Para mover ideas alrededor del mundo de las Humanidades Digitales

[Esta es una traducción del texto en inglés que publiqué el lunes 3 de febrero en mi blog personal. El propósito del ejercicio además de presentar mis notas sobre el asunto es llevar a la práctica el argumento de traducir para mover ideas.

Por el contexto del que salió, la entrada original estuvo pensada sobre todo para una audiencia angloamericana, pero espero que no sobre poner a discusión estos temas aquí].

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Por lo general no me gusta involucrarme en las discusiones controversiales sobre Humanidades Digitales. Al ser una académica junior, me siento expuesta a no ser tomada en serio por falta de experiencia o, simplemente, que nadie me lea. Pero en este caso, el asunto es demasiado cercano como para no decir al menos un poco de lo que he aprendido en mis años de humanista digital hispanohablante que trabaja en Norte América.

Me gustaría comenzar con una anécdota.

Hace unas semanas, en la convención del MLA participé en la única mesa de Humanidades Digitales y literatura en español: New Digital Vanguards in Spanish Literature. Al igual que otras sesiones de HD, estuvo incluida en la extensa lista recopilada por Mark Sample. Y como muchas otras sesiones de HD fue muy exitosa­–había gente parada y sentada en el piso–la gran mayoría de los asistentes eran académicos hispanohablantes. Cuando platiqué con otros humanistas digitales no hispanohablantes, excepto aquellos que ya me conocían, me di cuenta que ninguno de ellos sabía nada de la sesión.

Conversando con un colega, éste explicó que una razón posible de ello era que la sesión había sido en español. Cuando señalé que tres de las cuatro presentaciones se dieron en inglés, me sugirió que en el futuro se indicara eso en la descripción del panel para que otros supieran que podían asistir. Los títulos y los resúmenes de las presentaciones estaban en inglés. No sé qué, además de la palabra ‘Spanish’ en el título de la sesión, pudo haber dado la impresión que el panel sería exclusivamente en español. Quiero pensar que no es una falta de interés en las HD no angloamericanas; después de todo, la sesión de DHPoco también estuvo llena, sino un asunto de quién llama la atención a las HD no angloamericanas en este contexto, de cómo dar visibilidad a qué y a través de qué canales.

La anécdota y mis pensamientos borrosos al respecto hicieron clic el sábado en mañana cuando, como muchos, me encontré la entrada de Domenico Fiormonte Humanidades Digitales y Diversidad Cultural y los debates que le siguieron el fin de semana en Twitter.

En su entrada, Fiormonte cuestiona el título y la elección y las implicaciones de los contenidos de Defining Digital Humanities (DDH). La mayor inquietud de Fiormonte es cómo el enfoque en el trabajo de las HD angloamericanas visible en colecciones como DDH propicia una visión distorsionada de las HD alrededor del mundo. O como él lo resumió en Twitter, “El punto principal de mi crítica era que DDH no refleja DH fuera del mundo anglo”. En respuesta al tuit en el que Bethany Nowviskie compartía la entrada de Fiormonte, Melisa Terras, co-editora de DDH, arguyó que el libro “no podía incluir trabajo que no existiera ya” y que los contenidos provenían de “un análisis de los artículos más citados en 100+ cursos.” Aunque la metodología explica la selección, tiene la desventaja de dejar fuera materiales que en palabras de Terras “nadie lee o cita.” (Todos los tuits son mi traducción del inglés).

La respuesta de Terras tiene su crédito. Es justo no conocerlo todo. Es justo reconocer que se han excluido cosas con base en restricciones metodológicas y objetivos de investigación y editoriales. Pero no es justo decir que cosas no existen porque no las conocemos. Como Fiormonte aclaró, “El ‘material’ existe desde 1949”. Parecería innecesario decir que mucho se ha escrito sobre HD en muchos idiomas, pero no es innecesario.

Ahora bien, ¿qué se ha escrito? Mucho y no creo que nadie pueda decir conocerlo todo. Ciertamente yo no, ni siquiera todo lo que se ha escrito en español y eso es, exclusivamente, una falla mía. Sin embargo, algo he aprendido desde que empecé MapaHD (el estudio sobre humanistas digitales que trabajan en español y portugués) con Silvia Gutiérrez y ello me ha llevado a reflexionar sobre el problema de visibilidad (o falta de) en esta comunidad en particular.

De MapaHD hemos aprendido que las trayectorias de los investigadores pioneros se extienden más de treinta años (seña del origen poligenético de las HD como lo llama Fiormonte). Gracias a Antonio Rojas Castro que hace unos  meses inició un grupo de humanidades digitales en Zotero, sabemos que mucho se ha escrito desde principios de los 80 — más de lo que yo me habría imaginado. El artículo de Rojas Castro “El mapa y el territorio. Una aproximación histórico-bibliográfica a la emergencia de las Humanidades Digitales en España” ofrece una ruta fantástica de sus descubrimientos. El grupo de Zotero se ha beneficiado de las contribuciones de unos treinta miembros y la librería ha reunido más de 200 referencias.

Sí que hay material. Artículos y entradas de blog han sido escritas, publicadas, discutidas y archivadas. Los archivos del DíaHD, por cierto, son un recurso increíble. La pregunta entonces es ¿qué falta? ¿Por qué todo este trabajo parece no existir para algunos? ¿Cuál ha sido el factor que evita que se establezcan canales de comunicación? ¿Por qué nada, o muy poco de ese trabajo se incluye en cursos? ¿Es sólo el idioma? ¿Por qué no se leen? ¿Quién es el ‘nadie’ al que se refiere Terras? ¿Qué está detrás de la “dominación discursiva” como la llama Fiormonte? ¿Qué se puede hacer al respecto?

