FOTE12 (logo)

El viernes 5 de Octubre pasado asistí al simposio sobre el «Futuro de la tecnología en la educación» (FOTE por sus siglas en inglés) en la ciudad de Londres. Se llevó a cabo dentro del edificio llamado «Senate House» de la Universidad de Londres, que también alberga la biblioteca de la misma universidad y el University of London Computer Centre (Centro de Cómputo de la Unviersidad de Londres), organizadores del evento. El famoso edificio de concreto está anclado en la zona de Bloomsbury, en vecindad del Museo Británico y varias universidades y colegios.

FOTE se ha llevado a cabo desde el 2008 (ver archivo en línea) y atrae sobre todo a «tecnólogos educativos» empleados por universidades británicas, y que suelen utilizar los programas y equipos provistos por las compañías que o patrocinan el evento o envían a representantes para hablar de sus productos con quienes los usan o estarían interesados en usarlos.

En mi opinión FOTE resalta en el panorama de los eventos académicos por varias razones positivas. Se trata de un evento muy bien organizado que ha logrado un balance exitoso entre viabilidad económica y calidad educativa o académica. Es un evento gratuito y público cuya gratuidad es posible gracias a que cuenta con patrocinadores importantes.

Esto por supuesto implica que muchas de las ponencias (o presentaciones como se les llama acá) sean más bien actos promocionales, aunque hubieron sorpresas muy agradables donde el pensamiento crítico no estuvo ausente (por ejemplo las de Dave Coplin, de Microsoft/Bing, y Nicola Whitton, del Education and Social Research Institute de la  Manchester Metropolitan University).

Otras ponencias, como la de Cailean Hargrave de IBM, me causaron preocupación por su claro espíritu más comercial que pedagógico. Aunque fascinante desde un punto de vista puramente técnico, el modelo pedagógico social, en la «nube» y en red promovido por IBM parece basarse en el desarrollo y normalización (o estandarización) de ambientes educativos digitales basados en la supervisión (o vigilancia) total por parte de padres y maestros. Es una comparación burda, pero en mi opinión se nos presentó un panorama casi distópico (o será que estar en Senate House me recordó el escenario de Brazil), el futuro de la educación como una especie de ecosistema de trabajo virtual a la manera de un Facebook sin posibilidades aparentes de nivelar o adaptar controles de privacidad o acceso.

La fe en herramientas específicas como el iPad, (en la presentación de Yousuf Khan, de la Hult International Business School) por otro lado, también me causó consternación por el aparente uso del término «movilidad» para referirse sólo a los instrumentos tecnológicos, más no a los individuos que los usan (en en el sentido de «movilidad social»).

El evento contó con un espacio amplio de exposición donde compañías dedicadas al desarrollo y venta de software y hardware para la educación mostraron sus productos y conversaron con los asistentes.

También ofreció todas las condiciones necesarias para la interacción social tanto presencial como en línea. Había grandes pósters en lugares visibles con la clave del Internet inalámbrico gratuito, y el programa y demás información relevante al evento estaba disponible a través de una aplicación gratuita para teléfonos móviles especial para el simposio, que funcionó a la perfección en todo momento.

Servicios básicos en FOTE12

Servicios básicos en FOTE12

También había una pequeña exposición sobre la historia del Centro de Cómputo de la Universidad de Londres, que incluía códigos de lectura rápida que si se escaneaban con un teléfono móvil te mandaban a una página web con mayor información.

Programa de FOTE12 impreso en gran formato con QRCode para bajar la app del simposio

Programa de FOTE12 impreso en gran formato con QRCode para bajar la app del simposio

Con suficiente anterioridad los organizadores habían promovido sus cuentas en medios sociales y la etiqueta (hashtag) con que se discutiría el evento en Twitter (#fote12). El evento fue completamente «híbrido», transmitiéndose en vivo por Internet, y también se involucró a los participantes en un juego donde se premiaba a quien mediante Twitter alertara cada vez que se viera una imagen que se había escondido en varias diapositivas de las presentaciones, la aplicación móvil del evento y la exposición. Durante las sesiones de preguntas y respuestas al final de las presentaciones se retomaron preguntas y comentarios realizados a través de la transmisión en vivo o en Twitter.

Fue evidente que los organizadores pensaron hasta los más pequeños detalles, como dar gafetes que se cuelgan del cuello (y no, como suele suceder, que se aseguran en el pecho) y que estaban impresos por ambos lados, con el nombre del asistente en tipografía grande y clara y su cuenta de Twitter abajo de su nombre.

FOTE12: Ejemplo de gafete de asistente, impreso por ambos lados, con nombre y cuenta de Twitter

FOTE12: Ejemplo de gafete de asistente, impreso por ambos lados, con nombre y cuenta de Twitter

Casi inmediatamente después de finalizar el simposio las presentaciones estaban disponibles en video a través de Mediasite (y las subirán a YouTube después), y las diapositivas también se subieron a la cuenta de Slideshare del Centro de Cómputo de la Universidad de Londres. También se compartieron fotos de lo que sucedió en su cuenta de Flickr (¡por ahí búsquenme!).

En fin, FOTE12 integró en la práctica casi todas las tecnologías web existentes y buenas prácticas para mejorar la experiencia de simposios y congresos como éste. Desde el registro a través de Eventbrite, pasando por el «newsletter» para comunicaciones con los asistentes antes y después del simposio (imagino con Mailchimp o similar), la página web y la aplicación para móviles, el juego y la transmisión y grabación en video en vivo hasta el uso de Slideshare, Flickr y Twitter para documentar el trabajo y  la encuesta posterior sobre el simposio usando Survey Monkey, FOTE12 demostró que es posible utilizar estos recursos (en su mayoría gratuitos o con versiones gratuitas) en eventos académicos o educativos sin tropiezos.

Si algo quedó claro en FOTE12 fue que por un lado los patrocinadores pueden ayudar a que un evento corra de la manera más profesional, pero también a que lo que quede en gran medida ausente sea un pensamiento más reflexivo, más crítico y consciente de las grandes disparidades de acceso a los recursos educativos a lo largo y ancho del planeta. Tampoco deja de sorprender que cualquier evento que tenga que ver con tecnología se siga refiriendo al futuro, cuando en la mayoría de los casos de lo que se habla es del presente, o incluso del pasado. Al mismo tiempo, cuando hablamos del futuro, en este caso de la educación,  siempre queda la pregunta: ¿el futuro de la educación de quién?

Me parece fundamental que exista mayor comunicación entre profesores, investigadores, tecnólogos educativos y desarrolladores de tecnología, no sólo a nivel de los mercados locales sino a nivel mundial. Como lo reveló lo que no se discutió en la mesa redonda sobre MOOCs (además de que todavía no todo mundo sabe lo que el acrónimo significa), el peligro que corremos es que el concepto de educación (y acceso a ella) sea pronto completamente intraducible entre los países ricos y los países en desarrollo.

Por ejemplo, mientras en Costa Rica los estudiantes se manifiestan por «el derecho a fotocopiar libros«, en Estados Unidos se lucha por el derecho a digitalizarlos. Mientras en algunos países todavía se batalla con el acceso a la educación «tradicional», en otros lares se discute cómo migrar la experiencia educativa a experiencias casi completamente digitales.

Asistir a FOTE12 fue una experiencia fructífera, disfrutable y contradictoria. Inspiradora y preocupante, como, quizás, mucha de la tecnología con la que trabajamos hoy.

Aquí una «infográfica» que hicieron los organizadores para mostrar el impacto de FOTE12: < http://flic.kr/p/bC9Nuf>.