicana de Opinión Publica
40 Revista Mexicana de Ortodoncia
41 Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios
42 Revista Odontológica Mexicana
43 Tip. Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas
44 Veterinaria México OA

El año pasado, tras hacer la solicitud de información en el Portal de Transparencia, hice una búsqueda manual de cada una de las revistas en la lista del contrato. Descubrí que 42 de las 44 revistas ya tenían URLs y contenido (metadata) en el servidor https://www.journals.elsevier.com/.  Compartí esta información depositándola con licencia CC-0 en figshare el 1 de octubre de 2016, así como la información relevante al contrato fuente:

Priego, Ernesto (2016): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v1

Casi un año después, aprovechando migajas de calma que provee el periodo entre clases estos días volví a checar la tabla y chequé cada uno de los vínculos, para verificar que las revistas bajo contrato existieran en ScienceDirect (servicio de Elsevier) y para verificar que hubiera contenido en los URLs.

Acta Poetica

La situación es una verdadera pesadilla de usabilidad. Cuando las cosas funcionan bien un usuario encuentra una revista en journals.elsevier.com  y el usuario ve links a los artículos más recientes:

Página de Investigación Psicológica en journals.elsevier.com

Ésta, sin embargo, no es la “página” principal de la revista. Se trata de una página que a su vez llevan a otra página intermedia que o ‘resuelve el link’ llevándolo a uno a la revista en ScienceDirect (o sea una revista hospeada en http://www.sciencedirect.com/) o lleva a una página intermedia que da la opción de acceder via ScienceDirect o via la UNAM.

¿Y ahora pa dónde?

Página de Investigación Psicológica en sciencedirect.com

Algunas veces al hacer click en el URL de una revista en journals.elsevier.com uno termina en un vínculo que marca que ahí no hay nada. Otras veces, lleva a una página de la UNAM donde los links están rotos o formados erróneamente, y buscándole uno entra al artículo pero a uno hospedado en la UNAM, no en ScienceDirect. Otras veces el link del artículo lo lleva a uno directamente al PDF del artículo, ya sea hospedado en la UNAM o en ScienceDirect (que no son siempre las mismas versiones). Otras veces, el link del artículo ligado desde la revista en journals.elsevier.com lleva directamente al HTML de la revista en ScienceDirect, o al HTML, cuando existe, de la revista en la UNAM.

Vínculos rotos

PDF del artículo hospedado en la UNAM

Como queda claro en la poca claridad de esta descripción, la cosa es un desbarajuste. Hay casos en que una revista tiene URL en journals.elsevier pero el vínculo lleva a una página que no existe, o existe pero al querer acceder a un artículo ligado desde ahí el vínculo está roto o te lleva a la versión de la UNAM, o no existe en journals.elsevier pero si se busca en sciencedirect.com tanto “revista” como artículo se ecuentran ahí. En muchos casos (quizás todos) hay duplicidad entre lo que está todavía en servidores de la UNAM y lo que está en ScienceDirect.

Aunque hace falta refinar la forma en que agregué observaciones, acabo de depositar hoy  una nueva versión del archivo con las revistas y sus links, incluyendo también los URLs de las revistas en ScienceDirect. Está también en figshare como

Priego, Ernesto (2017): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v2

A continuación abrevio la tabla que compartí en el depósito ligado arriba para que se vea qué revistas enlistadas en el contrato cuentan con una dirección tanto de journals.elsevier.com como de sciencedirect.com. Les invito a probar y tratar algunos de los vínculos (comparen ambos vínculos de una sola revista y qué pasa a partir de ahí).

