Tesis sobre las Humanidades Digitales. Prácticas tecnológicas

Lo siguiente son sólo los esbozos de lo que podrían ser unas tesis sobre el ejercicio de las humanidades digitales. No son concluyentes, antes bien son consignas que dan pie para elaborar discursos que traten de decir la forma en que se llevan a cabo las humanidades digitales en México.

  • Quizás las Humanidades Digitales deban concebirse antes que como unas disciplinas de saber universitarias ya delimitadas, como prácticas tecnológicas al interior de las academias y de la historia de las humanidades.
  • Tener el estatuto de práctica en lugar de disciplina no les resta valor. Sólo en los ámbitos académicos es deseable conformar disciplinas. Se piensa, en esos ámbitos, que sólo así un saber o práctica queda sancionada.
  • Concebirlas como prácticas tecnológicas permitiría comprender no sólo las dificultades actuales para determinarlas o definirlas disciplinarmente, sino permitiría entender el sentido no institucional de su ejercicio.

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  • Esto, que sean prácticas antes que disciplinas, daría luz a la insistencia de los humanistas digitales por definirlas y articularlas a la historia de las humanidades. Una práctica de comienzo no tiene una historia ya determinada.
  • Pensarlas como prácticas tecnológicas las convertiría realmente en una innovación histórica en el campo del saber. Por primera vez habría una forma de producir saber sin que esos mecanismos y procedimientos de producción de saber se volvieran disciplina.
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El “Human touch” del big data

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La expresión “Big Data”  es un concepto tan utilizado entre los expertos que llega un momento en el que la gente se pierde en su significado sin encontrarle un sentido último. ¿Se trata de un procesamiento de grandes volúmenes de datos, es un modelo inteligente de negocios o  son sólo cifras trasladadas a hojas de cálculo en busca de una evidencia? ¿Es una vanguardia tecnológica que sólo se queda en un software aplicado? Parece ser que todas estas realidades tienen un mismo nombre. La interpretación más común del big data es el análisis sistemático de grandes volúmenes de datos para encontrar patrones y comportamientos que no son evidentes.  A medida que las empresas vienen a depender más de los datos, se arriesgan a la aplicación de soluciones basadas en datos sin tener en cuenta el sentido común y la experiencia humana. Tras los datos, siempre hay interacción humana porque  somos nosotros, en última instancia, quienes hacemos hipótesis y determinamos  la interpretación de dichos datos (visualización).

Tras el Big Data hay toda una sub-industria. Para el 2017, se predice que el mercado del Big Data tendrá un valor de 47 mil millones dólares. La Corporación Internacional de Datos (IDC) informa, que el mundo digital crecerá 300 veces entre 2005 y 2020 para contener 40 billones de gigabytes de datos. Sin embargo, se está analizando actualmente sólo un uno por ciento de estos datos. Las empresas están haciendo números en prácticamente todas las industrias. Desde las compañías de seguros, que utilizan los datos para predecir el riesgo, las instituciones financieras que deducen posibles movimientos de stock, las empresas agrícolas cuyo interés se afianza en el seguimiento de los patrones climáticos o rendimientos de cultivo, por citar algunos ejemplos. Fue Albert Einstein quien dijo: “No todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado.” El hecho de que podemos analizar montañas de datos, pero eso no significa necesariamente que vamos a encontrar algo útil o utilizarlo para crear valor una vez que lo logramos.

De ahí el posible rol que las Humanidades digitales podrán tener en el ámbito de la investigación siguiendo el patrón del método científico, lo cual implica postular una hipótesis y luego a partir de datos y experimentos probar o refutar determinados postulados. Una vez que se analiza el primer conjunto de datos, el científico social revisa los hallazgos y luego adapta las pruebas para que el siguiente conjunto de datos desafíe las conclusiones originales. Los datos en sentido estricto sólo tienen sentido en la medida en que hacen referencia a la hipótesis original.

Realizando una entrada para mi blog, quise ahondar en temas relacionados con la visualización y me propuse hacer una entrevista a Jorge Ubero, un gran profesional del Big Data con una reconocida trayectoria. Deseo compartir esta entrevista con los lectores, porque en ella se pone atención a sus objetivos, procesos y resultados con gran claridad y ese “toque humano” al que estoy prestando una especial atención.

Por lo tanto, el elemento humano de la ciencia de datos en los negocios es decidir qué analizar, qué datos a utilizar y cómo traducir los resultados en una práctica empresarial. Con el fin de ejecutar una estrategia de datos, las empresas tienen que centrarse en los elementos de toma de decisiones humanas. Las empresas, así como las comunidades científicas saben que las mejores decisiones provienen de una interacción intersectorial o interdisciplinar. Porque en lo que respecta a la calidad de la toma de decisiones, sólo queda decir que éstas deben ser tan relevantes como el hecho de dar forma y sentido a los propios datos.

Es relativamente frecuente, comprobar cómo los resultados del big data no están mediatizados  por el toque humano y el sentido común. Las decisiones humanas bien orientadas deben jugar un papel fundamental en cualquier estrategia de Big Data o las empresas se arriesgan a alienar a sus clientes y dañar sus marcas.

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La desmemoria digital

En el 2010 la UNAM cumplió 100 años y esto se celebró con una gama de actividades académicas, culturales, exposiciones y publicaciones conmemorativas. Mucho de este trabajo se centró o difundió a través del sitio www.100.unam.mx. Incluso el sitio mismo decía: “Este portal es un dossier histórico sobre sus inicios hasta su primer centenario.” El portal estaba dedicado a la historia de la institución. 

Hoy en día al acceder a esta dirección nos encontramos con el siguiente mensaje:

filenotfound

¡Increíble! Menos de cinco años después el sitio simplemente ya no está. Desapareció. Lo que es aun más preocupante es que el objetivo de este sitio nunca fue efímero, al contrario, se pensó como un sitio conmemorativo, que celebrara la historia, la trayectoria, el paso de los años. Proponía ser un espacio de memoria. 

Esto es, me parece, una metáfora de la desmemoria digital. Una triste ironía de lo que sucede cuando no existen lineamientos o preocupación por la preservación de nuestra producción digital que constituirá algún día nuestro patrimonio digital. Uno de los grandes pendientes para los que trabajamos en las Humanidades Digitales es el mantenimiento de los recursos digitales que producimos.

La página de 100 años la pude ver gracias a que está archivada en el Internet Archive, un proyecto que busca archivar y guardar materiales digitales en la web pública. Actualmente ha guardado más de 450 billones de páginas web. Gracias a este servicio podemos ver por ejemplo, la página web de la UNAM en 1997. 

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O la página de la presidencia de México en 1996. 

presidencia

El problema, me parece, es que no deberíamos como nación dejar la responsabilidad de la preservación de nuestra memoria digital a una organización basada en otro país. Esto se debe, no a una xenofobia, sino a considerar que nosotros debemos  ser los primeros interesados en el resguardo de nuestro patrimonio digital.  La tecnología y los métodos para la colecta y resguardo de páginas web son todavía un trabajo en desarrollo, y como cualquier bibliotecólogo o archivista sabrá, no es posible (ni deseable) resguarda absolutamente todo. Antes de cómo lo cosechamos y cómo lo guardamos, la primeras preguntas son ¿qué cosechamos y cuáles criterios utilizaremos para definirlo? Me parece que esta respuesta será muy diferente de acuerdo a los intereses. Por lo tanto, tomar responsabilidad como nación por nuestro historial en la web debe de partir de una evaluación de lo que nos interesa. 

Adicionalmente, como bien lo ejemplifica el caso del portal 100 años, las instituciones y sobretodo las públicas deben implementar políticas para buscar que lo digital no desaparezca. Las publicaciones digitales tienen numerosas ventajas sobretodo en capacidad de difusión y alcance pero si vamos a apostarle a que formen parte de nuestra historia entonces debemos de encontrar formas de valorarlas y protegerlas, de la misma forma que hemos hecho con nuestra producción escrita impresa.  De lo contrario correremos el riesgo que todo este conocimiento se pierda para siempre. 

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El procesador de palabras y la tesis

Como parte de la formación integral de todos aquellos alumnos y alumnas que se disponen a realizar una tesis, considero de suma importancia que el manejo del procesador de palabras vaya más allá de la simple captura y aplicación formato básico del documento (como cambio de los efectos, tamaño y tipo de letra o la configuración del interlineado y la justificación del texto). Me parece que al momento de realizar un documento extenso como el que se requiere para obtener un grado académico, el tesista debe manejar ciertas funciones especiales del procesador de palabras de su elección (o alcance) cualquiera que éste sea.

Si bien el procesador de palabras es –sin temor a equivocarme– uno de los programas informáticos más utilizados en el mundo académico, también creo que su uso por parte de los escritores universitarios suele ser limitado. Para abordar los temas que he considerado como fundamentales para el tesista, a continuación –a manera de comentario– describo ciertas funciones que se encaminan a la resolución de cuatro tareas comunes de quien elabora una tesis. Los temas son: 1) funciones relativas al manejo de estilos del texto; 2) creación automática de índices y tablas de contenido y referencias; 3) revisión del documento y 4) formato de página.

Sobre el tema de funciones relativas al manejo de estilo del texto, es importante considerar al antígrafo o calderón (¶) como un aliado que ayudará al escritor a visualizar saltos de línea o espacios no deseados, además de apoyarle para mostrar el código que el procesador de palabras genera cuando se crean referencias cruzadas por ejemplo y de ser necesario borrarlo. También es importante conocer la opción de copiado de estilo mediante el marcado del texto y la selección y aplicación del estilo deseado; o utilizando –en caso de que el procesador de palabras la tenga– la brocha de copiado de estilo. Finalmente para este tipo de tareas, es de suma importancia que el escritor sea capaz de asignar estilos al texto, tanto al cuerpo (normal) como a los títulos y subítulos (título 1, título 2) entre otras partes del documento como pies de figura, referencias, citas o tablas. La asignación de estilos permitirá al escritor identificar las jerarquías de los títulos, modificar el estilo en cascada, automatizar la edición del texto, trabajar en modo esquema o crear índices automáticos.

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 Figura 1: Panel de estilos de LibreOffice 4.4

Para el tema de la creación automática de índices, tablas de contenido y de referencia, vale la pena retomar el tema del estilo del texto, ya que gracias a una buena aplicación de estilos, es posible crear tablas de contenido y editar las secciones del documento en la vista de esquema (outline) ya sea para cambiar la jerarquía de los apartados (por ejemplo mover de título 2 a título 3); o para mover de lugar apartados completos.

