La Sociedad 2.0

Alberto Ramírez Martinell
@armartinell

Texto publicado en El Jarocho Cuántico,
suplemento cultural de La Jornada Veracruz,
el 6 de diciembre de 2015

Leamos —al menos en este contexto— al 2.0 no solo como un calificador de conceptos modernizados sino como un índice relativo a la conciencia colectiva de una comunidad que entiende a la colaboración como un valor social extendido; a las redes como medios de interacción; y a la simplificación de distancias entre los nodos de dichas redes como oportunidades de contacto. Si bien el 2.0 también tiene una connotación informática que alude a una mejora con respecto a una versión anterior; lo que buscamos plasmar en este texto es una reflexión sobre una sociedad que se informa, se comunica e interactúa en red.
En esta visión los intermediarios se reducen. Los extremos se acercan. La sociedad se activa. En un modelo tradicional, el lector va a una librería, elige un libro, lo paga y difícilmente se comunica con el autor y de igual manera el pago en su totalidad no le llega al autor quien solamente recibe un porcentaje de regalías. En una sociedad moderna, —en una sociedad 2.0— el lector sigue al autor en Twitter, se entera de las novedades editoriales, ve la aceptación que la comunicad tiene de la nueva obra y descarga el libro directamente del portal del autor o de un servicio de red al que tanto autor como lector pertenecen.

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Entendamos que la sociedad 2.0 no reemplazará a la sociedad tradicional, pero si encontrará un espacio en el que ambos paradigmas sociales coexistirán; y la manera en que socializamos, consumimos, nos transportamos y hasta estudiamos contará con alternativas distintas a las que hasta ahora habíamos visto.

Socialización 2.0

Las plataformas digitales nos permiten establecer relaciones que antes se lograban solamente mediante el contacto físico o a través de medios de comunicación limitada como el teléfono. Las relaciones digitales que hoy en día podemos establecer, facilitan la creación de redes de interacción social y acceso a la información que nos permiten construir identidades digitales, participar activamente en la web y tender una extensión de interacciones sociales complementarias a las que tenemos de manera física. Si bien, la socialización 2.0 sucede en la web y se plasma en la pantalla no es exclusiva del contexto digital. Las interacciones tienen representaciones y repercusiones en el mundo físico. La plataforma informática solo habilita lo que realmente vale la pena: la participación de una comunidad.

Gracias a lo digital, la comunidad se extiende, trasciende y se suma. Se vuelve una masa con opiniones y con experiencias. Se vuelve influencia de si misma para la toma de decisiones. La masa informa. La masa asesora. La masa influye.

Entretenimiento 2.0

Con lo que respecta al consumo de medios eminentemente unidireccionales como la televisión o la radio, el movimiento de la colaboración, el acceso a contenido bajo demanda en tiempo real y la valoración de los programas por parte de la audiencia ha cimbrado a la industria y a las grandes casas productoras. Por un lado, la televisión tuvo que incorporar a los servicios de redes sociales como nuevos canales de interacción con el público, pero eso no es todo. También se ha visto en la necesidad de desligarse de horarios y de una barra programática para ofrecer acceso a un amplio catálogo de contenido que pueda ser visto en el momento que su audiencia lo desee. Servicios como Netflix, Claro Video, Crackle o Cinépolis Klic son cada vez más populares y poco a poco irán legitimándose en los hogares. El caso de la radio no es distinto. El carácter bajo demanda de servicios como Spotify o Apple Music encontrarán su lugar en la aceptación del público. Pero también merece mención la tendencia del contenido generado por los usuarios: Los youtubers que producen e interactúan en redes sociales con sus seguidores y sacan del modelo de producción a la televisora quien hace tan solo una década tenía todo el control del medio. Con el entretenimiento 2.0 consumidores y productores se acercan, interactúan e incluso intercambian roles.

Transporte 2.0

Compartir espacios en el auto para llevar a personas que se dirigen hacia el mismo destino que tu —sea como aventón o en tándem— o prestar tu coche para hacer un uso eficiente del transporte sin afectar el ya de por si complicado tráfico, parecieran actitudes solidarias propias de los buenos vecinos pero a su vez esporádicas e incluso riesgosas. No obstante, hoy en día existe una práctica emergente en este campo que mediante el uso de plataformas digitales, redes de comunicación y sistemas de cobro digital han transformado tecnológica y socialmente las costumbres de movilidad urbana.

Si bien el transporte 2.0 todavía no es ni común ni aceptado de forma genérica, si ha generado incertidumbre en el gremio de taxistas de diferentes ciudades del mundo.

En este tipo de transporte los pasajeros y choferes se conectan mediante un servicio de red que usa la geolocalización de ambos para acercarlos físicamente de manera eficiente. También recurre a un sistema de cobro digital que de igual forma simplifica la transacción económica y finalmente la masa —the crowd— hace uso de la voz para valorar el servicio del conductor, esto con la finalidad de que otros usuarios puedan elegir de manera informada su siguiente “ride”. El servicio digital de alquiler de choferes bajo demanda ha revolucionado el modelo tradicional del servicio de transporte, de forma que los taxis convencionales han tenido que recurrir a sistemas de comunicación similares –como las aplicaciones para teléfonos móviles Taxi Amigo de Radio Taxi GL o la app Taxi Xalapa– para su promoción y alquiler. A diferencia del servicio de taxi tradicional el transporte 2.0 —como Uber, Cabify, o Blablacar— es más cercano al destinatario final, más eficiente y –debido a las valoraciones sociales del servicio– más competitivo.

Escuela 2.0

De acuerdo a los contextos anteriores, en el campo académico la escuela 2.0 no ha llegado aún. En los casos de socialización, entretenimiento y transporte destacan varios puntos que describen un cambio de paradigma. Tal es el caso de la valoración del servicio por parte de la comunidad; el cambio de roles entre productor y consumidor; el servicio bajo demanda —lo que quiero y cuándo yo lo quiero— y el uso de redes de interacción social. Con esto en mente, la Educación 2.0 requeriría de un contexto abierto y flexible, en el que profesores y estudiantes formaran una comunidad comprometida y articulada por medios digitales, en la que parte de esa comunidad estudiara lo que quisieran y a su vez enseñara lo que sabe. La educación 2.0 necesitaría de un contexto de formación continua y permanente que no estuviera relacionada directamente con un establecimiento o un certificado pero que si contara con el aval y el reconocimiento de la sociedad, del sector público y del privado.

En el proceso de modernización de la educación han surgido proyectos que parecen atender al factor 2.0 de otros contextos, como son los casos de la Wikipedia, enciclopedia social que democratiza el conocimiento en la web; o los Cursos Masivos Abiertos y en Línea (MOOC) que pese a su carácter innovador todavía no encuentran un lugar en la educación tradicional.

El contexto educativo es un espacio que ha permanecido sin ser tocado desde hace muchos años. Las reformas educativas se orientan a lo laboral o en el mejor de los casos al equipamiento. Pero no existe un proyecto educativo sólido que responda a las tendencias del 2.0. Al igual que con el sindicato de taxistas la evolución del sistema educativo hacia los caminos que están siguiendo otras áreas de la sociedad será motivo de disputa. Una institución educativa sin malla curricular, con maestros provenientes de distintos contextos, sin créditos máximos o mínimos, sin títulos, sin espacio físico todavía es una utopía.

Comentario final

La masa —the crowd— es el asesor de la masa. Valora choferes, canciones, series de televisión, destinos turísticos y libros entre otras cosas. A través de su experiencia nos permite tomar decisiones socialmente informadas. Pero para que el sistema educativo se reforme y evolucione a un 2.0 no solamente se necesita cambiar a la escuela. La sociedad civil, el contexto público y el privado deberán estar listos para recibir gente con formaciones distintas, con diplomas o sin ellos. Y al mismo tiempo, nosotros, los individuos, la sociedad, deberá ser capaz de diferenciarse del resto, de recibir buenas valoraciones, de trabajar en red, de estudiar en red, de acceder a diversos MOOC, de construir la Wikipedia, de ser creadores —makers— de aprender permanentemente, de ser una sociedad 2.0.

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3er Encuentro de Humanistas Digitales

Del 12 al 14 de septiembre de 2016 llevamos acabo nuestro 3er Encuentro de Humanistas Digitales en las instalaciones de El Colegio de México. En esta ocasión exploramos el avance en las discusiones, los proyectos y las iniciativas que combinan estudios en las áreas de las Humanidades y las Ciencias Sociales, que utilizan y analizan medios y recursos digitales; en esta ocasión tuvimos especial interés en los proyectos e iniciativas cuya orientación sea hacia las culturas locales en el espacio latinoamericano y otros entornos de la periferia académica y social.

En este Encuentro contamos con la colaboración de un comité académico de especialistas en Humanidades Digitales, todos ellos de diferentes nacionalidades y universidades a nivel mundial y que forman parte de la Red de Humanistas Digitales de México, así como de otras Asociaciones, Laboratorios y Bibliotecas americanas y europeas.

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Las temáticas del 3er Encuentro de Humanistas Digitales propiciaron la discusión académica desde diferentes puntos de vista, haciendo de éste un Encuentro verdaderamente interdisciplinario:

  • Memoria, patrimonio y tecnología.
  • Docencia y Humanidades Digitales. Pedagogía de las Humanidades Digitales. Uso y aplicaciones de cómputo para la enseñanza en las Humanidades.
  • Proyectos de recursos para las Humanidades: por ejemplo, marcado de textos, museos digitales, ediciones críticas digitales y tecnologías avanzadas para las Humanidades y las Ciencias Sociales.
  • Diseño, manejo y uso de recursos digitales para las Humanidades y las Ciencias Sociales. Repositorios, bibliotecas digitales, bases de datos, big data, linked open data, visualizaciones, etcétera.
  • Representación, igualdad de acceso, traducción, impacto, colaboración internacional y aprendizaje mutuo dentro del área de las Humanidades Digitales.
  • Las redes como herramientas de investigación en Humanidades y Ciencias Sociales.
  • Métodos de investigación digital, Ingeniería lingüística, literatura electrónica, Medias, transmedias, transversalidad de lo digital, teoría de videojuegos.
  • Cambios en la comunicación y publicación académica en ambientes digitales, libros electrónicos, colecciones digitales, revistas digitales, acceso abierto.

