Un nuevo espacio dedicado al arte y la tecnología

Las alternativas para estudiar, investigar y difundir las relaciones entre arte y tecnología en México provienen de instituciones públicas en la mayoría de los casos. Sin embargo, recientemente el sector privado ha mostrado mucho interés en realizar proyectos similares e incitar la colaboración a nivel internacional. Uno de estos nuevos espacios es Regiones en Expansión, fundado y dirigido por Edith Medina, pionera en la  investigación sobre arte y biotecnología en nuestro país, en 2013 y gestionado por un sobresaliente equipo de trabajo: Marco Antonio Rivas, Nancy Medina, Pedro Alberto Alayón Ruiz, José Antonio López, Antonio Mora, Roxel Barroso y Rogelio Barrera. La plataforma se especializa en las prácticas artísticas experimentales relacionadas a la ciencia, la tecnología y la cultura digital, buscando construir conocimiento abierto y colaborativo a través de publicaciones y  programas educativos y de investigación.

Regiones en Expansión

 

Actualmente su página cuenta con las secciones: arte; arte, ciencia y biología; educación y tecnología; fotografía digital; moda y tecnología; y mundo digital. Entre los artículos más destacados están “Aproximaciones e hibridaciones entre ciencia, filosofía y arte”, donde se cuestiona el concepto de la realidad y lo real desde la intersección de las artes visuales y las ciencias; “Autorretrato-Identidades genéricas: Ergo Sum”, sobre la obra artística de Charlotte Jarvis; “Expandiendo el conocimiento: la cultura hacker”, que versa en torno a la figura de los hackers, sus principios y actividades; “Biología a través del arte: o de cómo hacer piezas con bacterias luminiscentes”, en el cual se abordan las piezas del Doctor en Genética Hunter Cole (EU); “Moda\Tecnología”, cuya revisión abarca distintas vestimentas elaboradas con elementos digitales; y “Phonebloks: Teléfonos que no caducan”, destinado a dispositivos móviles durables, personalizados y sustentables, una alternativa para disminuir el impacto ambiental de los residuos electrónicos.

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ADN de Hunter Cole: Estadio 1,2 y 3. Copyright © 2005-2009 Hunter

Su Programa de Investigación está dirigido a fortalecer propuestas teóricas mediante el aprendizaje de la búsqueda de información documental, integración de fuentes y teorías, orientación metodológica y apoyo en el proceso con el fin de estructurar tesis, tesinas o proyectos de investigación; se integra por dos emisiones de cuatro meses cada una. Su Programa educativo intenta generar aprendizaje abierto, accesible, colaborativo y en español por medio de cursos, talleres y seminarios. Este año, comenzó con el seminario “Poéticas de lo vivo: Seminario permanente en línea de Arte y Biología”, presentado por Edith Medina del 10 de febrero al 09 de marzo, y continuará con otras propuestas educativas a cargo de docentes de distintos países hispanohablantes: los mexicanos José Miguel Díaz Fernández, Miguel Ángel Ventura Herrera, Nadia M. Osornio Muñoz, Antonio Isaac Gómez, Luis Álvarez Azcárraga y Edmar Olivares Soria; en una mancuerna mexicano-argentina, Gabriela Munguía y María Emilia del Valle; las argentinas Julia Verónica Madías, Micaela Fernández Darriba, Maia Vargas y Victoria Rodríguez do Campo; los españoles Verónica Soria Martínez, María Vidagañ Murgui y Neus Lozano Sanfélix; la chilena Brisa Muñoz Parra; y la colombiana Yolanda Rodríguez Bernal. ­En los siguientes meses, habrá más información al respecto.

 

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La ayuda de las visualizaciones: preliminar del caso de la BdPn*

Las visualizaciones son frecuentes en las investigaciones de Humanidades Digitales. No se habla de ilustraciones que acompañan al texto, sino de una representación visual de los resultados de la investigación. La metodología que está detrás de ellas rara vez se observa, en este caso preliminar se observa que las visualizaciones (redes de lecturas en los textos astrológicos/astronómicos novohispanos de dos etapas del siglo XVII) dan sustento a parte del conocimiento hospedado en los documentos estudiados y muestran sólo aquellos datos que son relevantes en el marco de este estudio.

Es interesante ver como de la representación visual de los datos emergen patrones que no se aprecian a simple vista y que, posiblemente, no habían sido notados.  Para este estudio la visualización de los datos procesados se realizó siguiendo un esquema sencillo en una Base de Datos en Grafo y, posteriormente, se generaron los grafos usando Gephi.

Esquema

Resultados

Se trabajaron documentos relacionados directamente con la aparición de dos cometas: el de 1652 y el de 1682. De la extracción y el manejo de los datos se obtuvo un grafo de 484 nodos y 535 aristas. En los cuales se representan los datos extraídos de los textos.

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 La astronomía en Nueva España es resultado de un proceso de estudios multidisciplinarios, conocimientos científicos, técnicos y humanísticos fueron necesarios para estar a la vanguardia del conocimiento de la época, ramas como las matemáticas, la medicina, la astrología encontraron apoyo en la creación de instrumentos de medición. Esto supone que el grupo con acceso a este nivel de estudios no era extenso; además de los pocos registros que se conservan sobre las vidas de los astrólogos novohispanos, es posible conocer la línea de pensamiento a la que se adscribían por medio del estudio de sus textos, tal es el caso de esta investigación.

Para conocer la evolución del trabajo astrológico del siglo XVII esta investigación recurrió a dos grupos de textos: a) aquellos que tratan sobre el cometa de 1652-53 y b) aquellos que tratan sobre el cometa de 1680. El primer conjunto de textos se caracteriza por ser una primera aproximación a la comprensión del fenómeno.

 Red50

Este grupo cuenta con una mayor cantidad de referencias a autores y el que marca la continuidad para los textos que componen el segundo grupo (autores clásicos como Arisóteles y estudiosos más contemporáneos como Kepler).

El segundo grupo –autores que tratan sobre el cometa de 1680– adopta las nomenclaturas y las teorías rescatadas por los primeros astrólogos, pero incluye un estilo más discursivo en el cual la explicación del fenómeno se enfoca más en una discusión metodológica y deja un poco de lado los influjos del mismo.

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A lo largo de estos textos se pueden corroborar posturas más científicas; por un lado existe una discusión en contra de la teoría aristotélica y tratan de deslindar los factores astrológicos de los divinos; estos autores mantienen la postura de que la fe no tiene una afectación directa en lo respectivo a la ciencia y la medición de estos fenómenos. Siguen una línea más moderna y entran en franca discusión con autores contemporáneos, recurriendo a teorías y autores destacados, tanto antiguos como modernos para sustentar esas aseveraciones, llegando incluso a discutir entre ellos mismos.

Entre las características que las visualizaciones traen a la vista está la continuidad en la preservación del pensamiento clásico y de los grandes estudiosos; sin embargo, este recurrir a las metodologías y las teorías ya aceptadas, permitió que el grupo conformado por estos grupos de estudiosos avanzara hasta entablar una discusión propositiva sobre el estudio de los cometas, su influjo en los acontecimientos y, sobre todo, permitió que esta disciplina reflejara aspectos sociales propios e identitarios del pensamiento novohispano pues gracias a ello se logró un avance en la manufactura de aparatos de medición más precisos, inspiró el avance de la medicina y abrió la posibilidad de crear un grupo generador de conocimiento científico, sentando las bases para la continuidad de este tipo de estudios.

Esfera

Este ejemplo hace un uso consciente de las visualizaciones, no son meras ilustraciones que acompañan al texto; sino que son indispensables para “comprobar” que la información que arroja esta investigación está basada en un manejo controlado de los datos que, de otra forma, hubiera sido difícil de gestionar sin el uso de grafos y sus respectivas visualizaciones.

Bibliografía breve

  • Bastian, Mathieu, & Heyman, Sebastien. (2009). Gephi: An Open Source Software for Exploring and Manipulating Networks (p. 2). Gephi. Retrieved from gephi.org
  • Beuchot, Mauricio. (1994). Kircher y algunos filósofos mexicanos en el siglo XVII. Intersticios, 1(1), 87–95.
  • DeRose, Steven J. (1995, April 4). Structured Information. Navigation, Access, and Control. Retrieved July 17, 2011, from http://sunsite.berkeley.edu/FindingAids/EAD/derose.html
  • Gephi Consortium. (2013). Gephi (Version 0.8.2 beta). Gephi Consortium. Retrieved from gephi.org
  • Grassi, Marco, Morbidoni, Christian, & Nucci, Michele. (2013). Pundit: augmenting web contents with semantics. Literary and Linguistic Computing, 28(4), 640–659.
  • Grimes, S. (2010). Unstructures Data and 80 Percent Rule. Bridge Point Article. Retrieved July 17, 2011, from http://clarabridge.com/default.aspx?tabid=137&ModuleID=635&ArticleID=551
  • Hu, Jiajia, & Wang, Ning. (2013). Complex network perspective on graphic form system of Hanzi. Literary and Linguistic Computing, 28(4), 660–667.
  • Jessop, Martyn. (2008). Digital visualization as a scholarly activity. Literary and Linguistic Computing, 23(3), 281–293.
  • Moretti, F. (2005). Graphs, maps, trees: abstract models for a literary history. London ; New York: Verso.
  • Peña Pimentel, Miriam. (2011). El Gracioso en el Teatro de Calderón: Un análisis desde las Humanidades Digitales (Doctoral). UWO, Canadá. Retrieved from http://ir.lib.uwo.ca/etd/307
  • Sperberg-McQueen, C. Michael. (1991). Text in the Electronic Age: Textual Study and text Encoding, with Examples from Medieval Texts. Literary and Linguistic Computing, 6(1), 34–46.

*Esta investigación está en desarrollo, los resultados presentados son preliminares y serán parte de una publicación.

