El festejo de las humanidades digitales – DH2018 en México

En junio del próximo año se llevará a cabo en la ciudad de México uno de los eventos más relevantes en el mundo de las humanidades digitales (HD), el congreso anual de Digital Humanities de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO).

Las humanidades digitales (HD) son el área de actividad académica que se encuentra en la intersección entre las tecnologías informáticas o digitales y las disciplinas humanísticas, ésta incluye el uso sistemático de los recursos digitales dentro de las humanidades y las ciencias sociales, así como la reflexión sobre su uso. Han sido definidas como nuevas formas de investigación, enseñanza y publicación, de origen colaborativo y transdisciplinar.

Al producir y utilizar nuevas aplicaciones y técnicas, las HD hacen posible la renovación de los modelos de enseñanza e investigación, al tiempo que se estudia y reflexiona sobre los cambios en el patrimonio y la cultura digital. Las HD son el puente que une lo humanístico con lo tecnológico, mediante el pensamiento crítico y ético del influjo de la tecnología en la producción de conocimiento

La Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO) es una organización que se creó en 2005 para coordinar las actividades de varias organizaciones constituyentes regionales de humanidades digitales: La Asociación Europea para las Humanidades Digitales (EADH) ; La Asociación para las Computadoras y las Humanidades (ACH); La Sociedad Canadiense de Humanidades Digitales (CSDH / SCHN); La Asociación Australasia de Humanidades Digitales (aaDH); La Asociación Japonesa de Humanidades Digitales (JADH) y Humanistica, la Asociación francófona de Humanidades Digitales.

El congreso Digital Humanities se ha llevado a cabo anualmente desde hace más de veinticinco años. Tradicionalmente la sede del congreso se turnaba entre algún país europeo y Estados Unidos o Canadá. En el 2015 se llevó a cabo por primera vez en otra región del mundo, en Australia. Fue durante ese congreso que el Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Red de Humanidades Digitales (RedHD) presentamos una petición para que el congreso se llevará a cabo en la Ciudad de México, y lo logramos!. Es la primera vez que el congreso tendrá lugar en un país latinoamericano y de habla hispana. Queremos que DH2018 en la Ciudad de México sea un parteaguas para las humanidades digitales.

Se habla español (y náhuatl, maya, latín, otomí…)

Para nosotros como comité local organizador es de gran interés que este congreso sirva como espacio para dar a conocer el trabajo que se está realizando en México y en Latinoamérica, y para fortalecer y promover los vínculos y colaboraciones entre los humanistas digitales de la región. Nos gustaría lograr que el congreso sea un espacio para dar a conocer los proyectos digitales de nuestra región dentro del marco de nuestra realidad socio política, lingüística y cultural, a participantes de todo el mundo.

Queremos también ofrecer un espacio para las personas que no conocen las humanidades digitales y que están interesados en aprender más sobre la temática. Buscaremos ofrecer en los días preliminares del congreso talleres tanto para principiantes como para profesionales más experimentados. Consideramos que DH2018 puede ser una gran oportunidad para promover las HD o capacitarse en ellas. Queremos aprovechar también el tener la comunidad internacional de humanistas digitales en la ciudad para lograr un ambiente estimulante y abierto para la construcción del conocimiento. Consideramos que la situación geográfica de México lo hace un lugar ideal para que converjan humanistas digitales de culturas, contextos y realidades socio-políticas diversas para que se vinculen, reflexionen, colaboren, intercambien información e inicien proyectos innovadores.

¿Cómo puedo participar?

Existen muchas diferentes formas de participar en DH2018 dependiendo de los distintos intereses, disponibilidad de tiempo y trayectoria académica. A continuación enlistamos algunas:

Como ponente

Para ser ponente es necesario enviar una propuesta que debe pasar por un proceso de revisión de pares. Las ponencias aceptadas forman parte del programa académico.

La convocatoria para el envío de ponencias se publica en septiembre en la página del congreso https://dh2018.adho.org/ y la fecha límite es a principios de noviembre del 2017.  Existen diversas modalidades de ponencias que están descritas con mayor detalle en la convocatoria pero a continuación un resumen:

  • Posters (resumen máx.750 palabras);
  • Ponencias cortas short papers (resumen máx. 1000 palabras);
  • Ponencias largas (resumen máx. 1500 palabras);
  • Sesiones de ponencias múltiples, incluyendo panels (resúmenes por ponencia + resumen general de 500 palabras)
  • Talleres y tutoriales pre-conferencia (máx.1500 palabras)

Es importante mencionar que no es necesario enviar la ponencia en extenso ya que la convocatoria establece que debe enviarse solamente un resumen en extenso. Los resúmenes en extenso deberán ser lo más completos posibles, incluyendo introducción, desarrollo y conclusiones además de referencias bibliográficas.  Sugerimos revisar el libro de resúmenes del congreso anterior para familiarizarse con el formato https://dh2017.adho.org/program/abstracts/ .

El congreso es oficialmente bilingüe, inglés y español, por lo que se puede mandar la propuesta en cualquiera de estos dos idiomas. Sin embargo, también se pueden enviar propuestas en los otros idiomas oficiales de la ADHO: alemán, italiano, francés y portugués. Las propuestas son dictaminadas en el idioma de envío y no es necesario traducirlo posteriormente a ningún otro idioma. Las presentaciones en el congreso pueden ser dadas en el idioma elegido.

El Comité Organizador Local del DH2018 los invita a enviar sus propuestas en español, para fortalecer la presencia de esa lengua dentro del congreso.

La convocatoria estará disponible próximamente en cinco idiomas. Consulta en el sitio del congreso: http://dh2018.adho.org  

Como dictaminador

Con el objetivo de fomentar la participación en muchos idiomas el programa académico se requiere ampliar el número de revisores y en particular los que hablen otros idiomas, además del inglés. Por lo tanto, estamos buscando personas que estén interesados en dictaminar. Los dictámenes se realizan en línea y generalmente se solicitan en el mes de diciembre.

Los requisitos para postularse como dictaminador son los siguientes. Solo es necesario cumplir como mínimo con dos:

  • Haber participado, en los últimos tres años, en algún programa, proyecto o iniciativa de humanidades digitales.
  • Contar con una maestría o equivalente en alguna disciplina relevante (incluyendo pero no limitada a Humanidades, Ciencias, Bibliotecología, Bellas Artes).
  • Haber presentado en un congreso de la ADHO o alguna de sus organizaciones constituyentes o algún encuentro de la RedHD.
  • Contar con una publicación relacionada al tema de las HD en una revista académica o libro.

Si estás interesado en postularte como dictaminador envía un correo con el asunto “dictaminador”  indicando cómo cumples los requisitos mínimos y los idiomas en los que puedes dictaminar a dh2018@adho.org.

Como asistente

El congreso DH2018 se llevará a cabo del 26 al 30 de junio del 2018 en el hotel María Isabel Sheraton en la Ciudad de México. Para asistir es imprescindible pagar una cuota de inscripción. Estamos comprometidos a ofrecer un precio especial para asistentes latinoamericanos con el objetivo de reducir las barreras económicas que pueden limitar el acceso a este evento.

Las inscripciones en línea se abrirán en marzo/abril del 2018.

Como voluntario

Estaremos buscando a estudiantes para que participen como voluntarios durante el congreso, ayudando en las tareas de logística y apoyo. Consideramos que esta pueda ser una oportunidad importante para que puedan asistir al congreso y conozcan a la comunidad internacional de HD. Se otorgará también constancias por su participación. Si quieres recibir más información acerca de cómo puedes participar envíanos un mensaje con el asunto “Voluntario” e incluye tu nombre, carrera y semestre que cursas a dh2018@adho.org.

Pasa la voz

Ayúdanos a difundir el evento entre colegas y estudiantes que  podrían estar interesados.

El sitio del congreso es: http://dh2018.adho.org

O comparte en redes sociales usando #dh2018

Suscríbete a la lista de distribución de la RedHD en donde se estará enviando información de forma periódica por correo.

 

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Diálogo del desasosiego en las HD III

Antes. Después

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EP.- Muy bien, las humanidades digitales deben enfrentarse con la política, pero tomando en cuenta no sólo la amenaza global sino también la perspectiva política local. Leyendo a Sneha (Mapping Digital Humanities in India 2015) comprendí que hay una singularidad en la forma de asumir lo digital a partir de las condiciones específicas que la adopción de tecnología tiene en cada país. Por ejemplo, en el caso de México existe una Agenda Digital del gobierno federal en la que puede observarse que, para el discurso gubernamental, lo digital en general es una promesa de transformación, innovación, mejoramiento, incluso una forma de “insertar el país en la sociedad de la información”. Ahora descubro que entre los objetivos de la ONU para el Desarrollo Sostenible está una alianza que incluye entre sus metas la tecnología como forma de cooperación entre naciones. La promesa digital está puesta en el complimiento futuro de necesidades presentes. Una de esas necesidades presentes, cuyo cumplimiento será operado por la tecnología es la elevación de la calidad de las universidades (educación, investigación), e incluso la relación sur-sur. Hay por tanto, no solo una buena disposición de la administración, sino incluso un interés político en promover la adopción de las tecnologías al menos dentro del orden del discurso.

Por otro lado, a nivel del trabajo universitario, la tecnología digital aparece como una oportunidad para superar ciertas carencias: por ejemplo, el acceso a publicaciones más actualizadas en el ámbito académico en México ha cambiado gracias a los accesos digitales. Además, ante la inexistencia de una industria editorial académica (o de su práctica extinción), la publicación digital ofrece una alternativa especialmente a las humanidades. En particular, en el caso de la publicación de documentos antiguos. Pero estas alternativas o nuevos derroteros de la comunicación de las humanidades, son resistidos por una comunidad cuyos criterios de evaluación se centran en el libro en papel, al que por supuesto, sólo tienen acceso -en especial a las escasas editoriales de renombre- una pequeña élite académica.

Lo que esta imagen intenta pintar de manera muy simple son las contradicciones a las que la adopción de la tecnología se enfrenta de manera concreta en una escala mínima de poder: impuso administrativo, alternativas para los caminos tradicionales, resistencia al cambio. A nivel micro, la amenaza de los 5 parece distante, pues son una imposición, un aliado y enemigo.

En este nivel, el control sobre el código y sobre el archivo tiene muchos frentes. Yo puedo utilizar Facebook para construir mi archivo y comunicar una experiencia de conocimiento, con el fin de desmontar el control sobre los medios tradicionales de publicación académico y no académico. !Pero el archivo se está construyendo en Facebook! Hay una razón detrás: es un servicio que un gran número de posibles usuarios comprende. Incluyendo quien lo propone. Porque parte de la condición de Sur es des-conocer el código, y por lo tanto sus políticas. Pero ese desconocimiento convierte ciertas herramientas en aliados temporales, quizás con objetivos muy concretos en el marco de una comunidad reducida. En fin, que a nivel estratégico, la complejidad del problema es muy grande.

DF.- Es curioso que escribas sobre las élites académicas (e intelectuales, no se nos olviden), porque justo esta mañana estaba reflexionando sobre la situación de las HD en Italia en los años Noventa, y como es normal hay muchos puntos de contacto entre lo que planteas en tu reflexión y lo que muchos de nosotros, yo incluido, planteamos en esa época. El tema de la “rebelión” contra las élites académicas fue abrazado por muchos de nosotros. Acabo justo de recuperar unas diapositivas donde lanzaba rayos contra algunos  grandes personajes de las humanidades en Italia, “mostri sacri” como Armando Petrucci (probablemente el más importante paleógrafo del siglo XX) y Alfredo Stussi (uno de los más poderosos exponentes de la crítica textual italiana, enemigo de la crítica genética francesa y de la informática humanística…). Petrucci temía la desaparición virtual de los documentos, algo que Derrida contó de manera más neutral (y de forma más ambigua y a la vez contundente) en su Archive Fever. Sea como sea, yo no podía soportar afirmaciones que sonaban como condenas definitivas e inapelables de la digitalización:

 

Oggi gli strumenti e le pratiche introdotti nella cultura scritta contemporanea dalla nuova rivoluzione industriale, quella informatica, sono intervenuti a cambiare dalle fondamenta statuto, regole e modalità dei processi attraverso cui un testo scritto… viene composto, registrato, trasmesso e conservato, nonché la natura del testo stesso, tendenzialmente ridotto a labile traccia visiva transitante su uno schermo. […] Nella cultura scritta informatica… i modi e i processi della composizione… sono automaticamente provocati e determinati dalla legge del profitto dell’industria multimediale. […] i processi di trasmissione dello scritto stanno passando in mano a mediatori naturalmente estranei ai prodotti di cui si occupano, di fronte ai quali essi sono tecnicamente analfabeti. […] Sembra davvero che si sia giunti molto vicini alla rottura di una catena di trasmissione testuale durata, sia pure con cadute e faticose riprese, alcuni millenni. (Armando Petrucci, Prima lezione di paleografia, Laterza, 2002, pp. 125-126.)