Dentro de estas disciplinas contamos con más de ciento veinte propuestas de diferentes partes del mundo, tras el dictamen anónimo del Comité Académico y de investigadores invitados, el Encuentro contó con más de 70 presentaciones de la más alta calidad académica en cada una de sus disciplinas.

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El programa del 3er Encuentro contó con la presencia de investigadores de Alemania, España, Perú, Líbano, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Portugal y México, quienes presentaron proyectos de diferentes áreas de conocimiento como Literatura, Filosofía, Educación, Comunicación, Ciencias Sociales, Antropología, entre otros.

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Una de las gratas sorpresas con las que nos encontramos en esta tercera emisión del Encuentro de Humanistas Digitales, fue que de la alta presencia de especialistas, el 49% fueron mujeres, lo cual nos coloca en una de las esferas más equitativas dentro de las Humanidades Digitales a nivel mundial.

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Conferencias Magistrales

Con la intención de fomentar la labor en Humanidades Digitales, invitamos a dos conferencistas magistrales; ambos fundamentales para el desarrollo de este campo de estudio en sus respectivos países.

México:

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El Dr. Luis Fernando Lara, profesor-investigador del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México y autor del Diccionario del español en México, presentó su ponencia titulada “Una experiencia pionera en lingüística y computación” que versará sobre las implicaciones de la interdisciplina entre la ciencia de la computación y la lingüística; se plantearán dos temas de principio: ¿En qué consiste la lingüística computacional? y ¿Cuál es el papel de un corpus de datos de lengua?

Brasil:

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El Dr. Luis Ferla, profesor del Departamento de Historia de la Universidade Federal de São Paulo, presentó la ponencia “Las humanidades digitales y el oficio del historiador” en la que discutirá las articulaciones entre la tecnología de la información y la producción de conocimiento histórico identificando los desafíos y las oportunidades implicados.

Talleres

Este año contamos con tres Talleres, cada uno de éstos se centró en diferentes aspectos del desarrollo de proyectos digitales para las humanidades, desde la literatura electrónica y la transmedia, hasta las visualizaciones y la geolocalización:

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SNA: una introducción al análisis de redes y su visualización

Silvia Gutiérrez y León Ruiz

El Análisis de Redes Sociales es la metodología que estudia las relaciones entre entidades sociales usando la teoría de redes y de grafos. Por la explosión de información de los últimos años pero también por la estructura inherente a las redes sociales en Internet diferentes softwares han sido desarrollados para poder extraer y comprender las relaciones semiestructuradas que se generan en este tipo de redes. El propósito de este taller será dar cuenta de las posibilidades y retos de esta nueva tendencia ofreciendo un panorama tanto de los principios básicos de la teoría que lo sustenta como de una muestra práctica de su aplicación.

Pautas para leer literatura electrónica. Una aproximación intermedial

María Andrea Giovine

El taller tiene por objetivo realizar un recorrido por algunas obras representativas de literatura electrónica, tomadas principalmente de las tres antologías publicadas por la Electronic Literature Organization con el fin de plantear la existencia de diversos géneros literarios, prácticas de escritura y de lectura, así como dinámicas intermediales en el cada vez más amplio y polifacético contexto de la literatura electrónica.

Luego de plantear elementos teóricos básicos que nos ayudan a comprender la literatura electrónica y de mostrarles a los asistentes algunas piezas representativas (primera sesión), en la segunda parte del taller, los asistentes (divididos en equipos), poniendo en práctica los elementos teóricos planteados en la primera parte de la sesión, se aproximarán al análisis de obras de literatura electrónica, el cual compartirán luego con el pleno. No se pretende que el análisis sea exhaustivo, pues el tiempo no lo permitirá, sino que los participantes se familiaricen con los principales procedimientos de configuración y lectura de la literatura electrónica y experimenten de primera mano la interacción con algunas piezas.

Spatial Humanities for Beginners

David Joseph Wrisley

This workshop will focus on introducing participants to basic concepts in the spatial humanities as well as to some trends in location-based research and pedagogy. It will provide an opportunity to experiment with low-barrier web mapping environments, as well as reflect on some challenges facing the practitioner interested in working with traditionally “unmapped” environments.

  • To introduce participants to different forms of, and exemplary projects in, location based humanities research.
  • To illustrate basics about the various data that come together in web-based mapping.
  • To direct participants to places where canonical spatial data can be found (gazetteers).
  • To initiate participants in modeling spatial data for their own projects, particularly those
  • that found outside of more dominant, Euro-American research domains.
  • To teach participants how to create a basic map and visualize it on various interfaces.
  • To introduce various map-based techniques (digital storytelling with maps, georeferencing historical maps, social maps, fieldwork and geo-tagged data collection).

Cobertura del Encuentro

Como es tradición, para la difusión de las actividades del Encuentro, los asistentes utilizaron el #3ehd en Twitter, lo que nos permitió conocer de primera mano las impresiones de los participantes, pero también abrió un espacio de discusión y comentario en tiempo real, tanto presencial, como virtual.

Además, contamos con la cobertura en medios de comunicación pues el 3er Encuentro fue cubierto por periódicos de circulación nacional como Nexos y Crónica, además de la cobertura que Revista Z hizo del mismo en medios electrónicos.

Nexos

El Encuentro de Humanidades Digitales ha sido, desde hace seis años, un espacio de debate en torno al empleo de medios digitales para la investigación, pero también alrededor del impacto de las nuevas tecnologías en los ámbitos educativo, académico, cultural y social, con énfasis en la región latinoamericana, explican los miembros de la Red.

Crónica

Aproximadamente 150 expertos en tecnologías digitales y en disciplinas de humanidades como lingüística, literatura, historia y filosofía se reúnen en la Ciudad de México desde el lunes y hasta este miércoles 14 de septiembre para analizar cómo se puede usar la tecnología para preservar y hacer más equitativo el acceso al conocimiento.

Revista Zeta

Este encuentro, organizado por la Red de Humanistas Digitales que preside la Dra. Isabel Galina, es una de las expresiones más claras de que hemos descubierto nuevos espacios en esa biblioteca de dimensiones homéricas que es el mundo de la información. No por nada la primera participación durante la inauguración fue la de Micaela Chávez Villa, directora de la biblioteca de El COLMEX, quien nos recordó que el papel de los bibliotecarios en las humanidades digitales es el de facilitar el uso creativo de la tecnología en el proceso de la investigación. Las bibliotecas ya no son las mismas que hace cien años, ni sus usuarios los remotos lectores que se entretenían durante largos ratos hojeando páginas y tomando notas con tinta en sus libretas (como yo, el único dinosaurio en el Encuentro que no llevaba una lap o una tablet).

Conclusiones

En este 3er Encuentro de Humanistas Digitales resaltó el interés que América Latina tiene por este tipo de iniciativas, ayudó a difundir proyectos y estudios desarrollados por y para las comunidades que los crean y colocó a la Red de Humanistas Digitales a la vanguardia en la difusión de las Humanidades Digitales, tanto para esta región, como dentro de las esferas internacionales.

Seguimos y seguiremos trabajando hacia la consolidación de este campo de estudio en América Latina y México, ahora con el Congreso Internacional de Humanidades Digitales en 2018.

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Gracias

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Como controlar internet en seis pasos (O la geopolítica del oro digital)

 

                                                                                                                                       Paolo Sordi                                Departamento de Estudios Literarios, Filosóficos e Historia del Arte,                                                                                               Universidad de Roma Tor Vergata

                                                                                                                    Domenico Fiormonte                                                                                                Departamento de Ciencia Política,                                                                                                               Universidad de Roma Tre

                                                                                                                                      (Traducción de Ariel Morán)

El mundo occidental sin duda cambió después del 11 de septiembre de 2001, pero la ilusión de que podría cambiar para bien colapsó el 6 de junio de 2013, cuando The Washington Post y The Guardian comenzaron a publicar documentos proporcionados por Edward Snowden sobre la vigilancia de masas. La reciente noticia de que la mitad del Silicon Valley —desde Amazon hasta Google— ha sido cooptada por el Pentágono es sólo la confirmación de que internet se ha convertido en el terreno sobre el que se juega el equilibrio geopolítico mundial. Entonces, las incertidumbres no se dirigen ya hacia la libertad de expresión on line, quizá deteriorada permanentemente. La pregunta actual es: ¿Qué somos realmente? O, en otras palabras, la posibilidad de elaborar a través de nuestras huellas digitales “otro yo” (otro de nosotros), el cual los algoritmos de vigilancia decretan que puede ser más “real” que cualquier otro (lo que manipulamos por encima de lo encarnado). ¿Quién será capaz de descifrar o desmontar estas historias (datos + algoritmos) que día con día escribimos y re-escribimos? Como dijo Stewart Baker en 2013, un abogado de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos: “Los metadatos te dicen absolutamente todo sobre la vida de alguien. Si usted tiene suficientes metadatos, en realidad, no necesita ningún contenido… [Es] una especie de vergüenza la forma predecible en que somos como seres humanos”. Ambas cuestiones, la geopolítica y la identidad (¿bio-geo-política?), y cómo es que nos afectan como ciudadanos y como humanistas y científicos sociales, tienen que ver con la construcción, gestión y manipulación de la memoria y el conocimiento.