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Et in Arcadia ego. Los condicionantes del canal en la comunicación digital

Nos parece obvio, aún ahora, que una pantalla no está hecha de papel. Pero, de ser así, ¿por qué la empleamos como si lo fuera? ¿Por qué seguimos empeñados en producir, del otro lado de la pantalla, lo mismo que producimos en papel? Si hemos creado un canal nuevo, ¿no deberíamos empezar a emplearlo aprovechando sus características diferenciadoras, esas que lo distinguen del que empleábamos antes, del papel? Se tiende, pues, a hablar de lo que nos permite hacer la máquina, y no de lo que no nos permite y cómo transforman sus condicionantes nuestra comunicación.

Y es que la diferencia parece radicar únicamente en el canal. Cuando Lucía Megías (José Manuel Lucía Megías, Elogio del texto digital, Madrid, Fórcola, 2012) nos remitía a la extraordinaria revolución producida por un cambio en el canal, como fue el paso del papiro al códice-libro, lo hacía tanto desde el futuro como desde el pasado, metafóricamente hablando, para poner de relieve esa diferencia. Et in Arcadia ego…, pero es en el presente en el que uso la pantalla y el papel, a veces simultáneamente y, en ocasiones como esta, de la misma manera. La transición nos obliga a cambiar nuestras formas.

La pantalla ha sido creada, por el hombre, a imagen y semejanza del papel. El códice fue creado, de forma similar, cosiendo iguales pedazos de papiro tan pequeños que pudieran manejarse, al menos, con una mano. Ahora el manejo es similar, no ha cambiado tanto. Hay quien, como yo, sigue empleando una sola mano para escribir en el teclado; hay quien emplea un lápiz óptico, o su propio dedo, para garabatear la pantalla táctil; hay quien dicta a la máquina. Y es eso precisamente lo que ha cambiado: ahora empleamos un traductor.

La máquina -la computadora- tiene un lenguaje propio, no tan diferente del nuestro. Del mismo modo que el ser humano no puede procesar una decisión activa por vez, la máquina tampoco. Quizás, con suerte, poseamos una máquina capaz de desarrollar dos acciones simultáneas, aunque no es lo común. Lo común es que todo lo que le digamos a la máquina, lo hará (dentro de sus posibilidades), y nada más allá. Todo se reducirá, en un momento dado, a una elección mínima: el 0 ó el 1, un sí o un no, dios o el demonio, la pastilla roja o la pastilla azul. Y ese primer condicionante lo implantamos desde el diseño de la máquina, pues diseñamos las máquinas desde abajo y hacia arriba, y no a la inversa.

La traducción hacia la máquina nos fuerza a comportarnos de una manera concreta hacia ella. Si bien nosotros damos las órdenes y ella obedece, es forzoso que le sea comprensible para producir el efecto deseado. Para ello dotamos a la máquina de ciertos mecanismos de proceso (de ciertos dispositivos, si se quiere) diseñados para que la traducción en el sentido ser-máquina sea factible, y del mismo modo para que lo sea en sentido inverso. Por lo tanto, podemos decir que condicionamos a la máquina para que se comporte de cierta manera con respecto a cada orden que le demos. ¿Puede una máquina comportarse de otra manera? No.

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Giorgio de Chirico, “La nostalgia dell’infinito”, óleo sobre tela, 1913.

Puede parecernos también que la máquina nos permite hacer cosas de las que no somos capaces. Dejando de lado la variable de la velocidad de procesamiento, en la que la máquina nos es de (in)finita ayuda, podemos gracias a los dispositivos -bien físicos, bien virtuales (pero no por ello menos físicos)- desarrollar nuevas formas de comunicación. Así lo creemos. Pero es una falacia. Nosotros no podemos obtener información salvo por los sentidos, que yo sepa. Del mismo modo, la máquina, por haber sido creada a imagen y semejanza del hombre (y la pantalla a imagen y semejanza del papel), mantiene unos condicionantes que la obligan a comportarse, en el todo, como un humano. Y si un humano se puede comunicar mediante movimiento con otro humano, del mismo modo la máquina puede hacerlo; y de igual forma, si un humano puede comunicarse mediante sonido, la máquina también. ¿Cuál es la diferencia entonces? Hay varias: enunciémoslas.

En primer lugar, como ya dijimos, la decisión es limitada a preguntas simples, desglosándolas siempre en pedazos más pequeños hasta obtener minúsculas preguntas del tipo sí-no. No es un ejercicio teatral para la máquina, que opta por almacenar la respuesta correcta. Una computadora algorítmica no puede entrar en indeterminación si tiene toda la información necesaria para responder a la pregunta. Por contra, para nosotros sí es un ejercicio teatral: sufrimos porque, quizá, creemos no poseer toda la información necesaria. Esta primera condición es absoluta, y rige toda comunicación.

Pasemos ahora al método de entrada de la información, es decir, a la forma en que el ser humano muestra a la máquina cómo debe comunicarse con él. Mediante el procesamiento de lenguajes naturales podemos comunicarnos de forma más amable con la máquina. La aspiración última es hacer creer al humano que no habla con una máquina, sino con otro humano. Es, de nuevo, una falacia: la aspiración última siempre será crear otro humano. La imitación lleva necesariamente a la reproducción, incluso entre máquinas, y si bien no podemos crear nada superior a nosotros (¿cómo se nos ocurriría la idea?, ¿crearíamos a C-tulhu?), una máquina tampoco. Las máquinas, por el momento, no están sometidas a mutaciones genéticas: no son “máquinas de genes”, en el sentido que los neodarwinianos lo entenderían. Cuando el ser humano creó al dios judeocristiano, hizo que éste creara al hombre a su imagen y semejanza. No es tanto una cuestión de imaginación, como de posibilidad física. Un humano puede crear un dios, incluso muchos dioses, pero si se juntan varios sólo lograrán crear una religión. Esta es la segunda condicionante: no podemos comunicarnos con la máquina de ninguna forma “superior”, y es la máquina -y el ser humano que la creó- quien impone la forma de la comunicación.

El tercer condicionante es de orden inverso: podemos hacer todo más rápido, y podemos hacerlo de distintas maneras, pero también podemos deshacerlo. Cuando un humano escribe en un papel, no puede deshacer lo hecho. Incluso, aunque lo hiciera finamente con un lápiz blando y lo borrara inmediatamente con todo cuidado, no podría deshacerlo. Sólo quedaría destruir el papel. La transformación del material es inherente a la acción. Con la máquina no lo es, superficialmente. Es innegable que hemos usado la máquina, que hemos ambos consumido energía, que hemos realizado una acción al escribir un texto en una pantalla, pero podemos deshacer el producto de la acción (no así los otros hechos). Esto nos permite perfeccionar y transformar la comunicación de la idea. Hemos creado un canal distinto, un canal en el que podemos volver atrás en el tiempo, en el que la información comunicada, transmitida, puede modificarse a cada momento, perfeccionarse, si se quiere, alterarse en propio o ajeno beneficio. Podemos ensayar múltiples formas de decir la misma cosa. Es esta la revolución, y no otra. Ya no es canal, sino torrente.

Y hablo del individuo por no hablar de la sociedad, o del conjunto de individuos con fines comunes (como el trabajo colaborativo, el fraude o la evangelización). El anonimato no es tal con la máquina: hubo un autor -o una suma de autores- que, aunque de incógnito, se remitió a la máquina para crear. ¿Crear qué? Cualquier idea comunicable, transmisible, traducible del humano a la máquina y de vuelta al humano. Podemos, pues, crear otras cosas, formas distintas de comunicar las mismas ideas; podemos sumar a un método otro, y otro más, y así hasta redondear el círculo para haber dicho lo mismo de múltiples formas. Redunde esto en mayor conocimiento o no, lo que sí es posible es que llegue a más humanos al otro lado de otras pantallas.

Lo que nos permite la máquina, lo podrá deshacer el hombre.

Que revolucionemos el canal no nos hace más modernos.

[Para comentar esta entrada, por favor diríjanse al blog del autor, Tirada 50.]

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El día de Ada Lovelace

Recientemente me pidieron que hable acerca de las mujeres en el cómputo en las Jornadas de la Mujer que se llevarán a cabo en marzo de este año en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas en la UNAM. Tengo que admitir que no sé nada del tema. No es mi área de investigación, ni siquiera un hobby. Francamente me parece que me han invitado por dos razones 1) soy mujer y 2) trabajo en cómputo. Sin embargo, la suma de estos dos factores sigue sin hacerme experta en el tema.

Acepté sin embargo porque creo firmemente en la equidad de género y considero que las mujeres tenemos mucho que aportar en el ámbito laboral y me frustra la enorme cantidad de obstáculos que la mayoría de las mujeres han tenido que afrontar para lograr una carrera profesional.   Aunque originalmente soy del área de Humanidades el trabajo que he realizado en el ámbito de las publicaciones digitales me ha llevado a tener mucho contacto en los últimos quince años con las áreas de tecnología e ingeniería. En la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM donde estudié Letras, estaba acostumbrada a estar rodeada principalmente de mujeres y los hombres solían ser la minoría. Sin embargo, al empezar a trabajar en proyectos de digitalización, bibliotecas digitales, bases de datos, repositorios y otros aspectos relacionados con recursos digitales en general, fue cada vez más frecuente encontrar que yo era la única mujer en la reunión. Conforme fui teniendo la oportunidad de colaborar con personas en posición de mando o de autoridad, era todavía más frecuente que solo fueran hombres.  Pese a que las mujeres constituimos poco más del cincuenta por ciento de la población, es claro que no ocupamos con igualdad ciertos espacios laborales y en particular los relacionados con las áreas de ciencia y tecnología que continúan siendo predominantemente espacios masculinos.

Al empezar a realizar la investigación para esta plática acerca de “Las mujeres y el cómputo” recordé un post escrito por una colega de UCL, Melissa Terras, acerca del papel que tuvieron las mujeres en la creación de una de las obras pioneras de las Humanidades Digitales, el Índice Thomisticus del Padre Busa. Para realizar el índice que contiene más de 9 millones de palabras, las obras de Santo Tomas Aquino fueran transcritas a tarjetas perforadas para ser leídas por la computadora. Lo que Terras rescata en su texto es que este trabajo fue realizado primordialmente por mujeres. Incluye una serie de fotografías en donde se muestra a las mujeres trabajando rodeadas (y supervisadas probablemente)
por hombres con traje.