Revistas bajo contrato UNAM-Elsevier 01/02/2015 (DGAJ-DPI-39-081114-241)
Título UR de la revista en el Elsevier Journal ‘hub’  URL  de la revista en ScienceDirect
Acta de Investigación Psicológica http://www.journals.elsevier.com/acta-de-investigacion-psicologica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20074719?sdc=1
Acta Poética http://www.journals.elsevier.com/acta-poetica/ No existe
Acta Sociológica http://www.journals.elsevier.com/acta-sociologica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01866028?sdc=1
Anales de Antropología http://www.journals.elsevier.com/anales-de-antropologia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851225?sdc=1
Anuario de Letras, Lingüística y Filología http://www.journals.elsevier.com/anuario-de-letras/ No existe
Anuario Mexicano de Derecho Internacional http://www.journals.elsevier.com/anuario-mexicano-de-derecho-internacional/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18704654?sdc=1
Atmósfera http://www.journals.elsevier.com/atmosfera/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01876236?sdc=1
Boletín Mexicano de Derecho Comparado http://www.journals.elsevier.com/boletin-mexicano-de-derecho-comparado/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/00418633?sdc=1
Contaduría y Administración http://www.journals.elsevier.com/contaduria-y-administracion/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01861042?sdc=1
Cuestiones Constitucionales http://www.journals.elsevier.com/cuestiones-constitucionales/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/14059193?sdc=1
Economía Informa http://www.journals.elsevier.com/economia-informa/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01850849?sdc=1
Economía UNAM http://www.journals.elsevier.com/economia-unam/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1665952X?sdc=1
Educación Química http://www.journals.elsevier.com/educacion-quimica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/0187893X?sdc=1
Enfermería Universitaria http://www.journals.elsevier.com/enfermeria-universitaria/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16657063?sdc=1
Estudios de Cultura Maya http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-cultura-maya/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852574?sdc=1
Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-historia-moderna-y-contemporanea-de-mexico/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852620?sdc=1
Estudios de Historia Novohispana http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-historia-novohispana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18709060?sdc=1
Estudios Políticos http://www.journals.elsevier.com/estudios-politicos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851616?sdc=1
Geofísica Internacional http://www.journals.elsevier.com/geofisica-internacional/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/00167169?sdc=1
Ingeniería, Investigación y Tecnología http://www.journals.elsevier.com/ingenieria-investigacion-y-tecnologia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/14057743?sdc=1
Investigación Bibliotecológica: bibliometría, archivonomía e información http://www.journals.elsevier.com/investigacion-bibliotecologica-archivonomia-bibliotecologia-e-informacion/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/0187358X?sdc=1
Investigación Económica http://www.journals.elsevier.com/investigacion-economica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851667?sdc=1
Investigación en Educación Médica http://www.journals.elsevier.com/investigacion-en-educacion-medica  http://www.sciencedirect.com/science/journal/20075057?sdc=1
Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía http://www.journals.elsevier.com/investigaciones-geograficas-boletin-del-instituto-de-geografia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01884611?sdc=1
Journal of Applied Research and Technology, JART http://www.journals.elsevier.com/journal-of-applied-research-and-technology/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16656423?sdc=1
Journal of Behavior, Health and Social Issues http://www.journals.elsevier.com/journal-of-behavior-health-and-social-issues/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16656423?sdc=1
Latinoamérica, Revista de Estudios Latinoamericanos http://www.journals.elsevier.com/latinoamerica-revista-de-estudios-latinoamericanos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16658574?sdc=1
Literatura Mexicana http://www.journals.elsevier.com/literatura-mexicana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01882546?sdc=1
Mexican Law Review http://www.journals.elsevier.com/mexican-law-review/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18700578?sdc=1
Norteamérica, Revista Académica del CISAN-UNAM http://www.journals.elsevier.com/norteamerica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18703550?sdc=1
Nova-Tellus No existe No existe
Península http://www.journals.elsevier.com/peninsula/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18705766?sdc=1
Perfiles Educativos http://www.journals.elsevier.com/perfiles-educativos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852698?sdc=1
Problemas del Desarrollo http://www.journals.elsevier.com/problemas-del-desarrollo/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/03017036?sdc=1
Revista Iberoamericana de Educación Superior http://www.journals.elsevier.com/revista-iberoamericana-de-educacion-superior/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20072872?sdc=1
Revista Latinoamericana de Derecho Social http://www.journals.elsevier.com/revista-latinoamericana-de-derecho-social/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18704670?sdc=1
Revista Mexicana de Biodiversidad http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-biodiversidad/ www.sciencedirect.com/science/journal/18703453?sdc=1
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-ciencias-politicas-y-sociales/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851918?sdc=1
Revista Mexicana de Opinión Publica http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-opinion-publica http://www.sciencedirect.com/science/journal/18707300?sdc=1
Revista Mexicana de Ortodoncia http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-ortodoncia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/23959215?sdc=1
Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-trastornos-alimentarios/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20071523?sdc=1
Revista Odontológica Mexicana http://www.journals.elsevier.com/revista-odontologica-mexicana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1870199X?sdc=1
Tip. Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas http://www.journals.elsevier.com/tip/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1405888X?sdc=1
Veterinaria México OA No existe No existe

Claro, se podrá argumentar que ya los académicos no visitan revistas en la red directamente, que de cualquier forma los académicos encuentran artículos científicos via las bases de datos (por ejemplo Scopus, de Elsevier) a las que se suscriben sus bibliotecas en línea. Sin embargo estas son revistas de acceso abierto, y se supone que, en teoría, serían descubribles por el público en general.