 

0 indiceFigura 2: Opción de Insertar Índice automático (o Tabla de Contenido) del procesador de palabras de Google Docs

 También es importante considerar del marcado (o selección) de palabras para la creación de índices onomásticos (índice de términos en los que se indican las páginas en las que se ubican); la definición de etiquetas para las tablas y figuras y su posterior alusión en el texto (por ejemplo cuando se crea una tabla y se le asigna un nombre o etiqueta y dentro de un párrafo se hace referencia a ella sin tener que actualizar el números secuencial de la tabla). Para la realización de tareas automáticas dentro del procesador de palabras, el trabajo con referencias es sin duda uno de los más beneficiados, ya que algunos procesadores de palabras (o complementos como EndNote) permiten la creación de bases de datos de referencias y su respectivo uso para la construcción automática del apartado de bibliografía del documento y para la inclusión de citas en el cuerpo del texto en distintos formatos (como MLA, Chicago o APA).

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Figura 3: Panel de referencias de Microsoft Word 2011 

En el apartado relativo a la revisión de documentos, el centro de la presentación fue la activación de la función de control de cambios (track changes) y de la inserción de comentarios, que permiten al tesista y a su tutor interactuar y discutir dentro del documento. Asimismo revisamos la función de combinar documentos (merge documents) como alternativa para la consideración de observaciones –hechas por el tutor– en un documento donde no se activó la función de control de cambios. Combinando la versión revisada del tutor con la versión que se le envío, se pueden hacer evidentes las correcciones que el tutor marcó en la versión más nueva del documento.

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Figura 4: Opción de control de cambios del procesador Pages de Apple.

Para el tema de formato de página, considero importante tener idea del manejo de secciones en un documento, para, en caso de ser necesario, poder poner páginas con orientación horizontal en un documento cuya orientación de sus páginas sea mayormente vertical. Para hacerlo se deben incluir dos saltos de sección uno al inicio de las páginas apaisadas y otro al final de la sección. Una vez marcada la página o serie de páginas se procede a configurar la página con la orientación deseada.

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Figura 5: Inserción de Secciones en Microsoft Word 2011

Finalmente, vale la pena incluir en esta serie de consideraciones la opción de insertar portada (a la que se le puede asignar un formato diferente e independiente al definido con los estilos generales del texto) y la opción de caja de texto flotante, que será útil para incluir información dentro de un esquema, al final de una página o que no se adhiere a ninguno de los estilos de texto definidos, cómo puede ser el empleo de formulas estadísticas, caracteres poco usados o notas al margen del documento.

Una vez que el tesista (y su tutor) se familiaricen con el manejo de estas opciones para el procesamiento de texto, la escritura de la tesis podrá centrarse en el fondo y no en la forma que es en muchas ocasiones motivo de distracción en las sesiones de escritura de tesis.

Cerremos este breve comentario con la recapitulación de las tareas y funciones que considero que un tesista debe manejar en el procesador de palabras al momento de iniciar con la elaboración de su tesis o de otros documentos extensos como ensayos, capítulos de libros, libros o artículos académicos.

1) Funciones relativas al manejo de estilos

  • Copiado de estilo (brocha)
  • Marcas de Formato, antígrafo o calderón o signo de párrafo
  • Vista de esquema (outline)

 2) Creación automática de índices y tablas

  • Índice automático
  • Índice onomástico
  • Número de figuras,  tablas automáticas y referencias cruzadas (Caption y Cross-reference)
  • Manejo de bibliografía

3) Revisión

  • Control de Cambios
  • Combinación de Documento (merge documents)

4) Formato de página

  • Secciones (para la inclusión de páginas verticales y horizontales en el mismo documento)
  • Cuadros de texto flotantes
  • Guardar con contraseña
  • Insertar portada

El presente artículo elaborado por @armartinell se publicó originalmente en http://www.uv.mx/personal/albramirez/2015/05/05/word_tesis/ con una licencia creative commons

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Humanidades digitales: entrevista a Alejandro Piscitelli

Por Paola Ricaurte y Jacob Bañuelos

¿Qué son las humanidades Digitales?

¡Qué no son! Hay tantas definiciones de humanidades digitales como gente que trabaja en ellas. Para hacerlo cortito podríamos decir que es la personificación de lo que hace varias décadas llamaban la tercera cultura, que es el intento de combinar -en un enfoque, en una lectura, en una intervención, en la creación de dispositivos- el arte y las ciencias. Por una parte, el arte y, por otra, las ciencias. En este caso las artes son más por parte de las humanidades y las ciencias por parte de lo digital. Pero tampoco es algo tan instrumentado, no es que se le suma un poco de tecnología a lo de antes para crear algo diferente, sino que es una cristalización de muchas cosas que se vienen haciendo desde hace mucho tiempo y que de repente cayeron en el paraguas del paréntesis de Gutenberg.

William Gibson habla de eversión, lo plantea como este lugar donde se toca lo analógico con lo digital y donde ya no dividimos más el mundo en el papel y la pantalla, sino que tenemos una transición permanente. Es una especie de cinta de Moebius: la pantalla y el papel, la pantalla y el papel. A eso lo llama eversión. Yo creo que la gente que está trabajando en esta superficie tan resbalosa, tan difícil de asir que es la eversión, es la gente que está trabajando en las humanidades digitales.

¿Qué hacen las humanidades digitales?

Las humanidades digitales expanden el campo de lo cultural significativo. Actualmente, lo cultural significativo está codificado, cosificado por lo que dice la academia, por lo que dicen los expertos, por lo que dicen los museos, por lo que dicen los negocios y, de repente, lo digital es decir que hay cosas mucho más allá de lo canónico. Hay más de 200 libros, hay decenas de miles más. Lo que hacen las humanidades digitales es construir nuevos objetos. Cuando en general estos nuevos objetos se instancian, se aprecian, toman forma en la web, ni siquiera son libros, no son música, son otro tipo de entidad. Una entidad nueva en un nuevo espacio de representación. Cuando Lev Manovich te habla de Selfiecity y te hace todo un trabajo sobre cómo se ven las selfies en las ciudades, es algo que no puede hacerse en el mundo analógico y no tienes forma ni siquiera de conceptualizarlo. Y bueno, las humanidades digitales lo que están haciendo es ser una especie de Colón, están avanzando sobre su nuevo espacio, están colonizando. Están generando un montón de nuevas superficies de inscripción, pero también de nuevas ecologías. Las humanidades digitales son como un gran motor de diseño especulativo.

http://selfiecity.net/

Selfiecity, Lev Manovich, 2014

¿Entonces sí es posible hablar tanto de nuevos objeto de estudio como de nuevas aproximaciones, de un real cambio de paradigma?

Hay de todo, porque no hay humanidades digitales, hay muchas formas de humanidades digitales. No son lo mismo las humanidades digitales académicas norteamericanas, que ya se han convertido directamente en un ámbito bastante convencional donde tienes profesores que quieren imponer sus temas, que las humanidades digitales latinoamericanas donde nadie sabe lo que son y las tienes que estar comprando con cucharita, para tratar de ver qué pasa.

Lo interesante es que se está disolviendo el objeto de investigación de las ciencias sociales, pensábamos que las ciencias sociales eran equis cosa y que encima -porque tiene mucho que ver con la temporalidad- y que encima teníamos todo el tiempo del mundo para estudiarlo. Un doctorado duraba 6-8 años para estudiar una cosa chiquitita, donde vos hacías tu trabajo de campo y terminabas haciendo la investigación que no importaba nadie y con suerte conseguías un tenure en una universidad o lo que fuera. Y ahora, si yo espero 6 años para estudiar Twitter, ya no existe más Twitter. Los tiempos de vida del objeto se achicaron brutalmente. Además como tenemos big data y tenemos huella digital y qué se yo, puedes hacer en semanas o meses investigaciones que antes te llevaban años o décadas. La temporalidad cambió totalmente.

Por otro lado empieza a haber mucha más ciencia experimentación digital, vos tenés muestras gigantes: Facebook hace una prueba de algo con 50 mil usuarios. Uno no tenía muestras de más de 50-100 casos y ahora están hablando de más de centenares de miles de casos. Todo está cambiando de una manera brutal. Y lo más divertido -lo más trágico- es que nadie se da cuenta, especialmente las universidades y especialmente los diseñadores curriculares. Entonces, sí, seguimos en esa cámara lenta de estar años por diseñar un proyecto, un currículum, pero cuando lo vamos a implementar, la mitad de las cosas que pusieron ya no tienen ninguna actualidad.

¿Qué dispositivos cognitivos, hablando de los dispositivos, necesitamos para abordar las humanidades digitales?

¿El congnitive toolkit que hay que tener hoy para meterse en este mundo? Bueno, algunas cosas que tienen que ver con programación, otras cosas que tienen que ver con visualización de la información, otras cosas que tienen que ver con abordajes transculturales, pero más que nada aprender a ver los objetos, que pueden aparecer en cualquier parte. La gran pregunta, la pregunta interesante, es que pueden aparecer en cualquier lado, no necesariamente en los libros, pueden aparecer en una visita al supermercado, pueden aparecer en un viaje que uno hace, pueden aparecer de repente, decir ¡epa! Mira que interesante esto, ¿no? Y bueno, hacerse buenas preguntas, una máquina de hacer buenas preguntas, no hacer preguntas convencionales. No es tanto qué debo saber para ver, o qué tanto tengo que saber para decidir, sino a qué lugares tengo que ir para poder pensar distinto.

¿Podemos hablar de usos emancipatorios de las humanidades digitales?

Bueno, eso es algo que tiene que ver con lo digital, con cualquier lenguaje o con cualquier herramienta. Lévi Strauss era un enemigo acérrimo de la escritura. En Tristes trópicos tiene un capítulo donde dice que generalmente cuando se habla de la escritura se hace en términos emancipatorios. Sin embargo, él considera que la escritura fue la principal herramienta de control y dominación, de domesticación. Entonces, ¿es una cosa o la otra? Es una cosa y la otra. La escritura emancipa porque te salva del torbellino oral, de esa discusión que hay durante Platón, Sócrates, si van a escribir o no van a escribir. Pero por otro lado también es una forma de esclavizarte, de convertirte en un número, convertirte en un dato. Y eso se nota muchísimo ahora con esta lucha por la privacidad en contra de las plataformas, cuando lo que queda registrado ahora no es tanto el texto como la huella digital, tu click. Entonces te preguntas si las plataformas digitales son emancipadoras o son controladoras, sí, bueno…las dos cosas. En el caso de las imágenes digitales hay usos emancipatorios de las imágenes digitales y hay usos esclavizantes, hay los dos. Y me parece que con el tema de lo digital, tomarlo como paracea o como salvataje es ridículo.

