Captura de pantalla 2013-04-20 a la(s) 11.30.35La semana pasada asistí al Congreso de la Asociación Americana de Estudios Itialianos (AAIS) invitado a participar en una serie de mesas sobre humanidades digitales, dedicadas en particular a la lectura digital. Las mesas, que terminaron siendo dos, giraron en realidad –y de manera un tanto predecible- más bien sobre las transformaciones y los retos de las humanidades digitales. En la sesión donde me tocó participar, Ombretta Frau de Mount Holyoke College y Cristina Gragnani, de Temple University, presentaron “Crafting In-visiblewomen.org: From Local to Global”, que tuvo la cualidad de ser el mismo invisible, pues no mostraron el sito en construcción debido a las dificultades que han tenido para recibir apoyo de sus universidad. De hecho, Ombretta y Cristina hablaron de lo complejo que sigue siendo recibir fondos y reconocimiento al trabajo en humanidades digitales, incluso en aquellas instituciones en que se dice apoyar las humanidades digitales.

La otra intervención de la mesa fue de Julie Van Peteghem de Columbia University sobre “Digital Readers of the Allusive Text”, centrada en cómo una edición digital ofrece una mejor metodología para generar concordancias que las ediciones en papel, tanto por su flexibilidad como por su abertura. Los ejemplos de su trabajo, desarrollados al cobijo del proyecto Digital Dante.

La segunda mesa comenzó con una intervención en video de Massimo Riva de Brown University, quien habló de cómo se ha transformado el trabajo del humanista con la incorporación de los textos digitales. Hizo énfasis sobre todo, en cómo el humanista puede (y debe) generar herramientas de investigación para ampliar los márgenes de la investigación en humanidades.

A él siguió Karen Estylund, cabeza del centro académico digital de la Universidad de Oregon, quién hizo una descripción de los servicios que la biblioteca de la Universidad ofrece a los académicos en el campo de las humanidades, y que me hizo reflexionar, de nueva cuenta, en cuál es la razón por la que en México, las bibliotecas no son el centro medular para el crecimiento y el desarrollo de las humanidades digitales y, paralelamente, sobre cuál sería el lugar idóneo (no siéndolo las bibliotecas) para desarrollarlo. De la respuesta a esa pregunta, dependerá, en mucho el carácter y las particularidades de las HD en México.

Finalmente intervino Massimo Lollini, profesor de la Universidad de Oregon y organizador de las mesas, quién presentó el proyecto Oregon Petrarch Open Book Project , una propuesta de edición abierta del Cancionero de Petrarca que destaca por su complejidad, la integración de muchas fuentes, incluyendo Twitter y otras alternativas sociales.

Al final, la sesión se concentró en la diferencia específica de hacer los textos accesibles en línea, la diferencia de leerlos en papel, la cuestión de la apertura y de la multiplicidad, como rasgos característicos del trabajo académico en línea.