¿Por qué nos debe importar esto? Resta decir que los interesados en las humanidades digitales (HD) sabrán que las ciencias de la información, incluídas la bibliometría, webometría e infometría, así como la publicación electrónica, son disciplinas y prácticas no sólo afines a las HD sino disciplinas que vieron nacer y evolucionar las HD. Algunas preguntas iniciales a las que nos motiva esto son:

  • ¿Cuáles son las tecnologías e infraestructuras que hacen posible la producción y comunicación científica, y quiénes están en control de esas tecnologías?
  • ¿Cuáles son las implicaciones de que la UNAM (en este caso concreto) esté pagando de su prespuesto (financiado por el contribuyente mexicano) una cuota desconocida a una multinacional extranjera para que “produzca, hospede e indice, y por lo tanto haga negocio, con la riqueza de un amplio corpus de publicaciones nacionales?
  • Ya que se le ha adjudicado este contrato a Elsevier, ¿qué tipo de derechos y/o agencia tienen editores, autores, la comunidad de la UNAM y el público mexicano para pedir que el cumplimiento del contrato se realice de manera justa, expedita y profesional?
  • ¿Por qué revistas incluidas en el contrato como Nova-Tellus y Veterinaria México OA no han tenido URL en journals.elsevier.com ni en sciencedirect.com?
  • ¿Cuál es la situación de revistas incluidas en el contrato como Acta Poética y el Anuario de Letras, que tenían URL en journals.elsevier.com, pero que están vacíos, y que no existen en sciencedirect.com?
  • ¿Por qué revistas que ya están tanto en journals.elsevier.com y sciencedirect.com siguen dirigiendo a las versiones de los artículos producidos por y hospedados en las revistas en la UNAM?
  • ¿Quién supo de este contrato a su debido tiempo y quién en la comunidad universitaria fue consultado para su adjudicación? ¿Se dieron a conocer las implicaciones, positivas y negativas, así como proveedores alternativos que podrían proveer este servicio?
  • ¿Qué tipo de reportes está haciendo Elsevier a la comunidad universitaria sobre el proceso para migrar las revistas, cuándo se terminará de migrar el archivo de todas las revistas bajo contrato?
  • Dada que la UNAM siempre ha sido pionera en servicios digitales y de tecnologías de la información, ¿por qué se pagó a Elsevier para que se beneficiera de este maravilloso paquete de conocimiento público? Y claro, ¿cuánto se pagó y se pagará?

Lamentablemente, habrá quienes piensen que la entrega de buena parte de nuestro patrimonio científico a una megacorporación multinacional es lo que la ciencia mexicana necesita.

¿Dónde están las iniciativas homólogas a ‘Bullied into bad science‘ o ‘The Cost of Knowledge‘?

Es en verdad inverosímil que habiendo notables casos como éste o éste para resistir el injusto dominio de Elsevier , en México la UNAM haga el movimiento casi opuesto -aunque se preserve en el caso de la UNAM el acceso abierto- y se entregue todo este patrimonio a Elsevier.

Finalmente, ¿qué deberíamos estar haciendo los expertos en ciencias de la información, publicación académica, bilbiotecología y humanidades digitales al respecto?

Este post continúa aquí.