Las humanidades digitales pueden ser un bluff, pueden ser una moda, un fad, un fallacy, puede ser algo donde uno se cuelga para tener una identidad grupal, o lo que fuera, o pueden ser también un instrumento, una movida heurística, como decíamos antes, para expandir estas potencias, que en el caso de las ciencias sociales no son potencias de diez, son potencias de mirada, de otro tipo. Y en ese sentido, yo creo que lo que está haciendo Manovich, lo que está haciendo Moretti, lo que está haciendo Kirshenbaum, lo que están haciendo Heil, Liu lo que están haciendo todas estas gentes es realmente muy llamativo, muy interesante. Más allá de sus afiliaciones, si son profesores o no, si son norteamericanos o no, más allá de sus intereses y seguramente sus debilidades, o lo que fuera. Yo creo que lamentablemente en castellano estas cosas tardan mucho tiempo, no en traducirse porque el libro de Manovich se tradujo al mes de haber salido, sino en términos digamos de nuevas conversaciones, de nuevas discusiones y sobre todo de generación de nuevos dispositivos, como los que pueden generar ahora, a través del movimiento maker o todo lo que tiene que ver con hardware, software. Y ahí hay una gran discusión porque Manovich, en su libro dice “Software takes command” y Friedrich Kittler que formó parte de una corriente muy importante de alemanes en Berlín que trabajan sobre temas de arqueología de medios dice “el software no existe”, pero ¿cómo? El software, el “coso eso”, ¿no existe? Bueno, ahí tienes dos líneas totalmente diferentes y las dos muy ricas. Entonces, de alguna manera yo creo que lo más difícil, pero lo más interesante de este momento histórico es vivir en esta contradicción permanente, en esta paradoja permanente, de que alguien te diga “el software tomó el mando” y otro te diga “el software no existe”, pero los dos tienen razón.

Has mencionado varias veces el tema de las humanidades digitales en plural y el caso de las humanidades digitales en español ¿cuáles serían los desafíos para las humanidades digitales en América Latina?

Las humanidades digitales fueron canibalizadas en América latina y en España por los medievalistas y por la gente que hace estudios literarios, que es una rama de la rama de la rama pequeñísima, chiquitísima, de lo que hacen las humanidades digitales. Entonces vas a ver que los pocos lugares donde se llevan las humanidades digitales son facultades de filosofía y letras, o a veces sociales, pero no mucho más que eso. En América latina, España, tal vez, las humanidades digitales van a tener un destino muy diferente porque no pueden institucionalizarse. No tienen recursos, no tienen el peso que tienen en otros lados y no tienen inclusive el poder de cómputo que hay en otros lados. Todo es mucho más casero, todo es mucho más precario y todo es mucho más limitado. Obviamente vas a poder tener todo el poder del mundo y hacer tonterías y puedes tener muy poquitas y hacer cosas geniales, pero cuesta mucho abrir puertas. En América Latina, por ejemplo, en Argentina, la UBA tiene 13 facultades, de las cuales dos o tres son recientes y todas son absolutamente impenetrables, o sea, los de medicina en medicina, los de ingeniería en ingeniería y no tienen ningún interés en cruzarse y nada de nada. Curiosamente en Estados Unidos o en Europa hay más posibilidades de transdisciplinariedad, hay más chance, no se cuál es el motivo histórico de esto, de aferrarse desesperadamente a su cajita. El out of the box en América Latina es mucho más difícil y las posibilidades de llegar a una tercera cultura están muy mal vistas. Es como si vos cruzás el Rubicón que te lleva de las artes a las ciencias, eres un hereje, un traidor, y no puedes ser competente o fluido en ambas modalidades intelectuales o cerebrales. Esta idea de personas que son, por ejemplo, filósofos y programadores o bailarinas y pedagogas o artistas y robóticos, no es considerada seria, es raro. Los países latinoamericanos se consideran tan rompedores, tan disruptivos y sin embargo en lo académico son súper conservadores, súper convencionales. Entonces el trabajo de desarrollo de las humanidades digitales es mucho más difícil en nuestros países que en otros.

 

Recursos recomendados por Alejandro Piscitelli

1. Iniciación a las Humanidades Digitales

Berry, David Digital Humanities: First, Second and Third Waves http://stunlaw.blogspot.com.ar/2011/01/digital-humanities-first-second-and.html (Traducción de la Cátedra Procesamiento de Datos)

Ortega, Elika & Gutiérrez, Silvia Eunice “MapaHD. Una exploración de las Humanidades Digitales en español y portugués”. Cap 4 de Romero Frías, Esteban & Sánchez González, María (editores) Ciencias Sociales y Humanidades Digitales (2013)

The Digital Humanities Manifesto 2.0 http://www.humanitiesblast.com/manifesto/Manifesto_V2.pdf (Traducción de la cátedra)

Piscitelli, Alejandro Las “Digital Humanities” y cómo diseñar experiencias cognitivas en la era de la análitica cultural Cuadernos de FELAFACS

Prezi: Humanidades Digitales

2. El software toma el mando: Lev Manovich y el pasaje del cine a las bases de datos como organizador cultural

Lankshear, Colin y Knobel, Michele “Los nuevos alfabetismos y el problema de las mentalidades” y “Los nuevos alfabetismos como remix”. Caps 2 y 4 de Nuevos alfabetismos.  Su práctica cotidiana y el aprendizaje en el aula. Madrid, Morata 2011.

Manovich, Lev (2002) La vanguardia como software  http://www.uoc.edu/artnodes/espai/esp/art/manovich1002/manovich1002.html

Manovich Lev Image Processing and Software Epistemology. (Traducción de la Cátedra).

Prezi: Manovich

3. Franco Moretti y la lectura distante: los laboratorios de literatura y la tercera cultura

Moretti, Franco “Gráficos” en La literatura vista desde lejos. Barcelona, Marbot, 2007.

Moretti, Franco Gráficos, mapas, árboles—1 http://newleftreview.es/article/download_pdf?language=es&id=2482

Moretti, Franco Teoría de redes, análisis de trama http://newleftreview.es/article/download_pdf?language=es&id=2887

Prezi: Culturonomics

Bibliografía general

Hayles, Katherine. How we think. Digital media and contemporary technogenesis. Chicago, University of Chicago Press, 2012.

Manovich, Lev. Software Takes Command. New York, Bloomsbury Academic, 2013.

Latour, Bruno. Cogitamus. Seis cartas sobre las humanidades científicas. Buenos Aires, Paidós, 2012.

Piscitelli, Alejandro. El Paréntesis de Gutenberg. La religión digital en la era de las pantallas ubicuas. Buenos Aires, Santillana, 2011.

Ramsay, Stephen. Reading Machines: Toward an Algorithmic Criticism. Chicago, University of Illinois Press, 2011.

Vandendorpe, Christian. Del papiro al hipertexto: ensayo sobre las mutaciones del texto y la lectura. México, FCE, 2003.

Volpi, Jorge. Leer la mente. El cerebro y el arte de la ficción. México, Alfaguara, 2011.

 

Grupo de Humanidades Digitales en Zotero

https://www.zotero.org/groups/humanidades_digitales

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Cartografiando las Humanidades Digitales

Pareciera que la visibilidad se ha vuelto sinónimo de representatividad. Y como creo que esto no debería ser así, el año pasado me di a la tarea de cartografiar el mundo visible de las Humanidades Digitales para re-abrir la vieja pregunta de qué son las Humanidades Digitales desde la perspectiva de quiénes las están haciendo, o mejor dicho, de quiénes creemos que las estamos haciendo.

Esta entrada es una traducción al español de un post que había hecho antes, para ahora aumentar y difundir los contenidos en/para la RedHD y continuar la línea de reflexiones que han tocado en este blog (cf. “Auto-representación y geopolítica en las HD” y “Geopolítica del conocimiento y humanidades digitales“). Aunque el título pretencioso que di a este texto pareciera abrir un estudio exhaustivo, no lo es. Tan sólo he elegido distintas instantáneas de las iniciativas que intentan dar cuenta de la extensión del campo, para que la visualización del mundo que representamos nos permita ser críticos con él.

CenterNet/Quantifying the Digital Humanities

Una de las primeras iniciativas de ubicar a las Humanidades Digitales en el mapa (ca. 2007) fue CenterNet.

CenterNet in Gmaps

CenterNet in Gmaps

De manera similar, la infografía de Melisa Terras “Quantifying Digital Humanities“, mantiene la perspectiva de CenterNet:

physical-centers-digital-humanities-world

Centros de Humanidades Digitales en el mundo elaborado por @melissaterras

 

Sin embargo, como Élika Ortega y yo pudimos darnos cuenta, el método “centro-céntrico” ignora otro tipo de formas de organización/prácticas en las HD. En MapaHD (una indagación sobre los Humanistas Digitales en el mundo luso- e hispanoparlante) justo procuramos dar cuenta del perfil diferente que se obtiene al incluir las iniciativas que funcionan como proyectos o investigaciones individuales:

On the left: CenterNet Map. On the right: MapaHD by Élika Ortega

Proyectos de Humanidades Digitales en Alemania

Un acercamiento a los proyectos muy interesante es el desarrollado utilizando una herramienta creada por la Iniciativa de Infraestructura Digital para las Artes y Humanidades de la Unión Europea (DARIAH): el Geobrowser, con el cual no sólo es posible observar la distribución geográfica de los proyectos sino su desarrollo temporal:

dariah-geobrowser-digital-humanities-germany

MapaHD

Justo para MapaHD Élika Orteg y yo utilizamos el GeoBrowser para crear nuestra propia cartografía de los humanistas auto-indentificados como practicantes de las HD en Español y Portugués. Entre otras cosas, nos pudimos dar cuenta de que los Humanistas Digitales no se encuentran únicamente en países hispano/lusohablantes y que el desarrollo de las HD fueron casi a la par del de las Digital Humanities:

 

Humanistas Digitales en el mundo (#MapaHD). Realizado con el Geobrowser de DARIAH

Humanistas Digitales in the World. Done with DARIAH’s Geobrowser

Eventos/Conferencias

Otra forma de entender el desarrollo de las HD es observando la distribución geográfica y lingüística de sus conferencias. En este mapa combiné la información proporcionada por Sagrario López y Álvaro Baraibar para crear un mapa de los seminarios/jornadas de HD en España

Mapa de las HD en España

En ese mismo sentido es interesante revisar la cartografía de las conferencias DH que ha hecho Scott Weingart tomando como referencia la universidad de origen de los participantes

Map of particpants (DH Conferences 2013, 2014, 2015) by Scott Weingart

Mapa de participantes (Conferencias DH 2013, 2014, 2015) por Scott Weingart

Por supuesto que esto no da necesariamente una idea de la cobertura de los temas pues, como mencioné arriba, varios HD, por ejemplo, están en Universidades fuera de su círculo lingüístico (es decir en EUA, UK, Alemania, o Italia). Sin embargo, sí da cuenta de la fuerte predominancia de Europa-USA/Canada con los centros universitarios mejor representados en este tipo de conferencias.

Esto se ve confirmado cuando observamos en un mapa la afiliación de los autores de libros como Defining Digital Humanities coordinado por Melisa Terras, Julianne Nyhan y Edward Vanhoutte.

Map of DDH authors' affiliations

Map of DDH authors’ affiliations

 

Por supuesto que el problema no se resolverá añadiendo más puntos al mapa, sino reflexionando en qué podemos hacer al respecto. Por fortuna, grupos como GO:DH; ejercicios de traducción como los realizados durante #DayofDH e iniciativas como la de Élika y Alex de traductores voluntarios en las conferencias de DH ya apuntan a esa apertura.