 

Todos los instrumentos y las prácticas introducidas en la cultura escrita contemporánea por la nueva revolución industrial, aquella digital, han intervenido cambiando del estatuto fundamental, las reglas y la modalidad de los procesos a través de los cuales el texto escrito… viene compuesto, registrado, transmitido y conservado, y también la naturaleza del texto mismo, tendencialmente reducido a una trazo visible en tránsito por una pantalla (…) en la cultura informática … los modos y los procesos de la composición… son automáticamente provocados e determinados por la ley del beneficio de la industria multimedial (…) los procesos de transmisión de lo escrito están pasando a mano de mediadores, por supuesto, extranjeros al producto del cual se ocupan, de frente al cual son tecnicamente analafabetas (…) Parece verdaderamente que se ha aproximado mucho a la ruptura de la cadena de la transmisión textual que ha durado, con sus caídas y sus y subidas, algunos milenios.   

 

En aquel entonces ese tipo de posiciones me parecían vergonzosamente conservadores y me causaban muchísima irritación y una actitud de juvenil arrogancia hacía todo lo que se veía como “viejo”. ¿Pero era así? Petrucci era un viejo humanista paleomarxista prisionero de su pasado y nosotros los pioneros de un brillante futuro?

Es cierto que yo y muchos de mi generación (los que que tenían 25-30 años en los 90) sufrimos el dominio conservador de la universidad, que estuvo cerrada para los jóvenes durante muchos años (y esa fue la razón principal por la cual me fui a EE.UU. y luego a Edimburgo). Por lo que me estás contando (excepto el “aliado” Facebook, que es un fenómeno global), parece que en México está pasando algo parecido, y entonces las HD podrían representar una oportunidad de modernización de la academia y sobre todo de las humanidades. Es decir, veo que queréis aprovechar del poder disruptivo de la tecnología para dejar entrar un poco de aire fresco. Me parece bien, pero tengan en cuenta: 1) la historia de otras experiencias, con sus fracasos y sus exitos; 2) no creo que se pueda democratizar y modernizar un sistema a través de la introducción de la tecnología, porque la tecnología supone inversión, la inversión supone dinero, y el dinero no se genera de la nada, sino de las estructuras de poder existentes. Entonces la pregunta al final siempre es la misma: ¿quien tiene o va a tener el poder? Estamos seguros que los que vendrán serán mejor de los detestados profesores polvorientos? Luego está la otra gran pregunta: Facebook como “aliado táctico”, tú dices… Bueno, puede ser. Sin embargo me recuerda una metáfora que utilizó hace varios años Giulietto Chiesa en una mesa redonda donde estuvimos juntos hablando de comunicación global. “Las herramientas de la Web” (cito de memoria), “son como un Kalashnikov que puede ser utilizado contra quien lo agarra, pero no hay que olvidarse de quién es el Kalashnikov.”    

El tema del acceso abierto me parece útil e importante. Sin embargo, como nota Chandrasekhar, “el acceso abierto es de hecho democratizador. Pero solo parcialmente. El acceso abierto solo ayuda a democratizar la distribución de la investigación revisada por partes. No democratiza la investigación en sí misma, ni transforma el sistema de revisión por pares, que por diferentes razones resulta orientarse a favor de la elite que se auto selecciona. El tema que debe ser atendido es cómo OA puede eliminar el sistema de revistas renombradas y de jerarquía de revistas”

En ese sentido habría que analizar los planes del gobierno para desarrollar las TIC. Yo los miraría con un poco de escepticismo, ya que pasó exactamente lo mismo aquí: y con la misma retórica (me temo que ya globalizada). ¿Pero quién son (y fueron antes) los “stakeholders” de este proceso? En las HD hay voces críticas que nos recuerdan cosas obvias: “The digital humanities actually borrows a lot of its infrastructure, data models, and visual rhetoric from other areas, and particularly from models developed for business applications.” (Miriam Posner)

Entonces seguro que los que se beneficiarán serán los ciudadanos? Cuántos casos existen en el mundo en donde la tecnología favoreció los procesos de democratización, la apertura y transparencia de las instituciones públicas y privadas, la creación de nuevos puestos de trabajo y de una sociedad más justa? Hay que releerse a un crítico de la informática como Joseph Weizenbaum, y reconocer que en muchas aspectos su pesimismo fue profético …

Creo que si miramos los datos (por ejemplo en Italia), es innegable, como dice Geert Lovink, que la revolución digital fue una revolución bajo muchos puntos de vista, pero no provocó (o está provocando) ningún progreso social impactante. Al contrario, la explotación, la inseguridad laboral, los cortes a la educación, etc, aumentaron incluso en los países emergentes (por ejemplo en la India), y tampoco el saber está siendo democratizado, al contrario, crecen los monopolios. Entonces no entiendo cómo uno se puede negar en analizar la digitalización dentro del propio marco histórico, y entonces asumir todas las consecuencias negativas que hubo hasta hoy. En otras palabras, las HD perdieron la apuesta del cambio epistemológico. El conocimiento ya ha cambiado, y nosotros nos hemos convertido en consumidores (aunque creativos) dentro de un proceso que amenaza la sobrevivencia de la educación y de los saberes públicos a nivel global.

No quiero verlo todo negro: hay casos en los cuales el proceso de digitalización implica una modernización positiva de las infraestructuras, etc. Pero cabe preguntarse si eso es el verdadero objetivo de quien gestiona todos estos procesos: ¿acaso es el gobierno de México lo que decide sobre el ancho de banda o los software que emplearán en la administración? O no somos todos simples consumidores procesados y controlados por las “terribles cinco”, The Frightful Five? O peor, como demuestra la llegada a México de la empresa de Big Data que según el Guardian manipuló la campaña para el Brexit?  Esto es como volver a los tiempos de Salvador Allende, pero sin bombardeos: la democracia se derriba con los algoritmos.

Después de casi veinte años tengo que admitir que quizás el planteamiento de Petrucci no era tan equivocado.

Leo en un informe del Banco Mundial de 2016 que, para ayudar los médicos de los países en vía de desarrollo se están desarrollando sistemas  “software and hardware that can convert smartphones into microscopes and diagnostic machines… (…) The device includes an app that connects the smartphone to a server at UCLA and transmits raw images of DNA molecules to detect.” Estupendo. Pero eso quiere decir que el DNA de la gente del tercer mundo se conservará en bases de datos en EE.UU. No es esta otra forma, extremadamente peligrosa, de colonialismo bio-epistémico?

EP.- Déjame reaccionar un poco a tu afirmación de que esto ya pasó antes en Italia. Y que haga énfasis en “antes”. Porque ese “antes” no puede significar “lo mismo pero hace tiempo”, como si el tiempo fuera una línea recta donde Latinoamérica va “atrás” y otros adelante. Mi experiencia en estos meses en Italia me permiten entrever que ese antes tiene muchas variantes no asimilables a nuestro ahora. No porque piense que debemos conservar el optimismo en el poder transformador y democratizador de la tecnología, sino porque podemos estudiar algunos “desenlaces” de ese optimismo inicial, como el que tu expresas, y experimentar otros recorridos. Venir “después” puede significar también “aprender de lo que salió mal”.  Pensemos un poco en el caso del Open Access porque la crítica que hace Chandrasekhar está dirigida a la experiencia en el mundo del norte y no necesariamente la del sur, y en general al sistema conjunto del sistema de publicación académica, que el Acceso Abierto no es suficiente para transformar. Nuestro venir “después” consiste en Latinoamérica, como bien lo sabes, en su escasa participación en las publicaciones internacionales. Esto ha hecho que exista un esfuerzo regional por crear una red de publicaciones latinoamericanas y a adoptar el Open access como política general, con la finalidad de dar visibilidad a ese conocimiento que no tiene espacio en el sistema dominante del norte. Como explica Juan Pablo Alperin et al “ the motivations for OA in Latin America have been quite different than in the centre and have lead to a wide adoption of OA, even though OA as a movement has not been as clearly contemplated, formulated, or planned.” (la motivación por el OA en América Latina ha sido muy diferente que en el centro y ha llevado a una adopción amplia del OA, no obstante que el movimiento no ha sido claramente completado, formulado y planeado”). La cuestión es que como las publicaciones académicas en AL han sido tradicionalmente gratuitas o casi, la adopción del open access ha sido en realidad una extensión de una práctica ya existente, y no necesariamente la expresión de una posición política definida. Nuestro “venir después” ofrece un punto de partida completamente diferente, y que cambia por completo las preguntas.

No me parece que en latinoamérica el Open Access cambiará los monopolios de publicación académica, sino que cambiarlos requiere de un esfuerzo por completo diferente. Por ejemplo, uno se pregunta si  podrá defenderse de las presiones institucionales para que la investigación se integre a los patrones, los instrumentos y los métodos de utilizados en el centro, por ejemplo el contrato que firmó la UNAM con Elsevier. Porque la paradoja en todo esto es que la creación de todos los instrumentos de catalogación, indexación de las revistas académicas latinoamericanas tienen como finalidad llegar a ser como sus pares europeos o norteamericanos, aunque el camino sea hacerlo sobre bases muy distintas.

Pensada políticamente, en América Latina el Open Access responde a las debilidades institucionales del sistema académico latinoamericano, pero constituye también una solución propia en términos de una política del uso de la tecnología. Es decir, en un sentido intenta reproducir las reglas del sistema académico mediante la importación de un modelo, pero lo hace de forma paralela y distinta a como ocurre con los grandes conglomerados. Al costo, claro, de permanecer fuera del sistema y bajo la sospecha de no ser lo suficientemente serios, rigurosos, etcétera..

Traigo esto a colación no sólo porque en este ejemplo puede verse como “venir después” devela formas de organización diferentes que hay que discutir de forma diferente, y de resistir de otro modo. Reflexionando en estos días sobre la descolonización del conocimiento, después de terminar de leer el texto de Linda Tuhiwai Smith, Decolonizing Methodologies, que tan afortunadamente pusiste en mis manos, me preguntaba cómo introducir aquí la cuestión de la formulación de metodologías y problemas propios, que reflejen las culturas locales como un paso para la descolonización del conocimiento. Me parece que la discusión de lo que significa “estar antes” y “venir después”, es un primer paso que localiza claramente las diferencias.  

Respecto a esto hay dos cosas que me preocupan. Una local, otra general. En el plano local, el caso del OA ofrece un buen ejemplo de implicaciones política que han sido escasamente discutidas, de modo que la adopción de una política de acceso abierto vaya acompañada, al menos, de una visión de sus paradojas, posibilidades, limitaciones, etcétera.  Podemos decir que, hasta ahora, esta política no parece haber logrado el objetivo de una mayor difusión del conocimiento en y de AL, ni que responda a un modelo más democrático o inclusivo.

A otro nivel más general, me lleva a preguntarme si el sur puede ser global. ¿No tendríamos que pensar con más cuidado la idea del sur justamente como un espacio que está en tensión con lo global? Porque el sur podría definirse a partir de la diferencia, no de la estandarización.

DF.- Muy interesante pregunta… Otra vez, todo depende de nuestros objetivos. Para ahora te dejo con una cita: “the alternative, if it is to be effective, is necessarily compromised by the dominant…”. (Ver artículo completo). Estoy de acuerdo contigo, el antes de aquí (Italia) no se convierte automáticamente en el después de otros países. Sin embargo yo me refería a un cierto modelo de retórica del progreso que tanto en Italia como en México es una importación de los centros dominantes: donde se produce la cultura? En Harvard, Stanford, Berkeley, etc.? Y la innovación tecnológica? En Silicon Valley… etc. Y así volvemos al tema de las infraestructuras tanto materiales cuanto culturales (y virtuales) del conocimiento digital.

Pero volviendo al tema OA, creo que Chandrasekhar dice que el problema no es sólo acceso abierto o acceso cerrado al conocimiento académico. Por muchos aspectos es muy positivo que Latinoamérica adopte el sistema de acceso abierto, y sin embargo sin una verdadera democratización y descolonización del saber y de las estructuras del poder académico (y de sus dependencias de los modelos epistemológicos del Norte Global) el acceso abierto se puede convertir en una confirmación de los desequilibrios presentes. El tema es, por ejemplo, ¿cómo se construyen los clasificas de las mejores universidades del planeta? Si las universidades de Latinoamérica quieren desesperadamente de formar parte de los “happy few” y competir entre ellas, no hay esperanza ninguna que el OA en sí favorezca el conocimiento local y la creación de herramientas intelectuales independientes. Me temo que por mucho que lo esperamos, los problemas de la hegemonía cultural y científica no se resuelven con el OA. Y, sin embargo, hay que luchar por ello!