 

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Diálogo del desasosiego en las HD I

1.- Sombras y luces

Entre febrero y julio de 2017 pasé mi semestre sabático como profesor visitante en la Universidad Roma Tre invitado por Domenico Fiormonte. Nuestro interés en este periodo era establecer un diálogo alrededor de los temas que trabaja Doménico y que me parecen importantes para quienes hacemos Humanidades Digitales alejados de los centros principales donde se han desarrollado en el norte. Entre los muchos intercambios que hemos tenido, que van desde la charla informal a la colaboración en una experiencia didáctica conjunta en el curso que imparte Doménico, también intercambiamos textos y opiniones. Esta entrada de blog nació de un texto que me envió Domenico “Digital Humanities from Father Busa to Edward Snowden” que se incluyó en Media and Development Journal al que respondí. El texto de nuestro diálogo a través de estos meses es el siguiente:   

Ernesto Priani (EP).- Lo he leído ya, y me ha dejado desasosegado. Desde mi punto de vista (hay que pensar que soy todavía un ingenuo moderadamente optimista) es una introducción sombría a las Humanidades Digitales. Podría titularse también: “HD: A series of unfortunate events”. Son dos niveles en los que aprecio esto. El primero es tu argumento de que las HD han renunciado al problema epistemológico y hermenéutico de la interfase, a favor de la posición del Big data como una forma de estudio que deja la interpretación “al final”, y que en aras de un conocimiento objetivo, cierra los ojos a cualquier implicación negativa que pudiera derivar. Con mi sentido trágico y alarmista, mi conclusión es: ¿para qué seguir teorizando sobre XML o sobre TEI? En segundo lugar, la crisis de Snowden que, argumentas, le impone un nuevo ethos al Humanista Digital: desenmascarar los discursos detrás del esfuerzo de conocimiento. Esta última en realidad, no me causa problema, y de hecho coincido contigo plenamente, pero el argumento todo me confronta con el momento en que estamos en las HD en México, en este proceso de enganchar a las personas con el tema, y despertó un sentimiento de desfase entre unas HD que se “ensombrecen” y otras que quieren “iluminarse”, no sé si me explico.

Domenico Fiormonte (DF). Gracias por tu respuesta. Me encantó primero porque contiene algunas reflexiones filosóficas que deberíamos discutir con calma…

“Sombras y luces”, también en la HD, no son nada más que una manera de definir cualquier fenómeno. Tu lo sabes muy bien como experto de Giordano Bruno et alia… Sin embargo, en mi opinión, habría que abandonar cualquier dualismo cultural: la perspectiva de los neófitos optimistas del nuevo mundo es perfectamente compatible con la perspectiva de los experimentados pesimistas del viejo mundo.

Estamos en distintas etapas, y también nuestras perspectivas son distintas.  Pero al tener una mentalidad anticolonial nunca le podría decir a un mexicano o a un indiano como solucionar el tema del subdesarrollo o de la desigualdades, porque estoy convencido de que sólo existen interpretaciones y soluciones locales. En el momento en que yo te propongo una solución a cualquier tipo de problema, tan sólo simplemente por razones de experiencia, ya te estoy condicionando, y estoy limitando la creatividad de tus respuestas. El “progreso” fuera de un contexto social, cultural, etc. es un elemento que pertenece, como decía Tagore, a la ideología universalista de la modernidad. Y el progreso importado (o exportado por los colonizadores) puede ser hasta un crimen o tal vez sencillamente una mentira, como leemos en este  increíble libro de Shashi Tharoor, una especie de versión asiática de Las venas abiertas de América Latina

¿Quiere decir esto que rechace el diálogo entre culturas y la posibilidad que una cultura pueda ayudar otra cultura en evolucionar y mejorar? Estoy apoyando el autoconfinamiento cultural? En general, no. Pero cuando nuestros recursos (discursivos, económicos, tecnológicos, etc.) no están al mismo nivel, el diálogo es una Quimera. Y entonces hay que preguntarse qué quiere decir “cerrarse” o “abrirse”, como un poco demuestra el caso de Irán. Acabo de leer un libro-encuesta sobre Irán de un periodista de la agencia italiana ANSA  y es impresionante descubrir que esta increíble tierra tiene potencialidades enormes desde varios puntos de vista, y no sólo porque es el primero por yacimientos de gas natural y el segundo o tercero para el petróleo. La verdad es que Irán es el estado de mayoría musulmana más abierto de Oriente, y los iraníes son más abiertos al diálogo con nosotros de lo que imaginamos. Al mismo tiempo Irán es un problema para Occidente porque podría representar un “modelo” de resistencia natural a la penetración cultural de Europa y EE.UU. Irán no es Iraq, y tampoco Latino América o África. Es un país inmenso con una historia milenaria y si queremos bombardearlo o invadirlo se convertirá en el Vietnam de todo Occidente. Yo no soy economista, pero como sociólogo de la cultura pienso que la verdadera crisis de Occidente no se refleja en la incapacidad de controlar la economía global o mantener la supremacía militar, sino en la incapacidad de seguir representando “el” modelo de sociedad, de cultura, de sistema político, etc. En otras palabras, la crisis de Occidente es una crisis de sus múltiples niveles de representación del conocimiento…