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[Imagen  Creative Commons CC-BY-NC CIRCSE Research Centre, Università Cattolica del Sacro Cuore, Milan, Italy.]

Lo que no sabía y lo descubrí al releer el blog es que su post había sido escrito en el marco del día internacional Ada Lovelace. Este es un evento que se lleva a cabo anualmente para celebrar a las mujeres en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.  La celebración fue propuesta for Suw Charman-Anderson en el 2009 para contrarrestar el poco reconocimiento, valor y hasta en algunos casos discriminación que sus compañeras dentro de estas áreas padecían en sus trabajos. Como explicó en su blog “las contribuciones que hacen las mujeres generalmente no son reconocidas, sus innovaciones raras veces mencionadas y sus caras poco reconocidas”.  Suw propuso escribir un post en su blog acerca de una mujer en la tecnología que ella admiraba pero sólo si otras mil personas hacían lo mismo.   Ahora es su quinto año, el día internacional de Ada Lovelace no es sólo un esfuerzo internacional de blogueo sino que además se llevan a cabo diversos eventos para reconocer el trabajo de las mujeres en estas áreas.

Se considera que la falta del reconocimiento del trabajo que han realizados las mujeres en las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas no sólo las perjudica como individuos sino que además lleva a una falta de modelos a imitar para niñas y mujeres jóvenes que pueden aspirar a carreras en estos ámbitos tradicionalmente masculinos. Esto exacerba los roles de género y entre otras factores conduce a un marcado desbalance en el número de mujeres que actualmente se dedican a este tipo de actividades. El doble objetivo de Ada Lovelace es reconocer las mujeres que nos han inspirado y ofrecer miles de ejemplos que a su vez puedan inspirar a las jóvenes a adentrarse en estos campos.

El día de Ada Lovelace generalmente se lleva a cabo el segundo martes de octubre aunque este no siempre ha sido el caso. Este año se llevará a cabo el 14 de octubre y durará 50 horas abarcando diferentes horarios y permitiendo una mayor cantidad de colaboraciones. La principal forma de celebración es a través de la creación de blogs aunque también se pueden realizar homenajes por medio de videos, podcasts, comics en la web, demostraciones, eventos tanto en línea como offline.  Aunque el evento desde el principio aceptó contribuciones en cualquier idioma, hasta el momento la mayoría de las participaciones han sido del Reino Unido y Estados Unidos en inglés.

El tema de la falta de representatividad de ‘otros lugares’ en las Humanidades Digitales ya es un tema favorito pero en esta ocasión creo que se agudiza aun más.  Si Ada Lovelace Day surgió en Inglaterra para aliviar la falta de reconocimiento de las mujeres en las ciencias y las tecnologías ¿qué sabemos nosotros de las mujeres en las ciencias y las tecnologías en Latinoamérica por ejemplo? En el mapa encontré dos entradas en Latinoamérica. El primero de México es un ejercicio inconcluso ya que el post no existe. El segundo de Costa Rica está a cargo de Alejandra de Fundación CIENTEC, una ONG para la popularización de C&T y de mejoramiento de la enseñanza en Costa Rica. Su entrada ofrece 6 videos con entrevistas a mujeres que están trabajando en ingeniería o ciencia y que hablan acerca de sus experiencias.  Los videos resultan interesantes ya que describen sus trayectorias, qué les gustaba jugar de niñas, cómo escogieron su carrera y qué experiencias han tenido como mujeres en esos ámbitos. Prácticamente todas hablan acerca de la importancia de trabajar duro y de no rendirse pero también acerca de los estereotipos que tuvieron que vencer para ser aceptadas. Comenta Ivannia Martínez: “Los niños se educan para ser ingenieros, doctores, astronautas y las niñas se educan para ser amas de casa, enfermeras, maestras y ahí es donde se van cerrando ese nicho de posibles profesiones muy buenos en donde por el estereotipo social quedan ahí”.  Celina Siles también se refiere a los prejuicios a los que uno se enfrenta cuando escoje una profesión que no se considera para mujeres: “Romper ese estereotipo, ese paradigma social que existe que la ingeniería es para hombres”.

Me parece un excelente esfuerzo por demostrar las experiencias de estas mujeres y en el espíritu del día de Ada Lovelace compartir las historias de mujeres que trabajan en las ciencias y tecnologías. Sin embargo, es solo una pequeña muestra de muchas experiencias y voces que no conocemos. Nuevamente la red mundial se presenta como una herramienta que puede permitirnos conocer más estas historias que no suelen estar en los medios predominantes.

Aunque continuo investigando para mi plática acerca de las “Mujeres en el cómputo” uno de los primeros problemas es la falta de información disponible, hecho que se refleja en la necesidad de crear esfuerzos como el de Ada Lovelace. Me parece que esto se complica aún más si trato de hablar de las mujeres en el cómputo en Latinoamérica. Simplemente parece que no existen. Tenemos mucho trabajo por delante.

Entonces empecemos por el principio… ¿quién fue Ada Lovelace? De esto escribiré en mi siguiente colaboración. Mientras tanto si algún lector conoce alguna referencia de mujeres dedicadas al cómputo en México o Latinoamérica en general, por favor avísenme [igalina @ unam.mx].

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Geopolítica del conocimiento y humanidades digitales

El conocimiento no es abstracto y deslocalizado.
Walter Mignolo

Mignolo (2003a, 2003b, 2010, 2013) ha llamado reiteradamente la atención sobre las necesidad de ubicar nuestra producción académica desde una postura congruente con el llamado a la diversalidad, la defensa de un locus epistémico propio y la conciencia de decirnos desde la subalternidad y no desde el colonialismo del poder. Pienso que este debate es fundamental en los tiempos de la sociedad del conocimiento y de las humanidades digitales.

Los humanistas digitales en América Latina enfrentan el gran reto que plantea Mignolo de desengancharse de la concepción universalista del conocimiento, que implica también el reto de decirse desde claves propias: ¿Cuáles son los discursos académicos dominantes en el campo de las humanidades digitales y dónde nos situamos frente a esos discursos? ¿Con qué criterios definimos las humanidades digitales para México y América Latina?¿Cuáles son los mecanismos de legitimación de la producción en el campo de las humanidades digitales?¿Quiénes los establecen, los controlan y los definen y qué hacemos frente a ello?

Hacer humanidades digitales desde América Latina debe implicar que la comunidad de humanistas digitales no busque reproducir los marcos epistemológicos, los circuitos de producción y circulación del conocimiento dominantes, ni las instituciones, ni los referentes, ni los objetos de estudio. No porque necesariamente debamos partir de la negación de origen, la oposición o la ruptura, sino porque cualquier práctica académica debe defender condiciones básicas para pensarse y definirse fuera la universalidad o de un pensamiento único. Definir un locus de enunciación, como diría Mignolo, que nos permita un ejercicio intelectual auténtico.

Como punto de partida, Mignolo (2003b) plantea una serie de preguntas que vienen a cuento en esta discusión:

¿Cuáles son los problemas y asuntos que exigen nuestra atención, que nos llaman,
que nos invaden el cuerpo?
¿Qué tipo de conocimiento/comprensión nos exige la historia, la sociedad y las
genealogías intelectuales en las que elegimos inscribirnos?
¿Desde qué perspectiva (disciplinaria, étnica, genérica, sexual, nacional, etc.)
produciremos tal conocimiento o comprensión? Esta pregunta asume, por cierto, que la
perspectiva disciplinaria no es neutra y que está marcada por el color, el género, la
sexualidad, la nacionalidad (esto es, la lengua en la que se escribe y las genealogías
inscriptas en esa lengua).
¿Con qué fin? ¿Produciremos conocimientos y trataremos de comprender para
“avanzar el conocimiento”, para “llegar a la verdad” o para incidir en la transformación
social y, en consecuencia, el conocimiento-comprensión producido estará en relación con
los problemas y asuntos que nos exige la historia, la sociedad y las genealogías intelectuales
en las que elegimos inscribirnos?

Por ello, plantearnos los qués, los porqués, los cómos y para qués de la producción, reproducción, conservación y circulación del conocimiento desde las humanidades digitales es fundamental. Necesitamos con urgencia, como lo recalca Mignolo, “vigorizar la razón crítica en las Humanidades”, especialmente en América Latina.

Referencias

Mignolo, W. (2010). The geopolitics of knowledge and the colonial difference. Praxis Publica http://praxispublica.org/wp-content/uploads/2010/10/WALTER-MIGNOLO-GEOPOLITICS-OF-KNOWLEDGE-DUKE-UNIVERSITY.pdf

Mignolo, W. (2013). Geopolítica de la sensibilidad y del conocimiento. Sobre (de) colonialidad, pensamiento fronterizo y desobediencia epistémica. Revista de Filosofía, 74(2), 7-23.

Mignolo, W. (2003a). Historias locales/diseños globales: colonialidad, conocimientos subalternos y pensamiento fronterizo. Madrid: Akal.

Mignolo, W. (2003b). Los estudios culturales: geopolítica del conocimiento y exigencias/necesidades institucionales. Revista Iberoamericana, Vol. LXIX, Núm. 203, 401-415.

Walsh, C. (2003). Las geopolíticas del conocimiento y colonialidad del poder. Entrevista a Walter Mignolo. Polis. Revista On-line de la Universidad Bolivariana de Chile, Volumen 1, Número 4. http://www.digeibir.gob.pe/sites/default/files/publicaciones/Entrevista_a_Mignolo_de_Walsh.pdf

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Para mover ideas alrededor del mundo de las Humanidades Digitales

[Esta es una traducción del texto en inglés que publiqué el lunes 3 de febrero en mi blog personal. El propósito del ejercicio además de presentar mis notas sobre el asunto es llevar a la práctica el argumento de traducir para mover ideas.

Por el contexto del que salió, la entrada original estuvo pensada sobre todo para una audiencia angloamericana, pero espero que no sobre poner a discusión estos temas aquí].

*****

Por lo general no me gusta involucrarme en las discusiones controversiales sobre Humanidades Digitales. Al ser una académica junior, me siento expuesta a no ser tomada en serio por falta de experiencia o, simplemente, que nadie me lea. Pero en este caso, el asunto es demasiado cercano como para no decir al menos un poco de lo que he aprendido en mis años de humanista digital hispanohablante que trabaja en Norte América.