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Wikimanía 2015, la reunión anual de Wikimedia, será en México

Wikimanía 2015 es la reunión anual del movimiento Wikimedia, responsable de Wikipedia y suele ser un evento atípico. Reúne el modelo tradicional de conferencias pero incluye también páneles, talleres y sobretodo, encuentros de las iniciativas más diversas.

Este año el evento se realizará en la Ciudad de México del 15 al 19 de julio próximos en la Biblioteca Vasconcelos de la capital mexicana y será la segunda edición de la máxima reunión wiki, que se hace en un país hispanohablante.

Wikipedia y los proyectos Wikimedia tienen una cantidad importante de iniciativas temáticas que animan a cientos de voluntarios y voluntarias para así diversificar su enriquecimiento y alcance, por ejemplo, entre el sector académico y cultural, las bibliotecas, los repositorios académicos y los acervos multimedia. Dichos proyectos alcanzan logros anualmente y Wikimanía es el espacio para reportar avances, animar a la discusión, o inspirar a quienes atienden estas charlas a hacer iniciativas similares. Hay iniciativas afines basadas en lo libre y lo abierto que igualmente se relacionan a ella y tienen cabida en Wikimanía.

Basados en el objetivo de reflexionar sus premisas básicas y de ampliar el contenido del evento invitando a la exposición de perspectivas compartidas, Wikimedia México A.C. el capítulo local de Wikimedia en conjunto con la RedHD organiza el track especial del evento Producción del saber. En este espacio de pensamiento, las y los integrantes de la red tomarán como motivo el evento para hacer una jornada de reflexión sobre Wikipedia, sexto sitio web a nivel mundial e íntimamente relacionada al humanismo digital.

Este track invitado contará con la presencia internacional de Antonio Lafuente, Domenico Fiormonte, Edward N. Zalta y Anita Chan, entre otros integrantes de la RedHD. Ellos expondrán temas afines a los ejes del evento, partiendo de la premisa de diversificar además los puntos de vista de las y los asistentes al evento, quienes tendrán la oportunidad de escuchar otras voces afines al conocimiento libre.

Si desea enviar una propuesta de charla para el track conjunto “Producción del saber”, siga este enlace.

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La edición de libros de poesía en la era digital

Nadie puede negar que el universo de los libros es amplísimo, que entre un ejemplar y otro en una estantería puede haber diferencias abismales aunque a uno y otro lo compongan hojas y portadas. La variedad de libros y las maneras en que éstos pueden ser consumidos por el lector es un hecho evidente que, sin embargo, es olvidado comúnmente cuando se habla del impacto que las nuevas tecnologías han tenido y pueden tener en el mundo editorial. Es claro que, si los libros son diferentes, las nuevas tecnologías no impacten sobre ellos indistintamente. Es por ello que, basado en un enfoque contextualista como ha sido propuesto por John B. Thompson,[1] en este ensayo se examinan las nuevas tecnologías no aisladamente, sino entendiéndolas como herramientas inmersas en contextos particulares que condicionan su uso. Consecuentemente, se estudia exclusivamente el caso de los libros de poesía editada (e ideada) originalmente para su publicación impresa, los cuales tienen características idiosincrásicas y en los que, por lo tanto, las nuevas tecnologías han sido adoptadas de manera singulares. Dicho en pocas palabras: se estudian los condicionamientos sociales y circunstanciales de la tecnología en el caso de la edición de poesía. En este sentido, se realiza una lectura sociológica de la edición de poesía pensada para ser publicada en papel tras el surgimiento de las nuevas tecnologías.

No solamente tecnología, también contenido y contexto

 Las diferentes especulaciones sobre el hecho de que los libros electrónicos llevarían a la desaparición del libro en papel se basaban en dos ideas equivocadas.[2] En primer lugar, en una falacia tecnológica: “la idea de que, porque la tecnología existe para realizar algo, los consumidores inevitablemente van a usar esa tecnología”.[3] En segundo lugar, en la idea de que todos los libros son idénticos y son consumidos de la misma manera, y que por lo tanto las nuevas tecnologías impactarían en ellos por igual. En última instancia, se puede decir que estas especulaciones estaban basadas en un enfoque no contextualizado, el cual veía a la tecnología de manera asilada, sin considerar los elementos sociales que determinan su uso.

El hecho es que, sin excepción alguna, la tecnología está incrustada en un contexto social y su uso e implementación dependen de esto. Por consiguiente, las innovaciones tecnológicas deben ser estudiadas desde un enfoque contextualizado que tome en cuenta el contexto en el cual se incorporan y usan. Como Thompson ha argumentado, “las tecnologías deben ser siempre contextualizadas –esto es, tienen que ser siempre analizadas en relación con los contextos sociales específicos en los cuales son desarrolladas y usadas, y por lo tanto, en relación con lo que los usuarios realmente hacen con esas tecnologías, lo que quieren y por lo que están dispuestos a pagar”.[4]

En el caso específico del libro, este enfoque contextualizado es especialmente efectivo porque permite aprehender un elemento que usualmente no es considerado pero que es fundamental: los libros tienen contenidos completamente diferentes, con características disímiles y que son consumidos de muy diferentes maneras. Un enfoque contextualista permite estudiar cómo las nuevas tecnologías impactan en los libros de papel de distinta manera dependiendo de si pueden adicionar un valor a su contenido específico (y a la manera en que son consumidos) o no. Entonces, este enfoque alienta a “examinar los usos de las nuevas tecnologías en relación a los tipos específicos de contenido y los campos específicos de publicación, y a evitar la tentación de generalizar a partir de la experiencia de un tipo de contenido en un campo de publicación –el contenido y el contexto son cruciales.[5]

 La forma es el contenido

 Uno de los principales argumentos esgrimidos por los defensores de la idea de que el libro de papel desaparecería, es que éste es sólo un contenedor de ideas. “El libro es el contenedor del texto, no su esencia”.[6] Desde esta perspectiva, la importancia del libro descansa solamente en su contenido y no en sus propiedades físicas. “El contenido es realmente el rey”.[7] Así, el libro es un grupo de páginas de papel que funciona en su totalidad como un contenedor de información. Lo importante, por dar un ejemplo burdo, no son los libros de Nietzsche sino las ideas contenidas en ellos.

Se argumentaba que se daría una fácil transición de los libros a los libros electrónicos porque el elemento central para el consumidor es el contenido y no la manera en que es entregado. Por lo tanto, si los formatos digitales ofrecían una nueva y más eficaz manera de contener la información de los libros, éstos desaparecerían rápidamente. Para sustentar esto, se usaba como evidencia lo que sucedió con los reproductores de audio digital y la industria de la música, en donde en unos pocos años se dio una transición prácticamente total hacia los formatos digitales. Para los defensores del libro electrónico, lo sucedido con la música probaba que a los consumidores sólo les importaban las canciones y no si estaban contenidas en un vinilo, un CD o un iPod.[8]

Este argumento es deficiente por varias razones, entre las cuales destaca el que no termina por aprehender que los libros de papel son muy distintos entre sí y se consumen de diferentes maneras, haciendo que las nuevas tecnologías sean adoptadas de manera indistinta en cada uno de los casos. Lo anterior se vuelve claro en el caso de los libros de poesía: los defensores de la idea que el contenido es la única cosa que importa olvidan que en este tipo de libros las páginas no son meros contenedores de significado, sino un elemento indispensable en la constitución de significado del mismo. Sin la alineación, esto es, la división del texto en diferentes líneas y los llamados “saltos de línea”, la poesía no sería poesía puesto que estos recursos visuales son partes constituyentes del significado del poema.[9] Un buen ejemplo en donde los saltos de línea son los que construyen totalmente el sentido de los versos es el poema de William Carlos Williams “To a poor old woman”:

They taste good to her
They taste good
to her. They taste
good to her[10]

 

Como Longenbach escribió, podría decirse que “la poesía es el sonido del lenguaje organizado en líneas. Más que el metro, más que la rima, más que las imágenes o la aliteración o el lenguaje figurativo, la línea es lo que distingue nuestra experiencia de poesía como poesía, frente a otros tipos de escritura”.[11] Denise Levertov dijo: “no existe a nuestra disposición una herramienta del oficio poético más importante, ninguna que produzca efectos más sutiles y precisos, que el salto de línea si es bien entendido”.[12] Otro poeta, Billy Collins tiene una opinión similar: “[…] la poesía viene en líneas, como la gasolina viene en galones. Si quieres el nombre de la criatura que es el poeta, es un homolinearum –son criaturas que hacen líneas”.[13]

Aunque es verdad para cualquier poema que el poeta construye el sentido de su creación a través de la alineación y el espaciamiento, fue durante el siglo XX que esas herramientas adquirieron una importancia excepcional. Las innovaciones fueron hechas no solamente en estos aspectos, sino también en términos de tipografía y elementos visuales. Ejemplos de esto es el futurista ruso Wassily Kamensky quien usaba diseños tipográficos inusuales, la poesía dadaísta que usaba técnicas de collage, o la poesía del italiano Filippo Tommaso Marinetti, la cual estaba plagada de signos matemáticos. Acaso el mejor ejemplo sean los poemas caligramáticos de Guillaume Apollinaire, en donde palabras y letras se componían de tal forma que manifestaban visualmente el contenido o tema del poema. De esta manera, “a finales del siglo XX existe un gran rango de trabajos completamente desarrollados, muy complejos, continuamente interrogados, en el cual las distinciones visuales y verbales son difíciles de sustentar”.[14] Con la poesía del siglo XX se vuelve evidente el hecho de que el aspecto visual del poema es tan importante como el verbal o textual.

Sin embargo, la gran mayoría de libros electrónicos que existen hoy en día no están diseñados considerando esta propiedad esencial de la poesía. Para que un texto se vuelva un libro digital, aunque esté en un formato digital, debe ser convertido a un formato digital particular que pueda ser leído en los dispositivos especialmente diseñados para ello (lectores de libros electrónicos o e-books, smartphones, computadoras, tabletas, etcétera). Hay varios formatos de archivo creados para este propósito. Con excepción del Kindle de Amazon, que usa su propio formato, la gran mayoría de dispositivos lectores de libros electrónicos o e-books (el Nook de Barnes & Noble, el Sony Reader, el iPad, el Papyre, el iRex Digital Reader y el Bookeen) y los teléfonos inteligentes (iPhone y los teléfonos Android y Windows Mobile) usan un formato llamado ePub.