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Pero no hemos llegado hasta aquí por accidente. La historia descarta las fracturas abruptas y, probablemente, hay un pecado original detrás de la invención y difusión de internet, como sostienen desde hace una década estudiosos como Alexander Galloway y Wendy Hui Kyong Chun. En el prefacio de Updating to remain the same: Habitual new media (Cambridge, The MIT Press, 2016), Chun sostiene que los cambios no se conseguirán a través de protocolos tecnológicos de la red, sino por la percepción que de ella se tenga en el imaginario colectivo. El “ciberespacio”, como un lugar de expresión de una libertad anónima sustraída al control jerárquico, es el resultado de un malentendido: TCP (Transmission Control Protocol) es una tecnología que controla la transferencia de información, que sin duda no es libre. El razonamiento de la investigadora de la Universidad Brown, sin embargo, subestima un cambio de plataforma (platform switch) que es al mismo tiempo de índole tecnológica y política, y que es mucho más sustancial que aquel designado hace doce años por Tim O’Reilly con la palabra clave ‘Web 2.0’.

El nacimiento de Facebook en 2004 y su expansión, la llegada del iPhone en 2007 y los casos de Wikileaks y Snowden han hecho hincapié en un suceso evidente: con el surgimiento de la red y el proceso iniciado con la introducción de la World Wide Web, en 1989, se tocaron los destinos de la soberanía nacional, la economía real y el control de las masas. En otras palabras, la tecnología es política, cuestión que ya habían prefigurado en los años 50 y 60 los padres fundadores de las ciencias de la comunicación, Harold Innis y Marshall McLuhan. El diseño de la arquitectura de redes, la elección de los medios de almacenamiento, el uso de equipos de creación y distribución de contenidos y conocimiento son procesos que no toman en cuenta solamente, de manera neutral, meras consideraciones informáticas o tecnológicas, sino que revelan un orden de ideas que da forma a las acciones que impactan en la cultura y la sociedad.

El internet contingente”, como David D. Clark lo llama, es un denominativo en el cual se enfatiza que la transición —como lo menciona Chun— está vinculada ciertamente con el momento histórico, pero también con el contexto tecnológico dentro del cual se mueven los usuarios y las fuerzas que constituyen su marco de referencia («The Contingent Internet», en Daedalus, 2016, vol. 145, núm. 1, pp. 9-17). En los primeros años de la década de los sesenta, internet coincidió con el desarrollo del correo electrónico; en los años noventa con la web; hoy día, con Facebook. El trayecto no es casual, pues delinea la desaparición gradual (¿e irrecuperable?) de los actores públicos de la red tecnológica del gobierno: apartaron a los centros de investigación, apartaron al control público, se adentraron las empresas, se adentraron las multinacionales privadas que explotan la red como infraestructura comercial autocrática, para hacerse cargo así del desarrollo y la evolución de las tecnologías digitales.

En el mismo fascículo de Daedalus: Journal of the American Academy of Arts & Sciences dedicado a “El Internet”, en el cual se incluye el ensayo de Clark, Yochai Benkler sistematiza en seis puntos las herramientas de control a través de las cuales los intereses privados de un puñado de grandes corporaciones han tomado el dominio de facto de la red («Degrees of freedom, dimensions of power», en Daedalus, op. cit.). A continuación, tomaremos estos seis puntos, ampliándolos e insertando algunos aspectos no considerados por Benkler:

  1. Los smartphones y las app stores son el primer instrumento de control. En un momento en que la navegación desde dispositivos móviles supera a la que se realiza desde computadoras de escritorio o laptops (se toma como base la encuesta State of the News Media 2016 realizada en los Estados Unidos por el Pew Research Center), la experiencia de navegación de los contenidos de la red se ha dirigido más y más hacia aplicaciones que actúan como un filtro, después de haber sido sometidas, a su vez, a la selección (y al pago de cargos) de Google y Apple. Las políticas de aceptación y privacidad en la tienda de Android y en el iOS responden a reglas basadas en autodichias,*  protegidas por los perros guardianes de los dos sistemas operativos.
  2. La creciente importancia de los smartphones incrementó la importancia, al mismo tiempo, de las redes móviles y de los operadores de telefonía inalámbrica, cuyo modelo de subsistencia es un modelo técnico, legal, comercial y cultural, y —señala Benkler— esto se da así para que el proveedor tenga permitido optimizar una serie de servicios y aplicaciones para un número conocido de usuarios de pago. Al tener el derecho de administrar el despliegue de datos móviles (como ocurrió cuando AT&T llevó a cabo un bloqueo de las llamadas VoIP en su red) y modular los niveles de oferta, el operador dispone de una de las herramientas de control de las cuales carecía en el modelo de nivel de Internet, donde cada dispositivo conectado a la norma del protocolo estaba conectado en una base igualitaria.13
  3. Del mismo modo, la transición de las conexiones telefónicas, de cable a fibra óptica, para los usuarios domésticos marcó un aumento en la complejidad tecnológica y una reducción de los competidores que son capaces de entrar en el mercado. El abandono del cable de par trenzado y los costos de desarrollo de redes de fibra óptica favorecieron la concentración monopólica de proveedores, que adquirieron un control de tráfico y el poder de los paquetes de información de la red, un poder que estos proveedores tienen la intención de reclamar a su cuenta a causa de las inversiones estructurales realizadas. El debate sobre la Net Neutrality gira en torno a este papel. También el poder de control territorial (y extraterritorial) de los estados se ejecuta a lo largo de la fibra óptica. Aproximadamente 900,000 km de cables submarinos transfieren hoy correos electrónicos, mensajes, páginas web, transacciones, llamadas telefónicas, entregándolos de un punto a otro, de un país a otro, de un continente a otro. La trasmisión de un paquete de información obedece todavía al orden de la territorialidad geográfica y no a una cuestión jurídica (o política), aún si el otro extremo del océano lo toma un operador que, aunque no coincida nominalmente, pertenece a la misma multinacional que dirige la comunicación y operación, en virtud de una ley del mercado “tibia” de acuerdos secretos con los gobiernos. Acuerdos que tienen por objeto el intercambio de la licencia nacional de la instalación (o gestión) del cableado de acceso a los datos por la inteligencia. Esta mina transnacional supera en riqueza a la del oro del Oeste, relacionada con la construcción de vías férreas, actualmente rival en valor estratégico con el control de las fuentes de energía. Pero el petróleo y el gas, como lo muestra James Cowie en un análisis de los proyectos de cableado que deben soportar Internet, entre otras cosas, en los estados del Golfo Pérsico, se ejecutan a menudo en rutas paralelas a la geopolítica de la energía. De este modo, descubrimos el papel emergente de Turquía, “posicionado para convertirse en un importante exportador regional del tránsito de Internet a lo largo de rutas terrestres al sur y al este”, lo que quizá explica la esquizofrenia occidental con respecto al presidente Recep Tayyip Erdoğan, desde las protestas de 2013 hasta el intento de golpe de julio de 2016. En suma, antes de todo eso, habrá que volver a leer la historia de los últimos años a la luz de la sed del oro digital, en vez de la obsesión por el oro negro, o sea la necesidad de los estados y regiones enteras del mundo (como África y Oriente Medio) por adoptar una infraestructura de red más eficiente y autónoma. Sin ésta tanto el desarrollo económico como la soberanía político-militar siguen siendo una ilusión.A hand shape pixel cursor shake hands with a 3D user in a tech friendly handshake as man and computer team up.
  4. Todos los oligopolios de puntos de acceso y proveedores de conexión coinciden con el almacenamiento de datos de forma centralizada. Al entregar nuestros archivos a la Nube, abandonamos la era de la posesión para entrar definitivamente en la era del acceso, el ahorro de los costes de los recuerdos “físicos”, lo que maximiza la seguridad de datos y supera, incluso, el concepto de copia de seguridad. Pero nos basamos en un pequeño número de proveedores, incluso los monopolistas, que concentran en sus enormes dispositivos de almacenamiento los documentos del mundo y el derecho en cualquier momento a eliminarlos de nuestros dispositivos o entregarlos a las autoridades que lo soliciten. Ya en 2013, Amazon S3, el servicio de almacenamiento en la nube de Amazon, contenía 2 billones de “objetos” (datos, en el lenguaje de S3). Para simbolizar la transición trascendental de la era del teléfono y el cobre a la de los teléfonos inteligentes y las nubes, está el espacio que alberga uno de los mayores centros de recogida de datos digital que existen, el Lakeside Technology Center, una instalación que abarca más de una millón de metros cuadrados en Chicago, que albergó hasta 1999 la impresión de las páginas amarillas estadounidenses.a
  5. Los big data sobre nuestra vida, recolectados en los centros de datos, surgen ahí, a partir de nuestros documentos, nuestra comunicación en los servicios en la nube y nuestro comportamiento, que son algo tan rutinario que llega a ser casi involuntario, como los jardines vallados de aplicaciones como Facebook. Nunca antes la manipulación del comportamiento se había estudiado y aplicado en el diseño de los servicios en una escala tan amplia, y todo gracias a las estrategias de marketing basadas en la vigilancia y el seguimiento de las acciones del cliente. Esto parece ser el punto de fundición más evidente de los interés de las trasnacionales con las obsesiones de los gobiernos: datos agregados sobre los hábitos, las lecturas, las visualizaciones, las compras, las visitas frecuentes de los ciudadanos, con miras a construir una bografía predictiva, que incluya la venta o la eliminación física. Todas las cosas que Facebook sabe de nosotros, y que el Washington Post ha puntualizado que son (sin duda, de manera aproximada) 98 datos personales, no sólo sirven para colocar el banner de publicidad adecuado, en el perfil adecuado, en el momento adecuado. La edad, el sexo, el idioma, las afinidades étnicas, las orientaciones políticas, el valor de la casa, las mudanzas, las relaciones sentimentales, las relaciones profesionales, el número de líneas de crédito, los viajes, las preferencias, las compras, constituyen un marco cuya precisión y profundidad (y actualización) sería impensable para los mejores informadores de las mejores fuerzas de policía del siglo pasado. Para algunos, es el nacimiento de la algocracia, es decir, un sistema en el que muchas de las decisiones que afectan a la sociedad, desde la presentación de potenciales criminales a la concesión de un banco hipotecario, se dan a través de algoritmos de funcionamiento opaco y sin control. Aquellos que Cathy O’Neil bautizó en Weapons of math destruction como armas digitales de destrucción masiva.12565477_1112975408742766_6180571550087101857_n
  6. Los dispositivos, los sistemas operativos, los algoritmos, las licencias, la memoria de almacenamiento, los datos y, por último, el sexto punto de control: el código. Aquí la discusión va más allá de lo que señala Benkler. Como escribió Friedrich Kittler: “Los códigos —por el nombre y por la materia— son lo que nos determina hoy día, y los debemos saber articular aunque sea sólo para evitar desaparecer por completo bajo de ellos”. Este diluvio universalizador de códigos, que supera todo y absorbe todo, es el legado de la modernidad occidental que permea y, al mismo tiempo, constituye el soporte y el contenido de los flujos de conocimiento. Pero esta vez realmente estamos frente a un codex universalis, a través de cuyas múltiples extensiones, a partir de los medios de comunicación sociales, se ejerce el poder y el control sobre las masas, que va mucho más allá del escenario de los imperios coloniales modernos. De regreso a la red, su lenguaje, HTML, está sujeto a la expropiación por parte de Facebook y Google, que, como lingua franca, es gestionado libremente por el Consorcio de la World Wide Web de Tim Berners-Lee para convertirla en privada e instrumental, en sus respectivos servicios de suministro que regulan el flujo de contenidos digitales, como los Instant Articles y Accelerated Mobile Pages. Servicios para dispositivos móviles que terminan por cerrar el Círculo.