Me gustaría comenzar con una anécdota.

Hace unas semanas, en la convención del MLA participé en la única mesa de Humanidades Digitales y literatura en español: New Digital Vanguards in Spanish Literature. Al igual que otras sesiones de HD, estuvo incluida en la extensa lista recopilada por Mark Sample. Y como muchas otras sesiones de HD fue muy exitosa­–había gente parada y sentada en el piso–la gran mayoría de los asistentes eran académicos hispanohablantes. Cuando platiqué con otros humanistas digitales no hispanohablantes, excepto aquellos que ya me conocían, me di cuenta que ninguno de ellos sabía nada de la sesión.

Conversando con un colega, éste explicó que una razón posible de ello era que la sesión había sido en español. Cuando señalé que tres de las cuatro presentaciones se dieron en inglés, me sugirió que en el futuro se indicara eso en la descripción del panel para que otros supieran que podían asistir. Los títulos y los resúmenes de las presentaciones estaban en inglés. No sé qué, además de la palabra ‘Spanish’ en el título de la sesión, pudo haber dado la impresión que el panel sería exclusivamente en español. Quiero pensar que no es una falta de interés en las HD no angloamericanas; después de todo, la sesión de DHPoco también estuvo llena, sino un asunto de quién llama la atención a las HD no angloamericanas en este contexto, de cómo dar visibilidad a qué y a través de qué canales.

La anécdota y mis pensamientos borrosos al respecto hicieron clic el sábado en mañana cuando, como muchos, me encontré la entrada de Domenico Fiormonte Humanidades Digitales y Diversidad Cultural y los debates que le siguieron el fin de semana en Twitter.

En su entrada, Fiormonte cuestiona el título y la elección y las implicaciones de los contenidos de Defining Digital Humanities (DDH). La mayor inquietud de Fiormonte es cómo el enfoque en el trabajo de las HD angloamericanas visible en colecciones como DDH propicia una visión distorsionada de las HD alrededor del mundo. O como él lo resumió en Twitter, “El punto principal de mi crítica era que DDH no refleja DH fuera del mundo anglo”. En respuesta al tuit en el que Bethany Nowviskie compartía la entrada de Fiormonte, Melisa Terras, co-editora de DDH, arguyó que el libro “no podía incluir trabajo que no existiera ya” y que los contenidos provenían de “un análisis de los artículos más citados en 100+ cursos.” Aunque la metodología explica la selección, tiene la desventaja de dejar fuera materiales que en palabras de Terras “nadie lee o cita.” (Todos los tuits son mi traducción del inglés).

La respuesta de Terras tiene su crédito. Es justo no conocerlo todo. Es justo reconocer que se han excluido cosas con base en restricciones metodológicas y objetivos de investigación y editoriales. Pero no es justo decir que cosas no existen porque no las conocemos. Como Fiormonte aclaró, “El ‘material’ existe desde 1949”. Parecería innecesario decir que mucho se ha escrito sobre HD en muchos idiomas, pero no es innecesario.

Ahora bien, ¿qué se ha escrito? Mucho y no creo que nadie pueda decir conocerlo todo. Ciertamente yo no, ni siquiera todo lo que se ha escrito en español y eso es, exclusivamente, una falla mía. Sin embargo, algo he aprendido desde que empecé MapaHD (el estudio sobre humanistas digitales que trabajan en español y portugués) con Silvia Gutiérrez y ello me ha llevado a reflexionar sobre el problema de visibilidad (o falta de) en esta comunidad en particular.

De MapaHD hemos aprendido que las trayectorias de los investigadores pioneros se extienden más de treinta años (seña del origen poligenético de las HD como lo llama Fiormonte). Gracias a Antonio Rojas Castro que hace unos  meses inició un grupo de humanidades digitales en Zotero, sabemos que mucho se ha escrito desde principios de los 80 — más de lo que yo me habría imaginado. El artículo de Rojas Castro “El mapa y el territorio. Una aproximación histórico-bibliográfica a la emergencia de las Humanidades Digitales en España” ofrece una ruta fantástica de sus descubrimientos. El grupo de Zotero se ha beneficiado de las contribuciones de unos treinta miembros y la librería ha reunido más de 200 referencias.

Sí que hay material. Artículos y entradas de blog han sido escritas, publicadas, discutidas y archivadas. Los archivos del DíaHD, por cierto, son un recurso increíble. La pregunta entonces es ¿qué falta? ¿Por qué todo este trabajo parece no existir para algunos? ¿Cuál ha sido el factor que evita que se establezcan canales de comunicación? ¿Por qué nada, o muy poco de ese trabajo se incluye en cursos? ¿Es sólo el idioma? ¿Por qué no se leen? ¿Quién es el ‘nadie’ al que se refiere Terras? ¿Qué está detrás de la “dominación discursiva” como la llama Fiormonte? ¿Qué se puede hacer al respecto?

Isabel Galina con mucha razón señaló la necesidad de hacer traducciones para favorecer una comunidad global de HD en su ponencia de DH2013. Aunque muy cierta, su intuición parecía estar dirigida a que los proyectos y artículos anglófonos de HD se tradujeran a otros idiomas. No obstante, me pregunto si traducciones al inglés de proyectos HD en otros idiomas no son más necesarias. Con riesgo de sobre generalizar, no son los humanistas digitales en otros idiomas quienes necesitan acercarse a las HD angloamericanas (en el curso en línea El humanista digital, aunque hubieron algunas quejas sobre las lecturas en inglés, la mayoría de los estudiantes no tuvieron problema con ello) sino al revés. Los artículos, entradas de blog y sitios de internet en otros idiomas parecen ser los que necesitan ser traducidos al inglés o correr el riesgo de pasar desapercibidos de los cursos y colecciones como DDH.

En otro artículo, Galina misma enumera cuatro cuestiones que contribuyen a la falta de visibilidad de las HD en otros idiomas:

  • Los canales de comunicación predominantemente anglo-americanas producirán información acerca de sus iniciativas y proyectos.
  • Aunque existe una predominancia de las Digital Humanities, sí existe trabajo que se realiza en otras partes del mundo y en otros idiomas.
  • Se conoce poco acerca del trabajo realizado en otras partes del mundo.
  • La información acerca de otros proyectos de HD no existe o tiene poca visibilidad.

Dejando aparte los problemas de predominancia académica, dejando también aparte los problemas de la genealogía de las HD, si el trabajo hecho alrededor del mundo va a ser conocido en las HD angloamericanas o no, va a ser, al menos en parte, una cuestión de traducción: lingüística y física, ya que nuestros queridos canales y redes digitales no están funcionando del todo.

Siendo una humanista digital hispanohablante que trabaja en Norteamérica, muchas veces me he preguntado qué elegiría como mi misión en este contexto. Se trata de una preocupación tanto profesional como personal: ¿cómo acercar las HD angloamericanas a los países de habla hispana? ¿cómo traer las HD hispanohablantes a los países anglófonos? El asunto me ha preocupado bastante tiempo (escribí algo al respecto aquí para el DíaHD). Me gustaría pensar que los dos movimientos no son mutuamente exclusivos, pero son difíciles de combinar. En mi posición extremadamente privilegiada, me cuido sobre todo de la primera opción y del riesgo de convertirme en ‘importadora’ y contribuir a la formación de una audiencia hispanohablante que, para usar las palabras de Fiormonte, “se conforme a los modelos anglófonos” o algo que se le parezca. En cambio, he tratado de tener un pequeño impacto en las HD angloamericanas a través de mi trabajo de investigación, cuando me reúno con colegas, y a través de proyectos como MapaHD, el cual, incidentalmente comencé a traducir al inglés hace un par de meses para que pueda alcanzar a una mayor audiencia.

Uno de los resultados de MapaHD que he estado deseando compartir con el mundo (y que probablemente los que leen esto en español ya conocen) es cómo al tomar como punto de partida la práctica de las humanidades digitales centro-céntricas, podemos ver que la noción de ‘centro’ se adecua muy poco para representar y ubicar justamente los esfuerzo en el mundo hispano y luso. Una ausencia de centros en México y Argentina–para usar dos ejemplos que radicalmente saltan a la vista en el mapa de CenterNet–de ninguna forma implica un déficit para los humanistas digitales en tales lugares, sino que dinámicas de trabajo particulares se han establecido para que las HD florezcan ahí. Muy lejos de cuestionar la validez de esas prácticas, la cuestión es ¿cómo se pueden incorporar a las HD centro-céntricas? ¿cómo se les puede incluir? Este ejemplo es simbólico, pero creo que nos dejar ver cómo al ajustar los ‘términos’ y  afinar los ‘sistemas métricos’ (de centro a iniciativa o proyecto, por ejemplo), podemos llegar a descubrir una gran variedad de prácticas, aproximaciones y definiciones.

He estado reflexionando en este ejemplo sobre todo para utilizarlo como base para pensar en cómo esos ajustes y afinaciones se pueden hacer a mayor escala, para concretar de manera consistente el movimiento de personas y sus ideas alrededor del mundo. Sólo puedo imaginar que llevar a académicos de todas partes del mundo a foros Norteamericanos y Británicos, facilitar la traducción al inglés de aunque sea un poco del trabajo hecho, y otras formas de atraer a una mayor cantidad de colegas tendrán un efecto favorable. Como comunidad nos tenemos que habituar a trabajar en esto. De cualquier forma, no todos vamos a leer todo, no todo va a estar citado en todas partes, pero será mucho más difícil decir que el trabajo hecho alrededor del mundo no existe.

La traducción multilingüe se está convirtiendo en la norma para las convocatorias en el campo. Por el lado institucional por qué no hacer parte de las labores del Comité de multilingüismo y multiculturalismo de la ADHO compilar una selección de artículos y entradas de blog y traducirlas a varios idiomas anual o bianualmente. Por el lado no institucional, por qué no aquellos que somos capaces, elegimos un artículo o entrada escrita en un idioma que leamos y lo traducimos a nuestra primera lengua. También es algo que se puede incorporar a los cursos y seminarios de HD: una forma de comprometerse y ser responsables de la diversidad de las HD. Es un esfuerzo que bien merece el tiempo, trabajo y gente extra. Y, ciertamente, también es algo que nos gustaría se convirtiera parte de la comunidad global de las HD si es que así la vamos a llamar.