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Diálogo del desasosiego en las HD II

El soneto de Ariosto

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Domenico Fiormonte: Continuando nuestra conversación y añadiendo otro hilo al diálogo: leyendo los programas de las conferencias sobre “HD globales” que se celebran en el Norte, me pregunto, ¿Porque la mayoría de los proyectos que tienen visibilidad en estas ocasiones son sobre el Sur, y no desde y para el Sur?

Es exactamente reflexionando sobre estos temas que toma forma en mi cabeza una idea distinta de HD (a mi me gusta llamarlas HD del Sur, siguiendo a Boaventura Do Santos y otros): HD del Sur no sería utilizar las herramientas digitales para promover y “rescatar” recursos, culturas, idiomas, etc. de otras partes del mundo que no sean EE.UU. y Europa; eso es importante y útil, pero dentro de un marco geopolítico dominado por las Cinco Amenazantes (parece una película de superhéroes), sus aplicaciones y sus estándares (incluso el “abierto” HTML está prácticamente dominado por ellas), está claro que el impacto de estos proyectos es limitado (el famoso “nicho”). El papel del humanista ya no es sencillamente lo de transmitir la memoria (= digitalizar), sino de defenderla. La gran y quizás algo escalofriante pregunta es: ¿podemos defender y preservar nuestras culturas a través de la digitalización? Francamente no tengo una respuesta.

A veces se encuentran excepciones que me me dejan impresionado, como el proyecto Colonial Frontier Massacres in Eastern Australia, , Pero exactamente porque excepciones como esta generan un enorme impacto emotivo,parece que la tendencia actual es hacia la eliminación y homogeneización de las diversidades. Y el papel del digital es, en el mejor de los casos, ambiguo… Al fin y al cabo, como recuerda Steve E. Jones en su trabajo sobre Busa, “the first humanities computing center received some funding directly from [a] Cold War project” .

Durante el Fascismo, el más famoso e influyente filósofo italiano, Benedetto Croce, es citado diciendo: “si può fare dell’antifascismo commentando un sonetto dell’Ariosto” (Se puede ser antifascista comentando un soneto de Ariosto). Esta frase es una especie de crux desperationis de todos los intelectuales (no sólamente italianos). Todos, en algún momento, frente a una injusticia, a un cambio político, a un revolución doméstica, tuvimos que pasar por las horcas caudinas de don Benedetto.

Básicamente, el filósofo idealista quería expresar la idea que cualquier trabajo intelectual, si es llevado a cabo con rigor y cuidado, es la única manera de resistir a la barbarie. No obstante la crítica feroz que hizo de Croce Antonio Gramsci, esta sigue siendo  una tentación muy fuerte para el intelectual, y toda la segunda mitad del siglo XX vio la representación de un conflicto entre los intelectuales “engagées” y los “integrados”. (Entre los Sartre y los Borges, pare escoger dos gigantes más distantes posibles…). Sin embargo hoy esta dialéctica desapareció y no tiene ya razón de existir . Y la razón es que todos los medios de la producción intelectual independientes desaparecieron. Lo que queda  son muchas pequeñas editoriales cuyo único objetivo es mantener en vida los sobrevivientes lectores y productores de textos escritos. Es decir, la digitalización ya no se puede considerar simplemente una profunda transformación del conocimiento, como pensábamos en la década de oro del Web, sino una desaparición completa del conocimiento como lo hemos considerado hasta hoy. Ya somos consumidores como otros, y a los intelectuales les queda solo añadir más clicks (=datos) al negocio de Facebook. La cantidad de datos disponibles está creando una especie de modelo material del Akasha. El Akasha para los hindúes es “el fundamento y la esencia de todas las cosas en el mundo material”, pero el concepto fue trabajado extendidamente por Rudolph Steiner y otros teósofos, que hablan de algo llamado “biblioteca akáshica” y “registros akáshicos”, es decir el lugar donde reside toda el conocimiento pasado, presente y futuro. Si bien rechazado por todas las religiones implicadas (cristianismo, hinduismo, etc.), parece que hoy las más atrevidas metáforas de la teosofía y de otras disciplinas esotéricas se están cumpliendo ante nuestros ojos. Los algoritmos de Facebook o de Google no solo crean nuestra realidad: ellos crean a nosotros mismos (ver el episodio de Black Mirror Be right back), y prediciendo nuestros comportamientos, construyen nuestro futuro antes que nosotros mismos lo concebimos.

Pero volviendo a lo nuestro, ¿cuál es la diferencia entre los tiempos de don Benedetto y hoy?

La diferencia es que la digitalización absorbió nuestras capacidades (activas y pasivas) de generar discursos. Todos los discursos: presentes, pasados, futuros. Croce podía comentar un soneto del Ariosto porque su trabajo intelectual estaba enmarcado en un sistema de valores que, a pesar del Fascismo, tarde o temprano habría podido generar sus frutos. Nosotros no solamente perdimos ese contexto (eso lo tuvimos claro desde los Noventa), pero gracias a la digitalización masiva nos hemos entregado a un sistema que alimenta a un monstruo. Ese monstruo somos tu y yo, y somos datos, no somos discursos. Nuestro comentario sobre los sonetos del Ariosto aparecerá dentro de un ebook, dentro de una página web, dentro un post Facebook, dentro de… la próxima plataforma digital. Y el destino de ese “discurso” lo decidirán los algoritmos y los advertisers. Son ellos los dueños de los contenidos.

Estos tipos de asuntos deberían discutirse más en los círculos globales de las HD. Si es que tenga todavía sentido hablar de humanidades en un contexto donde no solo la política depende del código, sino es el segundo a generar la primera. El código no está en la política, el código es política. Por qué las decisiones sobre el código tienen un efecto político. Es decir, el código no se limita a afectar el conocimiento, la sociedad, la cultura, la economía, etc. El código actúa en el presente. Es un movimiento, es una dinámica, un proceso, una relación que incide y se refleja de forma inmediata en las conciencias de los individuos. Desde Platón sabemos que hay una estrecha relación entre el poder, la formación de la opinión pública y los medios de comunicación. Fue Marshall McLuhan que reflexionó sobre el papel político y ideológico de los medios de comunicación globales (especialmente la televisión). Antes de McLuhan, otro canadiense, Harold Innis, analizó los medios desde el punto de vista del espacio y del tiempo: hay medios que se expanden en el tiempo y otros que dominan el espacio. El código digital domina ambas dimensiones. Y como me preguntaba en mi artículo “todavía hace sentido investigar los instrumentos de producción y preservación de la memoria y el conocimiento cuando nosotros ya no tenemos ningún control sobre ellos?” Entonces, si las humanidades digitales no se enfrentarán con la política, se convertirán en meras consumidoras de tecnologías. La resistencia a controlar la sociedad es una actividad política y probablemente necesita ser dirigida a través de un nuevo paradigma.

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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Contrato UNAM-Elsevier: Resolución del Comité de Transparencia de la UNAM

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Por medio de correspondencia personal con la doctora Erin McKiernan me entero que el Comité de Transparencia de la UNAM sí emitió una respuesta a mi solicitud de acceso a la información folio F6440000038816 en relación al monto del contrato UNAM-Elsevier DGAJ-DPI-39-081114-241 para producir 44 revistas académicas de la UNAM.

A pesar de que este documento llega a mí casi un año después, estoy muy agradecido de que al menos haya habido una respuesta.

Mi agradecimiento sincero al Comité de Transparencia de la UNAM, y por supuesto a Erin que buscó y localizó el documento de la resolución a partir de leer mi post anterior.

Como señalé en mi post anterior yo hice dicha solicitud el 28 de julio de 2016 a través del sitio que en ese entonces era la Plataforma Nacional de Transparencia.

El documento que Erin localizó y amablemente me compartió está hospedado en http://www.plataformatransparencia.unam.mx/, y se trata de hecho de la resolución que hizo el Comité de Transparencia de la UNAM sobre mi solicitud de información, fechada el 29 de agosto de 2016 y firmada por el Dr. José María Serna de la Garza.

El documento es un PDF y el vínculo completo para accederlo directa y públicamente es http://www.plataformatransparencia.unam.mx/archivos/repositorio/CT/2017/zip02ct/ctr-49-2016.pdf. [Accesado el 9 de agosto de 2017].

En caso que por alguna razón en el futuro el URL de arriba no ligue al documento mencionado, yo poseo una copia obtenida de esa misma dirección pública y se puede poner a disposición de los interesados si el vínculo falla o el documento es removido.

¿Qué dice  la resolución?

En las páginas 11-12 del documento el Comité de Transparencia de la UNAM concluye que

“Con fundamento en lo dispuesto en los artículos 101 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública; 6°, fracción VII, 22, 23, fracción III y 37, fracción I del RTAIPPDP, este Comité de Transparencia procede a MODIFICAR la clasificación de CONFIDENCIAL  asignada por la Unidad Universitaria, por RESERVADA respecto del  contrato registro DGALDPI 39-081114-241 firmada el 1° de febrero de 2015 por la Dirección General de Proveeduría, la Dirección General de Evaluación Institucional y Elsevier, BV y pagable de la partida presupuestal 51.02.716.02.243.05, indicando monto exacto de moneda nacional y condiciones de pago a Elsevier, BV. por servicios contratados mediante dicho contrato, por un periodo de 5 años que se computará a partir de la fecha de esta resolución o hasta en tanto dejen de estar vigentes las causas que originan su reserva y, por tanto, negarse el acceso a la misma, en términos de las consideraciones segunda y tercera de la presente resolución.”

[Mi énfasis en las últimas líneas].

En primera es celebrable que mi solicitud de información movió al Comité de Transparencia a modificar la clasificación de “confidencial”  asignada por la Unidad Universitaria en el contrato con Elsevier, por “reservada”. Como detallo abajo, esto es importante pues quiere decir que esta información es factible de hacerse pública después de un periodo de tiempo.

En resumen lo más importante del párrafo de arriba es que el Comité de Transparencia de la UNAM consideró que la información que solicité, es decir el monto que la UNAM pagó/pagaría/está pagando/pagará a Elsevier no se hará pública. Además, esta información no se podrá hacer pública mientras el contrato esté vigente, o, si este periodo es menor a 5 años, hasta 5 años después de la fecha de esta resolución.

El Comité explica que

“de proceder a la apertura del documento en cuestión, se estaría en un supuesto de vulneración de un documento cuyas partes contratantes convinieron en la reserva de su contenido hasta en tanto las causas que lo originaron sigan vigentes. En este supuesto de apertura, al hacerse pública la información, la regla no solamente opera para el ciudadano solicitante que ejerció su derecho de acceso a la información; también será público para cualquier interesado pues estará disponible en las plataformas y registros de acceso general. Con ello, se generaría un perjuicio a las partes que intervienen y se podría obstaculizar el buen cumplimiento del contrato.”

[Mi énfasis]. Aunque el documento hace referencia al “riesgo de perjuicio al interés general”, queda claro que se considera que hacer pública la información del monto afectaría a Elsevier y [supuestamente] a la UNAM, pues obstaculizaría el cumplimiento del contrato.

Ya que Elsevier impuso como condición del contrato que la información fuera “confidencial”, cosa que se sabe hace de rigor (Lawson et al, 2014), informar al público del monto rompería los términos del contrato. Win win. (But who wins? That is the question, colegas. Se asume que el contrato en cuestión es de interés general, y que cualquier cosa que lo pusiera en riesgo debe evitarse. ¿Quién determinó y cómo se determina que el contrato es algo que la comunidad universitaria consideró como deseable?).

Es importante que el documento aclara que “la Información requerida a la Oficina de la Abogada General es por su naturaleza pública”, pero que el “Comité tiene a bien considerarla como reservada en virtud de la existencia de supuestos normativos que al momento de la solicitud de la información le otorgan dicha clasificación de manera temporal. ” [Mi énfasis].

Lo fundamental aquí también es que el Comité de Transparencia de la UNAM, según yo entiendo (no soy experto en leyes) considera que la información que el contrato entre Elsevier y la UNAM denota como “confidencial” debe ser llamada más bien “reservada”, y que esta clasificación es de caracter “temporal”.

El Comité por lo tanto aclara que la información que solicité, y que resuelven no hacer pública pues podría romper los términos del contrato entre la UNAM y Elsevier, tiene el “límite menos restrictivo al derecho de acceso a la información, en virtud de que la información solicitada será considerada como pública en cuanto las causas que originan su reserva dejen de estar vigentes.” [Mi énfasis].