Para que el texto se vuelva un archivo de ePub, tiene pasar a través de un proceso de “codificación” en el cual debe ser insertado en una hoja de estilos predeterminada y un “lenguaje de marcas” es agregado para incorporar información acerca de su formato.[15] El problema con los libros de poesía es que los formatos de archivos de libros electrónicos no tienen el lenguaje adecuado para describir y codificar a la poesía, ya que su “lenguaje de marcado” fue creado para describir fundamentalmente prosa y por ende no tiene la capacidad de describir los elementos visuales específicos de la poesía –por ejemplo los arriba descritos, la alineación y el espaciamiento. La explicación técnica es que: Hay mucho margen de error aquí debido a que el lenguaje de marcado carece de un vocabulario preciso para construir los bloques de poesía. El lenguaje no tiene descripciones específicas (o “etiquetas”) para elementos de la poesía tales como la línea o estrofa, así que tienes que usar elementos de la prosa como mejor puedas para asegurarte que los dispositivos desplieguen el texto correctamente. En términos de marcado, estas etiquetas improvisadas con descriptores poco precisos son llamadas “hacks”, y funcionan de la manera en que términos como “carruaje sin caballos” e “imagen en movimiento” alguna vez lo hicieron. Los hacks son son etiquetas imprecisas que no pueden capturar completamente lo que están tratando de describir.[16]

Una buena muestra del problema de convertir un poema impreso en papel a formato digital es lo que le sucedió al famoso poema de Allen Ginsberg “Howl” (“Aullido”) en la edición digital de sus Collected Poems de la editorial Harper Collins.[17] El poema está compuesto por largas líneas seguidas por otras más cortas que comienzan después de una sangría. En una carta escrita en 1956, Ginsberg explica la importancia de este acomodo visual: “estas largas líneas de estrofas, como las llamo, vienen espontáneamente como resultado del tipo de sentimientos que estoy tratando de expresar, y llegaron como una solución sorpresiva al problema métrico que me preocupó durante una década”.[18] Sin embargo, en la edición digital preparada por la editorial Harper Collins todas las líneas aparecen alineadas en el lado izquierdo. Las palabras son las mismas en la versión digital del papel y en la antigua versión en papel, pero el significado en uno y otro caso es clara y drásticamente diferente.

Como puede ser visto, hay un problema cuando los poemas son codificados en formatos digitales porque pueden perder esas características visuales que son una parte constituyente de su significado.[19] Otra cuestión problemática es que el mismo texto digital puede ser visualizado de diferentes maneras dependiendo del tamaño de la pantalla usada y el dispositivo empleado. Así, un mismo poema puede cambiar radicalmente si es leído en una computadora o en un teléfono inteligente. Cuando la poesía es leída en los lectores de libros electrónicos, la intención del poeta corre peligro de perderse porque las líneas y los espacios son modificados para que puedan acoplarse a la pantalla específica que está siendo utilizada.[20]

Otra elemento que generalmente se señala como una importante ventaja de los libros electrónicos, la posibilidad de ajustar la fuente y el tamaño de ésta, en el caso de la poesía se vuelve una desventaja. Cuando se aumenta o disminuye el tamaño de letra, los saltos de línea del poema se desarreglan y su sentido puede perderse. El estilo tipográfico, fundamental en algunos poemas, también puede ser puesto fuera de lugar.[21] En suma, “es muy difícil preservar los saltos de línea en ePub y otros formatos de libro electrónico: una de las formas en que el texto reajustable se adapta a las preferencias de los lectores en términos del tamaño de la fuente y el dispositivo de lectura es ceñir las líneas en la pantalla de forma diferente según esas preferencias”.[22]

Como se ha mostrado, debido a características específicas de la poesía, a la importancia del elemento visual para la conformación del sentido de los poemas, el impacto de las nuevas tecnologías no ha sido –hasta ahora– enteramente favorable para este tipo de contenido. Los libros electrónicos existentes no representan un avance, de hecho obliteran componentes fundamentales de la poesía. Sin embargo, los libros de poesía también tienen ciertas características que permiten que nuevas tecnologías adicionen valor a ellos., Abordaré ahora el otro lado de la moneda, el impacto positivo –en términos de adición de valor– que las nuevas tecnología han traído a los libros de poesía.

Capacidad de búsqueda y entrega

 

Los libros de poesía usualmente están conformados por diferentes poemas que no necesariamente tienen una conexión entre uno y otro.[23] Octavio Paz escribió: “La poesía no es la suma de todos los poemas. Por sí misma, cada creación poética es una unidad autosuficiente”.[24] Y, más adelante: “Los poemas permanecen y cada uno de ellos constituye una unidad autosuficiente, un ejemplar aislado, que no se repetirá jamás.”[25] Siguiendo estas ideas, puede decirse que los libros de poesía son colecciones de unidades autosuficientes, con su propio significado, autónomas del resto.

Contrario a otros tipos de libros que necesitan ser leídos en su totalidad para aprehender el significado de ellos, como las novelas, los libros de poesía sólo son leídos de manera fraccionaria. Los distintos poemas contenidos en un libro, comúnmente cortos (una página o dos), pueden ser leídos en cualquier orden. Además, la poesía usualmente no es una lectura sencilla y tiene que hacerse varias veces, con paciencia y atención. Estas propiedades hacen que se pueda adicionar cierto valor al contenido de los libros de poesía a través de las nuevas tecnologías. De hecho, hoy existen plataformas que han aprovechado esto. Aquí examino solamente tres, pero que constituyen una muestra representativa.

Lanzada en 2006, “Poem-A-Day”[26], fue creada por la organización sin ánimo de lucro Academy of American Poets. Es una plataforma que envía al correo electrónico previamente registrado un poema contemporáneo de lunes a viernes, y poemas clásicos durante los fines de semana. El correo electrónico enviado, además del poema, incluye un breve párrafo sobre éste, información sobre su autor y su trabajo reciente, vínculos a otros poemas relacionados por tema (separaciones y divorcios; guerra; nacimiento y paternidad; amor; poemas para adolescentes) y la posibilidad de compartir el poema fácilmente por medio de redes sociales como Twitter, Facebook, Email, Google Plus, Reddit y StumbleUpon. Por otro lado, “Poem of the Day”[27] es una plataforma creada por la The Poetry Foundation, una organización literaria independiente. Mediante ella se envían poemas clásicos y contemporáneos recitados por distintos poetas y actores. Otro proyecto interesante, promovido por la Biblioteca del Congreso en Estados Unidos, es “Poetry 180”.[28] Esta plataforma tiene como objetivo proveer a los profesores de secundaria estadounidenses un poema para ser leído durante la clase, cada día del año escolar, el cual dura 180 días,

Dejando de lado estas nuevas formas de enviar poemas de manera fragmentaria que aprovechan los rasgos particulares de la poesía y la forma en que esta es leída, otro aspecto importante en el cual las nuevas tecnologías pueden aumentar el valor de la poesía es en los mecanismos o herramientas de búsqueda. Los libros impresos tienen mecanismos de búsqueda que son bastante básicos, como los índices. En contraposición, en los textos digitales se pueden generar complejas herramientas de búsqueda en las cuales pueden ser buscadas palabras claves o nombres dentro de un texto o en varios simultáneamente. En el caso particular de los libros de poesía, si bien podrían servir para buscar palabras claves o conceptos, donde surge una oportunidad realmente novedosa de interacción dinámica es en las búsquedas dinámicas que pueden ser realizadas.

Un buen ejemplo para ilustrar esto es la aplicación “Poetry”, diseñada por The Poetry Foundation para el iPhone y iPad. En esta aplicación los poemas pueden ser buscados por autor, título o por palabra clave, pero también dependiendo del estado de humor del usuario (alegría, pasión, nostalgia, optimismo, aburrimiento, frustración, etcétera) o tema (juventud, envejecimiento, amor, naturaleza, espiritualidad, trabajo y juego, celebración). Adicionalmente, el dispositivo utilizado puede ser sacudido para obtener un poema con una combinación aleatoria entre estado de ánimo y tema. Estas oportunidades de mejorar las capacidades de búsqueda representan un importante paso certero hacia formas de “contenido individualizado” y de “cultura participatoria” en donde el usuario participa activamente en la producción del contenido que está consumiendo.[29]

Como muestran los cambios analizados, gracias al hecho de que la poesía puede ser dividida en unidades y de que es consumida fragmentariamente, las nuevas tecnologías han hecho posible un conjunto de nuevas formas de enviar poemas en correspondencia con sus características particulares. Asimismo, han impulsado una mejoría en las capacidades de búsqueda, permitiendo a los consumidores establecer acercamientos novedosos a la poesía.

 

Elementos multimedia

El impacto más significativo que han tenido las nuevas tecnologías sobre los libros de poesía ha sido en la posibilidad de agregar elementos multimedia para enriquecer su contenido. Acaso una de las mejores formas para dar cuenta de esto sea la aplicación para iPad, Blanco, desarrollada en el 2011 por Conaculta.[30] Debe enfatizarse que este no es un proyecto único en su caso, pero puede ser visto como un ejemplo representativo de las transformaciones en curso.[31]

Esta aplicación regresa a Blanco, uno de los poemas más importantes de la obra de Octavio Paz, con la intención de promover su trabajo usando deliberadamente las nuevas tecnologías como un mecanismo para hacerlo. Los resultados obtenidos permiten afirmar que fue un proyecto exitoso. Se mantuvo durante varias semanas como la aplicación más popular en la App Store mexicana y recibió uno de los Startup Awards México en la categoría de “Mejor diseño” otorgada por el influyente sitio web The Next Web.[32]

El poema Blanco, publicado originalmente en 1967, es abordado en la aplicación desde muy diversos ángulos. Ésta tiene una edición facsímil del texto con anotaciones manuscritas realizadas por el mismo Paz, así como correspondencia con su editor en torno a su publicación y fotografías y videos que hacen referencia al periodo de la vida del poeta en que fue escrito Blanco. También proporciona una serie de ensayos acerca del poema en cuestión, escritos por el autor y por otros especialistas. En una sección llamada “Galería” se presentan distintas interpretaciones que diferentes artistas han hecho de Blanco: una representación audiovisual del poema y composiciones musicales así como una serie de pinturas inspiradas en el mismo. La aplicación, a su vez, presenta lo que fue nombrada la “Librería Blanco”: varios textos que de cierta manera explican y acompañan el proceso escriturístico de Blanco. Entre éstos están otros tres poemas de Paz y uno de Stéphane Mallarmé, influencia central para el poeta mexicano, así como las traducciones de Blanco al inglés y al portugués.

Pero acaso la característica más interesante de la aplicación sea la manera de presentar el poema mismo. Ésta forma de hacerlo puede ser considerada como una radicalización o reactualización de la forma que originalmente ideó Paz para su poema. Blanco está compuesto por tres columnas que permiten la composición de tres distintos poemas independientes uno del otro, pero que simultáneamente forman un solo poema. En la aplicación se puede elegir, mientas se observa el poema escrito en la pantalla del iPad, que suene la voz de Octavio Paz recitando la columna de en medio, la de Guillermo Sheridan recitando la columna derecha y la de Eduardo Lizalde recitando la izquierda; o, en su caso, los tres leyendo alternadamente el poema entero. Es en este sentido que la aplicación permite una revitalización de la manera en que Paz pensó la interacción con su poema. Más allá: la opción de escuchar música de la India mientras se lee el poema activa una nueva manera de interactuar con él, retomando el hecho de que fue escrito durante una estancia de Paz en ese país y es, en buena medida, un diálogo con su cultura.