*Gracias a Josh Honn por sus comentarios y sugerencias durante la redacción de la entrada en inglés.

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Lectura y redes sociales

Ya sea que recomiendes un libro o muestres tus creaciones, compartir literatura siempre es una experiencia encantadora. Las redes sociales proporcionan una magnífica oportunidad para llevar a cabo dicha práctica. Favorecen la reunión de autores, críticos, editores, lectores y demás involucrados en el mundo de las publicaciones, asimismo ofrecen registros de lecturas, creación de foros, votaciones, novedades, actualización de su información en diversos canales, etc. Cada una posee maneras específicas de relacionar personas y textos, sin embargo, a todas las motiva un fuerte sentido de colaboración.

Dada su rápida aceptación, existen redes sociales de lectura en los idiomas más usados de Internet. Considerando su impacto en el mundo occidental, aquí una pequeña selección de las más importantes.

 

Goodreads

Con más de 25 millones de usuarios, 19 millones de visitas mensuales y una amplia gama de géneros escriturísticos, quizá sea la red social de lectura más importante a nivel mundial. La cuenta de usuario admite estanterías digitales, calificar títulos por estrellas y comentarios, tener listas de lecturas e incluso año a año se realiza una convocatoria para marcar metas de libros terminados. El aprecio hacia la palabra también se ha transformado en espacios destinados a trivias, cuestionarios y citas memorables. Además los miembros organizan grupos temáticos, se conectan con lectores y autores, acceden a actualizaciones del trabajo de los escritores y les envían recomendaciones personalizadas. Si bien, la plataforma está en inglés, tiene material traducido a otros idiomas, de igual forma, no existen restricciones de lenguaje para los comentarios. En 2013 fue adquirida por Amazon.

 

Goodreads10

 

Lecturalia 

Hasta el momento, tiene más de 68, 000 usuarios, cerca de 19, 000 autores y pasados los 86, 000 libros publicados. Como sello distintivo tiene un apartado de los premios literarios más destacados en España, pues en este lugar se originó. Está enfocada en los lectores, por tanto, las referencias y valoraciones del público son el contenido más compartido en su blog y comunidad. Tiene un extenso catálogo de libros electrónicos que se pueden adquirir en línea.

 Lecturalia

 

 LibraryThing

Un sitio más en inglés, pero con versión en varios idiomas. Básicamente se dirige a lectores, quienes elaboran catálogos de sus títulos preferidos: los que tienen, han leído o quisieran leer. Como miembro, tienes la posibilidad de etiquetar, catalogar y comentar las publicaciones, además de participar en foros. Lo interesante de esta plataforma es la exactitud de datos, cada página muestra a los miembros que poseen el título y lo que se piensa de él, dentro del perfil de usuario se promueven autores, librerías y bibliotecas favoritos, y por si fuera poco existe un apartado llamado Zeitgeist lleno de estadísticas sobre miembros, autores y títulos. Igualmente brinda datos acerca de librerías locales, bibliotecas y festivales del libro que pueden ser enriquecidos con las contribuciones de los usuarios.

LibraryThing10

 

Librofilia

Totalmente en castellano. Se define como una gran base de datos social de libros dirigida a lectores. La comunidad construye fichas de títulos, bibliografías de autores, reseñas y críticas, asimismo, gestiona las lecturas individuales mediante listas, votaciones y anotaciones personales. Lo más destacado de la red es la regulación de la actividad de los miembros a través del karma de su ficha, mientras más elevado sea sus publicaciones serán más visibles en la página. Las recomendaciones se personalizan a partir de las lecturas y puntuaciones de los usuarios.

Librofilia

 

Estos espacios no sólo vienen a enriquecer la experiencia de lectura, ya que generan información muy específica de las lecturas como son las biografías de autores, los listados de títulos de un mismo escritor o una temática, los comentarios y críticas, etc.; sino que ponen en evidencia el funcionamiento de la industria editorial cambiante. Las estadísticas de lectura, comentarios y críticas ostentan mapas bien definidos que pueden ayudar a los autores a escribir apelando a las tendencias o ir publicando en pequeñas cantidades sus títulos para construir el texto en función de los comentarios. Socializar las impresiones de un libro entre los lectores de estas plataformas y/o utilizando las tradicionales redes sociales -Facebook, Twitter, YouTube, etc.-, conlleva la fluidez de conocimiento y, en el mejor de los casos, la solidez del criterio lector.

Tras probar alguna de las redes sociales de lectura, ningún contacto con las publicaciones es el mismo. El lector es más exigente, pero a la vez mucho más comprensivo con el autor. La activa participación transgrede más allá de las fronteras geográficas, políticas, económicas, sociales y culturales.

 

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Semiótica digital como método de interpretación textual

Los estudios literarios en el marco de las Humanidades Digitales se orientan hacia el manejo de big data y, sobre todo, de la visualización de los resultados. Esto hace que el producto de dichas investigaciones sea un sistema más complejo que una publicación tradicional, pues está compuesto por más elementos que sólo el texto: links, video, imágenes, gráficas, etc.

Del mismo modo, el uso de etiquetas se ha vuelto una forma estandarizada para el análisis de textos, es esta mezcla de elementos presentes en el producto que se abre la posibilidad a un análisis más amplio y, a la vez, complejo. Como dice Fiormonte, la decisión desde la que se aborda el análisis de un texto (literario) implica decisiones que afectaran la recepción del producto de la investigación, “such [decisions] imply a perspective, a selection of aspects, a method of analysis and a choice of an encoding model, to arrive at a representation of the text out of so many possibilities — an encoding that we realize through a markup language permits us to formally describe the structure of a text, and to analyze the data in depth. Its utility will be in proportion to how much information it can set out, include and preserve. However, it will not be possible, and would hardly be desirable, to represent all aspects an ideal reader would see in a text”. Códigos entran en el juego y se abre la necesidad de un estudio semiótico del texto y, sobre todo, de los elementos extratextuales complementarios. Los estudios semióticos, entonces, deben abarcar del estudio de datos limitados y contextos reducidos; a un lenguaje epistemológico más amplio, la cantidad de datos manejados tras el boom del big data abrieron la necesidad de implementar algoritmos que agilicen el análisis, algoritmos que, a su vez, se vuelven elementos extratextuales, sólo que esta vez no son solamente complementarios, sino que son condicionantes para la obtención de resultados (Bouissac).

La semiótica tradicional de Lotman se vuelve insuficiente, las conexiones extra textuales son más de las contempladas en su Concepto de texto. Tenemos hasta este punto: a) Texto fuente, b) Etiquetado, c) Datos (mayoritariamente sin contexto), d) Algoritmo (para el análisis de los datos), e) Visualizaciones, f) Análisis (de la totalidad de elementos involucrados), etc.

Ya no es sólo la cantidad de datos a analizar, son todos los elementos que participan en la producción de un análisis en este contexto. La semiótica digital pueden ser aplicados o interpretados como un reduccionismo, particularmente cuando se automatizan los análisis con el uso de algoritmos y permiten incluir más elementos a los mismos; este reto de recursos digitales interactuando ofrecen la posibilidad de “materializar” teorías y conceptos aplicados al análisis y, al mismo tiempo, permite su análisis; este análisis y meta análisis hacen el estudio del texto más complejo.

La jerarquía de los elementos textuales y extratextuales se mantiene, y aunque puede fragmentarse en un análisis independiente, las partes están pierden el sentido total de la interpretación:

  • a)     El análisis semiótico del texto fuente incluye los elementos tradicionales entre locutor, receptor y contexto.
  • b)    El etiquetado es un lenguaje en sí mismo y aunque puede ser estudiado como un ente aparte; es su relación con el texto que codifica lo que le da la riqueza y el contexto para hacer un análisis semiótico integral (la independencia en estructura no le confiere independencia en el análisis global).
  • c)     Los datos son los elementos más independientes en el proceso de análisis, sin el contexto del texto del que se extraen el análisis semiótico carece de los elementos necesarios para su correcta interpretación; es cierto que la falta de contexto da pie a más interpretaciones, pero estas sólo son útiles si de su análisis emerge información complementaria al análisis.
  • d)    El algoritmo es el elemento más abstracto en el análisis de un texto y es el menos evidente. Sin embargo, es el motor que permite el procesamiento de los datos para su posterior análisis e interpretación y tiene su propio lenguaje.
  • e)    Las visualizaciones son interpretadas a partir de su relación con el texto y los demás elementos extratextuales, son los elementos que dan soporte visual y “simplificado” de la totalidad del análisis, pero estos, a su vez, han de ser interpretados para encajar en el contexto de la investigación y ocupar el lugar que les corresponde.

La complejidad inherente a los estudios dentro de las Humanidades Digitales han hecho necesario retomar teorías existentes y complementarlas con el desarrollo de las metodologías adecuadas. Esta complejidad permite que el análisis mismo se vuelva un objeto de estudio al que se le pueden aplicar teorías y metodologías.

Dentro de las Humanidaes Digitales, el producto de los análisis textuales se ha vuelto un análisis interdisciplinario y, a la vez, multimodal.

Bibliografía

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GrinUGR, un proyecto disruptivo sobre culturas digitales

El proyecto GrinUGR es un caso más de los diversos proyectos que con encaje en instituciones académicas intentan abordar los retos y oportunidades que lo digital presentan en la docencia, la investigación y la propia organización de la institución universitaria y de la sociedad en general. A continuación abordamos los orígenes del proyecto, su evolución y consolidación a través de un proyecto de I+D en 2013, los proyectos de futuro y las lecciones aprendidas a lo largo de los últimos 3 años.