Considero un triunfo que se haya localizado este documento (¡gracias, Erin!) en primera instancia, y que el Comité de Transparencia de la UNAM señale indirectamente que los contratos de Elsevier no pueden estar por arriba de las leyes de Derecho al Acceso a la Información, por lo tanto indicando que lo que se llama “confidencial” en el contrato debe considerarse información “reservada”.

Esto no cambia el hecho que la información seguirá siendo desconocida por el contribuyente (que proporciona el financiamiento a la UNAM) y por la comunidad universitaria, que produce y consume directamente los bienes bajo contrato con Elsevier.

Como señalo arriba, ya que el monto se considera información reservada, la información no se podrá hacer pública “por un periodo de 5 años que se computará a partir de la fecha de esta resolución o hasta en tanto dejen de estar vigentes las causas que originan su reserva”. Resulta que el periodo del contrato también es información reservada, y por lo tanto desconocida para nosotros. Esto quiere decir que es posible que nunca lo conozcamos. La transparencia hoy, es más bien, la conciencia de la opacidad.

¿Y ahora?

La resolución indica en su página 12, punto tercero, que se resuelve que

“Con fundamento en los artículos 45, fracción V y 137 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Publica, notifíquese la presente resolución a la Unidad de Transparencia de esta Universidad para que por su conducto sea notificado el peticionario y por oficio la Oficina de la Abogada General, para los efectos procedentes” [,]

pero debo dejar claro que yo nunca recibí ninguna notificación, ni por correo electrónico ni por correo ordinario, ni por ningún otro medio, de esta resolución.

Esto es importante porque en el punto segundo en la misma página doce, la resolución deja claro que

“El solicitante podrá interponer el recurso de revisión previsto en las artículos 142 y 193 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y  Protección de Datos Personales o ante la Unidad de Transparencia de la UNAM, dentro de los quince días siguientes a la fecha de la notificación de la respuesta o del vencimiento del plazo para su notificación.”

Por supuesto ha pasado ya casi un año desde la firma y publicación de esta resolución, de la cual yo como solicitante nunca fui informado. Ya que yo hice la solicitud directamente ante el Sistema de Transparencia  del Gobierno de la República, y no a la Comisión de Transparencia de la UNAM, no pensé en buscar en los archivos de dicha comisión un documento que esperaba yo recibir directamente.

Esto no quiere decir que el caso esté ‘cerrado’. Hay mucha más investigación por hacer al respecto, e información flotando entre colegas y en redes. Yo escribo esto desde el extranjero. Cualquier acción coordinada, mínimamente como expresión pública de descontento, si lo existe, debe ser lidereada desde México por universitarios en México, idealmente por académicos conocidos y respetados, cuyo apoyo pueda proteger a colegas más jóvenes y más vulnerables, que hasta ahora es posible hayan tenido miedo de hacer escuchar su voz al respecto. El apoyo internacional le seguirá.

Addendum

El estudio del costo de la publicación académica, y por lo tanto de la proporción del presupuesto público o privado que se adjudica a diferentes proveedores, no es nuevo y es un campo con mucha vitalidad. En el Reino Unido, el trabajo de Stuart Lawson y colaboradores (Birkbeck College, University of London) es notable en este caso.

Uno de los objetivos iniciales de mi investigación fue buscar revelar, a través de una solicitud de acceso a la información el costo del contrato de una universidad pública con un proveedor privado extranjero para la migración y producción y otros procesos de revistas académicas de acceso abierto publicadas por la UNAM.

Un antecedente a este tipo de investigación es el trabajo de Lawson et al (2014, 2015), quienes se concentraron primero en revelar el costo de las subscripciones a revistas académicas pagadas por las bibliotecas de varias universidades del Reino Unido a través de solicitudes de acceso a la información (‘Freedom of Information requests’).

Lawson et al también han realizado investigación sobre el pago de Article Processing Charges, es decir cargos por proceso de publicación de contenido académico en acceso abierto, que normalmente se cobran al autor mediante el financiamiento que se supone tendrían a través de su institución o organización patrocinadora (por ejemplo consejos de ciencia homólogos al CONACYT).  Lo que Lawson et al fueron descubriendo, y esto es en 2014, fue que

“One publisher which stands out as missing from the above list is Elsevier. It is the largest academic journal publisher and for many libraries it is the one they spend the most money with. Those with an interest in the cost of subscription publishing often focus on Elsevier for these reasons. Unfortunately it is slightly more complicated to obtain data regarding expenditure with Elsevier because as mentioned above they insist on having a non-disclosure clause in their subscription contracts. The wording of the clause does not prevent institutions from disclosing their total spend on Elsevier journals (as evidenced by the University of Edinburgh’s previous response to a request) and appears to be largely a bluff to discourage institutions from releasing the data which they are entitled to do when subject to an FOI request.”

Se enfatiza la excepcionalidad de Elsevier como un proveedor que impone la confidencialidad como término contractual. Aunque la terminología en las cláusulas de los contratos de subscripciones y el contrato específico que nos atañe aquí puede que sea ligeramente diferente, y a pesar de que las leyes del acceso a la información pública puedan variar de país a país, es importante considerar como contexto para nuestro caso que Lawson et al indican que

“la forma en que están escritas las cláusulas [de confidencialidad en los contratos de Elsevier conlas universidades] no prohíben a las universidades hacer público el pago total a revistas de Elsevier; la respuesta previa de la Universidad de Edinburgo es evidencia de ello. [Las cláusulas de confidencialidad de Elsevier] parecen ser en gran medida un ‘bluff’ para desanimar a las instituciones de publicar los datos que tienen el derecho de publicar cuando reciben una solicitud de acceso a la información.”

[Mi traducción].

Como se ve lo que señalan Lawson et al es que las universidades en primera instancia asumieron que ya que sus contratos con Elsevier contenían una cláusula de confidencialidad entonces no podían hacer pública la información requerida mendiante solicitudes de acceso a la información. Sin embargo, como el caso de Edinburgo ilustra, las cláusulas de confidencialidad parecen estar diseñandas para “desanimar” a las universidades a publicar la información, pero Elsevier no puede en la práctica detenerlas de hacerlo.

El profesor en ciencias de la información, experto en ley de propiedad intelectual, Charles Oppenheim, confirma que “la libertad del acceso a la información tiene superioridad sobre los términos contractuales de Elsevier, pero las bibliotecas parecen no saberlo“. En nuestro caso, el Comité de Transparencia de la UNAM supo que los términos contractuales de Elsevier no podían ser “confidenciales”, pero decidió de todas formas respetarlos, haciéndolos “reservados” y publicables sólo al término del contrato (periodo que no conocemos pues no es público).

Ya que el contrato con Elsevier implica revistas de acceso abierto, uno se pregunta qué tipo de ‘Article Processing Charges’ (APCs) le habrá cobrado y cobrará a la UNAM entre otras cosas por migrar y re-producir el archivo histórico de las 44 revistas (hasta ahora en la práctica 42, a medias), y los artículos por venir.

Ya que el principal ingreso de Elsevier proviene de subscripciones a revistas pagadas por las universidades (68% de su ingreso total en 2014) es claro hasta ahora que las APCs de Elsevier siguen siendo de las más caras del mercado (un tesoro de datos en figshare), y una hipótesis es que el cálculo para estimar la cuota a pagar por la UNAM consideraría directamente que el contrato es por revistas de acceso abierto, sujetas todas a APCs bajo el modelo Elsevier.

Con este contrato, la UNAM ha de facto financiado a todos los autores publicados por revistas de la UNAM para ‘publicar’ en accesso abierto (nótense las comillas), retrospectiva (por el contenido ya publicado en plataformas de la UNAM) y prospectivamente (por el contenido futuro que se ha aceptado o se acepte deurante la vigencia del contrato) con ScienceDirect, marca de Elsevier, a pesar que las revistas siguen siendo publicadas por la UNAM y no por Elsevier.

Es claro que este es un bellísimo caso de estudio para explorar cómo el significado de “publicar” se ha transformado, y las implicaciones tanto financieras como epistemológicas, éticas y geopolíticas son serias. Es en este contexto que Elsevier se ha expandido a comprar repositorios institucionales (Priego 2017a), porque sabe que ‘publicar’ hoy implica tener control sobre los datos, los índices y las métricas, sin importar qué logos o qué afiliaciones tengan las publicaciones (ver también Leeper 2016).

Si interesa leer más sobre las razones de académicos en otras partes del mundo para mantener oposición a más contratos con Elsevier, el Impact blog de la London School of Economics tiene una buena colección de posts aquí.

Por mi parte, como parte del comité de investigación sobre Article Processing Charges del nuevo proyecto ‘Cupcake‘, que investiga nuevas métricas para la publicación académica, mantendré el dedo en el renglón investigando este tipo de contratos.

Referencias

Priego, Ernesto (2013) The transition towards fairer access to research requires a wider transformation of academic culture. 18 de octubre de 2013. London School of Economics Impact Blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2013/10/18/towards-fairer-access-to-research/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Lawson, Stuart (2014) ‘Total cost of ownership’ of scholarly communication: managing subscription and APC payments together. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.1276290.v1

Lawson, Stuart and Meghreblian, Ben (2014) Journal subscription expenditure of UK higher education institutions. F1000Research. DOI: http://dx.doi.org/10.12688/f1000research.5706.3

Lawson, Stuart, and Meghreblian, Ben (2014) Freedom of Information requests uncover the lack of transparency in journal subscription costs. 15 de octubre de 2014. London School of Economics Impact blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2014/10/15/foi-requests-uncover-lack-of-transparency/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Lawson, Stuart; Meghreblian, Ben; Brook, Michelle (2015): Journal subscription costs – FOIs to UK universities. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.1186832.v23

Leeper, Thomas (2016) Elsevier purchase SSRN: Social scientists face questions over whether centralised repository is in their interests. 18 de mayo de 2016. London School of Economics Impact blog. http://blogs.lse.ac.uk/impactofsocialsciences/2016/05/18/elsevier-purchase-ssrn-social-scientists-face-questions-over-whether-centralised-repository-is-in-their-interests/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Priego, Ernesto and Fiormonte, Domenico (2016) Knowledge Monopolies and Global Academic Publishing. The Winnower, 3,  doi: 10.15200/winn.147220.0040

Priego, Ernesto (2017a) Scholarly Communications On Fire. 2 de agosto de 2017. https://epriego.wordpress.com/2017/08/02/scholarly-communications-on-fire/ [Accesado 10 de agosto de 2017].

Priego, Ernesto (2017b): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v2

 

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Revistas académicas de la UNAM entregadas a Elsevier/ScienceDirect

Ya desde al menos enero del 2016 he comentado en varios foros la situación que se dio a conocer a través de un leak del contrato [redactado] UNAM-Elsevier DGAJ-DPI-39-081114-241.  Esta copia del contrato es un PDF escaneado como imagen sin reconocimiento óptico de texto, por lo que tuve que copiar a mano la lista de revistas y otros datos incluidos en el contrato.

Según este documento dicho contrato fue firmado el 1 de Febrero de 2015 (por cierto, día domingo) en la ciudad de México por

Firmantes Institución Cargo
Lic. Guadalupe León Villanueva UNAM Directora General de Proveeduría
Gino Ussi Elsevier Vicepresidente Ejecutivo, Ventas de Soluciones de Investigación
Dr Imanol Ordorika Sacristán UNAM Director General de Evaluación Institucional

El monto presupuestal afectado es el 51.02.716.02.243.5; el concepto fue “Producción y alojamiento, publicidad y apoyo” de 44 revistas de la UNAM (lista abajo). La adjudicación fue dictaminada por el H. Comité de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios de la UNAM.