En conclusión, si el universalismo anglo-digital encaja perfectamente con el riesgo de este epistemicidio y la eliminación de la diversidad, no podemos negar, por otro lado, como lo anuncia Dave Eggers en su novela, que en el fabuloso mundo de la “transparencia” de los medios sociales, de Este a Oeste, de Norte a Sur, todos cooperamos con la pérdida de nuestra privacidad y nuestra libertad. Para evitar la pérdida en todas las latitudes del derecho al olvido y de la diversidad epistémica, es necesaria una alianza más amplia y más profunda de aquello esperado por los teóricos del post y decolonialismo. El “pensamiento fronterizo” es una condición insuficiente: tenemos que trabajar hacia una dirección geopolíticamente transversal, para una libertad de (es decir, una “cognitive justicecontra) monopolistas del imaginario, descritos por Eggers. Antes de que sea demasiado tarde, debemos ampliar los conceptos de libertad, derecho y democracia hacia nuestras huellas digitales, considerándolas, a todos los efectos, una extensión de nuestra ciudadanía, o de nuestro cuerpo y nuestra mente.

*    Del griego αὐτό (auto-, “por sí mismo”) y δίκη (-díkê, “justicia”). En italiano, una autodichia es una palabra con un fuerte cariz jurídico. Se refiere a las prerrogativas que tienen algunos órganos constitucionales (sobre todo, las dos cámaras del Parlamento), que les concede la facultad de juzgar controversias o recursos legales relacionados con las acciones de áreas de su dependencia, sin tener que recurrir a la jurisdicción de tribunales externos. Su instrumentación obedece, supuestamente, a la procuración de la división de poderes (Nota del traductor).

 

Versión en español del artículo “Come controllare Internet in sei mosse, Ovvero geopolitica dell’oro digitale”, publicado de manera simultánea el 13 de octubre de 2016 en:

Infolet (Informatica e Letteratura): Blog dedicado a las Humanidades Digitales y a la Cultura Digital, a cargo de Domenico Fiormonte y Paolo Sordi: http://infolet.it/2016/10/12/controllare-internet-in-6-mosse/.

 

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La (p̶r̶e̶s̶e̶n̶c̶i̶a̶) ausencia de las TIC en el Modelo Educativo 2016

                                                                                                             Alberto Ramírez Martinell                                                                                      @armartinell

En materia de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), el Modelo Educativo 2016 no es innovador, no es pertinente, no responde a las necesidades de hoy en día y bien pudo haber sido propuesto hace 15 años, cuando el tema de la sociedad de la información tomó relevancia a finales del siglo XX con los textos de Manuel Castells y José Joaquín Brunner y cuando la política federal estaba orientada hacia el equipamiento tecnológico de los establecimientos escolares como se hizo con Enciclomedia a principios de siglo. Aún entonces la infraestructura de red ya era lo suficientemente estable y adecuada para establecer comunicación a través de Internet, que es lo que propone en concreto el modelo educativo 2016.

Si el objetivo del Modelo Educativo 2016 es fungir como instrumento de política para la toma de decisiones en materia educativa, las TIC no pueden ser mencionadas como elemento de modernización si se les acompaña de estrategias clara para su atención.

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La definición de los saberes digitales de los estudiantes y docentes de la Educación Básica y Media Superior no se ha hecho aún y si no se avanza en ese tema la transversalización de las TIC en los planes de estudio y en el marco curricular común no se podrá llevar a cabo. Sin claridad en lo que los estudiantes y docentes deben saber de TIC dependiendo del nivel educativo en el que se encuentran, no se podrá orientar ni la formación, ni la capacitación de los docentes en temas de tecnología digital; ni lo concerniente a un equipamiento tecnológico pertinente; así como tampoco se logrará incorporar a las TIC de forma transversal a los programas educativos del sistema; dejando a los egresados de cada uno de los niveles educativos igual que en los modelos educativos anteriores.

En los tres documentos que componen la propuesta del Modelo Educativo 2016 —con los fines de la educación en el siglo XXI, según también la Propuesta Curricular para la educación obligatoria 2016— podemos encontrar como ideas recurrentes a los cambios globales, a la sociedad del conocimiento y al aprendizaje para el siglo XXI, sin embargo estas ideas no solamente no trascienden el discurso político sino que no se desarrollan en los documentos y terminan por diluirse y desaparecer sin guiar la incorporación de las TIC a la escuela. El detalle del análisis se presenta a continuación.

En el documento hay una referencia a un mundo cambiante e interconectado que requerirá de la formación de un individuo “competente y responsable en el uso de las tecnologías de la información y comunicación” (p. 1) con fines específicamente de comunicación.

El alcance de las TIC propuesto en el Modelo Educativo 2016 es limitado, poco pertinente y hasta desactualizado, ya que se propone utilizarlas solamente con fines de comunicación sin responder de ninguna manera a las necesidades de una sociedad del conocimiento como se describe insistentemente en los otros dos documentos. Para enseñar TIC —aún cuando solamente se trate de herramientas para la comunicación— se requiere del establecimiento de una progresión de aprendizajes entre grados escolares y niveles educativos que estructure a su vez los programas de estudio y permee todos los campos disciplinarios del sistema sin competir por espacio en el currículum.

Revisando la presencia de las TIC en los logros esperados por nivel educativo podemos ver que en preescolar no se consideran; mientras que en primaria, secundaria y Educación Media Superior, la intención de uso de las TIC se dirige hacia la exploración y comunicación.

De este documento se puede concluir que la intensión de uso de las TIC no es innovadora ni coherente con las necesidades de una sociedad de ese tipo; que su consideración en la escuela se limita a fungir como herramienta de comunicación; y que la definición de los logros esperados de los egresados de cada nivel educativo no esbozan siquiera los rasgos tecnológicos mínimos de los estudiantes del siglo XXI.

El Modelo Educativo 2016 es, de los tres, el documento más alejado de las TIC. En él se puede observar que los requerimientos de la educación del siglo XXI no han sido ni definidos ni plasmados en los planes de estudio de la Educación Básica ni en el Marco Curricular Común de la Educación Media Superior. En el texto se habla de la necesidad de fomentar capacidades y aprendizajes complejos referidos como propios del siglo XXI, no obstante, no hay lineamientos claros ni definiciones precisas sobre lo que se busca desarrollar en los estudiantes en materia de TIC. En lo referente a la infraestructura y equipamiento de los espacios escolares se puede ver que la prioridad actual es la rehabilitación de 35 mil escuelas —al CIEN— y no la detección de necesidades en materia tecnológica y su respectiva atención.

La Propuesta Curricular para la educación obligatoria 2016 es un documento —en el que se presenta con mayor detalle la información, dosificación temática y necesidades de los campos formativos del modelo educativo 2016—. El documento inicia con un matiz protecnológico que al ser leído sugería un tratamiento innovador de las TIC, no obstante esta idea se va perdiendo al avanzar el texto.

En el primer párrafo de la propuesta se enuncia que el objetivo del documento es convertirse en un instrumento rector para el desarrollo humano, social, político y económico del país. En la idea siguiente el secretario de educación presenta a los niños, niñas y jóvenes como los beneficiarios directos del modelo. Ya entrando en materia, en el tercer párrafo, se habla de un mundo interconectado que vive transformaciones vertiginosas y de las brechas tecnológicas que se deberán sortear. Y en el cuarto párrafo se sugiere que las personas deberán reconocer a la información y a sus distintas fuentes como objetos centrales para su formación. Con esa idea termina el ímpetu tecnológico del documento para después abordar otras ideas incluso alejadas de las TIC.