Los orígenes

GrinUGR es un proyecto que surge en 2011 en la Universidad de Granada (España) con el fin de generar un espacio de encuentro entre los distintos interesados en temas de cultura digital de la Universidad de Granada. Su nombre GrinUGR es el resultado de GRupo de INternet de la Universidad de GRanada, una denominación que se antoja aproximativa, inexacta y que el tiempo se está encargando de redefinir y contextualizar. Si bien en algunas disciplinas la aproximación académica a los efectos de las tecnologías digitales en la sociedad ya era una realidad en la que se llevaba trabajando durante años, el desarrollo de dichas investigaciones se solía realizar generalmente como una continuación de las prácticas académicas anteriores y confinada aún a contornos disciplinares más o menos bien definidos. En el diagnóstico de la situación que en aquel momento me llevó a convocar a interesados en temas de Internet en docencia e investigación se encontraba la constatación de la ausencia de una cultura digital que diera forma, no sólo al objeto de las investigaciones sino a la práctica de las mismas, a su epistemología, al modo de estar del profesorado universitario en relación con la ciudadanía, en quien debe revertir su trabajo. La primera convocatoria (12 de mayo de 2011) realizada en la primavera de 2011 atrajo a la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales a más de 70 profesores e investigadores de los más variados departamentos y áreas de conocimiento.

GrinUGR 1

Una buena acogida que deba respuesta a la necesidad que personalmente intuía: era necesario articular espacios de encuentro entre académicos interesados en el poder disruptivo de las tecnologías digitales en la investigación, la docencia y en la propia concepción de la universidad. El enfoque no era abordar lo digital desde las herramientas sino desde la cultura que desde ámbitos como el software libre estaban sentando los cimientos de una cultura libre de la que la universidad debería constituir uno de sus máximos exponentes. Nuestra primera presencia en red se materializó a través de diversos servicios online gratuitos que daban soporte a necesidades variadas (entre ellos: WordPress o Wikispaces). Durante 2011 y 2012 se realizaron diversas actividades, cursos y talleres, contando con investigadores y expertos tanto españoles (Jordi Adell, Fernando Trujillo, David Álvarez, Javier Fernández, entre otros) como extranjeros (Cristóbal Cobo; Edgar Gómez). Dado que el proyecto no contaba con financiación propia, se utilizaban como recursos los fondos obtenidos en otras convocatorias, por ejemplo, proyectos de innovación docente o propuestas de cursos al vicerrectorado encargado de la formación del proferosado. El modo de actuación consistía en actuar aprovechando el poder de lo abierto: los recursos disponibles para invitar a expertos dentro de los distintos proyectos cerrados se ponían a disposición del proyecto GrinUGR, ampliando la audiencia y en el enfoque de los encuentros realizados. El poder de lo abierto nos ofrecía otras claves y respuestas, por ejemplo, la transdisciplinariedad como forma de abordar los problemas del entorno digital o la horizontalidad, mezclando a personas con distintos perfiles y procedencias tanto de dentro de la universidad como de fuera (recogiendo una idea de ciencia ciudadana). Es justamente la transversalidad del fenómeno digital la que ha propiciado conexiones y solapamientos inesperados y fructíferos dando lugar a espacios anteriormente no visibles de encuentro y de creación. Quizá uno de los ejemplos más señalados de este “hackeo” de las estructuras universitarias en aras de conseguir los propios objetivos de la institución universitaria, fue la realización de la GrinWeek, una semana para el aprendizaje abierto en la UGR. La propuesta que hicimos fue la de abrir al público general un curso destinado únicamente a profesorado universitario. Frente a una media de 10-15 personas que asistían a las sesiones de mañana del mismo, las tardes se convertían en un foro de 50-60 participantes.

La concesión del Proyecto de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales (2013)

A finales de 2012 presentamos un proyecto titulado “Ciencias Sociales y Humanidades Digitales: casos, gestión y modelos de negocio” a la II Convocatoria “Compromiso con la investigación y el desarrollo” realizada por el Campus de Excelencia Internacional BioTic Granada. El proyecto fue aprobado a mediados de marzo con una financiación de 23.000 euros para ejecutar a lo largo de 2013. El proyecto contaba con un variado plantel de investigadores de diversas áreas de la Universidad de Granada y con el apoyo de investigadores de centros españoles (Escuela de Organización Industrial (EOI) y Universidad Internacional de Andalucía (UNIA)) y extranjeros (Oxford Internet Institute, e-Humanities Group y CulturePlex). El proyecto (1) surge de la filosofía y el conocimiento desarrollado, entre otras vías, por el proyecto GrinUGR, bajo cuya marca se desarrolla, (2) toma como referencia la experiencia vivida en mi propia investigación en centros que estudian el papel de Internet en las ciencias sociales y (3) asume la línea de Humanidades Digitales como línea de trabajo que se está conformando con gran vitalidad de forma global. Nuestro proyecto presenta el siguiente esquema:

GrinUGR

El objetivo global que perseguíamos era analizar el estado de las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales en el contexto español y latinoamericano tomando como referencia los avances llevados a cabo en proyectos y centros de investigación internacionales con el objeto de fomentar estas prácticas académicas emergentes en la Universidad de Granada, en España y en los países de lengua española. Un objetivo ambicioso que con nuestras limitaciones ha servido de guía en la actuación a lo largo de 2013 y apunta a futuras actuaciones en los años posteriores. Los tres pilares del proyecto de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales son:

  • Pilar 1 Proyectos digitales: Identificar y analizar proyectos digitales en el ámbito de las CSyH con el objeto de determinar prácticas digitales de los investigadores, métodos, flujos de trabajo, fuentes de información, productos y resultados de investigación, formas de divulgación. Como resultado de este objetivo se pretenden ofrecer recursos útiles a los investigadores para la transformación digital de su trabajo.
  • Pilar 2 Centros de investigación: Identificar y analizar centros de investigación en el seno de universidades y otras instituciones con el objeto de estudiar su forma de organización, grado de interdisciplinariedad, proyectos, métodos, investigadores y relaciones con terceras partes, contribuyendo a clarificar el status quo de este emergente campo de investigación. Como resultado de este objetivo se persigue  ofrecer a la universidades formas de organización institucional y fomento de este tipo de investigación.
  • Pilar 3 Modelos de negocio: Identificar y analizar modelos de negocio vinculados a proyectos digitales y a los resultados de la investigación en este campo con el fin de proporcionar orientaciones tanto a investigadores como a empresas y emprendedores para incrementar la innovación y la transferencia de conocimiento. Como resultado de este objetivo se busca incentivar la transferencia de conocimiento y el emprendimiento mediante la difusión de modelos de negocio innovadores en áreas de conocimiento tradicionalmente más alejadas de la I+D+i.

La base de los tres pilares, como se observa en el gráfico, es GrinUGR que se ha seguido desarrollando con el fin de articular una comunidad amplia y potente que sirva de motor para proyectos futuros. Se redobla nuestra apuesta por otra forma de hacer ciencia a través de la asunción y promoción de prácticas abiertas que responden a una concepción de cultura digital que es deudora de las comunidades de software libre y de lo que se ha dado en denominar la ética del hacker.

2013 un año de intenso trabajo

Las actividades llevadas a cabo a lo largo del año han sido muy diversas. Por el lado de los eventos, organizamos sesiones sobre diversos temas: emprendedores en Internet (14 de marzo), gamificación y emprendimiento (11 de abril), divulgación de la ciencia en los tiempos digitales (21 de mayo) junto con la presentación del libro “S=EX2. La ciencia del sexo” por el autor Pere Estupinyà, Salud 2.0 (13 de junio), cultura, música e Internet (19 de junio; crónica) y la presentación de Google Glass en la Universidad de Granada por Antonio Zugaldía (13 de noviembre; relato en Twitter, presencia en medios, fotografía y vídeo).
GrinUGR
Al margen de eventos puntuales, a lo largo de este 2013 hemos organizado tres Jornadas de varios días de duración:

  • GrinWeek, una semana en la UGR para el aprendizaje abierto en Internet (del 11 al 15 de febrero).
  • Learning Week (del 2 al 4 de julio). Se trató de un evento paralelo al seminario sobre Learning Analytics, celebrado durante esos días en la Universidad de Stanford. Su objetivo era debatir sobre las últimas propuestas de aprendizaje en el contexto de las tecnologías digitales así como dar a conocer las posibilidades de investigación en educación con los datos que se generan a partir de las plataformas online (MOOCs, plataformas de virtuales de aprendizaje, etc.) a través del Learning Analytics. Contamos en estas jornadas con Mariano Fernández Enguita y Juan Freire, entre otros expertos.
  • I Jornadas de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales de la Universidad de Granada (16 y 17 de diciembre). Su vocación es genuinamente interdisciplinar, siendo unas jornadas abiertas a cualquier área de conocimiento y a cualesquiera interesados. Surgen con la vocación de convertirse en un foro de reflexión sobre el impacto de las tecnologías de la información y de Internet en estas áreas, así como un espacio de debate y de generación de propuestas para adaptar la universidad, la investigación y los estudios al entorno digital hiperconectado en el que vivimos. En ellas tuve oportunidad de presentar los resultados de nuestro proyecto, así como contamos con la presencia de expertos como Antonio Rodríguez de las Heras, Vicente Luis Mora y Nuria Rodríguez Ortega, vicepresidenta de la asociación de Humanidades Digitales Hispánicas y también reciente bloguera en red HD. Durante las Jornadas organizamos mesas redondas en las que se abordaban las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales desde muy distintos puntos de vista: docencia, investigación, el papel de los intelectuales, la transferencia de conocimiento, la organización de lo digital en la universidad, el papel de la ciudad y el patrimonio, etc. Un total de 30 participantes en las mesas redondas que, sumado a la activa participación de los asistentes, han generado un significativo impacto en redes como Twitter. Aquí se pueden consultar las fotografías de las Jornadas. En 2014 publicaremos los vídeos de las sesiones.