El monto del contrato fue redactado del documento que se hizo público en la red. El 28 de julio de 2016 yo hice una solicitud de información en lo que era entonces la Plataforma Nacional de Transparencia, con el  folio 6440000038816. Hasta la fecha no he recibido respuesta*. Creo ahora esa plataforma ha cambiado bastante, y forma parte de lo que ahora se llama “Sistema Nacional de Transparencia“.  *[Actualización 9 de agosto 2017: ver la segunda parte de este post, para leer sobre la resolución del Comité de Transparencia de la UNAM, que nunca recibí, y el cual descubro casi un año después…]

Las revistas bajo contrato que se enlistan en el documento son:

Cons.
1 Acta de Investigación Psicológica
2 Acta Poética
3 Acta Sociológica
4 Anales de Antropología
5 Anuario de Letras, Lingüística y Filología
6 Anuario Mexicano de Derecho Internacional
7 Atmósfera
8 Boletín Mexicano de Derecho Comparado
9 Contaduría y Administración
10 Cuestiones Constitucionales
11 Economía Informa
12 Economía UNAM
13 Educación Química
14 Enfermería Universitaria
15 Estudios de Cultura Maya
16 Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México
17 Estudios de Historia Novohispana
18 Estudios Políticos
19 Geofísica Internacional
20 Ingeniería, Investigación y Tecnología
21 Investigación Bibliotecológica: bibliometría, archivonomía e información
22 Investigación Económica
23 Investigación en Educación Médica
24 Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía
25 Journal of Applied Research and Technology, JART
26 Journal of Behavior, Health and Social Issues
27 Latinoamérica, Revista de Estudios Latinoamericanos
28 Literatura Mexicana
29 Mexican Law Review
30 Norteamérica, Revista Académica del CISAN-UNAM
31 Nova-Tellus
32 Península
33 Perfiles Educativos
34 Problemas del Desarrollo
35 Revista Iberoamericana de Educación Superior
36 Revista Latinoamericana de Derecho Social
37 Revista Mexicana de Biodiversidad
38 Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
39 Revista Mexicana de Opinión Publica
40 Revista Mexicana de Ortodoncia
41 Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios
42 Revista Odontológica Mexicana
43 Tip. Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas
44 Veterinaria México OA

El año pasado, tras hacer la solicitud de información en el Portal de Transparencia, hice una búsqueda manual de cada una de las revistas en la lista del contrato. Descubrí que 42 de las 44 revistas ya tenían URLs y contenido (metadata) en el servidor https://www.journals.elsevier.com/.  Compartí esta información depositándola con licencia CC-0 en figshare el 1 de octubre de 2016, así como la información relevante al contrato fuente:

Priego, Ernesto (2016): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v1

Casi un año después, aprovechando migajas de calma que provee el periodo entre clases estos días volví a checar la tabla y chequé cada uno de los vínculos, para verificar que las revistas bajo contrato existieran en ScienceDirect (servicio de Elsevier) y para verificar que hubiera contenido en los URLs.

Acta Poetica

La situación es una verdadera pesadilla de usabilidad. Cuando las cosas funcionan bien un usuario encuentra una revista en journals.elsevier.com  y el usuario ve links a los artículos más recientes:

Página de Investigación Psicológica en journals.elsevier.com

Ésta, sin embargo, no es la “página” principal de la revista. Se trata de una página que a su vez llevan a otra página intermedia que o ‘resuelve el link’ llevándolo a uno a la revista en ScienceDirect (o sea una revista hospeada en http://www.sciencedirect.com/) o lleva a una página intermedia que da la opción de acceder via ScienceDirect o via la UNAM.

¿Y ahora pa dónde?

Página de Investigación Psicológica en sciencedirect.com

Algunas veces al hacer click en el URL de una revista en journals.elsevier.com uno termina en un vínculo que marca que ahí no hay nada. Otras veces, lleva a una página de la UNAM donde los links están rotos o formados erróneamente, y buscándole uno entra al artículo pero a uno hospedado en la UNAM, no en ScienceDirect. Otras veces el link del artículo lo lleva a uno directamente al PDF del artículo, ya sea hospedado en la UNAM o en ScienceDirect (que no son siempre las mismas versiones). Otras veces, el link del artículo ligado desde la revista en journals.elsevier.com lleva directamente al HTML de la revista en ScienceDirect, o al HTML, cuando existe, de la revista en la UNAM.

Vínculos rotos

PDF del artículo hospedado en la UNAM

Como queda claro en la poca claridad de esta descripción, la cosa es un desbarajuste. Hay casos en que una revista tiene URL en journals.elsevier pero el vínculo lleva a una página que no existe, o existe pero al querer acceder a un artículo ligado desde ahí el vínculo está roto o te lleva a la versión de la UNAM, o no existe en journals.elsevier pero si se busca en sciencedirect.com tanto “revista” como artículo se ecuentran ahí. En muchos casos (quizás todos) hay duplicidad entre lo que está todavía en servidores de la UNAM y lo que está en ScienceDirect.

Aunque hace falta refinar la forma en que agregué observaciones, acabo de depositar hoy  una nueva versión del archivo con las revistas y sus links, incluyendo también los URLs de las revistas en ScienceDirect. Está también en figshare como

Priego, Ernesto (2017): List of UNAM Journals Under Contract with Elsevier. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.3976752.v2

A continuación abrevio la tabla que compartí en el depósito ligado arriba para que se vea qué revistas enlistadas en el contrato cuentan con una dirección tanto de journals.elsevier.com como de sciencedirect.com. Les invito a probar y tratar algunos de los vínculos (comparen ambos vínculos de una sola revista y qué pasa a partir de ahí).

Revistas bajo contrato UNAM-Elsevier 01/02/2015 (DGAJ-DPI-39-081114-241)
Título UR de la revista en el Elsevier Journal ‘hub’  URL  de la revista en ScienceDirect
Acta de Investigación Psicológica http://www.journals.elsevier.com/acta-de-investigacion-psicologica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20074719?sdc=1
Acta Poética http://www.journals.elsevier.com/acta-poetica/ No existe
Acta Sociológica http://www.journals.elsevier.com/acta-sociologica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01866028?sdc=1
Anales de Antropología http://www.journals.elsevier.com/anales-de-antropologia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851225?sdc=1
Anuario de Letras, Lingüística y Filología http://www.journals.elsevier.com/anuario-de-letras/ No existe
Anuario Mexicano de Derecho Internacional http://www.journals.elsevier.com/anuario-mexicano-de-derecho-internacional/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18704654?sdc=1
Atmósfera http://www.journals.elsevier.com/atmosfera/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01876236?sdc=1
Boletín Mexicano de Derecho Comparado http://www.journals.elsevier.com/boletin-mexicano-de-derecho-comparado/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/00418633?sdc=1
Contaduría y Administración http://www.journals.elsevier.com/contaduria-y-administracion/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01861042?sdc=1
Cuestiones Constitucionales http://www.journals.elsevier.com/cuestiones-constitucionales/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/14059193?sdc=1
Economía Informa http://www.journals.elsevier.com/economia-informa/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01850849?sdc=1
Economía UNAM http://www.journals.elsevier.com/economia-unam/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1665952X?sdc=1
Educación Química http://www.journals.elsevier.com/educacion-quimica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/0187893X?sdc=1
Enfermería Universitaria http://www.journals.elsevier.com/enfermeria-universitaria/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16657063?sdc=1
Estudios de Cultura Maya http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-cultura-maya/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852574?sdc=1
Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-historia-moderna-y-contemporanea-de-mexico/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852620?sdc=1
Estudios de Historia Novohispana http://www.journals.elsevier.com/estudios-de-historia-novohispana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18709060?sdc=1
Estudios Políticos http://www.journals.elsevier.com/estudios-politicos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851616?sdc=1
Geofísica Internacional http://www.journals.elsevier.com/geofisica-internacional/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/00167169?sdc=1
Ingeniería, Investigación y Tecnología http://www.journals.elsevier.com/ingenieria-investigacion-y-tecnologia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/14057743?sdc=1
Investigación Bibliotecológica: bibliometría, archivonomía e información http://www.journals.elsevier.com/investigacion-bibliotecologica-archivonomia-bibliotecologia-e-informacion/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/0187358X?sdc=1
Investigación Económica http://www.journals.elsevier.com/investigacion-economica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851667?sdc=1
Investigación en Educación Médica http://www.journals.elsevier.com/investigacion-en-educacion-medica  http://www.sciencedirect.com/science/journal/20075057?sdc=1
Investigaciones Geográficas, Boletín del Instituto de Geografía http://www.journals.elsevier.com/investigaciones-geograficas-boletin-del-instituto-de-geografia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01884611?sdc=1
Journal of Applied Research and Technology, JART http://www.journals.elsevier.com/journal-of-applied-research-and-technology/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16656423?sdc=1
Journal of Behavior, Health and Social Issues http://www.journals.elsevier.com/journal-of-behavior-health-and-social-issues/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16656423?sdc=1
Latinoamérica, Revista de Estudios Latinoamericanos http://www.journals.elsevier.com/latinoamerica-revista-de-estudios-latinoamericanos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/16658574?sdc=1
Literatura Mexicana http://www.journals.elsevier.com/literatura-mexicana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01882546?sdc=1
Mexican Law Review http://www.journals.elsevier.com/mexican-law-review/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18700578?sdc=1
Norteamérica, Revista Académica del CISAN-UNAM http://www.journals.elsevier.com/norteamerica/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18703550?sdc=1
Nova-Tellus No existe No existe
Península http://www.journals.elsevier.com/peninsula/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18705766?sdc=1
Perfiles Educativos http://www.journals.elsevier.com/perfiles-educativos/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01852698?sdc=1
Problemas del Desarrollo http://www.journals.elsevier.com/problemas-del-desarrollo/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/03017036?sdc=1
Revista Iberoamericana de Educación Superior http://www.journals.elsevier.com/revista-iberoamericana-de-educacion-superior/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20072872?sdc=1
Revista Latinoamericana de Derecho Social http://www.journals.elsevier.com/revista-latinoamericana-de-derecho-social/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/18704670?sdc=1
Revista Mexicana de Biodiversidad http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-biodiversidad/ www.sciencedirect.com/science/journal/18703453?sdc=1
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-ciencias-politicas-y-sociales/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/01851918?sdc=1
Revista Mexicana de Opinión Publica http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-opinion-publica http://www.sciencedirect.com/science/journal/18707300?sdc=1
Revista Mexicana de Ortodoncia http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-ortodoncia/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/23959215?sdc=1
Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios http://www.journals.elsevier.com/revista-mexicana-de-trastornos-alimentarios/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/20071523?sdc=1
Revista Odontológica Mexicana http://www.journals.elsevier.com/revista-odontologica-mexicana/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1870199X?sdc=1
Tip. Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas http://www.journals.elsevier.com/tip/ http://www.sciencedirect.com/science/journal/1405888X?sdc=1
Veterinaria México OA No existe No existe

Claro, se podrá argumentar que ya los académicos no visitan revistas en la red directamente, que de cualquier forma los académicos encuentran artículos científicos via las bases de datos (por ejemplo Scopus, de Elsevier) a las que se suscriben sus bibliotecas en línea. Sin embargo estas son revistas de acceso abierto, y se supone que, en teoría, serían descubribles por el público en general.

¿Por qué nos debe importar esto? Resta decir que los interesados en las humanidades digitales (HD) sabrán que las ciencias de la información, incluídas la bibliometría, webometría e infometría, así como la publicación electrónica, son disciplinas y prácticas no sólo afines a las HD sino disciplinas que vieron nacer y evolucionar las HD. Algunas preguntas iniciales a las que nos motiva esto son:

  • ¿Cuáles son las tecnologías e infraestructuras que hacen posible la producción y comunicación científica, y quiénes están en control de esas tecnologías?
  • ¿Cuáles son las implicaciones de que la UNAM (en este caso concreto) esté pagando de su prespuesto (financiado por el contribuyente mexicano) una cuota desconocida a una multinacional extranjera para que “produzca, hospede e indice, y por lo tanto haga negocio, con la riqueza de un amplio corpus de publicaciones nacionales?
  • Ya que se le ha adjudicado este contrato a Elsevier, ¿qué tipo de derechos y/o agencia tienen editores, autores, la comunidad de la UNAM y el público mexicano para pedir que el cumplimiento del contrato se realice de manera justa, expedita y profesional?
  • ¿Por qué revistas incluidas en el contrato como Nova-Tellus y Veterinaria México OA no han tenido URL en journals.elsevier.com ni en sciencedirect.com?
  • ¿Cuál es la situación de revistas incluidas en el contrato como Acta Poética y el Anuario de Letras, que tenían URL en journals.elsevier.com, pero que están vacíos, y que no existen en sciencedirect.com?
  • ¿Por qué revistas que ya están tanto en journals.elsevier.com y sciencedirect.com siguen dirigiendo a las versiones de los artículos producidos por y hospedados en las revistas en la UNAM?
  • ¿Quién supo de este contrato a su debido tiempo y quién en la comunidad universitaria fue consultado para su adjudicación? ¿Se dieron a conocer las implicaciones, positivas y negativas, así como proveedores alternativos que podrían proveer este servicio?
  • ¿Qué tipo de reportes está haciendo Elsevier a la comunidad universitaria sobre el proceso para migrar las revistas, cuándo se terminará de migrar el archivo de todas las revistas bajo contrato?
  • Dada que la UNAM siempre ha sido pionera en servicios digitales y de tecnologías de la información, ¿por qué se pagó a Elsevier para que se beneficiera de este maravilloso paquete de conocimiento público? Y claro, ¿cuánto se pagó y se pagará?

Lamentablemente, habrá quienes piensen que la entrega de buena parte de nuestro patrimonio científico a una megacorporación multinacional es lo que la ciencia mexicana necesita.

¿Dónde están las iniciativas homólogas a ‘Bullied into bad science‘ o ‘The Cost of Knowledge‘?