De este documento se puede concluir que las TIC siguen estando lejos de una incorporación transversal en la educación básica y media superior mexicana. Que las tres ideas presentadas en el documento de los Fines de la Educación en el Siglo XXI —cambios vertiginosos a nivel global; la existencia de una sociedad del conocimiento, y la necesidad de desarrollar habilidades para el aprendizaje pertinente y permanente— prevalecen pero al no plantear estrategias para su atención su presencia no trasciende.

Concluyo mi reflexión diciendo que tras revisar los documentos del Modelo Educativo 2016 podemos decir que aún cuando la idea del cambio global prevalece en los tres documentos, la noción de una sociedad moderna basada en el conocimiento y la información no se precisa; como tampoco se hace con lo relativo a las habilidades propias del siglo XXI. Las TIC como herramientas o plataformas para la comunicación, la oferta de materias relacionadas con tecnología digital alejadas de los aprendizajes clave, la capacitación de docentes sin una orientación tecnológica clara y el equipamiento azaroso de los recintos educativos son problemas de tiempo atrás que no fueron resueltos con oportunidad y probidad entonces; y que ahora más que ser propuestas innovadoras representan un lastre en el sistema educativo mexicano.

Para incorporar a las TIC a la escena educativa, propongo entonces emprender un trabajo de definición de lo que nuestros estudiantes de los distintos niveles educativos deben saber sobre TIC como herramientas transversales para el resto de las asignaturas de sus planes y programas. La innovación educativa se dará solamente si tenemos claridad en el rumbo, si definimos los saberes digitales de los estudiantes y si cambiamos el discurso de incorporación de las TIC como materias adicionales del curriculum hacia uno en el que hablemos del uso transversal de las TIC, que a su vez dé luz sobre las necesidades de formación docente, la infraestructura tecnológica necesaria y las estrategias de incorporación en los programas de cada una de las asignaturas de los distintos niveles de la Educación Básica y Media Superior.

El video de esta presentación se puede ver en esta liga

Documentos revisados

  • SEP (2016a). Modelo Educativo 2016  | liga
  • SEP (2016b). Los fines de la educación en el siglo XX | liga
  • SEP (2016c). Propuesta Curricular para la educación obligatoria 2016 |  liga

Este post fue originalmente publicado en: http://www.uv.mx/personal/albramirez/2016/09/26/modelo2016/

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#EduWiki: Potenciar Wikipedia como herramienta de aprendizaje

Wikipedia es la enciclopedia libre, probablemente el  proyecto más exitoso de colaboración colectiva que ha generado la mayor base de conocimiento abierto en la humanidad. Durante varios años, muchos educadores alrededor del mundo han encontrado formas creativas de aprovechar su naturaleza abierta para convertirla en un novedoso y útil recurso educativo.

Una de las iniciativas para promover el uso de Wikipedia como herramienta de aprendizaje es el “Colaboratorio de educación”, un grupo de líderes educativos de todo el mundo que cuentan con una amplia experiencia en la realización de proyectos académicos basados en Wikipedia, tanto en ámbitos formales como no formales, así como en la capacitación a docentes.

Para que se multiplique la experiencia, durante los meses de septiembre y octubre, se está realizando una campaña que invita a educadores a innovar mediante la integración de Wikipedia como herramienta educativa en su planificación y en sus actividades de clase. En respuesta a los desafíos de la educación en el siglo 21 y como una propuesta disruptiva frente a la educación tradicional, esta campaña, denominada “#EduWiki”, propone cuatro actividades diseñadas para educadores de enseñanza secundaria y superior. En ellas, los estudiantes aportan directamente a la generación de conocimiento y a su divulgación en entornos abiertos a través de la creación de contenidos para la enciclopedia.

Esta invitación aporta una nueva forma de pensar el proceso educativo y de comprender lo que significa leer y escribir en la era digital, en el marco de la sociedad del conocimiento. No en vano el lanzamiento de la campaña coincidió con la celebración del 50º Día Mundial de la Alfabetización de la UNESCO el 8 de septiembre: una apuesta a la alfabetización digital.

Para ser parte de esta gran campaña, encontrarás en esta página la información necesaria: https://outreach.wikimedia.org/wiki/Education/EduWiki_Campaign/es. Allí se ofrecen claves y pautas sencillas y ágiles para la participación de este movimiento global por el conocimiento, generado por todos y universalmente accesible.

#EduWiki

¿Cómo participar?

➜ Regístrate aquí:

➜ Utiliza alguna de las actividades diseñadas para la campaña en tu clase

  1. Citas en Wikipedia

https://outreach.wikimedia.org/wiki/Education/EduWiki_Campaign/Lesson_Plans/Citations/es

  1. Creación de contenido en Wikipedia

https://outreach.wikimedia.org/wiki/Education/EduWiki_Campaign/Lesson_Plans/Content/es

  1. Imágenes en Wikipedia

https://outreach.wikimedia.org/wiki/Education/EduWiki_Campaign/Lesson_Plans/Images/es

  1. Traducciones en Wikipedia

https://outreach.wikimedia.org/wiki/Education/EduWiki_Campaign/Lesson_Plans/Translation/es

➜ Completa el formulario de retroalimentación

➜ Difunde en medios digitales la campaña y promueve el uso de Wikipedia como herramienta educativa a través de distintos recursos

Utiliza el hashtag #EduWiki

Otras acciones:

➜ Conoce más acerca del Programa de Educación de Wikipedia

➜ Revisa los recursos existentes

➜ Acércate con un mentor/a para obtener más información sobre el programa de Educación, recursos o consejos útiles para utilizar Wikipedia en tu clase

Recursos educativos en español

Wikipedia en el aula (Portal Educ.ar, Argentina)

http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=129448#meGusta

Estrategias para trabajar con Wikipedia en Educación

Wikilearning: https://paolaricaurte.net/wiki-learning/

Artículos:

Pedagogías para una sociedad del conocimiento abierto:

https://www.academia.edu/s/92018f7f1e/pedagogias-para-una-sociedad-de-conocimiento-abierto-version-preliminar

Wikipedia como entorno de aprendizaje abierto:

http://www.academia.edu/28297389/Wikipedia_como_entorno_de_aprendizaje_abierto

Pedagogía de pares y producción colectiva del conocimiento:

http://www.academia.edu/28297498/Pedagog%C3%ADa_de_pares_y_producci%C3%B3n_colectiva_del_conocimiento

Contactos en español:

vmasrour@wikimedia.org  (Ecuador)   @VahidM

pricaurt@itesm.mx (México)   @PaolaRicaurte

melina.masnatta@gmail.com (Argentina)  @MelinaMasnatta

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Figura 1. Mural realizado por Melina Masnatta.
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Dialogicidad factual entre la bibliotecología y las humanidades digitales

                                                                                                                                     Ariel Morán                                                                                    @Ariel_Moran

Aunque han existido discusiones sobre la relación entre las bibliotecas y las humanidades digitales (desde ambos campos), aún no existe, como tal, un modelo general que integre a ambos. Tal modelo debería cumplir con el propósito de, por un lado, ofrecer a los bibliotecarios una visión amplia de los diversos trabajos y proyectos que se llevan a cabo desde las humanidades digitales, y, por otro lado, ayudar a identificar focos de actividad a través de lo que cada parte podría comprometerse con la otra.

Stephen Ramsay —del Center for Digital Research in the Humanities de la Universidad de Nebraska— ofreció en 2010 un discurso en la Universidad Emory intitulado «Care for the soul», en el que vincula a las humanidades digitales con una de las tareas más antiguas de la biblioteca, a saber, la organización del conocimiento (cuyo espíritu puede observarse desde el museion de Alejandría, las bibliotecas monásticas del Medioevo, hasta aquellas de la Ilustración alemana). De lo que él habla en este discurso es de las diferentes variedades de representación y de formas de organización que permiten las tecnologías de la información y la comunicación, además de una mejor difusión con ayuda de herramientas útiles para la investigación académica.

No es un tópico nuevo el preguntarse cómo es que la tecnología afectará las formas en que se organiza el conocimiento. En 1995, en el marco de la 1ª Conferencia Internacional de la UNESCO, organizada para conmemorar su 50 aniversario —cuyo tema de discusión propuesto para el Fórum de Filosofía fue «Aquello que no conocemos»—, Luciano Floridi presentó la ponencia «Internet: Which future for organized knowledge, Frankenstein or Pygmalion?». Entre otras cosas, el investigador italiano señaló que el problema en cuestión de la hiperconectividad no es que no se sepa cómo utilizar la urdimbre de la «red de redes» (no es un problema de pericia técnica), sino que, de manera latente, existe una multiplicidad de cosas que uno puede hacer a través de internet, y esta ingente cantidad aumenta cada día, y supera nuestras capacidades. En otras palabras, parece que existe una estructura de acción que conmina al hombre a desarrollar medios tecnológicos sin evaluar los riesgos inherentes o las consecuencias, por lo que la tarea no es sólo saber usar los artefactos técnicos, sino analizar sus repercusiones en nuestros esquemas del obrar. En aquella ocasión, Floridi arguyó que, frente a esta extraordinaria gama de posibilidades, se hacía casi imposible responder la pregunta de cómo internet afectaría a la organización de la información en un futuro no muy lejano, ya que con el raudo crecimiento del conocimiento se generan al mismo tiempo formas de ignorancia sin precedentes. Este problema expone una relación disímil y contradictoria: cada vez que se produce un cambio radical en la forma en que se instituye el conocimiento, de manera lamentable, algunos grupos se quedan rezagados, legos y sin acceso a la instrucción, y, por otro lado, la nueva tecnología hace que los que la dominan puedan acercarse incluso a otros dominios del conocimiento poco explorados y privilegiados.