GrinUGR

El año ha sido además especialmente fructífero en cuanto a la asistencia y participación en foros y conferencias internacionales, lo cual ha permitido trabajar nuestras redes de contactos de cara al establecimiento de colaboraciones y futuros proyectos. Así, podemos destacar los siguientes:

A lo largo de 2013 he coordinado junto con María Sánchez de la UNIA,  el primer libro colaborativo promovido desde el proyecto GrinUGR, con el título de Ciencias Sociales y Humanidades Digitales: técnicas, herramientas y experiencias de e-research e investigación en colaboración. La fecha estimada de publicación es el primer trimestre de 2014. En él contaremos con contribuciones de Ernesto Priani, Elika Ortega o Álvaro Baraibar, entre otros. Entre otros eventos, el 10 de junio participamos en el Día HD promovido por la UNAM. El 10 de octubre impartí una conferencia en la Universidad de la República en Uruguay, via Google Hangout, con el título “Humanidades Digitales, una visión de la investigación, la docencia y la universidad desde las culturas digitales”. El 15 de octubre coordinamos, dentro del mooc24mooc, una mesa redonda online (vídeo) con distintos profesionales e investigadores de Latinoamérica para proporcionar una visión amplia del fenómeno de los MOOC. En la mesa participé con Miriam Peña y Élika Ortega, miembros de la Red HD. A lo largo de 2013 hemos comenzado una serie de entrevistas a investigadores como Juan Luis Suárez, Élika Ortega o Camila Núñez, al margen de otros vídeos y entrevistas a conferenciantes en las sesiones de GrinUGR. Aún tenemos vídeos en proceso de edición. Otros recursos que hemos comenzado a desarrollar este año incluyen el banco de casos digitales, incluyendo investigadores, proyectos y centros, así como un mapa en el que visualizarlos. Nuestro objetivo es visibilizar particularmente el trabajo que se realiza en español. Todo los datos tienen licencias abiertas e invitamos a cualquiera que desee colaborar a implicarse en el proyecto. Si queréis dejar vuestro caso para que sea incluido podéis hacerlo en este formulario.

Proyectos futuros

De cara al futuro, lo manifestado anteriormente no deja de representar una agenda en continuo desarrollo. Seguiremos pues explorando dichos caminos. Al margen se abordan otros proyectos de forma inminente:

  • MOOC GrinUGR sobre Culturas Digitales.
  • Segunda edición de la GrinWeek (27-31 de enero de 2014).
  • Club de lectura sobre “Filosofía y tecnología”, inspirado en la propuesta que Francisco Barrón desarrolla en Red HD.

“Cuando me paro a contemplar mi estado / y a ver los pasos por do me han traído”

Estás son algunas de las lecciones aprendidas, de las intuiciones vislumbradas, que espero nos ayuden a orientar el trabajo futuro, a evitar errores o al menos a comprender las dinámicas y las dificultades propias del desarrollo de proyectos que implican la generación de comunidades. Incluyo también algunos pensamientos en relación a la propia idea de Humanidades Digitales.

  • Los proyectos surgen de impulsos individuales o de muy pocas personas y se desarrollan en torno a estas voluntades, a su dedicación y trabajo. Es fundamental incrementar la comunidad de promotores de modo que los proyectos puedan alcanzar sostenibilidad y autonomía en el tiempo.
  • GrinUGR es un proyecto que salvo en el año 2013 no ha tenido apenas soporte institucional. Tras un primer año de trabajo se intentó encontrarle un encaje dentro del organigrama de la universidad sin embargo, las rigideces del sistema y probablemente la falta de madurez del proyecto en ese momento no lo hicieron viable. Tras ese primer intento GrinUGR ha funcionado de forma autónoma, por ejemplo, disponemos de un dominio propio fuera de la universidad. Esta situación, que no sabemos aún hacia dónde evolucionará, permite realizar una labor aglutinadora, poner de acuerdo a diversas instituciones y grupos para apoyar iniciativas o proyectos, saliendo del poco flexible juego institucional. Esta posición de mayor libertad, pero de menor protección es quizá la que le otorga una mayor fuerza y frescura a la hora de plantear el “hackeo” de determinada cultura académica.
  • Es fundamental construir comunidad, para ello siempre que sea posible (el tema digital lo permite) es recomendable saltarse los departamentos, las áreas, las facultades, el propio cerco universitario y hacer una llamada ciudadana a la participación en la construcción colectiva de espacios de aprendizaje.
  • No existe una única cultura digital, existen diversas culturas vinculadas al fenómeno digital y no todas son de nuestro agrado. Desde GrinUGR, de forma decidida, apostamos por un activismo que trabaja en favor de la cultura libre en el espacio universitario.
  • Lo importante no es la tecnología sino los principios y valores que la informan, así como las prácticas que facilita.
  • Fuera del entorno español y latinoamericano no se llevan a cabo proyectos que están fuera de nuestro alcance por conocimiento, capacidades y creatividad. En muchos casos las diferencias son de recursos.
  • Las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales no necesariamente implican la adopción de una cultura libre. Nos interesa el análisis de estas visiones.
  • Siempre nos referimos, en mi caso en particular por provenir del ámbito de las ciencias sociales, a las Ciencias Sociales y Humanidades Digitales. Recientemente Domenico Fiormonte, en la lista de distribución de HDH, manifestaba que el propio programa Horizon 2020 de la Comisión Europea evita esta distinción.

Para una visión más amplia sobre estas cuestiones os remito a una serie de cuatro post que publiqué hace un tiempo en mi blog personal. Se titulaban “Ideas para una universidad como espacio abierto de aprendizaje permanente”: (I) La universidad en crisis, (II) Propuestas – principios generales, (III) Desarrollo de una cultura de lo abierto y la colaboración, (y IV) Interdisciplinariedad, comunidad, internacionalización, plataforma. Os invito a participar de nuestra comunidad a través de la web de GrinUGR, de Twitter @GrinUGR, de nuestro grupo en Facebook y de la lista de distribución a la que podéis apuntaros en la web o escribiendo a mi correo erf@ugr.es o twitter @polisea.

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Ciencia abierta

@paolaricaurte

A Antonio, labrador del amor, el saber y el procomún

La discusión acerca del conocimiento abierto atraviesa diversos ámbitos que van desde la economía hasta las prácticas culturales. Si estamos convencidos de que el conocimiento abierto es una condición fundamental para promover la innovación y la creatividad, entonces es necesario revisar críticamente las políticas, decisiones y prácticas que lo inhiben en todos los niveles y dimensiones sociales. Una de esas dimensiones es la que concierne a la ciencia, un campo nodal dentro de la llamada sociedad del conocimiento, puesto que constituye el fundamento de la actual acumulación del capital.

La sociedad del conocimiento

Castells sostiene que hemos entrado a un nuevo paradigma tecnológico, basado en la economía del conocimiento, la microelectrónica y la ingeniería genética, que desplaza al anterior paradigma centrado en la producción energética. Este paradigma tecnológico se encuentra caracterizado por ser informacional, ya que la economía se basa en la producción y circulación de información; global, puesto que responde a un sistema económico capitalista que opera transnacionalmente; e interconectado, puesto que su fundamento son las redes y sus interacciones. Las implicaciones de este nuevo orden se expresan en todas las esferas de la vida social: “puesto que en el procesamiento de información se encuentra la fuente de la vida y la acción social, cada dominio de nuestro ecosistema social se transforma.” (1996, p.10) Esta nueva estructura social es un espacio global de intercambio simbólico y de relaciones sin precedentes.

Este nuevo orden centrado en la producción, circulación y consumo de información y conocimiento debe ser estudiado críticamente y analizarse en su complejidad. Es necesario entender los flujos de información y la producción de conocimiento en el marco de un sistema económico que da como resultado que se conviertan en mercancía y se genere un desequilibrio correspondiente con las desigualdades económicas.

El crecimiento exponencial de la información y los altos niveles en la producción de conocimiento acentúan las fracturas existentes entre las sociedades del orbe que se visibilizan en los espacios de transferencia tanto físicos como virtuales.  Un estudio realizado por el Oxford Internet Institute (Graham, Hale y Stephens, 2011) muestra la abismal disparidad geográfica de la generación de información y conocimiento en varias áreas: producción académica, lengua dominante en las publicaciones científicas, imágenes, artículos en Wikipedia, contenidos en Google, entre otras. Con respecto a la producción académica (revistas científicas indexadas) Estados Unidos y Gran Bretaña publican juntos más que el todo el resto del mundo, existe una concentración de publicaciones en un puñado de empresas editoriales (originarias de Estados Unidos y Europa) y el inglés es la lengua científica dominante (86%). En Flickr, el 47% de las cinco mil millones de fotografías que alberga, proviene de Estados Unidos. (Ricaurte, 2011)

Freidenberg (2012) plantea que la producción, difusión y consumo del conocimiento es el fundamento de los procesos culturales. Las representaciones, los imaginarios, los procesos de construcción de sentido, que se hacen visibles a partir de estos flujos de información y conocimiento son en gran medida generados en los países industrializados, principalmente anglófonos. Esta disparidad en el volumen y la capacidad de difusión información y conocimiento que transitan hoy a través de las tecnologías de la información y la comunicación puede influir en la creación de representaciones e imaginarios, en la imposición de sistemas de valores y estilos de vida propios de los paisajes étnicos, financieros, mediáticos e ideológicos (Appadurai, 1990) de los cuales emergen.

El conocimiento de otros, la visión de otros, el poder de otros. Boaventura de Souza Santos realiza un llamado a “descolonizar el saber y reinventar el poder”, a partir de la reinvidicación del “derecho al conocimiento”:

En una época de transición paradigmática, la reivindicación de este derecho constitutivo implica la necesidad de un derecho a conocimientos alternativos. Semejantes conocimientos deben fundamentarse en una nueva epistemología desde el Sur, desde el Sur no imperial. Puesto que la tensión entre la regulación social y la emancipación social también es una tensión epistemológica, el derecho a conocimientos alternativos es un derecho a alejarse del conocimiento-regulación hacia la dirección del conocimiento-emancipación, de una modalidad de conocimiento que procede el caos al orden hacia una forma de conocimiento que procede del colonialismo a la solidaridad. (p. 89)

Debemos trabajar en la comprensión de la sociedad del conocimiento como construcción común de equilibrio en el acceso a la información y a la comunicación, a los saberes y a la tecnología. Debemos defender el derecho a producir nuestro propio conocimiento y a que sea reconocido. Un tipo de conocimiento que no se someta al los intereses del mercado ni de aquellos que colonizan el saber, que responda a nuestras urgencias, nuestras geografías y nuestros rostros, conocimiento abierto, conocimiento para el procomún.