Es en verdad inverosímil que habiendo notables casos como éste o éste para resistir el injusto dominio de Elsevier , en México la UNAM haga el movimiento casi opuesto -aunque se preserve en el caso de la UNAM el acceso abierto- y se entregue todo este patrimonio a Elsevier.

Finalmente, ¿qué deberíamos estar haciendo los expertos en ciencias de la información, publicación académica, bilbiotecología y humanidades digitales al respecto?

Este post continúa aquí.

 

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Diálogo del desasosiego en las HD I

1.- Sombras y luces

Entre febrero y julio de 2017 pasé mi semestre sabático como profesor visitante en la Universidad Roma Tre invitado por Domenico Fiormonte. Nuestro interés en este periodo era establecer un diálogo alrededor de los temas que trabaja Doménico y que me parecen importantes para quienes hacemos Humanidades Digitales alejados de los centros principales donde se han desarrollado en el norte. Entre los muchos intercambios que hemos tenido, que van desde la charla informal a la colaboración en una experiencia didáctica conjunta en el curso que imparte Doménico, también intercambiamos textos y opiniones. Esta entrada de blog nació de un texto que me envió Domenico “Digital Humanities from Father Busa to Edward Snowden” que se incluyó en Media and Development Journal al que respondí. El texto de nuestro diálogo a través de estos meses es el siguiente:   

Ernesto Priani (EP).- Lo he leído ya, y me ha dejado desasosegado. Desde mi punto de vista (hay que pensar que soy todavía un ingenuo moderadamente optimista) es una introducción sombría a las Humanidades Digitales. Podría titularse también: “HD: A series of unfortunate events”. Son dos niveles en los que aprecio esto. El primero es tu argumento de que las HD han renunciado al problema epistemológico y hermenéutico de la interfase, a favor de la posición del Big data como una forma de estudio que deja la interpretación “al final”, y que en aras de un conocimiento objetivo, cierra los ojos a cualquier implicación negativa que pudiera derivar. Con mi sentido trágico y alarmista, mi conclusión es: ¿para qué seguir teorizando sobre XML o sobre TEI? En segundo lugar, la crisis de Snowden que, argumentas, le impone un nuevo ethos al Humanista Digital: desenmascarar los discursos detrás del esfuerzo de conocimiento. Esta última en realidad, no me causa problema, y de hecho coincido contigo plenamente, pero el argumento todo me confronta con el momento en que estamos en las HD en México, en este proceso de enganchar a las personas con el tema, y despertó un sentimiento de desfase entre unas HD que se “ensombrecen” y otras que quieren “iluminarse”, no sé si me explico.

Domenico Fiormonte (DF). Gracias por tu respuesta. Me encantó primero porque contiene algunas reflexiones filosóficas que deberíamos discutir con calma…

“Sombras y luces”, también en la HD, no son nada más que una manera de definir cualquier fenómeno. Tu lo sabes muy bien como experto de Giordano Bruno et alia… Sin embargo, en mi opinión, habría que abandonar cualquier dualismo cultural: la perspectiva de los neófitos optimistas del nuevo mundo es perfectamente compatible con la perspectiva de los experimentados pesimistas del viejo mundo.

Estamos en distintas etapas, y también nuestras perspectivas son distintas.  Pero al tener una mentalidad anticolonial nunca le podría decir a un mexicano o a un indiano como solucionar el tema del subdesarrollo o de la desigualdades, porque estoy convencido de que sólo existen interpretaciones y soluciones locales. En el momento en que yo te propongo una solución a cualquier tipo de problema, tan sólo simplemente por razones de experiencia, ya te estoy condicionando, y estoy limitando la creatividad de tus respuestas. El “progreso” fuera de un contexto social, cultural, etc. es un elemento que pertenece, como decía Tagore, a la ideología universalista de la modernidad. Y el progreso importado (o exportado por los colonizadores) puede ser hasta un crimen o tal vez sencillamente una mentira, como leemos en este  increíble libro de Shashi Tharoor, una especie de versión asiática de Las venas abiertas de América Latina

¿Quiere decir esto que rechace el diálogo entre culturas y la posibilidad que una cultura pueda ayudar otra cultura en evolucionar y mejorar? Estoy apoyando el autoconfinamiento cultural? En general, no. Pero cuando nuestros recursos (discursivos, económicos, tecnológicos, etc.) no están al mismo nivel, el diálogo es una Quimera. Y entonces hay que preguntarse qué quiere decir “cerrarse” o “abrirse”, como un poco demuestra el caso de Irán. Acabo de leer un libro-encuesta sobre Irán de un periodista de la agencia italiana ANSA  y es impresionante descubrir que esta increíble tierra tiene potencialidades enormes desde varios puntos de vista, y no sólo porque es el primero por yacimientos de gas natural y el segundo o tercero para el petróleo. La verdad es que Irán es el estado de mayoría musulmana más abierto de Oriente, y los iraníes son más abiertos al diálogo con nosotros de lo que imaginamos. Al mismo tiempo Irán es un problema para Occidente porque podría representar un “modelo” de resistencia natural a la penetración cultural de Europa y EE.UU. Irán no es Iraq, y tampoco Latino América o África. Es un país inmenso con una historia milenaria y si queremos bombardearlo o invadirlo se convertirá en el Vietnam de todo Occidente. Yo no soy economista, pero como sociólogo de la cultura pienso que la verdadera crisis de Occidente no se refleja en la incapacidad de controlar la economía global o mantener la supremacía militar, sino en la incapacidad de seguir representando “el” modelo de sociedad, de cultura, de sistema político, etc. En otras palabras, la crisis de Occidente es una crisis de sus múltiples niveles de representación del conocimiento…

Eso me hace volver a las HD y al tema de la representación digital del conocimiento, y en nuestro pequeño mundo de las HD, a XML y TEI. No puedo que repetir las cosas que voy diciendo hace una década. TEI un día quizás podrá convertirse en una organización menos dependiente de la Angloesfera: pero las tecnologías? Hasta que no desarrollaremos nuestras herramientas locales no tendremos ningún poder de negociación, y hasta entonces nuestras culturas — incluso nuestras memorias — están a riesgo de desaparición o al menos de invisibilidad. Cuando empezamos a perder la capacidad de controlar nuestros medios de representación, empezamos también a perder nuestras lenguas. Con todo esto no estoy diciendo que es inútil utilizar XML-TEI. Es una herramienta didáctica superlativa para aprender a razonar sobre el texto. Pero hay que ser consciente que eso no es la solución para la preservación de memorias culturales complejas, como por ejemplo manuscritos de lenguas no-alfabéticas.
Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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Digitalización del conocimiento: ¿un conflicto de clase?

Del 29 al 30 de junio de 2017 se celebrará en Granada (España), el Congreso Internacional “Territorios Digitales“, en el que participaré con una conferencia intitulada “¿Porqué la digitalización del conocimiento es un problema geopolítico?”. El evento estará organizado por el grupo #CSHDSUR y el proyecto Knowmetrics. Anticipo aquí algunos de los temas que trataré en mi intervención y en las que profundizo en un artículo que saldrá a la luz en breve, en un libro web titulado: Playlist! Humanidades y Ciencias Sociales Digitales desde el Sur, volumen coordinado por David Domínguez Herbón y Miriam Peña Pimentel, de la Red de Humanidades Digitales.

Las principales cuestiones que buscaré confrontar en mi contribución son:

1. las desigualdades (sociales, lingüísticas, económicas, etc.) en el acceso a las tecnologías, a las herramientas y a las aplicaciones sobre las cuales se basa hoy en día la difusión y gestión del conocimiento;
2. la siempre tan nociva concentración en pocas manos de gran parte de estas herramientas y tecnologías;
3. el imponente oligopolio angloeuropeo de las publicaciones científico-académicas;
4. la amenaza que todas estas concentraciones (no sólo de propiedad, sino también de códigos y de lenguajes) constituyen para la diversidad lingüística y cultural.

Sin hacer la necesaria consciencia de estas problemáticas (estrechamente entrelazadas), cualquier proceso de digitalización corre el riesgo de consolidar y reforzar las brechas y desigualdades a nivel social, económico, político, cultural y tecnológico.

¿Qué guía hoy en día la digitalización del conocimiento? ¿Cuáles –y cuántos– son los modelos, los estándares y las organizaciones que la representan y la gestionan? ¿Quién habla, desde dónde lo hace y por qué lo hace? Tratar de responder a estas preguntas significa inevitablemente poner de relieve la cuestión de la soberanía epistemológica de todas las áreas geográficas fuera de la “anglósfera”, o, lo que es lo mismo, imponer a la comunidad global de las Humanidades Digitales un problema de orden geopolítico.

No obstante todos los esfuerzos aplicados en estos últimos años, la mayor parte de las herramientas intelectuales en el campo de las Humanidades Digitales siguen todavía en manos angloeuropeas: la conferencia anual (de la que la primera excepción será el DH2018, a celebrarse en México), su sitio web (sólo en inglés), la lista de correo Humanist, la revista monolingüe Digital Scholarship in the Humanities (antes Literary and Linguistic Computing), las monografía más o menos financiadas (como los Companions)…, sin contar el software, los lenguajes de programación y los así denominados “estándares”, como el que controla el Text Encoding Initiative Consortium. Además, este hecho nunca se ve suficientemente reflejado en la microfísica de las transacciones comunicativas que va desde la lengua empleada en las reuniones de las organizaciones de este campo (véanse, por ejemplo, las transcripciones disponibles en línea, exclusivamente en inglés) hasta los mecanismos de recompensa y gratificación, profundamente radicados en el sistema cultural angloamericano/europeo, que son impuestos como si fueran ‘estándares’ en cada contexto social y comunicativo. ¿Por qué, entonces, deberían nuestros colegas anglófonos declinar este enorme capital, citando a Bourdieu, de “poder simbólico”?

A propósito del capital, para nuestros colegas estadounidenses, incluso para aquellos que subrayan la ausencia de una aproximación crítica a las Humanidades Digitales, parece funcionar, especialmente por lo que respecta a la hegemonía histórica de sus propias formas de expresión y de producción (de la lengua a las formas organizativas y retóricas de la ciencia y de la tecnología, ecc.), una remoción que recuerda aquella descrita por Karl Marx en el primer libro de El Capital. En el libro V de la Ética a Nicómaco, Aristóteles analizaba las formas de valor y se preguntaba por qué cosas tan distintas como, por ejemplo, “cinco lechos y una casa” pueden ser conmensurables, es decir, tener el mismo valor. Y sin embargo aquí el análisis de Aristóteles, según observa Marx, se detiene “y renuncia al ulterior análisis de la forma de valor”. ¿Por qué? ¿Cuál es la “sustancia común” que vincula los cinco lechos y la casa? La respuesta de Marx es el trabajo humano. Ni siquiera el genio de Aristóteles podía captar el concepto de trabajo, puesto que al hacerlo minaba su propia sociedad, la griega, fundada en el trabajo esclavo: el trabajo, simplemente, no existía.

De manera análoga, los humanistas digitales anglófonos (y, en realidad, casi todos los académicos que trabajan en los grandes centros angloeuropeos de investigación), desde aquella torre de marfil que les proporciona una visibilidad y un financiamiento inconmensurables respecto al resto del mundo, remueven constantemente de su discurso “crítico” la immensa ventaja, material y simbólica, de la que gozan[^1]. Esta ventaja equivale a un excedente de trabajo para todos los que no tienen el privilegio de nacer, ser educados y trabajar en un centro epistémico de la anglósfera. El resultado, frecuentemente paradójico, es que gran parte del trabajo intelectual humano de todos los que no recibimos el jornal de los patrones de Berkeley, New York, Boston, Chicago, Cambridge, Oxford, etc. queda bajo un manto de total oscuridad y, por tanto, es irrelevante.

Pero el punto es, en realidad, este: la “relevancia”, por parafrasear a Paulo Freire, sólo puede ser producto de un acuerdo entre dominado y dominador. La remoción o el olvido que de los propios privilegios efectúa el privilegiado es condición necesaria, pero nunca suficiente. Si Scopus o Web of Science deciden qué revistas indexar, el problema no son los índices, sino nuestra subordinación a –o nuestra complicidad con– tales representaciones.

Parece necesario poner de manifiesto que las Ciencias Sociales, y especialmente la Sociología, discuten estos asuntos desde hace algún tiempo, no sólo mediante la crítica y el análisis, sino con la claridad necesaria para derribar las visiones “recibidas”:

>“An intellectual revolution against the provinciality of social science has begun. The premise of this revolution is that disciplinary sociology’s concerns, categories and theories have been formulated, forged, and enacted within Anglo-European metropoles in the interest of those metropolitan societies, and so a new “global sociology” that transcends this provinciality is necessary. The institutional dimension of this project involves a critical reconsideration of the inequalities between the wealthy universities of the United States and Europe and the poorer institutions in the Global South” (Julian Go, 2016).

