*Nota- después de la publicación de este blog, la página se reestableció. No sé si es coincidencia pero quiero aclarar que ya está disponible nuevamente. Sin embargo, al escribr este blog post sí estuvo fuera de línea por lo menos algunas semanas.

En el 2010 la UNAM cumplió 100 años y esto se celebró con una gama de actividades académicas, culturales, exposiciones y publicaciones conmemorativas. Mucho de este trabajo se centró o difundió a través del sitio www.100.unam.mx. Incluso el sitio mismo decía: «Este portal es un dossier histórico sobre sus inicios hasta su primer centenario.” El portal estaba dedicado a la historia de la institución. 

Hoy en día al acceder a esta dirección nos encontramos con el siguiente mensaje:

filenotfound

¡Increíble! Menos de cinco años después el sitio simplemente ya no está. Desapareció. Lo que es aun más preocupante es que el objetivo de este sitio nunca fue efímero, al contrario, se pensó como un sitio conmemorativo, que celebrara la historia, la trayectoria, el paso de los años. Proponía ser un espacio de memoria. 

Esto es, me parece, una metáfora de la desmemoria digital. Una triste ironía de lo que sucede cuando no existen lineamientos o preocupación por la preservación de nuestra producción digital que constituirá algún día nuestro patrimonio digital. Uno de los grandes pendientes para los que trabajamos en las Humanidades Digitales es el mantenimiento de los recursos digitales que producimos.

La página de 100 años la pude ver gracias a que está archivada en el Internet Archive, un proyecto que busca archivar y guardar materiales digitales en la web pública. Actualmente ha guardado más de 450 billones de páginas web. Gracias a este servicio podemos ver por ejemplo, la página web de la UNAM en 1997. 

unam

O la página de la presidencia de México en 1996. 

presidencia

El problema, me parece, es que no deberíamos como nación dejar la responsabilidad de la preservación de nuestra memoria digital a una organización basada en otro país. Esto se debe, no a una xenofobia, sino a considerar que nosotros debemos  ser los primeros interesados en el resguardo de nuestro patrimonio digital.  La tecnología y los métodos para la colecta y resguardo de páginas web son todavía un trabajo en desarrollo, y como cualquier bibliotecólogo o archivista sabrá, no es posible (ni deseable) resguarda absolutamente todo. Antes de cómo lo cosechamos y cómo lo guardamos, la primeras preguntas son ¿qué cosechamos y cuáles criterios utilizaremos para definirlo? Me parece que esta respuesta será muy diferente de acuerdo a los intereses. Por lo tanto, tomar responsabilidad como nación por nuestro historial en la web debe de partir de una evaluación de lo que nos interesa. 

Adicionalmente, como bien lo ejemplifica el caso del portal 100 años, las instituciones y sobretodo las públicas deben implementar políticas para buscar que lo digital no desaparezca. Las publicaciones digitales tienen numerosas ventajas sobretodo en capacidad de difusión y alcance pero si vamos a apostarle a que formen parte de nuestra historia entonces debemos de encontrar formas de valorarlas y protegerlas, de la misma forma que hemos hecho con nuestra producción escrita impresa.  De lo contrario correremos el riesgo que todo este conocimiento se pierda para siempre.