Para entender mejor la importancia que tuvo este poema en la carrera de Paz y en la historia de la poesía hispanoamericana, la aplicación desarrollada por Conaculta recupera una serie de videos con importantes intelectuales mexicanos hablando acerca del trabajo de Paz y, particularmente, del poema en cuestión. Estos “comentarios” también incluyen entrevistas con críticos literarios y poetas que evalúan diversos aspectos del poema (sus influencias, su impacto, el lugar que ocupa en la tradición poética, sus múltiples interpretaciones). Toda esta serie de materiales pueden ser escuchados mientras se lee el poema, para así poder seguir la argumentación que cada uno de los individuos hace sobre el poema.

Blanco es solamente un ejemplo de lo que puede hacerse gracias a las nuevas tecnologías con la poesía que en un inicio fue impresa en papel. Como muestra el caso del poema de Paz, incorporar nuevos elementos multimedia a un poema pueden resultar en novedosas formas de interacción y en la reactualización de otras ya existentes. Los poemas –como toda producción artística– pueden ser entendidos como universos que no solamente contienen en sí los versos que los componen, sino también una serie de lecturas y creaciones complementarias. Las nuevas tecnologías permiten aprehender esto y presentar productos en los cuales esté incorporado el universo de los poemas en cuestión, y con ello atizando que las lecturas y experimentaciones nunca terminen.

Conclusiones

La poesía tiene ciertas características que han hecho que la tecnología impacte de una manera particular en los libros que la contienen. Los elementos visuales son fundamentales en la composición del significado de los poemas, pero los formatos digitales de libros electrónicos existentes no toman en cuenta esto. A lo largo de estas páginas se analizó de manera empírica y desde una visión sociológica las maneras en que las nuevas tecnologías han impactado en estos libros de poesía impresos originalmente en papel. Éstos han sido estudiados considerando las innovaciones tecnológicas desde una perspectiva conextualista, es decir, concibiendo su uso y consumo como algo acotado por una serie de factores contextuales.

A pesar de que, como se vio, los lectores de libros electrónicos no hayan supuesto un sustituto ni desplazado a los libros de poesía impresos en papel porque socavan esta propiedad fundamental de su contenido, el hecho de que los libros de poesía estén compuestos por unidades singulares y autónomas ha permitido que se creen nuevas formas de entrega y de búsqueda de la poesía con ayuda de la tecnología. Adicionalmente, se han creado proyectos editoriales digitales tales como Blanco, la aplicación aquí analizada, que muestran que las nuevas tecnologías pueden traer ventajas en la incorporación de elementos que enriquecen y reconfiguran la manera en que el lector puede consumir la poesía.

Utilizando las herramientas de las ciencias sociales es imposible adivinar el futuro y lo que eventualmente sucederá con el contenido de los libros de poesía que, hasta ahora, fue impreso en páginas de papel. Sin embargo, después del análisis que aquí se ha hecho, puede suponerse que aquello que ha sucedido en los últimos años seguirá desarrollándose y que se mantendrán las tendencias ya existentes. Por un lado, parece que los libros electrónicos existentes, al menos aquellos que se venden masivamente, diseñados principalmente pensando en la prosa, no podrían remplazar a los antiguos libros de poesía en papel por una razón sencilla: no toman en cuenta el elemento visual, central en el caso de la composición poética. Por el otro lado, nuevos proyectos digitales como los analizados en estas páginas continuarán creándose y, de hecho, incrementándose. Nuevas tecnologías permitirán el desarrollo de formas novedosas de consumir poesía, diseñadas especialmente para este tipo de contenido y tomando en cuenta la manera particular en que es consumido.

Utilizando como estudio de caso los libros de poesía, estas páginas buscan demostrar en última instancia que no se debe pensar a la tecnología de manera aislada, sino siempre desde una perspectiva que tome en cuenta el contexto en el cual ésta se incorporará y será consumida. Sólo de esta forma podrán ser comprendidos cabalmente los procesos de transformación radical que están viviendo las distintas esferas de nuestra realidad, así como los objetos que han marcado nuestras vidas en los últimos siglos. El mundo editorial y el libro, por supuesto, no son una excepción.

 

 

[1] John B. Thompson. Books in the digital age: the transformation of academic and higher education publishing in Britain and the United States. Cambridge: Polity, 2005.

[2] Al respecto, como buenos ejemplos, véase: Prince, “Dead Again”, The New York Times. 10 Agosto 2012; Coover, “The End of Books Books”, The New York Times. Junio 21 1992.

[3] Thompson, Op. cit.: 317.

[4] Thompson, Op. cit.,: 317.

[5] Thompson, Op. cit.,: 318.

[6] Weisberg, “The Good E-Book”, The New York Times Magazine. Junio 4 2000.

[7] Gomez, Print is dead: books in our digital age. Londres: Macmillan, 2009: 191

[8] Gomez, Op.cit.,: 75

[9] Lennard, Poetry Handbook The poetry handbook: a guide to reading poetry for pleasure and practical criticism. Oxford, GBR: Oxford University Press, 2005: 153 ss.

[10] Williams, The collected poems of William Carlos Williams. Volume 1, 1909-1939. Litz, W.A. and MacGowan, C. Eds. Nueva York: A New Directions Book, 1991: 383.

[11] Longenbach, The Art of the Poetic Line. Saint Paul, Minnesota: Graywolf Press. 2008: xi.

[12] Levertov, “On the Function of the Line”, en Light Up the Cave. Nueva York: New Directions, 1981: 61.

[13] Collins, “Kindle isn’t kind to poetry (entrevista por Bill Radke)”, Marketplace, Julio 23 2010.

[14] Drucker, “Experimental, Visual, and Concrete Poetry: A Note on Historical Context and Basic Concepts”, en Experimental-Visual-Concrete. Avant-garde poetry since the 1960s. Jackson, D., Vos, E. and Drucker, J. eds. Amsterdam, Atlanta: Rodopi 1996: 39

[15] Salario, “Breaking  the  Poetry  Code The  future  of  poetry  e­books,  and  why  it’s  not  what  you  think.” Poetry Foundation, 10 Noviembre 2010.

[16] Salario, Op. cit.

[17] Morgan Teicher, ”This Is Not Allen Ginsberg’s “Howl”, Publishers Weekly (PWxyz Blog), 6 Octubre 2010 y O’Neal Parker, “Poetry’s tense relationship with e­readers”, The Washington Post, 15 Marzo 2013.

[18] Ginsberg, “Letter. May 18, 1956. Allen Ginsberg [San Francisco] to Richard Eberhart [Nueva York], en: Howl on Trial: The Battle for Free Expression. Bill Morgan, B. and Peters, N. eds. San Francisco: City Lights Books, 2006: 41

[19] Habría que señalar matizar esta aseveración subrayando que si bien hasta ahora el EPUB no funcione para describir y codificar poesía, es posible que en un futuro logre hacerlo. Su desarrollo ha sido dinámico. Podemos pensar que, si alguien decidiera avocarse a ello, se podrían generar las descripciones específicas necesarias para los versos y diseñar un lenguaje de marcado pensado para la poesía.

[20] Collins, “Kindle isn’t kind to poetry (entrevista por Bill Radke)”, Marketplace, 23 Julio 2010 y Italie, “Poetry joins e-book stampede. Publishers struggle to address  issues  about format”, The Columbian: 26 Mayo 2013.

[21] Brown, “Poetry Extinguished by Kindle?”, Huffington post United Kingdom (Culture), 20 diciembre 2011.

[22] Morgan Teicher, “Diverging Digital Roads: Poetry and E-books”, Publishers Weekly. 28 Marzo 2011.

[23] Excepciones a esto son los poemas largos, aquellos que por su extensión conforman un libro por sí mismos. Los poemas épicos como la Ilíada, la Odisea, la Eneida y el Mahábharata, así como Beowulf, Paraíso perdido de John Milton, los Cantos de Ezra Pound o el Canto General de Pablo Neruda, son buenos ejemplos. Sin embargo, incluso estos poemas largos incluso pueden ser divididos en varias fragmentos sin perder su significado porque frecuentemente están compuestos por unidades autónomas. Esto es claro en Cantos de Ezra Pound, el cual está compuesto por 120 secciones, o el Canto General de Neruda que está constituido por quince secciones, a su vez conformadas por 231 poemas individuales.

[24] Paz, El arco y la lira. El poema, la revelación poética, poesía e historia. México: Fondo de Cultura Económica, 1956: 6.

[25] Paz, Op. cit.,: 8.

[26] El sitio web oficial del programa: http://www.poets.org/poemADay.php (consultada Noviembre 2014).

[27] El sitio web oficial del programa: http://www.poetryfoundation.org/features/audioitem/3984 (consultada Noviembre 2014).

[28] El sitio web oficial del programa:: http://www.loc.gov/poetry/180/ (consultada Noviembre 2014).

[29] Gomez, Print is dead…: 113; Jenkins, Convergence culture: where old and new media collide. Nueva York; Londres: New York University Press, 2008: 3.

[30] Esta aplicación puede ser descargada gratuitamente aquí: https://itunes.apple.com/mx/app/octavio-paz-blanco/id484285852?mt=8&ls=1 , consultada Noviembre 2014.

[31] Otros casos similares son: “The Waste Land” creada por Touch Press and Faber; “The Sonnets by William Shakespeare” de Touch Press; “The Poetry App” creada por Josephine Hart Poetry Foundation; “Muerte sin fin de José Gorostiza” y “Amado Nervo, El fantasma soy yo” también desarrolladas por Conaculta. Todas ellas pueden ser descargadas en la App Store de iTunes.

[32] Heim, “Top Mexican iPad app showcases poems by Nobel Prize for Literature Octavio Paz”. The Next Web. 8 diciembre 2011; Staff, Mexico’s Top iPad App? An Octavio Paz Poem!”, Poetry Foundation (Harriet: a poetry blog). 9 diciembre 2011; y González, “Un premio nobel en el IPad”, Cuello Blanco Magazine. 20 diciembre 2011.

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Reescribir lo imaginado: fanfiction

La tecnología nos ha permitido aprehender la cultura en formas inéditas: acelerando y moldeando inquietudes artísticas, recreando mundos fantásticos, multiplicando el impacto de las obras, compartiendo experiencias en tiempo real, etc. En cualquier caso, estamos ante la inminente resignificación de la industria cultural. Crear, difundir y recibir el arte a través de dispositivos tecnológicos fomenta el surgimiento de nuevos paradigmas de interacción autor-obra-receptor. Uno de ellos es el llamado fanfiction. Este término designa a las creaciones elaboradas por los fans a partir de animes, mangas, comics, libros, música, videojuegos, películas, series de televisión y un sinnúmero de fuentes de esparcimiento con la finalidad de acrecentar las historias originales, construyendo nuevas aventuras de los personajes. Este concepto se emparenta con las diversas maneras de apropiación de las obras, como el fanart o el fanfilm; el fanfiction se refiere a la literatura desprendida de las piezas artísticas.