Isabel Galina con mucha razón señaló la necesidad de hacer traducciones para favorecer una comunidad global de HD en su ponencia de DH2013. Aunque muy cierta, su intuición parecía estar dirigida a que los proyectos y artículos anglófonos de HD se tradujeran a otros idiomas. No obstante, me pregunto si traducciones al inglés de proyectos HD en otros idiomas no son más necesarias. Con riesgo de sobre generalizar, no son los humanistas digitales en otros idiomas quienes necesitan acercarse a las HD angloamericanas (en el curso en línea El humanista digital, aunque hubieron algunas quejas sobre las lecturas en inglés, la mayoría de los estudiantes no tuvieron problema con ello) sino al revés. Los artículos, entradas de blog y sitios de internet en otros idiomas parecen ser los que necesitan ser traducidos al inglés o correr el riesgo de pasar desapercibidos de los cursos y colecciones como DDH.

En otro artículo, Galina misma enumera cuatro cuestiones que contribuyen a la falta de visibilidad de las HD en otros idiomas:

  • Los canales de comunicación predominantemente anglo-americanas producirán información acerca de sus iniciativas y proyectos.
  • Aunque existe una predominancia de las Digital Humanities, sí existe trabajo que se realiza en otras partes del mundo y en otros idiomas.
  • Se conoce poco acerca del trabajo realizado en otras partes del mundo.
  • La información acerca de otros proyectos de HD no existe o tiene poca visibilidad.

Dejando aparte los problemas de predominancia académica, dejando también aparte los problemas de la genealogía de las HD, si el trabajo hecho alrededor del mundo va a ser conocido en las HD angloamericanas o no, va a ser, al menos en parte, una cuestión de traducción: lingüística y física, ya que nuestros queridos canales y redes digitales no están funcionando del todo.

Siendo una humanista digital hispanohablante que trabaja en Norteamérica, muchas veces me he preguntado qué elegiría como mi misión en este contexto. Se trata de una preocupación tanto profesional como personal: ¿cómo acercar las HD angloamericanas a los países de habla hispana? ¿cómo traer las HD hispanohablantes a los países anglófonos? El asunto me ha preocupado bastante tiempo (escribí algo al respecto aquí para el DíaHD). Me gustaría pensar que los dos movimientos no son mutuamente exclusivos, pero son difíciles de combinar. En mi posición extremadamente privilegiada, me cuido sobre todo de la primera opción y del riesgo de convertirme en ‘importadora’ y contribuir a la formación de una audiencia hispanohablante que, para usar las palabras de Fiormonte, “se conforme a los modelos anglófonos” o algo que se le parezca. En cambio, he tratado de tener un pequeño impacto en las HD angloamericanas a través de mi trabajo de investigación, cuando me reúno con colegas, y a través de proyectos como MapaHD, el cual, incidentalmente comencé a traducir al inglés hace un par de meses para que pueda alcanzar a una mayor audiencia.

Uno de los resultados de MapaHD que he estado deseando compartir con el mundo (y que probablemente los que leen esto en español ya conocen) es cómo al tomar como punto de partida la práctica de las humanidades digitales centro-céntricas, podemos ver que la noción de ‘centro’ se adecua muy poco para representar y ubicar justamente los esfuerzo en el mundo hispano y luso. Una ausencia de centros en México y Argentina–para usar dos ejemplos que radicalmente saltan a la vista en el mapa de CenterNet–de ninguna forma implica un déficit para los humanistas digitales en tales lugares, sino que dinámicas de trabajo particulares se han establecido para que las HD florezcan ahí. Muy lejos de cuestionar la validez de esas prácticas, la cuestión es ¿cómo se pueden incorporar a las HD centro-céntricas? ¿cómo se les puede incluir? Este ejemplo es simbólico, pero creo que nos dejar ver cómo al ajustar los ‘términos’ y  afinar los ‘sistemas métricos’ (de centro a iniciativa o proyecto, por ejemplo), podemos llegar a descubrir una gran variedad de prácticas, aproximaciones y definiciones.

He estado reflexionando en este ejemplo sobre todo para utilizarlo como base para pensar en cómo esos ajustes y afinaciones se pueden hacer a mayor escala, para concretar de manera consistente el movimiento de personas y sus ideas alrededor del mundo. Sólo puedo imaginar que llevar a académicos de todas partes del mundo a foros Norteamericanos y Británicos, facilitar la traducción al inglés de aunque sea un poco del trabajo hecho, y otras formas de atraer a una mayor cantidad de colegas tendrán un efecto favorable. Como comunidad nos tenemos que habituar a trabajar en esto. De cualquier forma, no todos vamos a leer todo, no todo va a estar citado en todas partes, pero será mucho más difícil decir que el trabajo hecho alrededor del mundo no existe.

La traducción multilingüe se está convirtiendo en la norma para las convocatorias en el campo. Por el lado institucional por qué no hacer parte de las labores del Comité de multilingüismo y multiculturalismo de la ADHO compilar una selección de artículos y entradas de blog y traducirlas a varios idiomas anual o bianualmente. Por el lado no institucional, por qué no aquellos que somos capaces, elegimos un artículo o entrada escrita en un idioma que leamos y lo traducimos a nuestra primera lengua. También es algo que se puede incorporar a los cursos y seminarios de HD: una forma de comprometerse y ser responsables de la diversidad de las HD. Es un esfuerzo que bien merece el tiempo, trabajo y gente extra. Y, ciertamente, también es algo que nos gustaría se convirtiera parte de la comunidad global de las HD si es que así la vamos a llamar.

*Gracias a Josh Honn por sus comentarios y sugerencias durante la redacción de la entrada en inglés.

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