Diálogo del desasosiego en las HD IV

Episodio final

 

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EP. Yo me he estado preguntando hacia dónde va nuestro diálogo, porque, al menos como primera reacción a la cita que pones y al artículo, pensaba poner otro ejemplo concreto de cómo una tendencia dominante -la digitalización- puede servir para la reapropiación de la herencia cultural que está resguardada en países distintos. Pensaba concretamente en el patrimonio bibliográfico mexicanos que está en bibliotecas de Estados Unidos, pero que gracias a la digitalización se vuelve, al menos parcialmente, disponible para su reapropiación. Decidí, sin embargo, no seguir por ese camino porque lo sentí circular en el siguiente sentido: este diálogo nació de un postulado general sobre las humanidades digitales como política y mi desasosiego por ello. Luego se ha convertido en una discusión sobre el lugar temporal y las diferencias locales, en el que algunos matices se han abierto. De modo que antes de continuar con un nuevo ejemplo de lo mismo, me detuve a pensar en una imagen más general de lo que significa lo que la alternativa esté siempre, necesariamente comprometida por el dominante.

Nuestro punto de partida (como en el cosmos platónico) es que no hay un afuera de la dominación. Es decir, que toda alternativa sólo puede plantearse en el ámbito de la dominación. De hecho, la fuerza dominante es aquella en relación con la cual se puede definir lo alternativo. Sin esa fuerza dominante, lo alternativo simplemente no podría definirse. Ahora, el paso siguiente es el que me interesa aquí: frente al hecho de esta relación, ¿cómo construir una alternativa? Mi pregunta es por el programa que, entiendo, pasa por hacer crítica, pero no puede detenerse ahí.  ¿Cómo combatir los efectos de esa dominación sobre las HD? Aquí veo dos planos: uno es el plano de la construcción de una comunidad, que no se organice en función a partir de los principios dominantes. El otro, tiene que ver con la acción local. ¿Cómo operar proyectos específicos de HD que combatan los efectos de la dominación?

DF. Eso fue, creo, el tema principal de nuestra reunión en Roma: ¿Qué hacer y cómo hacerlo? Antes de la praxis es necesario tomar consciencia de nuestra situación. Yo creo que el objetivo vital es preservar nuestras culturas, nuestras, lenguas, nuestros territorios: es decir, la diversidad biocultural. Las tecnologías, como decía antes, pueden ayudar mas o menos. A veces una tecnología o aplicación dominante puede ayudar en defender la diversidad. Entonces es vital ser consciente que nosotros no las controlamos, pero ellas nos controlan a nosotros. Inventar y construir tecnologías autónomas y autóctonas debería ser el segundo paso. Al mismo tiempo tenemos que realizar que Occidente se apropió de la ciencia y de las tecnologías de los países y tierras que invadía. Como dice Claude Alvares (en su Decolonizing History. Technology and Culture in India, China and the West. 1492 to the Present Day), citando a Robert Jungk: “The idea that there may be alternative technologies in itself implies the idea of technological pluralism in place of the until now almost universally accepted technological monism. In this case each social system and each political ideology, indeed each culture would be free to develop its own particular line.” Pluralismo tecnológico es exactamente lo que nos hace falta – tanto en la ciencia en general cuanto en las Humanidades Digitales.

Pero el problema de la apropiación no eso no es sólo un problema del Sur del mundo. ¿Por qué y cómo desapareció la industria informática en Italia? Porqué Olivetti, la empresa italiana que realizó el primer ordenador personal en 1965, desapareció completamente? Luciano Gallino nos contó la historia en su La scomparsa dell’Italia industriale. Todas estas cuestiones abren el campo a una reflexión geopolítica. Esa desaparición fue el resultado de razones económicas (debilidad del producto, dificultades financieras, etc.) o también una decisión política? Necesitamos construir comunidades y redes que recuperen, valoren y difundan imágenes menos convencionales de nuestras memorias, identidades, historias, etc. Hace poco leí en el diario italiano Il Manifesto una reseña del libro incendiario que citaba antes  sobre el saqueo de los británicos en la India. ¿Cuántos de nosotros sabían que al principio del siglo XVIII la India tenía el mismo PIB de Europa (23% del PIB mundial) y cuándo los ingleses se fueron del continente había precipitado al 3%? Sin embargo, en los libros de historia leemos de los ferrocarriles, de las leyes liberales, y de otras magníficas herencias del Imperio Inglés.

Realmente, el proceso de apropiación material por parte de los imperios coloniales del planeta siempre va en paralelo con el proceso de expoliación cultural y cognitiva, y como notaba Alvares “the Southern nations found themselves, and were taught to find themselves, backward, traditional, underdeveloped, undeveloped, or developing societies.” Al fin y al cabo el problema de la digitalización del conocimiento, en términos gramscianos, es un problema de hegemonía cultural — es decir, un problema geopolítico global. Entonces me parece que el genio de las HD ya está fuera de la botella, y no habrá manera de volverlo atrás…

Autores: Ernesto Priani Saisó y Domenico Fiormonte

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p.s. algunas reflexiones para alimentar el debate:

http://infolet.it/2009/06/24/ledizione-uomo/

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