La ciencia de los expertos

Tal como se encuentra estructurado, el sistema de producción científica adolece de profundos males: no garantiza que el conocimiento sea genuino o que el reconocimiento del conocimiento producido equivalga a su calidad; restringe el acceso y favorece su control por unos pocos; responde en muchos casos a intereses de grandes corporaciones; fractura la sociedad entre los “que saben” (los expertos) y los que “no saben” (los demás); no incluye a todos los actores involucrados en los procesos científicos; promueve en los investigadores prácticas animadas por las más bajas pasiones y la peor moral.

La ciencia tramposa

Lafuente (2008) denuncia la ciencia tramposa y menciona el caso de un estudio sobre el fraude científico en Estados Unidos:

La Office of Research Integrity, responsable del estudio y organismo creado para investigar las sospechas de fraude científico, elabora cada año una media de 24 informes sobre casos sospechosos de research misconduct (conducta inapropiada de investigación). Las acciones de la ORI se producen a petición de las instituciones académicas cada vez que alguno de sus miembros es acusado de una conducta irregular o, en otros términos, de haber ocultado, inventado, manipulado o plagiado datos para favorecer las conclusiones que mejor se acomodan a sus intereses, incluido el redondeo de los datos para que las conclusiones de su trabajo merezcan el favor de alguna revista de prestigio y así poder publicar un paper.

Pero el problema no termina ahí:

…las instituciones tienden a ocultar, disfrazar o minimizar estas corruptelas por temor a que se deteriore la imagen de la institución y, como consecuencia, perder alumnos o recursos. De hecho, el 43% de quienes denunciaron la existencia de tramposos han declarado que se les presionó para que retiraran la acusación.

Ya no mencionaremos aquí las trampas de los sistemas de citas, el problema de la revisión por pares, la parcialidad de los comités de evaluación, las luchas entre poderes e intereses de distintos grupos, los clanes académicos cerrados, la apropiación del trabajo de otros, entre las múltiples deformidades de la academia.

La tiranía de las publicaciones

El actual sistema de producción científica se basa en la premisa de que las patentes y las publicaciones en revistas académicas son la evidencia más relevante del avance en el conocimiento científico y del nivel de productividad de los investigadores. Los sistemas de evaluación y medición se encuentran fundamentados en este argumento, principalmente a través de indicadores cuantitativos.

En cuanto a la publicación en revistas académicas, los investigadores deben cumplir con requisitos establecidos por los organismos evaluadores (instituciones, comités, etc.) alineados con ciertos parámetros a nivel global: alcanzar un cierto índice h, que las revistas pertenezcan a editoriales reconocidas, con revisión por pares, un cierto factor de impacto, de preferencia en inglés. No ajustarse a estos criterios trae como consecuencia un conjunto de sanciones que van desde económicas y laborales hasta la exclusión formal de los circuitos académicos. Plantea Antonio Lafuente que los académicos viven entonces de la “economía de la reputación”: publicar o morir. “Los científicos están tan presionados para producir papers que caen en el juego de la simulación: en vez de hacer un paper bueno cada cuatro años, publican cuatro mediocres en un año.”

Según el Premio Nobel de medicina Randy Sheckman: “Las principales revistas académicas están distorsionando el proceso científico y representan una “tiranía” que hay que romper.”

La historia de Évariste Galois (1811-1832), eminente matemático francés, es un ejemplo de cómo estamos desvirtuando el impacto de la producción científica en nuestro siglo. Después de varios rechazos para publicar sus papers, consiguió publicar tres textos que tienen implicaciones para todas las ramas de la matemática. Muerto en duelo a los veinte años, “su índice h es dos y será así por siempre, independientemente del impacto de su trabajo” y de su trascendencia para la humanidad.

Probablemente tampoco Roland Barthes hubiera alcanzado los estándares actuales para pertenecer a la comunidad científica, puesto que su obra se difundió principalmente a través de periódicos y lo mismo escribía de moda que de antropología. Los revisores de los comités científicos probablemente le hubieran recomendado definir su línea de investigación y publicar en revistas de reconocido prestigio.

Los fondos para la investigación

Por una parte, el producto de la investigación financiada con dinero público y/o de un académico adscrito a una institución pública, debería, por ley o por política, ser accesible de manera abierta a la sociedad que es quien aporta los recursos.

Las publicaciones en las revistas científicas que pertenecen a un grupo de cinco editoriales que concentran el monopolio de la distribución del conocimiento científico en el mundo realizan un negocio redondo a partir de las publicaciones de los académicos. Pensemos en el caso de un académico que trabaja en una universidad pública, es decir, cuya labor se paga con los impuestos de la sociedad y que publica en una de estas revistas científicas para poder avanzar en su carrera académica: primero, debe pagarle a la revista por su publicación (en ocasiones cantidades exorbitantes, de hasta 1200 dólares); segundo, la universidad pagará sumas extraordinarias a estas editoriales académicas para que sus científicos puedan tener acceso a conocimiento actualizado; tercero, una persona que quiera leer el artículo, deberá pagar entre 25 y 150 dólares a la editorial. Es decir, tanto la universidad como el académico contribuyen -a veces sin pensarlo- a la privatización del conocimiento, puesto que la persona que invirtió en la generación de ese conocimiento -el ciudadano- no tiene acceso libre a él. Se convierte en un círculo vicioso que no beneficia a quien debe beneficiar: la sociedad en general. Un ejemplo de una política adecuada en ese sentido es el de la Universidad de Harvard, que adoptó el acceso abierto a sus publicaciones por defecto.

Otra condición, cada vez más frecuente en las instituciones, es que los investigadores atraigan fondos privados para sus proyectos. Bajo este esquema es necesario pensar de manera crítica el papel de los investigadores que frente al favor del “grant” deben ajustar sus intereses y juicios a las voluntades de la empresa. De acuerdo con Lafuente, 50% de los ensayos clínicos no son publicados porque no hablan bien de las farmacéuticas o en el caso de expertos que trabajan para una multinacional bajo la bandera de la salud pública, en 34% de los casos existe conflicto de intereses. Bajo la bandera del benefit share multiplican los propietarios del conocimiento, la estrategia: “te hago copartícipe de los beneficios pero eres cómplice de la destrucción del mundo”.

Por otro lado, habría que cuestionar también las alianzas de las propias instituciones académicas con empresas privadas (farmacéuticas, tecnológicas, etc.) que financian investigaciones que tienen como objetivo principal generar un beneficio económico a la empresa a través de proyectos que aparentemente tienen un interés en la producción de conocimiento y el beneficio social.

Decía Aaron Swartz que nada podría lograrse si somos esclavos de la industria privada. En el ámbito académico, implicaría liberamos del dominio de los intereses del dinero y la influencia corporativa.

La ciencia por amor

Antonio Lafuente habla de la “ciencia por amor” en referencia a “economías políticas que no se rigen por los imaginarios del autor, el experto o el propietario” (2011, 2013), hacer ciencia no bajo los esquemas de la producción capitalista: la productividad, la eficiencia, la efectividad, sino por el gozo, el disfrute. No como algo reservado a los iluminados, sino como un producto compartido, incluyente de todos los actores en juego, los ciudadanos, . No para que alguien se apropie de ella en lo particular, sino para que se redistribuya de la manera en que es producida desde siempre: colectivamente, porque “la ciencia es un asunto demasiado serio para dejarla en manos de los científicos”. Destaca también la relación entre la ciencia y el procomún (2007): el conocimiento como un bien generado por todos y que nos pertenece a todos. No podemos permitir que unos cuantos se apropien del conocimiento, “cuando el conocimiento lo hemos creado entre todos, de manera distribuida y simultánea”. Dice Lafuente:

La ciencia abierta no es solamente una obligación moral, es también un favor que nos debemos para hacer sociedades más capaces de aprovechar el conocimiento de todos. Las sociedades abiertas son más virtuosas. Por ello debemos trabajar para construir sociedades más capaces de aprovechar el conocimiento de todos.

Conclusión

Los gobiernos y las instituciones deben abrir el cuestionamiento ético acerca de los monopolios en la producción y circulación de los saberes, la necesidad de políticas públicas que inviertan en desarrollo científico y tecnológico a partir de la apertura.

Una ética de la producción y difusión del conocimiento de manera abierta y compartida va en contra de la lógica del sistema financiero global, pero puede contribuir a contrarrestar las desigualdades en términos de concentración de información, conocimiento y capital. La adopción del conocimiento abierto como política universal para la promoción de saberes que contribuya al desarrollo de la humanidad, a la creatividad y la innovación, la formación de memorias colectivas e imaginarios diversos debe ser parte de las prioridades de nuestro país y nuestra región.

Referencias

Appadurai, A. (1990). Disjuncture and difference in the global culture economy. Theory, Culture, and Society, 7: 295-310.

Castells, M. (1996). The Rise of the Network Society. The Information Age: Economy, Society and Culture. Vol. I. Cambridge, MA, Oxford: Blackwell.

Freidenberg, J (2012).Open or closed access? Society for Applied Anthropology Newsletter, 23(2):12.

Graham, M., Hale, S. A. and Stephens, M. (2011) Geographies of the World’s Knowledge. London: Convoco Edition.

Lafuente, A. (2007). Los cuatro entornos del procomún. http://digital.csic.es/bitstream/10261/2746/1/cuatro_entornos_procomun.pdf

Lafuente, A. (2008) Ciencia tramposa. Tecnocidanos. http://www.madrimasd.org/blogs/tecnocidanos/?p=95413

Lafuente, A. (2008). La ciencia por amor y la ciencia por la ciencia. Tecnocidanos. http://www.madrimasd.org/blogs/tecnocidanos/?p=94575

Lafuente, A., Andoni, A. y Rodríguez, J. (2013). ¡Todos sabios! Ciencia ciudadana y conocimiento expandido. Madrid: Cátedra.

Lafuente, A. y Andoni, A. (2011). Ciencia expandida, naturaleza común y saber profano. Quilmes: Universidad Nacional de Quilmes.

Ricaurte, P. (2011). Geografías del conocimiento. Humanidades Digitales. http://humanidadesdigitales.tumblr.com/

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