Eso me hace volver a las HD y al tema de la representación digital del conocimiento, y en nuestro pequeño mundo de las HD, a XML y TEI. No puedo que repetir las cosas que voy diciendo hace una década. TEI un día quizás podrá convertirse en una organización menos dependiente de la Angloesfera: pero las tecnologías? Hasta que no desarrollaremos nuestras herramientas locales no tendremos ningún poder de negociación, y hasta entonces nuestras culturas — incluso nuestras memorias — están a riesgo de desaparición o al menos de invisibilidad. Cuando empezamos a perder la capacidad de controlar nuestros medios de representación, empezamos también a perder nuestras lenguas. Con todo esto no estoy diciendo que es inútil utilizar XML-TEI. Es una herramienta didáctica superlativa para aprender a razonar sobre el texto. Pero hay que ser consciente que eso no es la solución para la preservación de memorias culturales complejas, como por ejemplo manuscritos de lenguas no-alfabéticas.
Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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Digitalización del conocimiento: ¿un conflicto de clase?

Del 29 al 30 de junio de 2017 se celebrará en Granada (España), el Congreso Internacional “Territorios Digitales“, en el que participaré con una conferencia intitulada “¿Porqué la digitalización del conocimiento es un problema geopolítico?”. El evento estará organizado por el grupo #CSHDSUR y el proyecto Knowmetrics. Anticipo aquí algunos de los temas que trataré en mi intervención y en las que profundizo en un artículo que saldrá a la luz en breve, en un libro web titulado: Playlist! Humanidades y Ciencias Sociales Digitales desde el Sur, volumen coordinado por David Domínguez Herbón y Miriam Peña Pimentel, de la Red de Humanidades Digitales.

Las principales cuestiones que buscaré confrontar en mi contribución son:

1. las desigualdades (sociales, lingüísticas, económicas, etc.) en el acceso a las tecnologías, a las herramientas y a las aplicaciones sobre las cuales se basa hoy en día la difusión y gestión del conocimiento;
2. la siempre tan nociva concentración en pocas manos de gran parte de estas herramientas y tecnologías;
3. el imponente oligopolio angloeuropeo de las publicaciones científico-académicas;
4. la amenaza que todas estas concentraciones (no sólo de propiedad, sino también de códigos y de lenguajes) constituyen para la diversidad lingüística y cultural.

Sin hacer la necesaria consciencia de estas problemáticas (estrechamente entrelazadas), cualquier proceso de digitalización corre el riesgo de consolidar y reforzar las brechas y desigualdades a nivel social, económico, político, cultural y tecnológico.

¿Qué guía hoy en día la digitalización del conocimiento? ¿Cuáles –y cuántos– son los modelos, los estándares y las organizaciones que la representan y la gestionan? ¿Quién habla, desde dónde lo hace y por qué lo hace? Tratar de responder a estas preguntas significa inevitablemente poner de relieve la cuestión de la soberanía epistemológica de todas las áreas geográficas fuera de la “anglósfera”, o, lo que es lo mismo, imponer a la comunidad global de las Humanidades Digitales un problema de orden geopolítico.

No obstante todos los esfuerzos aplicados en estos últimos años, la mayor parte de las herramientas intelectuales en el campo de las Humanidades Digitales siguen todavía en manos angloeuropeas: la conferencia anual (de la que la primera excepción será el DH2018, a celebrarse en México), su sitio web (sólo en inglés), la lista de correo Humanist, la revista monolingüe Digital Scholarship in the Humanities (antes Literary and Linguistic Computing), las monografía más o menos financiadas (como los Companions)…, sin contar el software, los lenguajes de programación y los así denominados “estándares”, como el que controla el Text Encoding Initiative Consortium. Además, este hecho nunca se ve suficientemente reflejado en la microfísica de las transacciones comunicativas que va desde la lengua empleada en las reuniones de las organizaciones de este campo (véanse, por ejemplo, las transcripciones disponibles en línea, exclusivamente en inglés) hasta los mecanismos de recompensa y gratificación, profundamente radicados en el sistema cultural angloamericano/europeo, que son impuestos como si fueran ‘estándares’ en cada contexto social y comunicativo. ¿Por qué, entonces, deberían nuestros colegas anglófonos declinar este enorme capital, citando a Bourdieu, de “poder simbólico”?