Si bien, la necesidad de reutilizar escenarios imaginarios se rastrea desde la antigüedad, cito como ejemplos la Ilíada de Homero, cuyo producto fue la Eneida de Virgilio, y el El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, fundamento del Quijote de Avellaneda; el fenómeno actual está marcado por la colaboración colectiva, el empleo de plataformas digitales, la producción en distintos idiomas y el deseo de compartir sobre el de vender los escritos resultantes. Tal como lo conocemos hoy en día, el fanfiction nació con la serie Star Trek, dirigida por Gene Roddenberry en los años 60. Cuando se estrenó en 1966 no se tuvo el éxito esperado, de hecho, tras su primera temporada ya se sopesaba su cancelación, aún así se grabaron dos temporadas más; una década más tarde, su retransmisión conseguiría arraigarla como uno de los productos de entretenimiento más importantes del siglo XX, actualmente reconocido con el Records Guinness de spin-offs: cinco series de televisión y doce películas. Ya en los años 70, los seguidores elaboraban relatos a partir de la serie, realizados en fanzines y distribuidos por correo y en fotocopias.

Con la llegada de Internet y la expansión de cultura transmedia, las comunidades de fanáticos fortalecieron y extendieron dichas actividades. Su consigna es clara: disfrutar, crear, compartir. El impacto masivo del fanfiction conlleva una dinámica cultural proyectada como una serie de procesos creativos: la obra original es publicada y aceptada, los fans inician su labor recreativa en textos, de nueva cuenta es la producción legítima quien irrumpe con una precuela, secuela o cualquier otra variante. Después de contar con una pieza modelo, la influencia entre fans y autores/productores no deja de presentarse, aunque no siempre con resultados gratos. El aspecto legal es el más controvertido. El fanfiction no está autorizado, por consiguiente, muchas productoras y autores lo consideran transgresor del copyright, incluso han llegado a demandar a páginas web por la difusión de este tipo de materiales, es el caso de Lucasfilm, productora de Star Wars, Indiana Jones y American Graffitti. No obstante, las contribuciones de los fans son tan numerosas y ricas en contenidos, que se vuelve imposible ir en contra de éstas; una postura más tolerante se está abriendo paso entre autores de la talla de Douglas Adams, creador de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, y J.K. Rowling, autora de Harry Potter, quienes celebran las piezas basadas en sus producciones.

Fanfiction, Quotev, Kildle Worlds, Wattpad, Archive of Our Own, Asianfanfics y FicWad son algunos de los sitios web relacionados con las creaciones textuales de los fans. Se nutren de vastas comunidades, con una formidable actividad y una autorregulación establecida por el sitio. Usualmente, los textos se clasifican en categorías relacionados al tipo de obras-base (Anime/manga, Books, Cartoons, Comics, Games, Misc, Movies, TV shows, Play/musicals, etc.), y subcategorías adecuadas al tipo de historia desarrollada (Angst, Crossover, Drable, Fluff y Warm and Fuzzy Felling, Hurt/Comfort, One-Shot, Side-Story, Spamfic, PWP, Alternative Universe, entre otros). También se proporcionan los datos del autor, un resumen o palabras clave afines al texto, fecha de publicación/corrección, número de palabras, vistas, comentarios de otros participantes y reputación del autor, sea por marcas de favoritos/recomendados o seguidores.

La imagen anterior corresponde a 50 photographs, una serie de historias sobre los personajes principales de Rurouni Kenshin Meiji Kenkaku Romantan, manga escrito e ilustrado por Nobuhiro Watsuki, cuya resonancia cultural arrojaría el anime, dos ovas, una película animada y una de live action, dos videojuegos, ocho art books y 3 volúmenes de ranobes. Es parte de los casi 15, 000 títulos sobre la narración japonesa consignados en Fanfiction. Esta derivación gira en torno al significado de la relación entre Himura Kenshin y Kamiya Kaoru y está dentro de una secuencia de one-shot, pequeños fanfics de una historia sin continuación alguna, en ocasiones pueden estar seriados tal como sucede aquí. Aunque este proyecto no se ha terminado, existen en este momento solo 26 capítulos de los 50 prometidos, sí refleja la naturaleza del fanfiction: alto conocimiento de la pieza original, apropiación de la obra con elementos clave, es producida por un usuario activo (con 24 historias escritas sobre Rurouni Kenshin, Get Backers, Fushigi Yuugi, Naruto, Avatar: Last Airbender y Harry Potter; y ha marcado como favoritas 336 historias y 61 autores), frecuente retroalimentación, el texto enmarcado por una mecánica de completa seriedad a las historias posibles, así la autora adecúa el lenguaje de sus personajes al registro de los originales. Pese a toda la dedicación de los fans, sus textos no siempre tienen una óptima calidad lingüística, sobre todo, por el carácter amateur de la escritura.

El fanfiction convive armónicamente con la asombrosa diversidad de plataformas de entretenimientos desde donde emergen las grandes narraciones. Su repercusión tiene dos beneficios bien identificados: favorece a la misma industria cultural, al distribuir y solidificar la obras, y también influye positivamente en la formación de estrategias educativas cuyo objetivo es afianzar los conocimientos de los alumnos, valiéndose de su entorno tecnologizado natural. Estas posibilidades de aplicación del fanfiction permite vislumbrar el potencial del mismo: mejoras en la distribución del contenido, impulso a la producción artística y profesionalización de escritores, preservación el arte, apoyo a la educación, legitimación de nuevos modelos legales, desarrollo de prácticas sociales horizontales, actualización y refinamiento del conocimiento humano, entre otros. Ahora el reto se perfila a sustraer el tema de la marginidad en donde habita y promover su uso y estudio en las instituciones culturales.

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La RedHD y contextos latinoamericanos: auto-representación y geopolítica en las HD

redhd_dhlibWord cloud generated using Voyant from the paper abstracts presented at Segundo Encuentro de Humanistas Digitales in May 2014.

Esta entrada de Isabel Galina (UNAM), Élika Ortega (Universidad de Kansas), Ernesto Priani (UNAM),  Paola Ricaurte (ITESM) aparece simultáneamente en inglés en DH+Lib.  Agradecemos a los editores Zach Coble, Sarah Potvin y Roxanne Shirazi por facilitarnos un espacio para publicar este artículo que consideramos debe alcanzar también a una audiencia angloparlante.

Pocos campos del conocimiento han tenido un debate tan intenso como el que se ha dado en las Humanidades Digitales (HD) en los años recientes. Las HD se han convertido en el eje de discusión sobre el lugar de las humanidades en las instituciones universitarias públicas y privadas, y en otras instituciones públicas, además de estar presentes en otras reflexiones relacionadas con el futuro del libro en el nuevo entorno digital, la crisis editorial mundial o el giro científico en la investigación humanística. Hasta el momento, muchos de estos debates se han mantenido dentro del contexto académico anglo-americano que ha sido el lugar donde mayor crecimiento ha experimentado en las últimas décadas. Un giro global, las discusiones iniciadas entre “el norte” y “el sur” y el crecimiento mismo del campo de las HD, han impactado estos debates de forma positiva y han abierto el escenario a una discusión mayor. La RedHD (Red de Humanidades Digitales) y otras organizaciones del sur han sido participantes clave. Humanistas digitales de habla portuguesa y española se han reunido como una emergente comunidad “periférica” con proyectos, iniciativas y organizaciones importantes. Algunos ejemplos son la Asociación Argentina de Humanidades Digitales, Associação das Humanidades Digitais (AHDig), Humanidades Digitais, GrinUGR, Humanidades Digitales Hispánicas. Sociedad Internacional, Día HD/Dia das Humanidades Digitais 2013 y 2014, MapaHD, por nombrar algunos. A través de fructíferos debates hemos reconocido diferencias institucionales, económicas, sociales, tecnológicas, culturales y otras diferencias contextuales.

El más reciente número de Culture Machine (CM) titulado Viva Culture Machine! Latin American Mediations publicado a finales del 2014 incluye el artículo de Gabriela Méndez Cota “Digital Humanities: Whose changes to you want to save?” que aborda el trabajo realizado en el campo en Latinoamérica. La visibilidad e inclusión de trabajo académico en las HD producida en muchos de los países de habla hispana es productiva y conduce a diálogos de mayor alcance, especialmente en revistas de prestigio como CM. Por esta razón celebramos el hecho de que exista un número dedicado al trabajo académico latinoamericano y, en particular, a los académicos mexicanos.  El artículo, sin embargo, ignora mucho del trabajo realizado por muchos investigadores en las HD en Latinoamérica y en particular, dentro de la RedHD, lo que da lugar a lo que se podría considerar una imagen limitada, si no es que distorsionada de la situación actual.  Apreciamos la oportunidad de entablar una discusión abierta y diversa y aprovechamos este espacio para fomentarla.

El artículo de Méndez Cota afirma que ofrece “una revisión crítica de la Red de Humanidades Digitales Latinoamericana” (p. 2) [1] aunque no exista una red en América Latina bajo ese nombre. A pesar de que sea un nombre que jamás hemos utilizado y una atribución que nunca hemos reclamado, asumimos que la autora se está refiriendo a la RedHD. Empezando con este error, sentimos que la representación de la RedHD, a través de la selección de fuentes y de las diferentes prácticas de HD mencionadas en el artículo de Méndez Cota es parcial y carente de contexto. Por lo tanto, su crítica, en nuestra opinión, requiere ser rebatida y por ello nos gustaría hacer notar algunas imprecisiones que consideramos sesgan el artículo y ofrecen una representación parcial del trabajo de HD en México y otros países latinoamericanos. Además, tomamos esta oportunidad para ampliar las referencias utilizadas por Méndez Cota para así contribuir a la descripción de las HD en México y Latinoamérica y ofrecer, desde nuestra práctica de los últimos años, un contexto más amplio para su crítica.

Como puede verse a través de los archivos de este blog, la RedHD es una organización que ha trabajado desde hace casi cuatro años para “promover y fortalecer la investigación humanística y el cómputo, con especial énfasis en la investigación y educación […] la comunicación entre los humanistas digitales de la región, […y] proyectos e iniciativas regionales a nivel internacional” (RedHD “Acerca de”). Aunque basados principalmente en universidades y otras instituciones académicas, a lo largo de este tiempo, la Red ha crecido y diversificado sus intereses y áreas de experticia y se ha expandido geográficamente. También hemos establecido colaboraciones con otros grupo de HD en Latinoamérica tales como AAHD, AHDigitais mencionados anteriormente, e iniciativas enfocadas en el sur global como GO::DH. La RedHD ha tenido muchos logros en los últimos años, pero también estamos conscientes de que todavía existe mucho trabajo y reflexión en torno al lugar/relevancia/papel de las HD en México y en otros países de Latinoamérica, empezando con la pregunta acerca de nuestro lugar en las HD latinoamericanas. Esto es una preocupación que continuamos trabajando en la RedHD desde México y en diálogos con otras redes en el exterior.