Por consiguiente, las Humanidades Digitales no necesitan sólo de más cultural criticism, sino de más política. Y podría comenzar, por ejemplo, por presentar desigual batalla a favor la extensión de los conceptos de libertad, derechos y democracia sobre nuestros vestigios digitales, considerándolos a todos los efectos una extensión de nuestra ciudadanía, o sea, de nuestros cuerpos, de nuestras identidades, de nuestras lenguas y de nuestras memorias.

[^1]: Tampoco –y, quizás, especialmente– en la academia el lugar desde el que se habla es neutro respecto de aquello de lo que se habla, como nos recuerda Eileen Joy en un bellísima y combativa contribución.

Domenico Fiormonte

*Publicado el 18 de mayo de 2017 en Infolet. Traducido del italiano por David Domínguez Herbón*

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The Programming Historian en español

A principios de este mes (marzo, 2017) se publicó una primera traducción al español del sitio web The Programming Historian. Se trata de una versión ligera, es decir, sin la totalidad de los contenidos actuales del sitio en inglés, que presenta la serie original de los diecisiete tutoriales introductorios al lenguaje de programación Python con los que comenzó el proyecto en julio de 2012, escritos por William J. Turkel y Adam Crymble. Este conjunto de lecciones muestra cómo escribir el código de pequeños programas modulares que, una vez ensamblados, permiten descargar el contenido de páginas web, manipular el texto resultante como cadenas de caracteres y extraer diversa información mediante el conteo de frecuencia de palabras, el análisis de palabras clave en su contexto mediante la construcción de n-gramas y la generación de visualizaciones para la salida de datos en un archivo .html. El ejercicio se realiza con el contenido de un repositorio documental que fue puesto en línea por etapas, entre 2001 y 2008, The Proceedings of the Old Bailey London’s Central Criminal Court, que resguarda la transcripción de 197,745 juicios criminales llevados a cabo en Londres entre 1674 y 1913. En otras palabras, la finalidad de estos tutoriales es mostrar, teniendo como laboratorio un archivo histórico correctamente digitalizado, cómo se puede utilizar un lenguaje de programación de código abierto y uso libre para que los mismos historiadores y humanistas aprendan a construir sus propias herramientas digitales, lo cual puede resultar muy útil en diversas etapas de un proceso de investigación.

Desde hace algunos años, los historiadores de la comunidad académica hispanohablante hemos adoptado una serie de herramientas informáticas, técnicas y flujos de trabajo en nuestras investigaciones, sobre todo como instrumentos complementarios para el análisis histórico. El abanico es amplio y va desde bases de datos, hojas de cálculo, software para el análisis de redes sociales, hasta sistemas de información geográfica para el estudio de relaciones espaciales y, sobre todo, visualizaciones cartográficas. Esta apropiación de recursos, hay que decirlo, ha sido generalmente asistemática, ha obedecido a tendencias marcadas por ciertos investigadores o pequeños grupos de trabajo vinculados a corrientes de otras tradiciones académicas, y suele darse de manera un tanto irreflexiva, ya que nos decantamos preferentemente por la utilización de software propietario, con los peligros que esto conlleva en términos de la sostenibilidad de nuestras investigaciones. Pero, sobre todo, hemos carecido de plataformas abiertas o redes colaborativas para aprender a sacarle mejor provecho a las tecnologías de la información y la comunicación, de manera productiva a la vez que crítica y reflexiva. Dicho de otra manera, no hemos logrado pasar del adoptar tecnología desarrollada en otros contextos y para otras necesidades, a adaptar la tecnología en su forma más básica para generar las herramientas adecuadas para nuestras propias necesidades de investigación.

En ese sentido, la traducción al español de Programming Historian significa un importante beneficio para la comunidad hispanohablante de historiadores y humanistas digitales. Al tratarse de un gran manual que cubre de manera modular el desarrollo de habilidades técnicas digitales y el aprendizaje de herramientas, técnicas informáticas y optimización de los flujos de trabajo más adecuados para las máquinas que utilizamos, los humanistas digitales podemos potenciar nuestro acceso a la tecnología con el objeto de adaptarla a nuestras necesidades de generación, aplicación y trasmisión del conocimiento desde una perspectiva local. Por ejemplo, una serie de tutoriales de Programming Historian están enfocados a la mejor administración de los datos digitales que generamos e intercambiamos durante los procesos de investigación y comunicación de resultados. En ellos se discuten desde las mejores estrategias para la conservación de nuestros datos digitales hasta la adopción de prácticas sostenibles a largo plazo mediante la adopción de herramientas y flujos de trabajo que nos permitan liberarnos del yugo de las suites ofimáticas propietarias, condenadas más temprano que tarde a la obsolescencia programada. Otra serie de tutoriales trata las técnicas de manipulación de datos a partir de un mejor conocimiento de cómo funcionan los diferentes sistemas operativos, de privilegiar el uso de la interfaz de línea de comandos sobre la interfaz gráfica, ya sea en sintaxis de bash o Windows-PowerShell; de introducirnos a los conceptos básicos de lenguajes de programación más usuales como Python o R, con ejemplos aplicados a investigación real. Hay otros tutoriales que abordan el uso de herramientas y APIs como Antconc, Zotero, OpenRefine; que discuten lenguajes de consulta como SPARQL o muestran la aplicación de técnicas de programación para generar procesos de aprendizaje máquina mediante el clasificador bayesiano simple o la búsqueda de patrones de secuencia mediante expresiones regulares. A fin de cuentas, que aprendamos y seamos concientes que nuestra computadora personal puede ser un potente laboratorio de investigación con los propios recursos que ofrece por defecto y sin tener que recurrir a la adquicisión de costosísimas licencias de software propietario. Todo está en que dejemos de tratar a nuestras computadoras como meros procesadores de texto.

La iniciativa para crear la versión en español de Programming Historian data de principios de junio de 2016, en forma de una convocatoria abierta con el afán por potenciar la diversidad y el acceso a un uso más democrático de las tecnologías, que es la filosofía de sus miembros. La meta que tenemos ahora es traducir las cerca de cincuenta lecciones que actualmente tiene el sitio, más las que están en proceso de edición. Además de ello, hay una clara y notable apertura para que la comunidad académica digital hispanohablante proponga la publicación de nuevas lecciones que estén relacionadas con el desarrollo de herramientas útiles para los intereses, condiciones y necesidades locales. En ese sentido, cabe recalcar que The Programming Historian es un proyecto colaborativo y, por lo tanto, abierto a un público diverso interesado en participar, y que al respecto tiene ciertas reglas muy claras y sencillas. Por ejemplo, la discusión y evaluación de las aportaciones se da de manera abierta y pública, con el objeto de conservar tanto la calidad de lo que publicamos como la transparencia de la discusión. En ese sentido, nos interesa mucho ampliar nuestra red de colaboradores, ya sea como autores de nuevos tutoriales, traductores, editores, evaluadores o gente que quiera donar un poco de su tiempo en la mejora de nuestra publicación, desde comentarios hasta involucrarse en los procesos editoriales. Por favor, si tienes interés en participar, consulta las diversas maneras de contribuir a nuestro proyecto.

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Las humanidades digitales en la India. Un mapa

En tiempos resientes hemos visto extenderse la práctica y la enseñanza de las humanidades digitales (HD) por muchas partes del mundo. En contraste con lo que ocurre en aquellos países donde las HD se han desarrollados ya durante décadas y han alcanzado un grado de institucionalización y estandarización disciplinar importante con la creación de centros de enseñanza y de investigación, en los nuevos espacios globales de la Humanidades Digitales, la mayoría de ellos en el sur, las hemos recibido con ambigüedad. El entusiasmo que despierta utilizar herramientas digitales para las humanidades va de la mano de una cautela respecto de lo que las humanidades digitales implican como disrupción de las tradiciones académicas locales y los modelos disciplinares predominantes, por señalar sólo los dos más significativos.

En México, por ejemplo, cuando formamos la RedHD, una de las primeras decisiones que tomamos fue no definir las HD. Lo hicimos porque no queríamos partir de una cierta concepción de las HD, sino más bien mirar el entorno en busca del trabajo académico que podría identificarse con las Humanidades Digitales. Era una forma cauta de no adscribirse a un concepto, pero al mismo tiempo, una forma de abrir la puerta a aquellos académicos y aquellas prácticas a los que la idea de unas humanidades digitales les fuera afín.

Pero el problema de la definición de las HD en los países del sur parece extenderse, al igual que las HD, a nivel global. Justo en el centro del libro Mapping Digital Humanities in India de P. P. Sneha que se puede descargar aquí, se halla la decisión del autor de no partir de una definición de las humanidades digitales como principio metodológico válido para poder hacer un mapa de cómo se practican en la India.

“With few ‘digital humanists’ (a term many DH scholars in India have consciously chosen to stay away from) and DH centers around, and the discourse being far from stable in India, the best way to explore this supposedly new phenomenon then seemed to be to understand some of the immediate problems and questions with the notion of the ‘digital’ itself.”

La decisión de desplazar el problema de la definición por las preguntas sobre lo digital en India, es claramente política, porque lo que busca es situar las prácticas y el sentido de las HD en un contexto específico, donde lo digital tiene cierta forma. Al igual que en México y muchos países de América Latina, en la India, según Sneha, la discusión sobre lo digital, “have been located within the domain of the development of Information and Communication technologies for Development (ICT4D), in sectors ranging from education to governance. Principalmente, escribe, “through rhetoric about its potential to address and even resolve social and economic problems … now anything digital automatically translates to ‘good’ and ‘beneficial’.”

Esta visión positiva (y a crítica) de lo digital que ha venido definiendo las políticas de digitalización en los países del sur, se encuentra en India, como en muchos otros países, con una crisis de la educación en general, de la educación superior en particular, y muy concretamente de las humanidades. De modo que la promesa de las HD en ese contexto particular, ofrecen a las humanidades una convergencia con el cambio inminente que significan las tecnologías digitales, incluso sin la necesidad de intentar mostrar que hay una verdadera conexión entre las dos.

Muchos de los problemas que le dan forma a la práctica de las humanidades digitales en la India tiene que ver precisamente con que tanto estas tecnologías digitales son adecuadas a esa convergencia. Pero no se trata en realidad de un problema tecnológico, sino sobre todo de un problema político y social.

Aunque Sneha no es especialmente enfático en las implicaciones políticas de los problemas de lo digital –su interés se centra sobre todo en la forma de las HD en India- es difícil no ver así lo que el propio Sneha presenta como condiciones para el desarrollo de las HD en India. Por ejemplo, la cuestión de la obsolescencia tecnológica y la dificultad de acceso a nuevas tecnologías o incluso la resistencia a abandonar ciertas tecnologías, que marcan un límite a la apropiación de las tecnologías de las HD. Lo mismo ocurre con la lengua, quizás de manera aún más drástica y con implicaciones sociales y políticas más profundas.

Las tecnologías de codificación existentes, desarrolladas en Occidente, no son herramientas útiles para la representación digital de lenguas no occidentales como el bengalí. Lo mismo pasa con los instrumentos de digitalización: sistemas de escaneo y de reconocimiento de caracteres, que tampoco han sido desarrollados para lenguas no occidentales. Se trata, señala Sneha, de un límite mayor para las HD en India porque contiene los esfuerzos de digitalización y obliga a invertir mucho tiempo en el desarrollo de teclados y software de reconocimiento de caracteres, para que el bengali y otras lenguas de la India entren al frágil mundo de lo digital.

El archivo es otro problema. Tanto por la incompletud de los archivos -la necesidad de terminar de construirlos, de incluir en ellos documentos en otras lenguas, como por la cuestión de la infraestructura revela que, expresamente para Sneha, tiene importantes  las implicaciones políticas: “The investment on infrastructure for the archive –escribe- is determined by different kinds of interests and will play an important role in how archival efforts will ultimately develop. As Dr. Sundaram reiterates, the point to note is that new archival efforts are not only general repositories, but critical interventions in themselves. They foster new kinds of visibilities.”

Encuentro que la lección más importante de Sneha consiste en señalar que estar en el Sur implica una cierta relación con lo digital. Una relación que limita y modifica el desarrollo de las HD por el simple hecho de que las tecnologías digitales no han sido hechas teniendo presente las necesidades de comunidades específicas, sino los ideales y las necesidades de la región en que se desarrollan, al norte y en inglés, que se toma a si mismo como estándar universal.

