Reescribir lo imaginado: fanfiction

La tecnología nos ha permitido aprehender la cultura en formas inéditas: acelerando y moldeando inquietudes artísticas, recreando mundos fantásticos, multiplicando el impacto de las obras, compartiendo experiencias en tiempo real, etc. En cualquier caso, estamos ante la inminente resignificación de la industria cultural. Crear, difundir y recibir el arte a través de dispositivos tecnológicos fomenta el surgimiento de nuevos paradigmas de interacción autor-obra-receptor. Uno de ellos es el llamado fanfiction. Este término designa a las creaciones elaboradas por los fans a partir de animes, mangas, comics, libros, música, videojuegos, películas, series de televisión y un sinnúmero de fuentes de esparcimiento con la finalidad de acrecentar las historias originales, construyendo nuevas aventuras de los personajes. Este concepto se emparenta con las diversas maneras de apropiación de las obras, como el fanart o el fanfilm; el fanfiction se refiere a la literatura desprendida de las piezas artísticas.

Si bien, la necesidad de reutilizar escenarios imaginarios se rastrea desde la antigüedad, cito como ejemplos la Ilíada de Homero, cuyo producto fue la Eneida de Virgilio, y el El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, fundamento del Quijote de Avellaneda; el fenómeno actual está marcado por la colaboración colectiva, el empleo de plataformas digitales, la producción en distintos idiomas y el deseo de compartir sobre el de vender los escritos resultantes. Tal como lo conocemos hoy en día, el fanfiction nació con la serie Star Trek, dirigida por Gene Roddenberry en los años 60. Cuando se estrenó en 1966 no se tuvo el éxito esperado, de hecho, tras su primera temporada ya se sopesaba su cancelación, aún así se grabaron dos temporadas más; una década más tarde, su retransmisión conseguiría arraigarla como uno de los productos de entretenimiento más importantes del siglo XX, actualmente reconocido con el Records Guinness de spin-offs: cinco series de televisión y doce películas. Ya en los años 70, los seguidores elaboraban relatos a partir de la serie, realizados en fanzines y distribuidos por correo y en fotocopias.

Con la llegada de Internet y la expansión de cultura transmedia, las comunidades de fanáticos fortalecieron y extendieron dichas actividades. Su consigna es clara: disfrutar, crear, compartir. El impacto masivo del fanfiction conlleva una dinámica cultural proyectada como una serie de procesos creativos: la obra original es publicada y aceptada, los fans inician su labor recreativa en textos, de nueva cuenta es la producción legítima quien irrumpe con una precuela, secuela o cualquier otra variante. Después de contar con una pieza modelo, la influencia entre fans y autores/productores no deja de presentarse, aunque no siempre con resultados gratos. El aspecto legal es el más controvertido. El fanfiction no está autorizado, por consiguiente, muchas productoras y autores lo consideran transgresor del copyright, incluso han llegado a demandar a páginas web por la difusión de este tipo de materiales, es el caso de Lucasfilm, productora de Star Wars, Indiana Jones y American Graffitti. No obstante, las contribuciones de los fans son tan numerosas y ricas en contenidos, que se vuelve imposible ir en contra de éstas; una postura más tolerante se está abriendo paso entre autores de la talla de Douglas Adams, creador de The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, y J.K. Rowling, autora de Harry Potter, quienes celebran las piezas basadas en sus producciones.

Fanfiction, Quotev, Kildle Worlds, Wattpad, Archive of Our Own, Asianfanfics y FicWad son algunos de los sitios web relacionados con las creaciones textuales de los fans. Se nutren de vastas comunidades, con una formidable actividad y una autorregulación establecida por el sitio. Usualmente, los textos se clasifican en categorías relacionados al tipo de obras-base (Anime/manga, Books, Cartoons, Comics, Games, Misc, Movies, TV shows, Play/musicals, etc.), y subcategorías adecuadas al tipo de historia desarrollada (Angst, Crossover, Drable, Fluff y Warm and Fuzzy Felling, Hurt/Comfort, One-Shot, Side-Story, Spamfic, PWP, Alternative Universe, entre otros). También se proporcionan los datos del autor, un resumen o palabras clave afines al texto, fecha de publicación/corrección, número de palabras, vistas, comentarios de otros participantes y reputación del autor, sea por marcas de favoritos/recomendados o seguidores.

La imagen anterior corresponde a 50 photographs, una serie de historias sobre los personajes principales de Rurouni Kenshin Meiji Kenkaku Romantan, manga escrito e ilustrado por Nobuhiro Watsuki, cuya resonancia cultural arrojaría el anime, dos ovas, una película animada y una de live action, dos videojuegos, ocho art books y 3 volúmenes de ranobes. Es parte de los casi 15, 000 títulos sobre la narración japonesa consignados en Fanfiction. Esta derivación gira en torno al significado de la relación entre Himura Kenshin y Kamiya Kaoru y está dentro de una secuencia de one-shot, pequeños fanfics de una historia sin continuación alguna, en ocasiones pueden estar seriados tal como sucede aquí. Aunque este proyecto no se ha terminado, existen en este momento solo 26 capítulos de los 50 prometidos, sí refleja la naturaleza del fanfiction: alto conocimiento de la pieza original, apropiación de la obra con elementos clave, es producida por un usuario activo (con 24 historias escritas sobre Rurouni Kenshin, Get Backers, Fushigi Yuugi, Naruto, Avatar: Last Airbender y Harry Potter; y ha marcado como favoritas 336 historias y 61 autores), frecuente retroalimentación, el texto enmarcado por una mecánica de completa seriedad a las historias posibles, así la autora adecúa el lenguaje de sus personajes al registro de los originales. Pese a toda la dedicación de los fans, sus textos no siempre tienen una óptima calidad lingüística, sobre todo, por el carácter amateur de la escritura.

El fanfiction convive armónicamente con la asombrosa diversidad de plataformas de entretenimientos desde donde emergen las grandes narraciones. Su repercusión tiene dos beneficios bien identificados: favorece a la misma industria cultural, al distribuir y solidificar la obras, y también influye positivamente en la formación de estrategias educativas cuyo objetivo es afianzar los conocimientos de los alumnos, valiéndose de su entorno tecnologizado natural. Estas posibilidades de aplicación del fanfiction permite vislumbrar el potencial del mismo: mejoras en la distribución del contenido, impulso a la producción artística y profesionalización de escritores, preservación el arte, apoyo a la educación, legitimación de nuevos modelos legales, desarrollo de prácticas sociales horizontales, actualización y refinamiento del conocimiento humano, entre otros. Ahora el reto se perfila a sustraer el tema de la marginidad en donde habita y promover su uso y estudio en las instituciones culturales.

Esta entrada fue publicada en Aprendizaje, humanidades digitales, Tecnología y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.