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Algunas propuestas de colaboración entre las humanidades digitales y la bibliotecología se plantean si la biblioteca (como institución social) puede funcionar como un espacio para los procesos de digitalización, computación y preservación que acompañan a los proyectos de humanidades digitales. Algunas de esas posibilidades se han discutido en foros como THATCamp, cuya principal característica es la organización de unconferences. En 2013 se organizó el Digital Library Federation Forum: Digital Humanities & Libraries, y en 2015 se llevó a cabo el THATCamp Digital Frontiers. Estos eventos buscaron explorar la creatividad y la colaboración a través de las fronteras disciplinarias (que sirven para unir, no separar) en el ámbito de las humanidades digitales y la memoria cultural, desde una variedad de perspectivas. Desde la bibliotecología también existen esfuerzos institucionales. La American Library Association (ALA), publica y actualiza desde 2009 sus Core Competencies of Librarianship, las cuales, para ser más preciso, son un repertorio de aquellos conocimientos que se consideran necesarios y que deben poseer todas las personas que se gradúan de programas de maestría en bibliotecología y estudios de la información (acreditados por la ALA). Al revisar estas competencias, es posible que muchas de ellas sean percibidas como algo muy cercano a los proyectos propios de las humanidades digitales, por ejemplo:

  • Conceptos y temas relacionados con el ciclo de vida del conocimiento registrado y la información, desde la creación hasta sus etapas de uso.
  • Conceptos, problemas y métodos relacionados con la adquisición y disposición de los recursos, incluida la evaluación, selección, compra, procesamiento, almacenamiento y descarte.
  • Conceptos, problemas y métodos relacionados con el mantenimiento de colecciones, incluyendo la preservación y conservación.
  • Las habilidades de desarrollo descriptivas y de evaluación necesarias para organizar los recursos del conocimiento y la información registrada.
  • Manejo de sistemas de catalogación, metadatos, indización y normas de clasificación y métodos utilizados para organizar el conocimiento y la información registrada.
  • Los principios y las técnicas necesarias para identificar y analizar las tecnologías e innovaciones emergentes con el fin de reconocer e implementar mejoras tecnológicas pertinentes.
  • Técnicas de competencia de la información, métodos de alfabetización informativa y de cultura estadística.
  • Los principios y métodos de promoción que se utilizan para llegar a audiencias específicas para promover y explicar conceptos y servicios.
  • Principios de evaluación y respuesta a la diversidad de necesidades de los usuarios, comunidades de usuarios y las preferencias del usuario.
  • Principios y métodos utilizados para evaluar el impacto de las situaciones o circunstancias actuales y emergentes en el diseño e implementación de servicios apropiados o desarrollo de recursos.
  • Los fundamentos de los métodos de investigación cuantitativa y cualitativa.
  • La necesidad de continuar el desarrollo profesional de los profesionales de las bibliotecas y otras agencias de información.

Un modelo conceptual debería dibujar las condiciones en las que las bibliotecas pueden ser más favorables para funcionar con las humanidades digitales. Las humanidades digitales se centran tanto en la aplicación de la tecnología digital en las prácticas de investigación de las humanidades y ciencias sociales, así como en las reflexiones humanísticas sobre la importancia de que la tecnología. Es indudable que las áreas de recuperación de información, gestión digital y lenguajes de marcado, acceso abierto y preservación de la memoria cultural son los flancos más evidentes de interacción, pero estos no son limitativos.

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Hay que señalar que muchas de las actividades que se inician en el lado humanístico terminan derivando hacia la computación: los catálogos de fichas dan paso a los motores de búsqueda, la clasificación manual se sustituye por el procesamiento del lenguaje natural, entre otros ejemplos. Esta tendencia no implica que hay una cierta direccionalidad fija, por lo contrario, cada solución (tecnológica) a menudo trae consigo un nuevo problema (humano). La tecnología puede ser más poderosa, pero también trae consigo discursos cada vez más especializados. En algunos casos, las innovaciones informáticas pueden entrar a escena bruscamente cuando, de repente, se vuelve posible hacer alguna tarea que era imposible con el mero poder humano (por ejemplo, la visualización que permite la representación simultánea de un millón de puntos de datos). Estas reflexiones sugieren un equilibrio dentro de la relación bibliotecología/humanidades digitales.

A pesar de las evidentes funciones de las bibliotecas universitarias dentro de las humanidades digitales, parecen relativamente claro que comienza un compromiso con otros tipos de bibliotecas. La colaboración de las humanidades digitales con las bibliotecas públicas puede resultar especialmente interesante, al menos desde la perspectiva del usuario. En el ámbito académico de las universidades, el efecto de las humanidades digitales está in crescendo, principalmente porque las poblaciones de usuarios están compuestas por individuos tecnológicamente expertos. Los usuarios de las bibliotecas públicas también requieren acceso a la información, incluyendo la búsqueda de empleo, la investigación sobre la inmigración, información sobre procedimientos legales, revisión periódica del correo electrónico, programas de animación de la lectura, etc. Aquí puede apreciarse una variante del denominado efecto Mateo (según el Evangelio de este apóstol, capítulo 13, versículo 12): «al que tiene, se le dará más todavía y tendrá de sobra; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tenga». Es decir, parece ser que los esfuerzos se concentran en las poblaciones que ya, de por sí, tienen un constante y consistente acceso a las TIC, y se deja de lado a las comunidades que no. Quizá las humanidades digitales no tengan como prioridad alfabetizar tecnológicamente, pero las bibliotecas sí.

En algunos casos, los usuarios de las bibliotecas públicas pueden llegar a ser un segmento mayor de la población en general, y hay aquí un fuerte argumento para priorizar estas necesidades más básicas sobre los de la mayoría de los usuarios conocedores de la tecnología. Aquí hablamos de una incidencia social muy fuerte de las humanidades digitales y las bibliotecas.

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#RedHD: el verano de las convergencias

                                                          Esta entrada ha sido elaborada con la colaboración de                                                                                                                                Paola Ricaurte e                                                                                    Isabel Galina

Giuseppe Arcimboldo [Public domain], via Wikimedia Commons

“Verano”, de Giuseppe Arcimboldo (1573), vía Wikimedia Commons [Dominio público].

Para quienes no lo saben, este año se celebró el 50º aniversario de la Latin American Studies Association. Con esta conmemoración, el congreso anual que celebra dicha organización volvió a sus orígenes, a la ciudad de Nueva York, con más de 1,700 participantes que, a lo largo de 5 días ‒del 26 al 30 de mayo‒ presentaron ponencias, libros y documentales, y desarrollaron actividades y talleres en los que la Red de Humanidades Digitales no podía faltar.

Dentro de la temática Medios Sociales y Digitales (Social and Digital Media) la RedHD tuvo una participación destacada, con la organización de 3 mesas con un total de 12 ponentes que mostraron la emergencia de las Humanidades Digitales en América Latina (“Latin American Digital Humanities: Emerging Strategies and Spaces”, I, II y III). Estas presentaciones respondieron, de forma inevitablemente bilingüe, al interés de la LASA en fortalecer el establecimiento de diálogos interdisciplinares y transregionales, tanto entre académicos como con activistas. La RedHD pretendía y logró, con su participación, explorar nuevas estrategias de práctica crítica y de intervención en el seno de las nuevas organizaciones latinoamericanas de Humanidades Digitales, cumpliendo así con su perfil estatutario. Así, cada una de las mesas respondía a diferentes cuestiones con sus problemáticas propias a nivel regional, como las políticas públicas y los medios de protesta social, las comunidades de usuarios y la traducción digital, y las colecciones y repositorios digitales para la preservación de la memoria histórica. Cabe aquí reseñar algunas de dichas participaciones, con el fin de mostrar la diversidad de enfoques discutidos por la RedHD en LASA50:

Paola Ricaurte Quijano y Enedina Ortega Gutiérrez presentaron su muy comentada ponencia “Tecnoculturas en resistencia: modos de hacer comunidad desde los márgenes”, en la que presentaron “una primera aproximación a la comprensión de las tecnoculturas en resistencia de la Ciudad de México, a través de un estudio de caso utilizando métodos mixtos digitales”, contestando a ciertas preguntas al respecto, como “¿Qué significa la comunidad y cuáles son los modos de hacer comunidad? ¿Cómo se construyen estas tecnoculturas a través de las mediaciones tecnológicas? ¿Cómo desarrollan sus estrategias tecnopolíticas de resistencia y acción colectiva? ¿Qué implicaciones tiene ubicarse en resistencia tecnocultural desde los márgenes?”.

Anita J. Chan, con su ponencia “Global Teaching Machines and the Remaking of Public Memory: Contest and Digital Human(itie)s in Latin America”, mostró un análisis acerca de la forma en que las estrategias en torno a los medios digitales y la historia han acelerado el crecimiento de las tecnologías educativas a nivel global, así como sobre los experimentos en espacios de innovación en este sector desde la periferia que han formado vínculos entre la memoria local y los medios de difusión mediante el empleo de prácticas propias de las Humanidades Digitales.

Juan Carlos Rodríguez evocaba, en su ponencia “Cyber-cities and Digital Humanities in Latin America”, el concepto de ciberciudad establecido por Stephen Graham en su célebre texto de 2003 para explorar el papel que las Humanidades Digitals pueden representar en la investigación sobre la manera en que las ciudades latinoamericanas están siendo transformadas por los nuevos medios y las nuevas tecnologías digitales.

Miriam Peña Pimentel nos presentó, con su ponencia “eLaboraHD: políticas educativas de lo digital” el proyecto homónimo, “vinculado a las Humanidades Digitales orientadas al ámbito educativo en el nivel de estudios superiores y posgrado”, proyecto que “se enfoca en el análisis de herramientas, metodologías, procesos y productos digitales que, en su contenido o forma, están orientados al estudio de las diferentes áreas humanísticas”, y en el que les recomendamos participar activamente desde su página web.