Una última observación sobre el texto de Sneha. La ambigüedad respecto de las HD, producto de estas condiciones específicas de la relación con lo digital en la India, se refleja en su inclusión en la academia. Mientras las universidades están interesadas en ofrecer cursos y desarrollar proyectos a partir de la óptica de que tecnología es “Bueno”, “often there is resistance from individual humanities departments, for several reasons ranging from lack of expertise, to concerns about the course being too ‘technological’.”

El problema me parece rebasa lo que apunta en su texto, la falta de comprensión del rol de la tecnología en las humanidades y la falta de involucramiento en proyectos y plataformas digitales, sino que puede ser reflejo de una resistencia aun mayor a una disrupción que implica modificar no sólo formas de resolver problemas, sino alterar toda la estructura asociada con la construcción, validación y reconocimiento del trabajo humanístico que en algunos países del Sur, y pienso sobre todo en México, responde a un imaginario muy específico. Cierro con una reflexión del propio Sneha:

The computational possibilities of DH still need to be explored, but how much of these contribute qualitatively to addressing or even furthering certain disciplinary concerns, still remains an open question.

 

Referencia:

Puthiya Purayil Sneha. Mapping Digital Humanities in India.  CIS Papers 2016.02 

Published by The Centre for Internet and Society, India | cis-india.org

30th December, 2016

http://cis-india.org/papers/mapping-digital-humanities-in-india

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Consumo de datos móviles

Consumo de datos móviles

Alberto Ramírez Martinell | @armartinell

El consumo de datos móviles de los usuarios de teléfonos inteligentes depende de sus intereses personales. Y aún cuando podamos delinear un patrón de interacción con el dispositivo –en el que se describa si el usuario es asiduo a las redes sociales o a la visualización de videos– su consumo no solamente varía por el tipo de información que se consulta sino también por la aplicación con la que se accede o genera.

Durante la primera década del siglo XXI, la telefonía móvil en México –y en el mundo– se popularizó notablemente (ver Casillas, Ramírez, Carvajal y Valencia, 2016) incrementado consigo las valoraciones generales de acceso a la información y la necesidad creciente de conectividad permanente. Para los usuarios que quieren estar conectados a la red todo el tiempo es decir, para los hiperconectados, la conexión a la red desde una computadora –llamémosla local– es insuficiente. Las computadoras de este tipo juegan para ellos una función de equipos de base, de estaciones de trabajo o de centros de respaldo y almacenamiento; dejando latente una necesidad de cobertura de conexión más amplia y de acceso a la información al no estar frente a una pantalla local. Desde su popularización en 2008, los teléfonos inteligentes –con planes de datos cada vez más comunes– han fungido como el enlace móvil permanente y ubicuo que los hiperconectados necesitan.

La intervención

Con el afán de explorar de una manera inicial y asistemática cómo se distribuye el consumo de datos móviles de los usuarios hiperconectados, me dispuse –por mera curiosidad– a revisar mi consumo de datos móviles. Para hacerlo, utilicé sin restricción de acceso a la información durante 4 meses un teléfono inteligente. De ninguna manera pretendo generalizar las observaciones ni hacer teorías al respecto. Simplemente quiero poner en perspectiva mi percepción de uso con el consumo de datos móviles.

Podría decir que el uso que le di al dispositivo durante el periodo de observación fue típico. De manera normal y dependiendo de las fechas, contextos y circunstancias de acceso a la información que se dieron durante ese periodo procuré mis redes sociales, revisé páginas web, hice búsquedas de información, actualicé el sistema operativo y las aplicaciones que están instaladas, consulté el correo electrónico y utilicé las aplicaciones de mensajería instantánea que cotidianamente uso así como las aplicaciones de mapas y GPS.

A continuación presento mis observaciones y reflexiones primeramente sobre 1) mi comportamiento frente al dispositivo digital portátil y posteriormente sobre 2) el consumo de datos en el periodo de análisis.

Comportamiento frente al dispositivo digital portátil

Para poner en perspectiva los datos que presento en la siguiente sección debo acompañar la observación con una reflexión de mi percepción sobre el uso del teléfono inteligente describiendo mi relación con el dispositivo, aunque sea de forma subjetiva.

Todos los días –bueno casi todos– salgo a correr por la mañana acompañado de una aplicación de control de distancia, tiempo y ruta (runmeter). En el trayecto de aproximadamente 30 minutos aprovecho para cazar un par de pokemones para mis hijos –y para mi también–. Luego reviso el correo electrónico redes sociales y la mensajería instantánea pendiente. Soy un old-digital (ver O’Donoghue, M. y Ramirez-Martinell, 2015) por lo que mi uso de correo electrónico es constante. Sigo valorando esa plataforma especialmente para el intercambio de información relacionada con el trabajo. De la combinación Teléfono Inteligente – Correo electrónico obtengo mi oficina móvil, envío y contesto correos a todas horas y en todo lugar –aunque en el cine no prendo el celular–. Vale la pena mencionar que antes de esta observación yo consideraba que era la aplicación de correo electrónico la que más usaba en el dispositivo.

Mi uso de la aplicación de Twitter es alto, pero más bien pasivo. Reviso contenido, le doy retuit a algunas noticias y en realidad publico poco contenido original (pero ya vi que ser un lurker cuesta). Exploro principalmente al timeline y los mensajes directos pero también consulto información que se ejecuta fuera Twitter.

En Facebook tampoco publico mucho. Veo información, le doy like a algunas publicaciones y comparto otras casi siempre de tipo académico. Tengo un poco más de 250 “amigos” por lo que el muro de la aplicación no es tan rápido y cambiante. Los videos incrustados en la aplicación casi nunca los reproduzco, aunque cuando lo hago, suelo seguir viendo los relacionados. Reviso Twitter y Facebook moderadamente durante algunas pausas del día. Empero tiendo a dedicarle más tiempo por las noches.

De manera moderada –según yo– uso Whatsapp a lo largo del día para charlar con colegas, amigos y familiares sobre temas principalmente de ocio, por lo general en grupos. El mensajero de Facebook lo uso pero notablemente menos que Whatsapp.

Durante esos cuatro meses jugué PokemonGo con mis hijos principalmente los fines de semana por un par de horas, aunque durante la semana tengo la encomienda de hacer Pokeparadas y capturar Pokemones.

Youtube en el móvil lo uso poco –a diferencia de mis hijos quienes lo usan de una manera mucho más intensa, pero eso lo comentaré en otro momento–. La búsqueda de información vía Google o el acceso a páginas desde algún navegador (Google Chrome Browser o Firefox) también es una actividad menor.

La música que escucho con Spotify no está en línea, casi todas las canciones se descargaron en el móvil. Cuando oigo el radio en el coche– uso Shazam para ubicar las canciones que me gustan y agregarlas –si es que están en la base de datos– a Spotify.

Finalmente puedo decir que las actualizaciones del sistema operativo del dispositivo digital portátil y de las aplicaciones que están instaladas no son algo que yo haga conscientemente en la red de 3G, sin embargo en mi observación me di cuenta que de todas formas consumen datos de manera discreta pero voraz.

Entre el uso “moderado” pero diferido del correo electrónico, Whatsapp, Facebook, Twitter, Messenger y PokemonGo durante este tiempo podríamos decir que fue mi celular pasó más tiempo en mi mano derecha que en mi bolsillo izquierdo.

Consumo personal de datos móviles en un periodo de cuatro meses

Durante cuatro meses consumí 11 Giga Bytes de manera homogénea (menos de 3 gigas al mes) para consultar redes sociales (46%); navegación y búsqueda de información (14.08%); actualizaciones de sistema y de aplicaciones (11.65%); correo electrónico (7.23%); mensajería instantánea (6,68%); entretenimiento (6.05%); juegos (4.41%); aplicaciones con GPS (1.95%); entre otras (1.33%). Ver tabla anexa.

Tabla 1. Concentrado del consumo de 11 GB de datos en 4 meses

Como se puede ver en la tabla anterior, el 60% de mis datos móviles lo consumen las redes sociales y búsquedas en Internet. Siendo Twitter con 3.1 Gigas (27.79% del consumo total) la aplicación más voraz de todas; seguida por Facebook con 2.1 Gigas (18.83%) y por Firefox (8.45%); Google (3.77%); y Chrome (1.87%), con el 14% del consumo total.

Entre actualizaciones de apps y del sistema, el dispositivo consumió en el periodo de observación la nada despreciable cantidad de 1.3 Gigas (11.65%), suma dos veces mayor a mi consumo cuatrimestral de datos en Whatsapp.

El correo electrónico que era según yo, la aplicación más utilizada por mi, ocupó el cuarto lugar de consumo de datos con 200 Megas mensuales (806 al cuatrimestre) equivalentes al 7.23% del consumo en el periodo. El detalle del consumo cuatrimestral por aplicación se muestra a continuación.

Tabla 2. Consumo detallado de datos por aplicación
Aplicación Cantidad en Gigas %
Twitter 3,1 27,79%
Facebook 2,1 18,83%
App Store 1,3 11,65%
Firefox 0,942 8,44%
Mail 0,806 7,23%
WhatsApp 0,619 5,55%
Pokémon GO 0,492 4,41%
Spotify 0,454 4,07%
Google 0,42 3,77%
Chrome 0,209 1,87%
YouTube 0,156 1,40%
Messenger 0,126 1,13%
Google Maps 0,105 0,94%
Shazam 0,0653 0,59%
Runmeter 0,0607 0,54%
Uber 0,0514 0,46%
GoRadar 0,0231 0,21%
Contactos 0,0206 0,18%
Instagram 0,0174 0,16%
Calendario y Recordatorio 0,0107 0,10%
Goodreads 0,0091 0,08%
Prisma 0,0075 0,07%
Mercado Libre 0,0072 0,06%
Clima 0,0061 0,05%
ADOMovil 0,0061 0,05%
Configuración 0,0048 0,04%
Pinterest 0,0046 0,04%
Periscope 0,0036 0,03%
IMDb 0,0028 0,03%
Skype 0,0027 0,02%
Mapas 0,0026 0,02%
FaceTime 0,0026 0,02%
Measure Your Land 0,0021 0,02%
Spreadsheets 0,0019 0,02%
SwannEyePlus 0,0019 0,02%
Scanner Pro 0,0019 0,02%
Documentos 0,0016 0,01%
iTunes Store 0,0014 0,01%
Decibel 10th 0,0014 0,01%
Bancomer 0,0014 0,01%
Drive 0,0012 0,01%
Coursera 0,000807 0,01%
EasyMeasure 0,000668 0,01%
Scan 0,000456 0,00%
GIFMaker 0,000413 0,00%
Casa 0,00002 0,00%
Total 11,155064 100,00%


Comentarios finales

El consumo de datos móviles es una cuestión que responde a factores personales –pero sin patrones de conducta estrictos– temporales, contextuales y de necesidad de acceso a la información. Es difícil generalizar los comportamientos y por ende el consumo de la información –incluso a nivel personal– pero haber hecho una pausa para reflexionar sobre mi relación con la información que recibo y envío en el teléfono móvil me permitió hacer evidentes tres cosas.

  • El consumo de datos de la aplicación no está ligada necesariamente con el tiempo de uso. Aún cuando la app Mail es la que permanece más tiempo en la pantalla de mi móvil, resultó que no era la que consumía más datos.
  • A pesar de que el dispositivo solicita permiso para acceder a la información, –si no se bloquea del todo– el sistema consume datos de manera discreta pero continua.
  • Hay distintas maneras de medir la vida frente a pantalla. Una es mediante el registro del tiempo que pasa uno con el celular en la mano; otra es contabilizando los datos consumidos; pero una más, podría ser la consideración de la atención que uno pierde al ensimismarse en el dispositivo de mano y descuidar lo que pasa fuera de él.

El presente ejercicio podría despertar el interés personal de revisar en qué consumimos nuestros datos para poder estar conscientes de los hábitos de consumo personal. Para replicar la experiencia el uso de aplicaciones de monitoreo de datos podría resultar de utilidad.

Para leer más 

  1. Casillas, M. A., Ramírez Martinell, A., Carvajal, M. y Valencia, K. (2016). La integración de México a la sociedad de la información. En Téllez, C. E (coordinadora). Derecho y TIC. Vertientes actuales. México: INFOTEC. ISBN: 978-607-02-7410-7  |  capítulo|  libro  |
  2. O’Donoghue, M. & Ramirez-Martinell, A. (2015). Old Digital and new digitals: a newer debate onthetypes of digital citizens. In S. Carliner, C. Fulford & N. Ostashewski (Eds.),Proceedings of EdMedia: WorldConferenceonEducational Media and Technology 2015 (pp. 1901-1908). AssociationfortheAdvancement of Computing in Education (AACE). RetrievedSeptember 1, 2016 from https://www.learntechlib.org/p/151611

Este post fue originalmente publicado en: http://www.uv.mx/personal/albramirez/2017/02/08/datos-moviles/

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