Una de las problemáticas resaltadas por Méndez Cota acerca de las HD latinoamericanas es la falta de reflexión crítica del concepto de humanismo ya que este “no ha sido filosóficamente ‘deconstruido’, y mucho menos ha sido políticamente desacreditado. Esto es lo que emerge de las contribuciones de un número de humanistas digitales al blog de la Red Latinoamericana de HD” (p. 2). Las discusiones acerca de nuestro posicionamiento en el campo y nuestros fundamentos ontológicos, epistemológicos, teóricos y metodológicos para definir la práctica de las HD desde nuestro locus enunciativo heterogéneo y plural son parte de un trabajo colectivo en proceso. Así, consideramos que las aseveraciones que realiza Méndez Cota acerca de la RedHD requieren de una investigación de campo que los fundamente. Por otra parte, las fuentes utilizadas por la autora para hacer su crítica, además de limitadas, no pertenecen al blog de la RedHD como indica, sino que son entradas del blog RedHD en Traducción en el cual trabajamos durante el Día de las Humanidades Digitales en el 2014 como un proyecto internacional independiente. Debido a que emprendimos de forma colectiva RedHD en Traducción como una forma de dar visibilidad internacional a algunos de los artículos fundacionales producidos por humanistas digitales hispanohablantes, consideramos que la genealogía de las fuentes de Méndez Cota debería ser parte del argumento, así como su diversificación para integrar el trabajo disponible en el blog de la RedHD y otros artículos individuales que han sido publicados en otros lugares.  RedHD en Traducción fue un ejercicio de intercambio entre humanistas digitales principalmente en México y en otras partes del mundo y contó con gran apoyo de nuestros colegas ‘en el Norte’. Adicionalmente, estas entradas, con la excepción de una, son traducciones de artículos publicados previamente en otros lugares.

Méndez Cota sistemáticamente señala que sus fuentes de RedHD en Traducción fueron publicados en 2014, mucho más tarde de lo que lo fueron. Por ejemplo, “¿Humandiades digitales en español?” de Juan Luis Suárez fue publicado inicialmente en 2010 en Insula 762, mientras que “Bibliotheca mexicana: virtud, condena, posibilidad, de Ernesto Priani se publicó en 2012 en la Gaceta del Fondo de Cultura Económico. Solamente “Geopolítica del conocimiento y humanidades digitales” de Paola Ricaurte fue publicado en el blog de RedHD en 2014. Aunque el año de publicación puede parecer un detalle sin importancia, en el dinámico campo de las HD incluso un par de años hacen una diferencia sobre cómo los proyectos son articulados conceptualmente o en la práctica. El contexto en el que cada artículo fue publicado es especialmente importante porque muchos de los temas mencionados en ellos han sido el foco de nuestro trabajo en los últimos años. Esta trayectoria no es reconocida o mencionada en la crítica de Méndez Cota y, por lo tanto, parecería que nuestro trabajo es estático y anacrónico. Esto es aún más significativo ya que la revista CM tiene principalmente una audiencia en inglés. Para la RedHD, el ejercicio de traducir nuestro trabajo al inglés (y otros idiomas) durante RedHD en Traducción fue una estrategia de auto representación que buscó abrir el debate de las genealogías de las HD desde nuestras experiencias particulares como académicos y como organización–las cuales pueden o no ser representativas de una perspectiva latinoamericana. Podemos ver una fuerte conexión entre el ejercicio de la RedHD y la editorial colectiva de la revista CM que dice:

We can therefore perhaps see these thinkers from Mexico and other locations in Latin America as offering the gift of their work, understanding, language and translation to English-speaking readers of Culture Machine all over the world. For this particular issue, the Spanish-speaking writers have all made their texts available in English, in recognition of the present readership of the journal – but also in recognition of the fact that a number of scholars based in the Spanish-speaking world are already part of the mainstream discourses and debates in the global west and north, precisely because so many of them are able to navigate comfortably between different languages and different academic conventions. (The willingness and ability to do so is unfortunately not always reciprocated, we are ashamed to admit.)

Sin embargo, esta misma práctica de nuestro lado no es tomada en cuenta por Méndez Cota quien es no solo la autora del artículo sino también la editora del volumen 15 de CM.

Las HD, como toda práctica cultural, están claramente caracterizadas por el contexto en el que se encuentran enraizadas. Las posibilidades y limitaciones de los recursos, infraestructura e instituciones en donde trabajamos son un constante recordatorio de esta condición. La autora hace referencia a la importancia de los argumentos de Mignolo, a través del texto de Ricaurte, en relación a la necesidad de abandonar el concepto universalista del conocimiento y como debe de ser “aplicado primero al entendimiento ‘local’ de las HD” y sugiere que “estos cuestionamientos probablemente ocurrirán en la región latinoamericana en los próximos años” (p.7). No podríamos estar más de acuerdo. La insistencia de Méndez Cota en la importancia de que los humanistas digitales y, de hecho, todos los humanistas en general, cuestionen los conceptos de producción de conocimiento por parte del ‘experto’ del hemisferio norte ha sido un foco de interés desde que la RedHD fue fundada en 2010-2011–– algunas de las particularidades de las HD en México son parte del artículo de Isabel Galina “¿Qué son las Humanidades Digitales?” (2011) traducido al inglés y publicado en el blog la RedHD en traducción en el 2014 también. Ricaurte misma menciona los mecanismos para legitimar la producción del conocimiento en las HD. Sin embargo, la autora sugiere que estos cuestionamientos surgirán fuera del sistema tradicional universitario. Méndez Cota tiene razón, pero solo parcialmente. Considerando la relativa superficialidad del artículo, es injusto sugerir que las HD basadas en la academia universitaria no podrán contribuir al debate.

Parte de la crítica de Méndez Cota yace en el hecho de que proyectos pioneros de HD como el Corpus del Español y Bracero History Archive “han involucrado la participación de universidades en Estados Unidos que tienen lazos con empresas privadas y el estado” (p. 3) sin ponerlos junto con los recursos que han estado completamente basados en México como la Biblioteca Digital del Pensamiento Novohispano, del propio Priani, la Bilioteca Digital de Humanidades de la Universidad Veracruzana, Libros del Baubo o el Seminario de Tecnologías Filosóficas. Además, lejos de ser una desventaja, una suerte de sumisión al Norte, como Méndez Cota parece implicar, vemos nuestras colaboraciones (con el Norte) como una de las fortalezas del trabajo hecho en la RedHD. Fuertes lazos con comunidades de HD en Estados Unidos, Alemania, Canadá, el Reino Unido y otros países, lejos de disminuir nuestra relevancia como humanistas digitales mexicanos, la ha resaltado y nos ha dado espacio para hacer fuertes cuestionamientos, provocar y proponer. De forma similar, también hemos cuestionado la escalabilidad de nuestras prácticas basadas en México frente a las HD alrededor del mundo. Un aspecto clave que se escapa de la crítica de Méndez Cota es el ethos de colaboración que los humanistas digitales hemos adoptado en todo el mundo. No somos la excepción y, lejos de tratarse de una retórica de prácticas, las colaboraciones -locales e internacionales- han sido los ladrillos del trabajo de la RedHD.

Por otro lado, la impresión de Méndez Cota de que “los humanistas digitales basados en las universidades alinean su labor con proyectos de construcción de nación, desarrollos socioeconómicos, la creación de herramientas para la conservación del patrimonio y estándares académicos rigurosos […] que reafirman, sin problematizar, la narrativas rotas sobre nación, conocimiento y tecnología” (p. 7) es muy probablemente resultado de las fuentes limitadas que utiliza en el artículo. Aunque algunos proyectos paradigmáticos dirigidos por miembros de la RedHD, como el recientemente anunciado Códice Mendoza, sí tienen un objetivo patrimonial y están sustentados por instituciones gubernamentales, como se puede ver a partir de los ejemplos de arriba, la diversidad del trabajo publicado en este blog, los proyectos que componen nuestra base de datos, nuestra relación con organizaciones como Wikimedia México, el perfil de nuestro trabajo, nuestra posición en defensa del conocimiento abierto, la cultura libre y el procomún, las luchas institucionales para abrir espacios a las HD en todos los niveles, nuestra discusión sobre el papel de las humanidades en la geopolítica del conocimiento, difícilmente se puede considerar patrimonial, nacionalista o tecnocientífico. La extensión colectiva y la variedad del trabajo hecho de ninguna forma se puede caracterizar de manera unidimensional.

Es precisamente debido a la diversidad del trabajo hecho por los miembros de la RedHD y, aún más, por el trabajo hecho a lo largo y ancho de Latinoamérica[2], que no podemos estar de acuerdo con la crítica generalista de Méndez Cota. Su visión y las preguntas que propone, no obstante, son extremadamente interesantes. La idea que toma de Leonardo Rodríguez Medina de “desarrollar una estructura material y simbólica que permita la expresión del conocimiento local que, una vez canalizado, haga posible el diálogo con otras áreas” (p. 10) es, indirectamente, el espacio que hemos buscado construir aquí y en otros medios. Asimismo, Méndez Cota también tiene razón en señalar que “el diálogo no es una consecuencia natural de cualquier encuentro, sino un resultado contingente de los intercambios sociales, políticos y económicos” y, más adelante, en preguntar, “¿Podrían las Humanidades Digitales ser una de estas áreas?” (p. 10).

No creemos que haya una sola forma de hacer HD en México. Por lo tanto, tampoco hay una sola forma en las que las HD pueden responder a estas preguntas y/o contribuir a la apertura de espacios de debate, pero sí se trata de un espacio donde “la complejidad de establecer el diálogo entre tradiciones culturales, históricas e intelectuales inconmensurables” (p. 9) puede suceder y, de hecho, sucede. Las HD en México (y en cualquier otro lado) no nacieron ya formadas, y ya sea dentro o fuera de la academia, no deben ser confundidas con una solución generalista a los problemas de producción de conocimiento en el Sur/Norte. Nos ha tomado años llegar al punto en el que, como organización, podemos mirar al trabajo publicado hace tres o cinco años y reconocer los aspectos y conceptos que han cambiado desde entonces. Nos ha costado mucho trabajo sostener los debates entre los miembros de la RedHD y hacer intercambios con humanistas digitales en América Latina, el Sur global y, también el Norte, pero esto nos ha conducido a un entendimiento más amplio de lo que hacemos en relación con el trabajo de otros. Seguramente nos tomará tiempo elaborar estos diálogos de forma que sean fructíferos, pero esto solamente ocurrirá si todos nos atendemos con justicia y nos damos oportunidad de auto representarnos.

[1] A partir de aquí todas las traducciones al español del artículo de Méndez Cota son nuestras.

[2] Las primeras Jornadas de Humanidades Digitales, Culturas, Tecnologías y Saberes organizada por la Asociación Argentina de Humanidades Digitales que tuvo lugar en noviembre de 2014 en Buenos Aires, y en las que participó la RedHD, precisamente tuvieron como objetivo reflexionar críticamente acerca de la relación entre tecnología y humanidades desde diversas perspectivas y prácticas.

Isabel Galina, Élika Ortega, Ernesto Priani, Paola Ricaurte
(UNAM, University of Kansas, UNAM, ITESM)

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