Alexander Gil presentó, en “Las Humanidades Digitales en el Caribe: hacia la antropofagia digital”, un breve recorrido por el estado actual de los estudios culturales caribeños en el ámbito digital, trazando sus diferencias y similitudes con las “Humanidades Digitales” en América Latina y en el mundo, comparación tanto temática como tecnológica, empleando la analogía contextual de la “antropofagia digital” en honor a Oswald de Andrade.

Isabel Galina Russell realizó un recorrido transversal por los principales retos identificados y discutidos que obstaculizan la creación, difusión y compartición de materiales documentales culturales en América Latina, con especial énfasis en el caso mexicano, en su ponencia “Colecciones Digitales Latinoamericanas”.

José Flores Sosa centró su presentación “Arqueología del conocimiento en Wikipedia en español” en la introducción de esta metodología de análisis al caso del desarrollo de la comunidad de wikipedistas de Puebla.

Adriana Álvarez Sánchez realizó una presentación muy aplaudida, titulada “Las ciencias computacionales y el desarrollo del conocimiento sobre la escritura y las lenguas mayas”, en la que proponía un recorrido histórico por la introducción de tecnologías de la computación en la investigación humanística en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado en la UNAM, centrándose en el caso del Seminario para el Estudio de la Escritura Maya, que utilizó una IBM 650 adquirida por la UNAM en 1958 para sus investigaciones en lexicoestadística y glotocronología, uno de los primeros antecedentes de las Humanidades Digitales en México.

También participó la RedHD en esta área temática con un taller titulado “Redes para el desarrollo de proyectos digitales en América Latina”, en el que, bajo la coordinación de David Domínguez Herbón, se reunieron cinco talleristas –Paola Ricaurte Quijano, Anita J. Chan, Alexander Gil, Isabel Galina Russell y José Flores Sosa– con numerosos asistentes. Empleando una metodología propia del design thinking, este taller partía de la percepción de que, tanto a escala mundial como latinoamericana, el desarrollo de las Humanidades Digitales muestra un avance desigual, por lo que se volvía necesario identificar las problemáticas que afectaban a cinco elementos de población (individuos, académicos, organizaciones sociales, empresas e instituciones estatales) del ámbito latinoamericano al momento de desarrollar proyectos digitales, y plantear propuestas encaminadas a solucionar dichas problemáticas desde las Humanidades Digitales Públicas. Como resultado de este taller, está en vías de elaboración una guía, a modo de “libro blanco”, que, recogiendo las experiencias desarrolladas en dicho espacio, y con cada uno de los talleristas como autor de una sección del mismo y cada uno de los asistentes como comentarista de su sección respectiva, se publique bajo la edición del que suscribe en el marco de una colección propia de la RedHD.

Además de estas actividades, varios miembros de la RedHD asistentes a dicho congreso participamos en el taller “Exploring Latin-American Manuscripts through/with Digital Tools” que, dentro de la misma temática del congreso, organizaron Fatiha Idmhand, Norah Dei Cas Giraldi y Cécile Chantraine Braillon. Este taller tenía la finalidad de:

[…] sharing researches, experiences and works on Latin American archive funds. We will rely on digital humanities projects such as publishing tools prototypes, digital publishing projects, possible ways of valuing the Latin American archive funds by digital medias, virtual exhibitions, etc. Through the concrete experiences, our intention is to propose an avenue of reflection about how to study literary funds and archives from America latina: what are the technical constraints? What kind of audience do we look for? What are the legal frameworks to respect? Which storyline would we write and follow?

La participación de los miembros de la RedHD en dicho taller se centró, en líneas generales, en el cuestionamiento ontológico y epistemológico de los proyectos desarrollados por las tres investigadoras francesas, así como en las posibles soluciones mediadas por metodologías propias de las Humanidades Digitales desde el respeto a los lineamientos disciplinares involucrados.

Descubriendo otros espacios

LASA no fue el único punto de convergencia de la RedHD este verano que está a punto de terminar, y al que se pondrá broche de oro con la celebración del Tercer Encuentro de Humanidades Digitales en colaboración con El Colegio de México entre el 12 y el 14 de septiembre próximos.

En julio Isabel Galina participó en el Digital Humanities at Oxford Summer School como ponente magistral en el Natural History Museum de la Universidad de Oxford, hablando acerca del acceso abierto y las Humanidades Digitales, en particular en la forma en que las HD retan nuestras nociones clásicas de comunicación y publicación académica, logrando nuevos formatos para transmitir conocimiento que no son los tradicionales de libro y revista.

El congreso internacional Digital Humanities (DH16) se llevó a cabo en la ciudad de Cracovia, en Polonia. Miembros de la RedHD estuvieron activos en varias presentaciones, incluyendo a Silvia Gutiérrez, de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México, A. C., con su ponencia sobre las formas de representar visualmente la red intelectual mexicana del siglo XIX, un poster sobre la construcción de la Red de Tecnologías Digitales para la Difusión del Patrimonio (RedTDPC) en México y la aplicación del excelente y útil Translation ToolKit GO::DH de Élika Ortega y Álex Gil en un taller estilo hack-a-thon. La ceremonia de clausura nos dio la oportunidad de presentar a la Ciudad de México como sede de la edición del 2018 de este congreso. La RedHD, El Colegio de México y la UNAM serán los organizadores de este importante evento a nivel mundial de las Humanidades Digitales.

Otra de las actividades de los integrantes de la RedHD, fue una estancia de investigación en España para analizar el funcionamiento de sus laboratorios ciudadanos. Durante dos semanas, Paola Ricaurte Quijano, Enedina Ortega Gutiérrez y Eloy Caloca visitaron diversas iniciativas que responden a una lógica de construcción de conocimiento abierto, participativo y ciudadano. Se sumaron a encuentros y actividades del MediaLab Prado, del Laboratorio de Innovación en Humanidades Digitales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Intermediae, Vivero de Iniciativas Ciudadanas, Zaragoza Activa, La Harinera, Etopía Zaragoza, entre otros. Se entrevistaron con numerosos académicos e integrantes de estas iniciativas que hacen y reflexionan en torno a maneras alternativas de gestionar los bienes comunes y la construcción del espacio público.

No todo fue viajar. Entre el 27 de junio y el 1 de julio, Miriam Peña Pimentel, con la colaboración de Ricardo Fabián Chimal Avalos, impartió el curso “Introducción a las Humanidades Digitales” en el marco del Programa de Actualización y Superación Docente (PASD) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, dotando a sus 24 alumnos de una breve aunque no superficial entrada a este vasto campo, con contenidos centrados en la historia y los orígenes de las Humanidades Digitales, algunos elementos básicos para la evaluación de recursos electrónicos y la gestión de una arquitectura de la información eficiente, y la producción de contenidos/objetos digitales.

Por otra parte, entre el 1 y el 5 de agosto pasados, Miriam Peña Pimentel y Adriana Álvarez Sánchez, corresponsables del proyecto digital eLaboraHD, impartieron, dentro del mismo marco, el curso “Desarrollo de Proyectos Digitales de Humanidades”, de 20 horas de duración, una aproximación práctica mucho más profunda enfocada a los debates en el seno de las comunidades académicas de humanistas digitales, el desarrollo perfeccionado de contenidos/objetos digitales, la elaboración de visualizaciones de datos, los estándares más comunes de metadatos (y su aplicación concreta) y las políticas y licencias de uso de productos digitales.

David Domínguez Herbón y Adriana Álvarez Sánchez participaron en el XIII Congreso Centroamericano de Historia, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través de su Facultad de Ciencias Sociales, y FLACSO Honduras, celebrado en Tegucigalpa entre el 18 y el 21 de julio. En el espacio de la Biblioteca Virtual de la UNAH impartieron dos talleres gemelos de introducción a las Humanidades y Ciencias Sociales Digitales, los días 19 y 20 de julio, de 4 horas de duración cada uno, con un total de 24 alumnos y de los que surgieron nuevas vinculaciones con investigadores de dicha institución y de otras centroamericanas.

Giuseppe Arcimboldo [Public domain], vía Wikimedia Commons

“Otoño”, de Giuseppe Arcimboldo (1573), vía Wikimedia Commons [Dominio público]

El otoño de la confluencia

Ha sido el verano de las convergencias para distintos miembros de la RedHD. Muy distintos espacios a los que estamos acostumbrados han sido inundados por esta nuestra visión integradora de las Humanidades Digitales, muchas puertas se han abierto a futuras colaboraciones, y muchos proyectos conjuntos, institucionales o no, ya se están fraguando entre nosotros.

Dos iniciativas más, que reflejan la vitalidad de la RedHD y lo fructífero de la colaboración interinstitucional generada a partir de intereses comunes, es la organización de los talleres “Comunicación en medios digitales”, que tendrá lugar los viernes del 2 al 30 de septiembre, y el “Taller de Aprendizaje por Situaciones: un espacio para desaprender a través de la experiencia y hacer prototipos colaborativamente”, este último impartido por Antonio Lafuente y Juan Freire la semana del 26 al 30 de septiembre. Ambos eventos estarán coordinados por Ernesto Priani y Paola Ricaurte, y se celebrarán gracias al apoyo de la Casa de las Humanidades y la Escuela de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto Tecnológico de Monterrey.