A propósito del capital, para nuestros colegas estadounidenses, incluso para aquellos que subrayan la ausencia de una aproximación crítica a las Humanidades Digitales, parece funcionar, especialmente por lo que respecta a la hegemonía histórica de sus propias formas de expresión y de producción (de la lengua a las formas organizativas y retóricas de la ciencia y de la tecnología, ecc.), una remoción que recuerda aquella descrita por Karl Marx en el primer libro de El Capital. En el libro V de la Ética a Nicómaco, Aristóteles analizaba las formas de valor y se preguntaba por qué cosas tan distintas como, por ejemplo, “cinco lechos y una casa” pueden ser conmensurables, es decir, tener el mismo valor. Y sin embargo aquí el análisis de Aristóteles, según observa Marx, se detiene “y renuncia al ulterior análisis de la forma de valor”. ¿Por qué? ¿Cuál es la “sustancia común” que vincula los cinco lechos y la casa? La respuesta de Marx es el trabajo humano. Ni siquiera el genio de Aristóteles podía captar el concepto de trabajo, puesto que al hacerlo minaba su propia sociedad, la griega, fundada en el trabajo esclavo: el trabajo, simplemente, no existía.

De manera análoga, los humanistas digitales anglófonos (y, en realidad, casi todos los académicos que trabajan en los grandes centros angloeuropeos de investigación), desde aquella torre de marfil que les proporciona una visibilidad y un financiamiento inconmensurables respecto al resto del mundo, remueven constantemente de su discurso “crítico” la immensa ventaja, material y simbólica, de la que gozan[^1]. Esta ventaja equivale a un excedente de trabajo para todos los que no tienen el privilegio de nacer, ser educados y trabajar en un centro epistémico de la anglósfera. El resultado, frecuentemente paradójico, es que gran parte del trabajo intelectual humano de todos los que no recibimos el jornal de los patrones de Berkeley, New York, Boston, Chicago, Cambridge, Oxford, etc. queda bajo un manto de total oscuridad y, por tanto, es irrelevante.

Pero el punto es, en realidad, este: la “relevancia”, por parafrasear a Paulo Freire, sólo puede ser producto de un acuerdo entre dominado y dominador. La remoción o el olvido que de los propios privilegios efectúa el privilegiado es condición necesaria, pero nunca suficiente. Si Scopus o Web of Science deciden qué revistas indexar, el problema no son los índices, sino nuestra subordinación a –o nuestra complicidad con– tales representaciones.

Parece necesario poner de manifiesto que las Ciencias Sociales, y especialmente la Sociología, discuten estos asuntos desde hace algún tiempo, no sólo mediante la crítica y el análisis, sino con la claridad necesaria para derribar las visiones “recibidas”:

>“An intellectual revolution against the provinciality of social science has begun. The premise of this revolution is that disciplinary sociology’s concerns, categories and theories have been formulated, forged, and enacted within Anglo-European metropoles in the interest of those metropolitan societies, and so a new “global sociology” that transcends this provinciality is necessary. The institutional dimension of this project involves a critical reconsideration of the inequalities between the wealthy universities of the United States and Europe and the poorer institutions in the Global South” (Julian Go, 2016).

Por consiguiente, las Humanidades Digitales no necesitan sólo de más cultural criticism, sino de más política. Y podría comenzar, por ejemplo, por presentar desigual batalla a favor la extensión de los conceptos de libertad, derechos y democracia sobre nuestros vestigios digitales, considerándolos a todos los efectos una extensión de nuestra ciudadanía, o sea, de nuestros cuerpos, de nuestras identidades, de nuestras lenguas y de nuestras memorias.

[^1]: Tampoco –y, quizás, especialmente– en la academia el lugar desde el que se habla es neutro respecto de aquello de lo que se habla, como nos recuerda Eileen Joy en un bellísima y combativa contribución.

Domenico Fiormonte

*Publicado el 18 de mayo de 2017 en Infolet. Traducido del italiano por David Domínguez Herbón*

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