Tras esta breve relatoría de actividades, en la que no caben todas las que fueron, nos queda invitar a nuestros lectores a comunicarse con nosotros. Porque quedan muchas cosas por hacer, queremos que nos hagan partícipes, bien por medio de nuestra lista de distribución de correo, bien comentando esta entrada, o de forma particular tanto a la cuenta de Twitter de la RedHD como a la de cada uno de sus miembros, de sus inquietudes, sus dudas, sus proyectos, sus ideas, y cualquier adición que pueda ser incorporada por haberse quedado entre las teclas, por no decir en el tintero…

Queremos terminar invitando a todos los lectores y lectoras de esta entrada, sean o no asiduos a nuestro blog, a encontrarnos en el Tercer Encuentro de Humanidades Digitales, en el que calurosamente los invitamos a participar. Desde la plataforma Medium llevamos ya tres semanas publicando avances de lo que será dicho evento, con presentaciones de ponencias, talleres, los proyectos de nuestros anfitriones y las semblanzas de nuestros conferencistas magistrales. Ojalá nos podamos ver allí, acabando este verano de convergencias.

 

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La infografía como recurso para la educación en línea

Infografía presentada en el 5o. Coloquio de Educación Abierta y a Distancia en Enfermería (Julio 2016, UNAM)

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Infografía presentada en el 5o. Coloquio de Educación Abierta y a Distancia en Enfermería                                                                          (Julio 2016, UNAM)

 

 

 

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Cultura digital

Paola Ricaurte Quijano

Entendemos cultura digital como el conjunto de procesos socio-culturales derivados de un contexto emergente en el que las tecnologías digitales son centrales. La cultura digital da pie a “un conjunto de valores, prácticas y expectativas acerca de la manera en que las personas se comportan e interactúan en la sociedad red” (Deuze, 2006). Se define por la materialidad de los dispositivos y artefactos que se encuentran en simbiosis con la construcción de sentido, las representaciones sociales, los imaginarios, la identidad. Los sujetos se apropian de las tecnologías digitales y detonan procesos simbólicos y materiales que reconfiguran los sistemas de producción, circulación y consumo de información (Castells, 2010).  Las instituciones y las prácticas sociales se transforman, lo cual a su vez determina el curso y la naturaleza del desarrollo tecnológico, que posee la marca del contexto en el que se origina.

En las últimas décadas, es posible rastrear diversas manera de conceptualizar esta serie de fenómenos: cultura virtual (Jones, 1998), tecnocultura (Robins & Webster, 1999), cibercultura (Lévy, 2001), cultura de internet (Castells, 2001), cultura computacional (Manovich, 2001). Estas etiquetas implican importantes matices y aproximaciones teóricas que reflejan el dinamismo y la complejidad del campo de estudio.  Entre los componentes de la cultura digital, Deuze (2006) menciona la participación, la remediación y el bricolaje. Jenkins (2006) por su parte habla de la cultura de la participación, la convergencia mediática y la inteligencia colectiva. Para Rheingold (1993) lo relevante es el sustento de una comunidad que se identifica como tal a partir de la construcción de redes de intercambio y cooperación. En estos abordajes está claro que lo digital se asocia con un cambio cultural: en los procesos producción de conocimiento, de interacción, de aprendizaje, de representación y construcción de imaginarios, en la relación con el cuerpo y la naturaleza de la información. Manovich (2001, p. 77) se pregunta:

Si la interfaz hombre-máquina se convierte en un código clave de la semiótica de la sociedad de la información, así como su meta-herramienta, ¿cómo afecta esto el funcionamiento de los bienes culturales en general?

Manovich se cuestiona acerca de los bienes culturales, pero a eso tendríamos que agregar muchas más dimensiones que tienen que ver incluso con la propia construcción de la subjetividad (Guattari & Rolnik, 2006). Por eso resulta relevante en la búsqueda de respuestas ante la emergencia de nuevas materialidades, prácticas, esquemas cognitivos y sensibilidades, destacar que la cultura digital se encuentra articulada estrechamente con el sistema económico-político que enmarca el desarrollo de las infraestructuras tecnológicas, las infraestructuras de producción de conocimiento y las infraestructuras mediáticas (Morozov, 2013).

Considerar la cultura digital imbricada en esta relación de fuerzas es fundamental para que los ciudadanos identifiquen y evalúen las implicaciones de las infraestructuras tecnológicas en las prácticas cotidianas y en el sistema social. El abordaje de una cultura digital desde una perspectiva crítica debe involucrar la reflexión profunda sobre nuestras formas de apropiación tecnológica y el lugar que ocupan en la geopolítica de conocimiento, el ejercicio político, la defensa de derechos o la desigualdad social.

Los emergentes paisajes tecnológicos nos deberían obligar a problematizar los sistemas sociotécnicos y a explorar la complejidad del ecosistema digital imbricado el sistema social y, en consecuencia, a plantear la necesidad de transformación de los sistemas económico-políticos, las instituciones y las prácticas que delimitan los procesos de producción y difusión del conocimiento.

Referencias

Castells, M. (2001). The Internet Galaxy. Oxford: Oxford University Press.

Castells, M. (2010). The Rise of the Network Society. The Information Age: Economy, Society and Culture. Vol. I. (2nd Ed.). The Atrium, West Sussex: Wiley-Blackwell.

Deuze, M. (2006). Participation, remediation, bricolage: Considering principal components of a digital culture. The Information Society, 22(2), 63-75.

Guattari, F. & S. Rolnik. (2006). Micropolítica. Cartografías del deseo. Madrid: Traficantes de sueños.

Jenkins, H. (2006). Convergence culture: Where old and new media collide. New York: NYU Press.

Jones, S. (Ed.) (1998). Cybersociety 2.0: Revisiting computer-mediated community and technology. London: Sage.

Morozov, E. (2013). Internet, la política y la política del debate sobre internet. En BBVA, Cambio, 19 ensayos fundamentales sobre cómo Internet está cambiando nuestras vidas. Madrid: OpenMind, pp. 154-165.

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Educación industrial, industria educativa y educación en línea

Desde hace algún tiempo los videos de conferencias de TED resultan una fuente popular de ideas sobre diversos temas. Retomo para este post el video de Ken Robinson, “¡A iniciar la revolución del aprendizaje!“, donde se establece que hay una crisis en la educación, manifiesta en una crisis de recursos humanos, que se debe superar. Tal crisis incluye la falta de consciencia de la gente sobre sus propios talentos. Robinson compara la crisis de recursos naturales manifiesta en el calentamiento global, con la crisis de recursos humanos y atribuye la causa de tal crisis de recursos humanos a la crisis educativa. Robinson comenta que la educación tiene que convertirse en algo más a través de la innovación. Por momentos pareciera que hay un olvido de que la solución educativa que se ha implementado por décadas como “la solución” es ahora parte del problema, y que al implementar  “nuevas” perspectivas educativas vamos a lograr desarrollo, y en fin, salir de la crisis educativa que padecemos desde hace décadas. Robinson dice que hay que ir más allá de los dogmas sobre educación, pero en general no se ataca al principal dogma: la educación formal y su correlativa legitimación del saber y las profesiones, así como el hecho de que la educación es una de las principales actividades económicas desarrollada desde perspectivas de interés económico nacional o global.

Robinson hace una analogía entre los modelos industriales y agrícolas de economía, aplicándolos a la educación:

educacion-industrial-agricola

A pesar de lo dicho por Robinson, es claro que la educación formal escolarizada, sigue siendo lineal, ya que la linealidad es la mejor manera de administrar los procesos educativos, pero eso no le queda claro a Robinson, quien se pretende innovador, pero solamente propone aplazar los momentos de la educación formal para quitarle la sensación de linealidad.  Al imaginar la educación de un modelo industrial a un modelo agrícola continúa con la visión tradicional de la educación como instrumento y no como fin en sí mismo en tanto ámbito de la creación de lo humano. Robinson olvida, asimismo, que la agricultura hoy está sometida a procesos industriales y que concebir la educación a un modelo agrícola no le evitaría continuar con su funcionamiento industrial. ¿Cómo transformar el modelo educativo industrial en un modelo educativo agrícola? ¿A través de Internet y la educación en línea? ¿Realmente es a través de las estrategias didácticas de la educación en línea y a distancia que se va a lograr un cambio de modelo para pasar de la educación industrial a la educación agricola? 

Lo rescatable de la conferencia de Robinson es que plantea que en efecto la educación se ve implicada en modelos industriales pero desde perspectivas diferentes, ya que no es lo mismo hablar de los modelos industriales de educación que de la existencia de una industria educativa. Y ambas concepciones se manifiestan en la educación tanto presencial como en línea, así como en la capacitación y la educación continua. Aclaremos algunos conceptos con la siguiente infografía:

educacion-industrial-e-industria-educativa

 

Por más que se ha tratado desde diversas estrategias de darle un sentido a la educación más allá de la estandarización de los saberes, procesos, evaluaciones y prácticas, ello no ha sido posible, y continuamos insertos en dinámicas educativas industriales; tanto en la educación presencial como en la modalidad en línea. Por otra parte, no podemos negar que la educación hoy en día se ha convertido en uno de los principales ramos de la actividad económica, al grado que existen ya empresas globales que ofrecen servicios educativos y facturan millones de dólares. Ello es así para el modelo educativo presencial pero es aún más prometedor en cuanto al modelo educativo en línea. La mediación tecnológica hace hoy posible que la demanda de servicios educativos sea cada vez más amplia, aunado al hecho de que el ámbito laboral competido demanda mayores cualificaciones a la mano de obra.  Por ello es que la educación es una más de las industrias de la actualidad. A  partir de lo anterior, podemos constatar que ambas tendencias coexisten, y que estamos imbuidos en modelos educativos industriales dentro de la industria educativa.

Referencias

Robinson, K. (2011) Video: ¡A iniciar la revolución del aprendizaje!, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=zuRTEY7xdQs

Finkel, M. “¿El sistema educativo es un sistema industrial?” en http://www.e-learningsocial.com/article.php?article_id=363

OCCINANCE, Consultoría estratégica. “Industria educativa”, en http://occinance.blogspot.mx/2013/04/industria-educativa.html

 

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